Lo uno y su opuesto

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Admiro a quien sa Admiro a quien sabe definirse. Yo soy suficientemente torpe analizándome a mí misma como para reconocerme siempre en todos los extremos. Avispada en ocasiones, puedo caer en el más inocente de los mundos-cronopio (a poco que me deje llevar por el entusiasmo que bulle bajo la capa del intelecto). Cobarde y frágil en mi dimensión más niña, me sorprendo con zarpazo animal y empuje arrollador cuando la situación lo requiere, que suele ser en mi dimensión más madre o en mi faceta más dolida.
Inquieta siempre. Ávida lectora, sobre todo en otros tiempos, estoy condenada a ir olvidando datos, seguramente por inútiles. Desde siempre, me fascina todo aquello que me acompañe a donde aún no he llegado, o que recupere para mí parte de lo que no sé que sé. Y en ese extraño pseudosocratismo, en esa sed de ir más lejos en mente y alma, en esa inquietud casi siempre solitaria, a veces tengo la inmensa suerte de encontrar compañeros de camino; por lo menos de un pedazo de ese camino. No soy quién para saber si soy inteligente, pero creo que lo que supe un día, o lo que he aprendido con esa bendita afición por observar y escuchar, me han abierto algunas puertas, de ubicación casi siempre interior, y esa suerte de pequeñísima y personal sabiduría que cada uno tiene a su manera, en mi caso es como si viniera de antiguo, casi como si rozara la intuición.

Aunque tengo una inclinación natural a ser discreta y sobria, me desmeleno en un antojo de provocación o incluso extravagancia cuando el señor Mercurio amanece juguetón. Diría que simpática, sociable y divertida casi siempre, cada tanto sufro una caída hacia mi interior para testimoniarme una vez más esas cosas que todos intentamos olvidar de nuestras vidas. También cada tanto necesito sumergirme en algo más próximo, y que se parece mucho más a la sonrisa intestina que al aspaviento de la carcajada.

Sensible siempre. No siempre orgullosa de serlo, por lo que tiene de dificultad añadida para ir sorteando obstáculos comunes. Me ofenden en lo más hondo las cosas que no son de verdad. A menos, naturalmente, que me aparezca a mí esa vena perversa, mentirosa y hechicera, y me disfrace por un rato de femme fatal.

En el amor, apruebo y fomento un territorio individual. Y creo que hasta llevo con elegancia la renuncia generosa en favor de ese espacio, incluso en esas fases –tan hermosas, por cierto- en las que lo que te sale del corazoncito es que quieres estar con esa persona, aunque sea viéndola dormir. Así que, en esos momentos, si lo pienso, no hay más cadenas que las del aire, pero si lo siento, ay, tengo un naufragio en la garganta y no hay peor calamidad que la de su pedacito de ausencia.

He querido a veces. Incluso a veces he querido mucho. A veces, estoy segura, he querido mucho pero mal. Y ha habido algunas ocasiones, así lo creo, en que me han querido como han podido y yo he reclamado mi porción de intensidad. En ocasiones he arrastrado los pies por el barro, o me he dejado caer dócilmente en densidades infinitas de oscuridad. Por amor, he retenido hasta estrellas, y me he conformado con ser figurante. También con cierta frecuencia he dado lo que me ha parecido, y me han reclamado más.

Y si el amor es una montaña rusa, que te destroza o te sube al cielo, proclamo mi vocación de equilibrista. Y, claro, mi derecho a examinarme en septiembre de la asignatura. Pido para mí no desistir en el intento, ni quedarme varada en un pasado que no volverá. Tengo las puertas abiertas, las ventanas de par en par. Por más que tenga una mirada tuerta, con un cachito mirando hacia el frente, y el otro quebrantando lo que no supe conservar.

No pido emociones adolescentes ni regazos. Casi odio el teléfono, y me sale muy mal fingir. Hay momentos en que quiero estar del todo sola, y otros en que me gusta seducir. Si me presionan, mal vamos; pero si me fingen no querer, huiré. Me divierten los grandes encuentros, y cuido a los amigos que no perdí.

No tengo, que sepa, enemigos, aunque hay quien no me cae bien. Apenas me gusta la playa, y me pregunto muchos porqués. Soy gran amante de la palabra, me asustan las tormentas y no sé lavar platos sin cantar. A veces ando taciturna; en otras, soy festiva como un cascabel. Soy lo bueno y su contrario, pero casi siempre me dejo querer.

Soy tan tan pobre, que no tengo ni lágrimas. Tan pobre, que ni sombra tengo. Tan mísera que voy rompiendo los recuerdos. Pero soy tan sumamente rica que me queda todo el futuro por recorrer. Tan cobarde que a veces tiemblo. Tan valiente que no me muero. Tan sabia que no cojeo, tan torpe que volví a caer. Soy todo y casi nada. Soy pretexto, soy cajón cerrado de lo que tuve. Puertas abiertas y ventanas, insisto, de lo que queda por llegar.

A veces, cuánto me detesto, me pongo la zancadilla en el raciocinio. Pero en otras ocasiones, cuando me adoro, evito los obstáculos del mal pensar, dejo la razón en el bolsillo y pongo una pancarta en la azotea que diga “abierta de par en par”; y todos los días, durante algún rato, prometo que será verdad.


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14 comentarios:

Ramon dijo...

