Mil (mil!) gracias

1000 visitas (desde que puse ese recóndito contador), un mes y cuatro días, con ésta cumplimos las 40 entradas, han pasado tres muertes que lamento profundamente y ha habido 162 comentarios (en buena parte míos, qué le vamos a hacer). Considero que tengo ya una pequeña perspectiva sobre la aventura de bloggear.


En mi caso, como ya dije en otro post, representa un considerable alivio tener a mano un blog del que nadie espera ni gran cosa ni nada concreto. Con lo cual, me explayo ampliamente tanto con la prosa como con la poesía, con la crítica del mundo y con el humor (sobre todo acerca de mi persona), me permito vueltas de tuerca o me refresco como ante un ventilador. Me permito rimas tremendas o palabras soeces. Recomiendo rarezas y hasta me permito comentar libros de algunos maestros (ese Vila-Matas, que me tiene loquita). El caso es que desde mi blog, que yo escribo, yo edito, yo presento y hasta muchas veces yo misma comento, me es dada la posibilidad de hablar (o, lo que es lo mismo, actuar) libremente. Y quien quiera oír, que oiga, y al que no, pues le aviso de que hay cosas incluso peores por ahí fuera.



Cuando le conviene una dosis a mi autoestima, puedo decidir dejarme por las nubes. Cuando aterrizo bruscamente, puedo desgarrarme las tonterías. Siempre hago lo que se me antoja. Y es algo tan inusitado que, cuando descubro que alguien, además, ha consentido leerme, doy saltos de contenta. Tanto tanto, que me pasa a veces que no puedo dejar de pensar en esos extraños personajes que, libremente, han decidido leerme, cuando descubro algo interesante por el mundo. No es que abunde mucho, pero eso, en mi opinión, ya no es culpa mía.


Muchas veces con el blog he escalado peldaños de diferentes tipos. Me encanta cuando los amigos, mediante comentarios o escribiéndome mails, me hacen saber que les gusta seguirme. Lógicamente, eso les hace ganar puntos en mi cariño. Pero que nadie se llame a engaño: ni tengo tantos amigos, ni nadie me aprecia tanto como para sufrirme más de la cuenta. Que una cosa es aguantarme un par de horitas con una cerveza (las leyes de la buena educación me mandan entonces que hable bastante menos). Es que cuando una no disimula con razonable eficacia su egocentrismo, no es del todo bien aceptada por el público. Y algo bien distinto es aguantar mis monólogos casi diarios. Cuando es un experimento de pocos días, vale, pero esto se va alargando, pobre gente, qué sufridos estos amigos que perseveran... Yo los vigilo de lejos, y veo que cada vez más hacen novillos, se saltan entradas, omiten comentarios o directamente huyen despavoridos. Incluso hay unos cuantos que ya hacen ver que se quedaron sin Internet, ¡como si yo no tuviera capacidad para ver plumeros! Y encima llegará un futuro, ¡puede que cada vez más nutrido! Confío entonces que por un módico precio tengan a bien seguir entrando en el Cajoncito de vez en cuando.



Hasta entonces, no me queda más remedio que dar las gracias a cuantos habéis acudido de vez en cuando a bañaros de pre-Textos, a jugar con mis salidas de Cajón, a inaugurar esta fase en la que me da tanta pereza quedarme callada (para los que no estéis muy cultivados, creo que algo así le sucedió a la Bella Durmiente, ¿será una señal?). A los que habéis participado activamente, pero también a los que leéis casi en secreto, de verdad, gracias. Si hago cuentas, parece que cada entrada ha sido leída por una media de 25 personas (porque parece poco probable que seáis 12 y media y leáis un par de veces). Así que desde aquí mando 25 grandes ‘gracias’, 1000 besos, 40 gratitudes y, por lo que pueda ser, tenéis 12,5 cervezas pagadas.

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2 comentarios:

imaginari dijo...

Felicitats! por las mil y una verdades que nos has contado, exceptuando la de las votaciones, qué restándola ya tenemos las mil.
Puedes sentirte afortunada de tener esa capacidad tan fresca y convincente para escribir, y por supuesto, la rebeldía para criticar las injusticias. Y claro, la sutileza en rebatir nuestros comentarios, no hay quien pueda contigo.
un petó molt gran

Susana dijo...

En este caso, Imaginari, mi rebeldía hacia las injusticias te alude directamente a ti. Te he contestado a lo de la 'falsedad' de la encuesta en un comentario junto al tuyo del post anterior. Me extraña, la verdad, pero llegados a este punto de insistencia estoy por pensar que te has saltado alegremente el penúltimo párrafo del texto.
Tampoco me acaba de quedar claro eso de "la sutileza en rebatir nuestros comentarios", pero vaya, espero no haber metido mucho la pata, porque no es a vosotros que quiero rebatiros (bueno, ahora recuerdo tu idea de que el Barça era republicano, y eso sí te lo rebatí).

Pero respecto al resto de tu comentario, muchas gracias por todo lo que dices, por hacerme compañía y comentarme durante este mes y poquito. Los que estáis tan ahí hacéis que una tenga ganas e ilusión por seguir abriendo el Cajón y seguir compartiendo sus pre-Textos. Gracias, de verdad, por haberme seguido.

Un beso