Los inventos de mi vida (II)


Ayer hablábamos sobre la procedencia o no de mantener la fidelidad después de revisar los modelos de relación heredados de nuestros papis.

Pues hoy os contaré cómo fracasó una de mis últimas relaciones.

Un día, un él me dijo que siempre hacíamos lo mismo, que sentía la necesidad de hacer cosas nuevas.
Le pregunté si se refería a cuestiones sexuales. Aunque se le iluminaron los ojos ante algunas de mis salvajadas semi-propuestas, me dijo que no era esa la cuestión. Dijo que hablábamos de las mismas cosas, que se repetían los comentarios, que nos sorprendíamos poco.

Me quedé muy preocupada, pero descubrí un gran invento, y lo compré sumamente satisfecha de renovar la relación y de hacer feliz a MI él:


Pero él dijo que no había solucionado el problema.

Que quería hacer cosas distintas. ¡De acuerdo!, me dije, vamos a introducir cambios en nuestra vida conyugal.

Y compré esto:




Pero me dijo que tampoco.

Que había cosas que echaba de menos de su soltería. Tras estrujarme las meninges, di con lo que creí que era perfecto. Y le compré esto otro, ahora ya convencida:



¿Qué no era la solución? Encima que con este invento podía repetir indefinidamente el gesto de apertura de las latas de cerveza… Sin tener que doblegarse a las tonterías mentales, los retorcimientos gástricos y el exceso de ruido del mundo al día siguiente. ¿Entonces?

Empezaba a temerme lo peor. Y sí: me lo dijo.

Que quería ver a sus amigos (¿los pendones?), salir de vez en cuando con ellos (¿de acoso y derribo?). Tenía que pensar muy rápido, porque aquello era francamente peligroso. Fue entonces que me ofrecí a comprarles ropa, para que fueran más o menos conjuntados y 'se divirtieran' más:




Aun así había algo evidente: MI chico era el más resultón de todos, el más guapo con diferencia. Llamaría enseguida la atención en cualquier local. ¿Qué podía hacer para que se viera mucho más al resto de los amigos? ¿Era posible? Por suerte, soy una chica de recursos y descubrí este invento para sus colegas:




Y salieron. Aunque conseguí colocarle un discreto cronómetro, por aquello de que no se le pasaran las horas sin darse cuenta…


Aun así, me quedé sola. Muy sola y preocupada. Tan sola me sentía que empecé a cuidar elementos de la casa en los que me fijaba demasiado poco. Había que buscar aliados como fuera. Le cambié el mobiliario a Dick, nuestro pez, que desde entonces pasó a llamarse Mobi Dick y me empezó a chivar la cotización en bolsa del atún en lata.




Empecé a saludar a las puertas. Nos presentamos. Hola, Moby Click (1), encantada…




Mantuve largas conversaciones con el móvil, en espera de alguna señal de MI hombre. Tuve la extraña sensación de que si cuidaba a ese buen amigo, desde entonces Movi Beep, era más fácil que me trajera noticias suyas. Así que más que cuidarlo, lo mimé, lo adoré, casi como si fuera mi hijo…




Pero las horas iban pasando. Tan insoportable se me hacía la espera que, en fin, por cada hora iba cayendo una cajita de galletas cómplices. Más o menos así:





Seguían pasando las horas. Primero me enfadé muchísimo. La rabia fue creciendo tanto que hasta yo me sentí gigante, y me hubiera podido comer a MI hombre y a todos sus amigos de un solo aperitivo.




Pero luego llegó la depresión más profunda. Me fui hundiendo tanto, que me sentí tremendamente chiquita. Al tratar de distraerme tocando lo de “Oh Susana, no llores más por mí”, me di cuenta de que no llegaba ni a las teclas (con las manos).




Aunque conseguí un rollo de papel enorme y yo me sentía tan chiquita, nada bastaba para calmar mis lágrimas (cuyas formas decidí colorear para cantar lo de 'Lágrimas negras' en diferentes versiones).



La cosa iba de mal en peor. Intentar leer fue del todo inútil. Se me caía todo encima... Tuve conciencia del terrible peso de la cultura.





Y de pronto, Movi Beep me trajo una señal: MI hombre estaba esperando ya un taxi. Incluso mediante el sms noté cómo farfullaba las palabras. Ya imaginé el tamaño de sus cubatas.