Qué emotivo retrato. Lo mejor, el voluntarismo que persiste. Y lo mejor de lo mejor, lo buena gente que eres, lo lista para compartir, lo aguda para analizar, lo generosa para ayudar. No es pasión de amigo. Pero como no pretendo ser adulador ni, para compensar, hablar de lo opuesto que tenemos todos, diré que especialmente Susana es buena gente. ¿Te he dicho cuál es la frase que más me ha impactado? ¿La que me define, la que me señala, la que me recuerda el camino que queda?. Un proverbio de San Juan de la Cruz: "A la tarde te examinarán en el amor". A todos nos examinarán en eso. Porque eso, en su más amplio espectro y significado, es lo más importante. Cuando me pongo místico casi diría que es lo único que importa.
Gracias por ser esa amiga cargada de paciencia y de contradicciones, tan viva... Y gracias por compartirlo.

Susana dijo...

Ramon, eso de que comentando un escrito predomine el "es buena persona" seguro que daba para un chiste. Pero como soy muy buena (qué razón tienes!) te diré que eres un sol, que qué comentario más bonito y que contigo es tan fácil ser buena persona...

Sobre tu San Juan de tu Cruz, pues sí, seguro que a la tarde nos examinarán en amor, y en más cosas, casi seguro, pero de momento, y a la vista de tu comentario, me doy por aprobada en los afectos, que no es poco.

Por cierto, si ayer me comentaban sobre los comentarios que me llevaba con María (que me ha abandonado), no me extrañaría que ahora pasearan por aquí para leer tus comentarios. Qué bueno es tener amigos tan listos!

Gracias por todo, corasónnn!!

Ramon dijo...

jajajajaa, que no, Susana, que no da para un chiste. Por la sencilla razón que no comentaba un texto, comentaba un retrato muy certero. Mira, era una manera de darte las gracias por atenderme cuando tengo algo por comentarte. Sé que es embarazoso hacerlo desde aquí, tan público, pero también es bonito decir a veces las verdades públicamente (además no te pierdas el post "Extimitat" que colgaré muy en breve, aprovecho para publicitar). Decía que es bonito a veces decir lo que uno siente de forma pública, ni que sea sólo para adular a un amigo. Apetece a veces.
Y bueno, literariamente cuando me pongo me pongo, y soy duro si quiero. Allí no adulo. Sólo que esta entrada me daba más para comentarte humanamente que literariamente, no porque literariamente no me gustara sino porque tu retrato lo ocupaba todo, y tu eres mi amiga. Pero prometo ser severo en entradas posteriores. Y no dejarme llevar por esos arrebatos afectivos.
Gràcies un altre cop.

Susana dijo...

Glups, Ramon, que no me digas eso, que yo encantada de tus arrebatos afectivos (y de mis reciprocidades, qué te crees, mi niño?), que tú severo me das mucho miedo, y ya sabes que, además de buena persona, también soy muy sensible (aunque no tenga novio terrorista chiíta).

Y no tengo nada en contra (pero nada) entre otras cosas porque el escrito no pretendía más que ser un retrato lúdico. Tú me confirmas que he logrado medio retratarme y añades mejores rasgos aún: pues, chico, di que sí, mejor dos publicidades en un solo comentario.

Por cierto, estoy deseando leer tu "Extimitat"... seguro que es tan fantástico como el resto de tu blog.

Gracias por seguir siendo un "compañero del camino" tan excepcional. Un beso

imaginari dijo...

M'ha agradat tant que no puc dir res més, llegir-me'l altre cop i tantes vegades com pugui, apart de descobrir-te també es descobreixen expressions sorprenents.
Felicitats

Susana dijo...

Imaginari, caram... no tinc paraules! Moltíssimes gràcies! Vols ser el meu representant? ,o)

Una abraçada

Óscar Santos Payán dijo...

Un texto hermoso y exquisito. Qué difícil encontrar cosas así. No sé si es un retrato y si soy sincero me da igual. Siempre me detengo ante la belleza e inclino la cabeza. Hoy lo hago en tu blog. Por cierto, gracias por tus comentarios en el infierno sostenido, ayudan a continuar, a perseguir esa obsesión mía de acercarme a ningún lugar y a todos.

Susana dijo...

Óscar, es un honor para mí que las ganas de seguir te hayan traído hoy a este cajoncito. Muchas muchas gracias por tu comentario, directo desde ese Infierno tuyo tan adorable. Un abrazo.

JOSE GABRIEL dijo...

Vale..., vale...,em dono per al.ludit quant la frase del comentarista pseudofurtiu. Tot i així, deixa'm que et digui que és un honor, si és que m'has inclòs en la teva llista d'amics ( entenc que lo de llest no va pas per mi). En fi, referent al teu "autoretrat", per a mí, és molt més senzill ( que no pas simple, encara que sigui un home), estem parlant d'una dona amb qui fer una tertúlia de qualsevol tema es tradueix en un plaer.

Susana dijo...

Gabi, maco, gràcies. El plaer de les tertúlies és mutu, creu-me, i és un dels mecanismes doblement útil per a mi: passar-m'ho bé i aprendre de cadascun de vosaltres. Gràcies per ser-hi! Una abraçada

Stalker dijo...

Las palabras que has destacado en rojo son como miguitas de pan que trazan otra imagen, otro retrato insospechado de ti. Si las ponemos juntas, funcionan como un poema. Te han traicionado, esas palabras, al declinarte, discretamente, en la sombra.

Maravilloso retrato, Susana.

¡Abrazos!

Miguel Ángel dijo...

Tu mejor retrato es la estela de comentarios, de amigos, de admiradores que dejas a tu paso

Susana dijo...

Stalker, nunca imaginé que mis miguitas de pan pudieran conducirte hoy hasta aquí! Ha sido una suerte dejar un rastro tan certero! Gracias por pasarte y por tu comentario.

Un abrazo

Susana dijo...

Miguel Ángel, me conoces bien. No sé cómo he conseguido algo así, pero estoy saboreando cada uno de estos premios. El retrato de este momento sería ahora más feliz.

Gracias! Un gran abrazo