El mundo sigue 'averiado'

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En mi último cumple me propuse firmemente empezar a esconder mi edad. Ya me la descubre el espejo, casi todos los días. Esconderla, aun a costa de mentir. No me voy a disculpar, porque estoy del todo segura de ser la víctima. Puede que de ser princesita en otros tiempos, esté encarnando ya a la madrastra, que debe enfrentarse a diario a lo que ya no es.

Por eso debo de ser más antimonárquica que nunca.

Ya no es la princesa, y malgasta su rabia contra el espejo, que la sobrelleva con resignación.

Puede que mienta sobre mi edad, lo admito. Pero lo que nunca he negado es que crecí con una enorme bola.
Quien quiera, que haga cálculos.

Pasaban cosas graves e inquietantes.
El viejo cuervo parecía clavar las uñas sobre sus posesiones incluso después de muerto.
Pero en aquellos tiempos se disparaba con sus mismas armas.
Si no las mismas, igualmente poderosas.
Frágiles, como el cristal.
Pero bolas. Más que valientes, heroicas.
Audaces, sin duda.

Qué tiempos.
Se nos hablaba del monstruo capital,
como una malvada invención
(de Avería, claro.)

Y así salimos.

Descompuestos, renegados, desconfiados
Y(n) decentes.
Posiblemente “raros”.
Tan humanos.

Untad a los niños de electroduendes
Regaladles enormes canicas donde comprueben
sus presentes sin dudar
en qué lado están
(en qué estantería se ubica cada uno de los elementos de la vida)
y hacia dónde deberían rodar.

Sentíos orgullosos si asesinan a los inconsistentes Lunnis
Si arrollan los Camps Rocks (sin rock) de este mundo
Y zapatean sobre los fofos héroes
Prefabricados.

Que deploren sus Barbies enriquecidas
-vete tú a saber cómo-
De formas imposibles
Y ocios venenosos.

Que echen de sus vidas
A todos los Papá-Noeles –ese color Coca-cola−

Que despidan procedentemente a todos los Reyes
Porque ya saben que no los hay magos,
si no es con truco engaña-giliwatios
Y con enormes subvenciones.

Y si un día dicen que están hartos de que los traten
Como pequeños idiotas,
Si reniegan de los deplorables subterfugios congelados
De mister Disney y seguidores,
Si deciden que el mundo no debe tener caprichos machistas
Ni trofeos presidenciales como laureles de la sangre,
Es que habréis triunfado
Y habréis contribuido a fabricar…

una persona (aún!)

Un futuro.
Un buen visor
De la bola de cristal.

Como cuando Alaska quedaba tan cerca,
El Veneno (al juntarse con los kikos) era la pócima
la toxina revitalizante,
Y los únicos toreros decentes
Eran los Muertos.

Así crecimos.

Y así podríamos haber hecho el futuro
Si no fuera porque el mundo
Sigue igual de Averiado.
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24 comentarios:

Stalker dijo...

Tu edad te la digo yo: moldeaste la primera vasija en que bebió un sediento y naciste ahora mismo.

El tema de la edad, claro... He observado que las escritoras se dividen en dos grupos: aquellas en cuyos libros aparece la fecha de nacimiento y aquellas en las que no. Puede parecer tonto, pero no: el porcentaje de mujeres, narradoras, poetas, que no incluyen fecha de nacimiento es abrumadoramente superior al de hombres. Estas biografías sin fecha de nacimiento pueden empezar así: "nació en XXX y llegó a Madrid en los ochenta...".

Insisto en lo más evidente: no hay nada que ocultar. Cuanto antes empecemos a romper el secretismo de la edad antes nos liberaremos de ese lastre insoportable que hace sufrir a tantas mujeres en silencio. Por favor, no caigamos en la trampa, las chicas también, de aceptar el inflexible dogma estético falocéntrico: la belleza es SOLO Y EXCLUSIVAMENTE, la de los veinte años.

Es un prejuicio despreciable, como tantos otros.