Pero todo eso ahora ya carecía de importancia. MI hombre estaba de vuelta, y yo tenía que simular que todo estaba bien y yo tranquilísima. Había que facilitarle las cosas. Quedé con Moby Click que le abrirían fácilmente las puertas. E hice unos cuantos cambios en casa por si no quería ‘despertarme’ con la luz o, vamos, por si iba demasiado 'ciego'.



Sería ideal, además de que brillara la taza, ponerle las cosas fáciles también por si quería arreglar faltas de puntería. Que nos conocemos. Y me las ingenié para ponerle también el papel fosforescente. Qué suerte que alguien lo inventara, sin duda. (Y cómo me alegré de ser tan astuta con el carro de la compra y de tener un cierto toque de compradora compulsiva).




A la mañana siguiente, él seguía destilando alcohol mientras roncaba, y yo decidí levantarme. Necesitaba reflexionar sobre todo lo que había sufrido la noche anterior, pero no quería que se me notara del todo. Así que me puse el bolso ‘disimulator’ para la ocasión.




Era lo más normal del mundo comprar el diario un sábado por la mañana con unas ojeras hasta los pies, ¿no? Pues eso… que pude pasear tranquilamente, armada con mi bolso, hasta que di con la solución.

Alguien pensará “decidió tener una conversación con SU hombre”, ¿verdad? Pues no. Simplemente decidí que no necesitaba a aquel hijo de SU madre después de comprarme un regalito por fin para mí en un escaparate.



Desde entonces, como es bien sabido, decidí replantearme el tema de la fidelidad.
Pero ya sin prisas...

Y en esas estamos... Tratando de relajarme para pensar con más claridad.
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Benditos inventos.

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18 comentarios:

MARIEL dijo...

Genial, simplemente. Ojalá esta entrada tuya siguiera por el resto de la vida, para reírse la vida entera. Es ... simplemente brillante como has armado el rompecabezas de inventos para meterlos dentro de una historia. Yo ya anoté para nuestro diccionario a Moby Click y Movi Beep. ¿No es verdad que las cosas inútiles son las más divertidas? Es como cuando cumplís años y te regalan algo "útil" (un sacacorchos, un juego de posavasos, medias). Un horror. En cambio, la alegría impracticable y desmesurada de los regalos inútiles, todas esas cosas que no sirven para nada salvo para jugar y divertirse o sonreír con solo mirarlas. Un placer.

En cuanto a tus salvajadas semi-propuestas, las daba por descontadas. Cuando quieras te paso mi látigo.

Qué maravilla que haya encontrado en esta vida algo que me da ganas de hacer pipí y no es el hospital. Pipí de la risa, con tus escritos (que además no se privan de dar cátedra de agudeza, como corresponde).

Besos reales, no inventados.

sin reglas dijo...

evidentemente, en cuanto tenga necesidad de comprarme algo te llamo.

¡que capacidad!

la camiseta fue un regalo muy sutil, pero hay ciertas largarteronas que parece ser que no saben leer.

pero, aunque todos los presentes son muy buenos, no se acierta nunca tanto como cuando se compra para uno mismo.

habia oido que de esos no quedaban (vamos era mi esperanza) pero veo que has sabido encontrarlos.

imaginari dijo...

La teva entrada, a més de còmica, jejeje, suggereix una altre pregunta; es pot ser infidel amb un objecte?, si la resposta és negativa pots estar tranquil·la, al món trobaràs molts homes objecte, como quien dice: para usar y tirar. Aviat els podràs trobar a les botigues de "Tot a 1 €", o bé entrar en un bar un dimecres al vespre i escollir entre els que estan mirant un partit de la Champions. A les discoteques en tens a patades, que és com saben ballar. Ja veus, una especie "sin extinción" para uso femenino con complejo de infidelidad.

Que disfrutis aquesta nit.

Liquem Nuc dijo...

Me quedo con los ******as que buscan en su pareja un puto animador: alguien que les entretenga. Inútiles que se te quedan mirando "Qué lees? qué complicado. Dónde vamos? Demasiado complicado." Y luego, "Llévame a algún sitio, habláme de algo nuevo, pónme alguna peli que..." Me ha hecho gracia, Susana, pero me ha destapado algo que no recordaba que estaba dentro. Malditos aburridos aborrecibles que se empantanan en esa sosería de ignorancia e inutilidad. Perdona la vomitona, first time ever. Have joy!

