Un informe irlandés: el pináculo de la rabia

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Se ha publicado un informe sobre los abusos, tanto físicos como psicológicos, a los que se sometía de forma sistemática a miles de alumnos de centros católicos de Irlanda. La conclusión del informe es que el abuso sexual de los menores era un mal “endémico” de esos centros.
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Los testimonios, ya de mediana edad, ponían el vello de punta. No sólo tuvieron que vivir ese infierno a los que los sometían los clérigos; tuvieron que asistir a la multitud de suicidios de compañeros que no pudieron sobrellevarlo más. Ellos prefirieron ahogarse, lanzarse al vacío desde alturas implacables o ahorcarse antes de soportar un día más bajo la tutela de los párrocos. No puedo imaginar el dolor tan extremo que debían sufrir esos pequeños para entregarse ciegamente a los brazos de la muerte, más cálidos en cualquier caso que los de sus cuidadores...
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La institución eclesiástica, cuando se destapaba alguno de esos abusos, trasladaba al acusado a otro centro. La rabia se me escapa por los poros. El coraje que me da este hatajo infecto de buitres me trunca hasta la palabra.
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¿Hay alguien que crea que esos hechos se producían únicamente en Irlanda?
Es difícil a estas alturas hacerles pagar por todo el daño que hicieron entonces, tanto individualmente como de forma colectiva. Aunque, si se quisiera, posiblemente se pudiera juzgar a más de uno de esos demonios. Lo que sí se puede y se debe hacer es no tolerar que la jerarquía eclesiástica oculte sus identidades. Si eso sucede en cualquier otro entorno, se les acusará de encubrimiento y complicidad, ¿verdad? Pues que se reaccione ante estos criminales como se haría ante cualquiera de nosotros. Basta ya de sus privilegios. Sus bulas y sus exenciones deben formar parte únicamente de la historia medieval. Ningún pederasta sin su condena. Las sotanas esconderán sus braguetas, pero que no escondan ninguno de sus actos.
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Y, aunque no soluciona ninguna de las cuestiones planteadas aquí, hay que sumarse sin contemplaciones a la voz que clama por el cese inmediato de las subvenciones a esa estirpe, que con su existencia avergüenza a toda la especie humana.
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11 comentarios:

Gabi dijo...

Susana, avui sí ens has arribat a les profunditats de les nostres entrayes... Quin fastic em fa saber que hi ha persones, perdó individus, que són capaços de realitzar actes tan cruels i despietats!!! Quina ment és capaç d'esser tan retrògrada com per abusar de la inocència i vulnerabilitat d'una criatura? Jo la condemna la tinc clara: tancats per vida! que aquesta "gentuza" no té solució..., ah! i m'importa un rave si poten o no sotana.
A títul d'exemple i si és que algú es vol posar encara de més mala llet: "Sleepers" de Barry Levinson amb Robert De Niro, Kevin Bacon, Dustin Hoffman, Brad Pitt i Jason Patric.

Ramon dijo...

Una de las cosas que menos puedo tolerar es que se haga daño a un niño. Si el horror es condenable siempre (ahí Guantánamo, ahí tantos Guantánamos) que ese horror se aplique a seres indefensos me parece el colmo de la indignidad. Nada en el mundo lo castigaría con tanta dureza como que impidan a los niños ser niños.
Lo que sobreindigna del caso es que los abusadores sean curas y monjas, los educadores por excelencia. Y para mayor indignación, la certeza que la Iglesia ha amparado no sólo con su silencio sino también con su complicidad hechos como estos.
Susana, cuando en el cónclave de 2005 lo señores Cardenales invitaron a dar una charla de sapiencia profunda al cardenal que en USA había tolerado a los curas pedófilos simplemente cambiándolos de pueblo cuando el escándalo se hacía evidente (para que pudieran extender su mal, se diría) supe que la jerarquía era la perversa, no sólo el cura pedófilo. Ese menosprecio a los que han sufrido merece el más rotundo rechazo.
Pero no podemos olvidar en cualquier caso que cuando en un edificio los del tercero cometen actos delictivos y todos lo saben, si no ocurre nada y continúan cometiendo delito, los responsables al final son todos, unos por hacer, los otros por callar. Quiero decir que nada de esto pasaría sin la connviencia del resto de la ciudadanía. Es duro, pero es así. Cuando hace años Sinéad O'Connor, sabiendo como sabían todos lo que se cocía en el backstage de los colegios religiosos, rompió públicamente una foto del Papa Juan Pablo acabaron con su carrera, o casi. Era imperdonable ese acto (fotos, no romper ni quemar, ya sabes). No lo era, según parece, el abuso que cometían día tras día los curas y las monjas en ese mismo país. Quiero decir que la responsabilidad es de todos, Susana. Por eso, quejarse es un deber cívico. (Y romper fotos diría que también... la de Benedicto pa' mi)

Susana dijo...

Gabi, te doy totalmente la razón. Es casi inaudito que se proteja a estas alturas a una gentuza así. Lo mismo debería dar que usen o no sotana, pero la realidad es que los que llevan el cucurucho saben mucho de mirar para el otro lado cuando se trata de los suyos. Gracias por tu apoyo a la causa, y por tu participación.

Susana dijo...