Desde mi ventanita heterosexual, veo hermosas a las mujeres a los 20, 30, 40, 50, 60. Recuerdo que una novia mía árabe me dijo que ella percibía más bellas a las mujeres con la edad. Creo que es porque la edad individualiza, te hace ser tú mismo y escapar al totalitarismo biológico, homogeneizador, de la especie cuando ésta sólo apunta a la reproducción. En la juventud nos parecemos, en la madurez nos diferenciamos. Y ahí, en lo singular, es donde la belleza despunta y te corta como un cuchillo. Por eso Barbara nunca estuvo tan bella como en el Chatelet (57 años), por eso Mísia es indiscutiblemente más bella pasados los cincuenta que hace veinte años.

En cuanto a la bruja Avería, de niño la adoraba. Me pilló muy pequeño para apreciar las sutilezas de su "discurso" (y vaya si lo había). Incluso me daba miedo, pero no podía despegar los ojos de la pantalla.

Ahora recupero, con tu entrada, aquellos deleitables terrores.

Abrazos ancianos, herrumbrados, con mil años de orín.

Ramon dijo...

Gracias por esa sonrisa, no recordaBa tanta acidez higiénica. Tienes razón, así salimos de raros. Todo por no haber sido capaces de inventar la game boy a tiempo. Que se jodan... Muaks

MARIEL dijo...

Susú, qué encantadora manera de delatar tu edad. Me estremece la forma en que te la define Stalker.

Viviendo en Buenos Aires, yo también escuché a Alaska (ay, la escucho todavía), a Kiko Veneno (que está viniendo de visita) y a Los Toreros Muertos. Pero a la Bruja Avería sí que no la conocía y me la perdí.

Deberían proyectársela en continuado a todos los niños de este mundo y decirles que todo aquello que a la bruja le deleita los émbolos y las turbinas es lo que está en la calle (y, muy probablemente, dentro de sus casas). No me sorprende que ya no existan Brujas Averías. Se ha esparcido por todas partes y es el aire que respiramos y enturbia los pulmones.

Habrá que enfrentarla con otras armas.

A mí me gustan más las mujeres maduras que las veinteañeras. Las ha curtido la vida y se les nota. Cantan mejor. Saben mejor, como los vinos.

También me gusta más, ahora, Misia. Y Kate Bush. Y Marianne Faithfull. Y todas aquéllas a las que los años hicieron densas y más hermosas todavía.

Me encantó lo que escribiste, Susú.

Besos no averiados.

Susana dijo...

Stalker, me gusta tu defensa de las edades. Y estoy de acuerdo contigo (y con tu novia árabe) que hay mujeres que son más bellas con la edad. Sospecho que son aquellas que se quieren más a sí mismas. Que han encontrado su esencia. Que han revocado los cánones sociales y les han plantado cara, y hacen exactamente lo que quieren hacer, dicen cuanto les place, y ya no se someten a ninguna norma que no les llegue. Son personas (y aquí ya tanto da si son mujeres, hombres o una mezcla de ambos) excepcionales, valientes e imprescindibles. Marcan caminos.

Hay alguna de esas grandes personas, de un atractivo casi sobrehumano, que las ves sobre el escenario y casi lamentas comprobar que se han teñido las canas, que usan ropas que les permitan 'esconder' sus formas generosas, que una parte de sí mismas no se siente cómoda con su evolución natural. Pudieran ser banderas, si no les hubiera afectado también el mundo...

Ojalá algún día pudiera yo ser como una de esas mujeres imprescindibles, completamente libre, porque me quiero a mí misma con todo lo que llevo conmigo! Pero por ahora soy una víctima de los cánones. Y reconozco, con gran pesar, que quisiera tener uno de esos cuerpos más próximos al ideal. Ojalá pudiera sonreír y decirme: "esta arruga es la discusión del 2000 con la Reina"; "este kilito que asoma en el michelín es aquella comida tan agradable con mis amigos". Como quien lee las líneas de la mano. Y supiera que mi biografía me ha hecho así, y estuviera orgullosa a los 60, a los 70 o a los 100.