Xavi dijo...

I sortir tu amb les teves amigues? Seria un opció? Al dia següent els 2 estarieu en les mateixes condicions etíliques, podrieu explicar-vos experiències noves, relaxats, sense gelos, ...
Genial entrada
XaviG
PD. La tassa de water hauries de ser més alta i més gran per anar bé, més que no pas il·luminada

Ramon dijo...

Susana, desde Bruselas, escribiéndote un comentario sobre lo mucho que me reí con tu entrada anterior, en especial por lo de AE y por otros detalles, el reloj tremendo que iba dando la cuenta atrás decidió que ya basta internet, que a menos que quisiera pagar otros treinta minutos y empezar de nuevo el comentario, se había acabado mi tiempo de conexión y me dejó a oscuras. Qué horror. Un comentario, aunque intrascendente, es siempre un abrazo afectuoso. Te abrazo ahora muy fuerte, pues, fenomenal amiga, por el abrazo que la técnica no me permitió desde la capital de Europa.

Pero una vez abrazada retiro inmediatamente el abrazo. Y me enfado, arrrgggg, con nuestra telepatía que en ocasiones, como esta, resulta tan molesta sobre todo para los que somos más lentitos. De Bélgica, o mejor de Flandes, porque Bélgica no existe, sólo existen los reyes belgas y ya sabes que no soy monárquico, he venido con una idea estupenda para mi blog. Pero qué idea... Los inventos veraniegos. Aquellos inventos que han modificado mi vida durante el presente verano. O que anuncian una próxima modificación. Pues bien, Susú (y léase ahora Susú con un deje de desdén) se me anticipó. No en exactamente lo mismo, pero desde luego parecido.
Molts petons, maquíssima! Quedem aquesta setmana? Muaks

Susana dijo...

Jajajaja, Mariel, muchas gracias. La verdad es que a mí me da también el ataque de risa cuando veo los inventos que se sacan de la manga algunos chalados brillantes. Excepto las dos últimas fotos, que son bromas, el resto son inventos reales. Mi intervención es mínima: darle un colchón en que se acomoden sus ideas.

Las cosas inútiles, desde luego. Mucho mejor que el sacacorchos o las medias, a no ser que tengan un componente absolutamente inútil, y "decoren" nuestra vida. Casi casi la reinventen.

Las salvajadas también son de esas cosas inútiles que decoran. Látigos: genial, jiji. Disfraces. Consignas varias. Todo vale! Decorar y redecorar. El espíritu lúdico no debe faltar. Como en aquella aria (deliciosa): Myself I shall adore, que es la mejor garantía de saltarse todas las normas que haga falta del juego.

Qué sano a veces reír sin más. Estimular la vejiga y retener la parte improductiva de la mente. No mediante el chiste tonto. Culos, tetas y tartamudos. Pero sí dedicar los esfuerzos propios a aligerarse de mochilas excesivas.

Besos reales, y también los que inventamos cada día para las personas que queremos.

Susana dijo...

Sin reglas... ay, mi shopping imaginativo no tiene límites. Eso sí, en el súper me comporto (vamos, me vuelvo aburrida y comparo precios y esas cosas).

No sé si es una errata o un hallazgo genial, pero tu "lagarterona", a medio camino entre "lagarta" y "lagarterana", me ha parecido brillante! Di que sí: las peores lagartas son las que van de lagarteranas recatadas.

Para tu alivio, te diré que el colega inflable subsana algunas faltas, pero no es perfecto. Tienes (tengo!) alguna oportunidad! La versión femenina está en la misma tienda. Aunque teniendo en cuenta la forma de funcionar masculina, es posible que la fémina inflable tenga sus prestaciones muy limitadas a determinadas actividades.

Entre tanto nos llega el/la de carne y hueso, acomodarnos con el/la que hay que darle cuerda es una solución provisional que podríamos investigar ;o)

Quedamos para el shopping???

Besos Sin reglas!

Susana dijo...

Imaginari, qué risa con tus hombres-objeto. Me parece una excusa genial!

Yo ya estoy tanteando una tienda en que "pagas dos y te llevas tres". A ver si a falta de calidad, con la cantidad conseguimos algo!