Ramon, estoy de acuerdo en casi todo lo que dices (y en lo bien que lo dices). No obstante, no estoy segura de que la población sea la culpable de todo. Desde arriba (sí: la alta jerarquía es la primera culpable, no hay duda) se encargan y muy bien de que casi nunca haya pruebas de nada. Y en todo caso, lo que parece, especialmente a ojos de quien le parece mejor verlo así, es que sean casos puntuales. Un cura "malo" frente a cientos de moral inmaculada o, incluso, lo que es mucho peor, la palabra de un par de "tarados" contra la de todo un señor cura. En todo caso, los que han de permitir que no se investigue lo suficiente, que no se llegue al fondo de los miles de casos, que no se elaboren informes como el que se ha presentado hoy en Irlanda, no somos los ciudadanos de a pie, sino las también altas jerarquías de otros ámbitos y otras instituciones. ¿O qué hace tanto necio del Opus en el anterior gobierno? ¿Pueden ser realmente imparciales si los hay también en el ámbito judicial? Con las pruebas en la mano, Ramon, creo que otro gallo cantaría. Y eso es todo a lo que podemos aspirar de momento, a que, como en Irlanda, se investiguen TODAS las causas. De momento, a ojos de las masas, siguen siendo casi santos, entre los que de vez en cuando hay algún pervertido. Pero cada vez es más evidente que ya está bien de protegerse debajo de las sotanas. Es una vergüenza sin nombre lo que llevan tantos y tantos años haciendo.
Ramon, te conozco lo suficiente como para saber que estás a favor de la causa con los ojos cerrados, y que si de ti dependiera, iríamos todos a las trincheras (;)). Agradezco que compartas tu opinión y tu furia desde aquí. Un abrazo!

imaginari dijo...

Teneis mi firma para que se investiguen todos los casos de abusos cometidos por los que se hacen llamar educadores de la moral. Para que esos pocos no empañen el trabajo que tan abnegadamente hacen tantos religiosos en el mundo en favor de los más pobres.
Suena cursi, pero es de justícia reconocerlo.

Stalker dijo...

Comparto la rabia, la impotencia, la desolación. Hay cosas que son injustificables y que cortar de raíz.

Abrazos y gracias por estar alerta.

Susana dijo...

Imaginari, por supuesto que hay gente entregada ayudando en tantas partes, personas de una catadura moral incuestionable, religiosas o no. También las ha habido, como es el caso de Teresa de Calcuta, que empiezan con un espíritu religioso que pierden con el tiempo, y lo que las motiva es únicamente su humanidad. Pero aquí, ahora, no hablamos de ellas. Hablamos del funcionamiento de las redes oscuras de la Iglesia, que han permitido que haya tantas y tantas víctimas. Y que a día de hoy siguen protegiendo a sus criminales. Cometen muchos y muy graves errores además de ése (ahí están, sin escarvar más que en algunas semanas, los preservativos 'difundiendo' el sida en África, está su cuestionamiento del holocausto nazi, la conferencia episcopal mintiendo para azuzar odios desde su cadena...) pero hoy tampoco se trata de hablar de todo ello.

No obstante, si crees que es imprescindible o te sientes más cómodo recordando a todos aquellos que se sacrifican por los demás, sea.

Susana dijo...

Stalker, gracias por sumarte a esta rabia. Tengo el absurdo convencimiento de que cuantos más seamos, antes cambiarán las cosas, y dejaremos de sentirnos así de impotentes. Creo que es tanto más útil que ejercitemos nuestra justificadísima ira que el que caigamos en una resignación lamentable.

Gracias a ti, y a todos los que habéis comentado esta escalofriante noticia, por hacerme sentir que ese "estar alerta" del que hablas no cae en saco roto.

Un abrazo

imaginari dijo...

Susana, hi ha l'error de castigar certs col·lectius per culpa d'uns pocs, i com jo veig sempre l'ampolla mig plena tinc certa tendència a creure en la humanitat, mentre hi ha gent com tu, intel·ligent, crítica, sensible, serè optimista.
Per altre banda em sento igualment de còmode sense fer el meu comentàri, però si aixó t'incomode puc prescindir de fer-ho.
una abraçada

Susana dijo...

Jajaja, Imaginari, donde las dan las toman...
Bueno, pues yo creo que de eso se trata, de que en este caso no es juzgar (castigar, dices????) a un colectivo "por unos pocos". Es el colectivo en sí. Los "unos pocos", sobre los que no tenemos nada que decir, son los que combaten como pueden los efectos de las grandes injusticias que su colectivo contribuye a infringir. Pero la jerarquía no está nunca en hospitales de leprosos, curando heridas de seropositivos, pidiendo fármacos para niños con la barriga hinchada de hambre, etc.

Yo creo que opinamos todos lo mismo, sólo que tú crees que son menos y yo (puede que también los demás) creo que el problema está en la propia esencia de la institución, aunque como en todo, con sus honrosas excepciones.

Queda, pues, tu comentario para los que haya con suficiente ética como para merecérselo, sean muchos o unos pocos.

Gracias por tu interesante contribución. Un abrazo

imaginari dijo...

Me parece deplorable la vergonzosa opulencia de la institución religiosa y sus consignas arcaicas y represoras.
Pero como dices, opinaba sobre las personas. Y sigo creyendo en el ser humano, a pesar de holocaustos, genocidios, represiones, esclavitud y abusos, etc, etc, ¿acaso no se ejerce esa opresión sobre otros humanos, a los que se teme por que sus valores son más íntegros?
un abrazo