En mi caso, además, si mi rostro se aleja cada vez más del que tuve a los 20, me recuerda el montón de cosas que quisiera haber podido hacer ya, una paz vital que quisiera haber obtenido, al menos parcialmente. He aprendido muchas cosas, claro, pero imaginaba para mí estar a otra altura... Me recuerda a aquella letra de Silvio, que dice algo así como " si pienso que fui hecho para soñar el sol, o para decir cosas que despierten amor, cómo es posible entonces que duerma entre saltos de angustia y horror. En mis sábanas blancas vertieron hollín, han echado basura en mi verde jardín, si descubro al culpable de tanto desastre, lo va a lamentar." ¿Cómo es posible entonces? ¿Cómo y por qué no soy lo que soñé de mí a los 20? ¿Quién me complicó tantísimo el itinerario?

La bruja Avería, responsable de tantas cosas tremendas de este mundo, de haber seguido, puede que me hubiera dado la pista...

Gracias, Stalker. Nos recuerdas las cosas importantes de la vida, una vez más...

Un abrazo en proceso de quererse a sí mismo...

Susana dijo...

Ramon, me has hecho pensar: tienes razón que puede que el éxito de la Bola fuera en parte debido a que había muchos menos elementos de despiste. Quizás por eso también leímos más en su momento. O nos importó mucho más la música.

Puede que la game boy sea algo así como 'el opio del pueblo' moderno.

Un abrazo gigante de gran jugadora a gomas ;o)

imaginari dijo...

El mirall de l'ànima és el que realment compte, el que et diu si el temps que ha passat l'has fet servir de la millor manera possible, si els errors viscuts els has pogut corregir, si les il·lusions s'han fet més convincents, si el que esperaves ho has anat a buscar.

La imatge que l'ànima expressa depèn del nostre món interior que construïm dia a dia. Les influencies externes poden ser un gran obstacle per a les ments més refinades, i un pot envellir molt malament per l'esforç facial que suposa carregar amb aquest pes ambiental.

La cultura televisiva per a un nen és nefasta, tot el que pot avançar en altres àmbits de la educació ho resta el temps que està mirant la tv. Es clar, si els nens no miressin la tv se'ls marginaria del col·lectiu. Aquest és el preu que s'ha de pagar per seguir els propis instints en contradicció a la resta.

Però jo t'imagino tan combativa de petita com ara, la qüestió és trobar l'eina de batalla adequada. Tan de bo aquest bloc-bola sigui un bona eina per lluitar.

Las princesitas necesitan un beso para despertarlas, aquí va uno, pero siento decirte que seguirás viendo al sapo de siempre.

Susana dijo...

Mariel, en España tuvimos una época gloriosa en la televisión. Creo recordar vagamente (desde luego, existía, pero no era suficientemente mayor como para tener un panorama muy claro de la política nacional) que era la fase de Pilar Miró (la directora de cine) como directora de la televisión. De su mano, seguí el Berlín Alexanderplatz de Fassbinder en forma de serie. Me aficioné al buen cine y en versión original. Proliferaban las entrevistas de calidad. Terenci Moix tenía un programa en una hora de máxima audicencia. Casi todos los vídeos que tengo grabados (VHS: aquellos tiempos) son de esa época.

El programa de "La bola de cristal" se lo dieron a un grupo de fantásticos locos. Lo presentaba Alaska, y había intervenciones de antología de Kiko Veneno, de los Toreros Muertos, Javier Gurruchaga o Pedro Reyes. Hablaban de cine, ponían video-clips musicales de lo más alternativo, y su forma de crítica al gobierno pero tambien al capitalismo eran feroces y de lo más cáustico. Después de haber llegado ahí, yo al menos quisiera matar a quien programa esos descafeinados y conformistas programas infantiles, llenos de nada, que traducen el mundo en un código insípido y de cauces sociales bien conformados. ¡Qué retroceso!