En la disco es cierto que proliferan. Si a las setas les conviene la humedad, a esta especie de vegetal le debe de ir la penumbra de colores y en lugar de tener que regarlo con agua, te puede muy bien servir el cubata, que con la sequía es muy sano.

Te recuerdo que también hay mujeres-cosa que andan por todas partes. De hecho, creo que la contaminación de las ciudades se debe en buena parte a los alientos de unos y otras, que lo llenan todo de átomos cosificantes.

Gracias por esas nuevas risas. Un beso sin cosificar.

Susana dijo...

Liquem, sé bien de qué hablas. El "aisssh, qué complicado" o el "pero 'eso' no te aburre?" es casi peor que hacerse con el/la colega inflable.

Me pregunto cómo gente como nosotros es posible que de vez en cuando nos encontremos entre garras de esa calaña.

Quedamos empatados: tú también me has recordado que todo eso existe, y que cuando andan de marea alta no hay flotador que valga! Como mucho podemos taparnos la nariz para sumergirnos.

"Malditos aburridos aborrecibles que se empantanan en esa sosería de ignorancia e inutilidad". Creo que deberíamos incluir esa definición en el diccionario de la RAE. Es impecable. Y a estas alturas deberíamos ya estar inmunizados, pero no nos es fácil. Así estamos, querido Liquem. Batallando contra lo aborrecible que nos quede más próximo. Deberían hacernos un monumento a la perseverancia! O bien tirarles encima todos esos libros que les quedan tan grandes a los/las liliputienses del camino.

Besos gigantes. Que es lo que hay. Jiji. Disfruta cuanto puedas!!

Susana dijo...

Xavi, querido... en primer lugar, gracias por pasarte por aquí de nuevo.

En segundo término, sí, sería lo ideal. Tú con los tuyos, Yo con los míos. Ni tan sólo hace falta que sea el mismo día. Pero pasaría que nos quedaríamos sin entrada... ejem. Lo que sí te puedo asegurar es que eso no garantiza el fin de los celos.

Tendré en cuenta el tema de la taza de WC. Lo que pasa es que más alta y más grande ya la hay, y se llama piscina ;o)

Gracias de nuevo i que tinguis molt bona marxa trans-alpina!!!!!

Petons d'alta muntanya!

sin reglas dijo...

para el super siempre me he apañado,

donde necesito asesoramiento es en como usar la imaginacion (sin ser encarcelado).

lagarterona salio sin errata.

sin raglas pero con esperanzas...la vida se empeña en agradarme.

¡¡Quedemos!!

emeygriega dijo...

Cuántos esfuerzos hacemos para hacer felices a nuestros neneques, ¿eh?
Tu ingenio es imbatible, pero creo que todas saldremos ganadoras cuando simplemente les compremos un biberón. Lo extrañan toda la vida, bebitos!

LUG dijo...

Jó, sigue la investigación a buen ritmo. Desata Susana el apocalipsis farmaco-porno-capitalista (Beatriz Preciado dixit) y todo porque el muchacho quiere salir un rato con los colegas y pasarse con el cuba-libre como en aquellos años maravillosos (esos años que todos los hombres guardamos en la memoria y que ustedes, las mujeres, se empeñan en ridiculizar -- bien es verdad que porque son ridículos. Pero no me desvío ni me dejo engatusar: su crueldad es fría y clínica. De bísturí).

Ella es despiadada: no sólo amargó la velada al afectado a priori - con ese gorrito, y esa camiseta y ese cronómetro y con la exigencia de que llevara el móvil con batería y que llamara antes de llegar ... También le subrayó, a posteriori, el "no debiste, forastero, cruzar la marca" con la presencia al día siguiente del maromo plástico, ese ente que nunca, nunca, nunca nos pedirá salir con pendones y lagarteronas y se quedará cantando a nuestra vera el toda,toa,toa te necesito toa, del nunca bien apreciado Jesulín.