También a mí me gustan las mujeres maduras. Las que nos enseñan desde la primera mirada. No necesitan decir gran cosa para transmitir su mensaje. "Denso", como tú dices. En la próxima reencarnación me pido ser como ellas... Me pido ser lo suficientemente elevada como para no lamentar las circunstancias. Para aprovechar cada una de las oportunidades para seguir aprendiendo, y no gastar energías en lamentar o quejarme. Me pido ser madura y sabia. Me pido esa valentía, darle la espalda al desasosiego y quererme todos los días de mi vida. Me pido también una madre que no me haga avergonzar por tener un pecho demasiado generoso. Que no promueva que lo deba esconder hasta que se me doblegue la columna. Me pido vivir con naturalidad la forma de mi cuerpo desde el principio. Me pido no tener que pasar infiernos del auto-rechazo hasta ponerme el primer escote. Me pido que me importen un pimiento las normas estéticas, como buena chucha que soy, y quererme desde el primer día.

Un beso de copa sin abecedario.

Susana dijo...

Imaginari, tienes razón que uno se concilia consigo mismo si sabe que ha hecho lo mejor que podía hacer, todo cuanto estaba a su alcance para lograr ser quien quería ser. Hay veces en que las circunstancias nos superan, pero es básico estar tranquilo con lo que uno ha hecho.

Tomo entusiasmada ese beso. No sabes cuánto más prefiero los hermosos sapos verdes a los príncipes que se maquillan todas las mañanas de azul... La parte que quede de princesa irradia alegría y lo muestra con un simpático croac.

Gracias, y otro gran beso-rana para ti y tus principios inmutables.

Gloria dijo...

Susana eran nuestros 13, 14, 15 años,nuestros y juntas...cuantos recuerdos, cuantas sensaciones y con todo lo bueno y con todo lo malo que bien lo vivimos juntas. Definitivamente pienso que la bruja Averia a mi me calo dentro dentro , recuerdas el programa la Edad de Oro ?? creo que se llamaba asi ... con su presentadora creo Violeta Chamorro y sus pelos cardados y sus ojos pintados negros ,negros ...
T'estimo molt a y por cierto no puedo evitar hacer un comentario de la coincidencia fotografica con Mariel y es que simplemente a veces pasan cosas magicas ¿ o no ?
Besos , besos ,besos

sin reglas dijo...

escondela si quieres, que importa un numero.

la gente que te valore por eso no merece tener datos.

he pasado por esas vivencias, he vivido esos momentos, cuando me ven no me preguntan la edad...¡¡¡la adivinan!!! (jejejejeje).

cuando diane lane era una teenager no me gustaba nada, en la actualidad me fascina su belleza.

pero no luches contra lo que sientes, si necesitas cumplir para atras ¿por que no? ¿a quien le molesta?

me gusta como escribes esa situacion (esta u otra).

es curioso que nos ponen delante a todos los mismos estimulos y lo diferentes que salimos.

por cierto, la frase mas genial de sabina es "las niñas ya no quieren ser princesas". total.

Susana dijo...

Gloria, querida, imposible no recordar. Fue uno de mis momentos biográficos más intensos. Llenos de emociones de todo tipo. Qué buena compañera de hazañas internas, de aprendizajes definitivos, aun desde hoy...

Recuerdo poco la edad de oro, pero mucho su cabellera de tendencia anti-gravitatoria, sus ojos negros y valientes. Los nuestros. Nuestras melenas improvisando cambios y luchando contra todas las leyes físicas. Juntas. Comentando experiencias propias o 'averiadas'. Qué fundamental haberte encontrado!

Quisiera para mi Reina una compañera infatigable con la que aprender tanto y tan intenso como la que yo tuve.

Mi encuentro con Mariel está lleno de cosas mágicas. De verdad. Las fotos (increíble) y otras mil. Hallazgos, éste y aquél de entonces, y algunos otros, escogidos con increíble acierto por dioses benevolentes, hallazgos que traen oxígeno, como dice Mariel, hallazgos-premios.

Me hace tan feliz que escribas, Gloria. Quisiera tener tantísimas conversaciones contigo, que esto es como un preludio que disfruto, sonrisa en ristre, entre ronroneos de alegría. Gracias.

Un beso gigante, 'averiado' sin remedio.

Susana dijo...

"Las niñas ya no quieren ser princesas", me impactó también esa frase. Y nos quedaba tantísimo por ver!

Una de mis quejas recurrentes por aquí es cómo a los niños no se les deja ser niños en tantas ocasiones. No se les deja siquiera aburrirse, detenerse un momento para aprender de aquellos veranos de proporciones infinitas. El día que pueden permitirse fijar la mirada largamente en una hormiga que transporta una hojita (como he leído hoy del Pájaro de China) pueden aprender más que en veinte lecciones de matemáticas.

No quieren ser princesas, ni quieren odiar a Avería por hacernos el mundo tan feo. No quieren casi ni quejarse. La mayoría no quieren cambiar el mundo, únicamente adueñarse de él.

"Provoco crisis, y nadie sabe con qué oscuro objetivo", "pues yo subo el pan". Y así vamos...

Gracias, Sin reglas.
Sigo subida en el tren de tu estación... Un abrazo viajero, sin números ni normas...

emeygriega dijo...

Yo creo que tenés una edad perfectamente declarable, sobre todo cuando uno sabe publicar - un pelín m´s abajo- una foto de Ingrid, la gran Ingrid. Una mujer que elige esa foto tiene los años suficientes para saber lo que es bueno..y los demás deben percibirlo.
Cuestión de época. hay quien nace en la buena y en la mala.
Las averías más dolorosas serían las de alguien que mirase tal foto y dijese: ¿es Britney Spears?

Susana dijo...

Emeygriega, qué bien verte por aquí!

Mi edad es declarable. Definitivamente. No soy tan mayor como para esconderla, salvo a mí misma, y a todo lo que quisiera haber adelantado ya a estas alturas.

Elegir a Ingrid frente a lo 'habitual', a lo marcado o a lo Spears-(in)-sano. Elegir el valor 'chucho'. Sé lo que es bueno, no sé si por la edad o por circunstancias como la 'Avería' de mi pasado. Tengo claro de qué quiero 'contaminarme', de qué me quiero rodear, a ver si algo se me filtra por ósmosis. Por ello voy pasando también por tu blog. Y por eso me rodean amigos que prefieren a Ingrid... Qué suerte tener esa edad, posterior a aquella primera vasija y anterior a la que se me lleve habiendo vivido compañías así.

Gracias, Emeygriega, por ese comentario tuyo tan amable. 'Avería' te odiaría! Recibe un abrazo de esta averiada.

MARIEL dijo...

Ay, yo te veo, te veo, tan bella.

LUG dijo...

Ah, querida, como mola este debate sobre la edad y sobre la belleza de la ancianidad. La declaración inicial de Stalker no me digas que no es seductora. Yo te veo bien en la foto de la bola, si te sirve de consuelo. Es un rollo esto de acercarse a la decrepitud. Cada vez que cumplo años me viene a la mente el abuelo de la Matanza de Texas chupando sangre del dedito de una de las muchachitas. Es posible que con la edad nos volvamos cada vez más estúpidos (mentales y morales). En la mayor parte de los casos. Y no te digo que no debamos luchar contra ello, claro, pero, amiga Susana, es un rollo no poder dar saltos en un concieto punk porque los anarquistas son capaces de llamar a los loqueros o tus pulmones no responden. Y es otro rollo que si vas de mochilero por la vieja Europa con algunos años de más te conviertes en un homeless o un "transeunte" marginal (claro, si tienes veinte años eres un espíritu rebelde a la búsqueda de sí). Por eso - aunque la edad importa un huevo y ser joven es bueno y envidiable (salvo que se sea rematadamente idiota, cosa que puede ser un viejo con más probabilidad como decía), no nos queda más remedio a los que envejecemos que reivindicar el retorno de las viejas glorias a los escenarios, las provocaciones de Madonna o la subida a las palmeras de Keit Richard.

Que la edad importa pero hay que hacer como si loos años no nos idiotizaran. Mentir para mantener el tipo.

Miente, Susana, que se te ve quinceañera.