Usted prefirió, como apunta alguien, responderle con la misma moneda dejando la VISA temblando para el próximo decenio e imposibilitando vacaciones en común, la compra del nuevo coche o la Wii que ya sabe la ilusión que le hacía al chico. Y todo por una salidita (o dos o tres, que el número no importa) O tal vez no tembló el mercado - porque usted puede ser gran-millonaria - y sólo ha llenado el hogar de esos "objetos de amor" que, a la mañana siguiente, le harán tomar conciencia al muchacho de que usted le ha metido en la película Atracción Fatal y todo porque se negó a su re-visión gore de nueve semanas y media ("mis salvajadas semi-propuestas") o no cayó en esa tentación tan conyugal de pasar las tardes jugando a la cartas redondas. Él, nervioso porque la conoce, no se atrevía a decir que sólo quería salir con los pendones, volver a los dieciocho y cantar las canciones de aquella época y, tal vez, demostrarse que las segundas y terceras canas no le hacían menos seductor (aunque me temo que, en su caso, la seducción no era cualidad que lo definiera).

Triste y cruel, Susana. La aplicación de los protocolos éticos han fallado en la investigación. Y todo, me temo, por hundir la masculinidad no sólo del afectado sino de todos los varones marcados por su hierro candente. Como decía Hernández, Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle con un fruto.

No deja susana que el varón cuide su fruto, ni su animalidad torera.

Mala, mala, mala...

Susana dijo...

Sin reglas, permite entonces que insista: "lagarterona" es un hallazgo de los que hacen historia. Mariel debería añadirlo a su diccionario bloggero ilustre.

Yo confío en que tarde o temprano encontraremos los lagarteron@s adecuados, esos que en lugar de denunciarnos para tratar de que nos encarcelen (qué desagradable!), se quedarán a desayunar y querrán brindar con el café con leche.

Estoy contigo: la vida es que se hace querer. Aunque a veces nos haga enfadar, como un hijo travieso, cuando nos sonríe es una buena compañera.

Un beso grande, de los que no se dejan comprar...

Susana dijo...

Emeygriega, qué ataque de risa me ha dado al leer tu comentario! Esto se está convirtiendo en una entrada feminista por momentos!

Estoy firmemente convencida de que hay muchos "neneques" (no conocía la palabra: qué gráfica!) que no superaron las primeras fases de la infancia. Si su oralidad se resolviera con un biberón, sería fácil. Pero es los hay que se empeñan en hablar!!

Gracias por venir Emeygriega, y por traerte tu sentido del humor y tu perspectiva enriquecedora. Un beso nutritivo como la leche de los biberones...

Susana dijo...

Ramon, amigo, tu comentario se coló entre mis respuestas, y por poco se me escapa!

Tu comentario a la entrada anterior fue una gran alegría: me emocionó leerte desde Bélgica, y las huellas que dejaste en el Feedjit serán largamente recordadas.

Por mí quedamos esta semana, en cuanto quieras, pero empiezo a tener algo de miedo. Ese espíritu vengativo que se te adivina al final del comentario me tiene intimidada. No seas cruel, que soy muy sensible!! ;o)

Ramon, querido, creo que tus inventos deben de ir por otra línea, y yo me muero por leer la entrada, así que no te preocupes, que la SGAE no vendrá a buscarte con ánimo amenazante, en su línea. Quedas formalmente liberado para enseñarnos tus inventos. Eso sí, desenfádate conmigo pliiiiiisssss.

Besos de bienvenida!!!

Susana dijo...

Lug, pues tienes razón, a veces soy mala. No, malísima. Más aún: soy malérrima.

Porque lo que no pongo en la entrada es que la que se apendonaba habitualmente era yo, y perdía el sentido del tiempo: del de reloj y del biológico que cuentan las canas si las tuviere. De ahí mi inquietud por su salida. No le vayas a explicar al diablo...

Pero se puede ser mala porque se tiene dentro malicia, o acabar amargándole la vida al amigo porque primero se sufre. Y eso rebaja la pena forzosamente.

De una forma o de otra, tu castigo me parece un exceso: contemplar la posibilidad de que alguien en la intimidad me cante "Toa, toa, toaaaa" es el Guantánamo de Europa. Es una forma de tortura desmesurada. ¿Qué asesino en serie se merece tal castigo, amigo Lug? Una pobre abandonada a su suerte, con sus flamantes naipes redondos (por aquello de pasar una velada redonda), no merece tal pena. Como juez, eres excesivo y cruel...

En cuanto a "Atracción fatal" o a la versión gore de "Nueve semanas y media", querido, es un riesgo que se corre cuando alguien acepta sin preguntar más después de que le ofrezcan "una vida de pélícula".

Mala malísima malérrima, sí. Pero, como ves, con motivos.

(Genial comentario, bicéfalo. Qué hartón de reír!) Besos!