(Por cierto: ¿no crees que la reivindicación de la Bola de Cristal es un "idola tribu", sea, una opinión común a cierta generación que no admite una revisión crítica? ¿No podría yo reivindicar a los Chiripitifláuticos o Un globo, dos globos, tres globos o la muy añorada Maria Luisa Seco acompañada de Gloria Fuertes ... como mejor y más enrrollados que la modernidad impostada de la bola?.

¡ Vivan los hermanos malasombra!

http://www.youtube.com/watch?v=6PEF3INLgnM

Susana dijo...

Mariel, preciosa, eso va a ser cosa de tener el corazón salpicadito de ojos. Sigue sin graduarte la vista cardiaca...

Un beso directo a una gran persona bella.

Susana dijo...

Lug, qué risa con los indicios de decrepitud que cuentas: los no-saltos en el concierto punk, que te consideren homeless si viajas de mochilero... jajja, genial. Por no hablar de lo mal que le sienta a una salir al atardecer habiéndose dejado la toquilla. Hay que decir que el bastón es muy práctico para meter en vereda a los necios, y que a nadie le parece del todo mal si bajas la basura en bata y zapatillas.

En el lío que me he metido con lo que no pretendía pasar de pequeña intro! Y, además, yo tengo claro que aún no ha empezado mi devacle física, porque sigo indignándome todos los días al leer el periódico.

Sobre "La bola de cristal", querido, ay que te metes en camisas de once varas!! Pues la verdad, no: no creo que sea únicamente un recuerdo cálido de otros tiempos. Recuerdo, casi con pesadillas, los veranos azules y las puñeteras abejas mayas. Pero en esas épocas yo jugaba mucho en la calle y veía poca tele, y la ideología Disney no me la metían por vena, como ahora, con sus sangres reales que legitiman todos los poderes (a lo "Rey León"), sus machismos repetitivos, sus malos con estéticas alternativas...

En "La bola" se criticaba sin piedad, con lenguaje apto para teenagers, el funcionamiento del mundo. De alguna forma, te enseñaban a cuestionarte las cosas, a preguntarte qué podía haber detrás. Ni te cuento cómo es de difícil encontrar algo remotamente parecido en nuestras televisiones actuales! Como no le pongas El Intermedio a los churumbeles... (cosa que yo hago, aunque creo que mi Reina entiende un 50% de las indirectas y un 70% de las bromas). Luego toca sesión pedagógica de altas horas, pero a quien me llame mala madre le atizaré sin piedad con mi bastón de tercera edad! ;o)

Zenkius Lug, los Mala Sombra se salían!

Un abrazo artrósico-osteoporótico-y-chiripitifláutico.

Stalker dijo...

"aunque la edad importa un huevo y ser joven es bueno y envidiable (salvo que se sea rematadamente idiota)"

He aquí una de las mayores supersticiones del mundo contemporáneo, en pocas palabras. Esto ha hecho mucho daño, demasiado. Mejor pensar que es una ironía del ingenioso Lug, porque si los más inteligentes y sensibles piensan así, vamos apañados.

Si no es así, me considero plenamente idiota por no querer regresar a las turbulencias de los veinte años, que a punto estuvieron de arrastrame para siempre.

Y me gustaría saber a partir de qué edad ésta se vuelve no-declarable. ¿Dónde está el horizonte de sucesos que nos engulle?

Tengo curiosidad.

De veras.

Quiero aprender.

Kanela dijo...

Para mi tambien esta claro que ser joven es un ingrediente añadido aunque haya mujeres fantasticas a los 60 y este Richard Gere. No tengo recuerdo de haber visto programas de la Bola de Cristal tan acidos como la muestra pero votaria ya para que los repitireran.
Lo pongo junto que es muy tarde y lunes. Otro descubrfimiento musical increible la chica esta sefardi. Que voz y unas canciones muy especiales. Pienso buscar mas.
Y me ha encantado el tema chuchos. O las posibilidades de las narices grandes (estoy yo para demostrarlo). Las protectoras hacen una labor increible, alucino con toda esa gente trabajando gratis para ayudar a los animales abandonados y darles sus necesidades pero tambien un poco de cariño que les hace tanta falta. En casa ya somos de Greenpeace y tenemos gatos (callejeros) asi que de acuerdo al 100%. Un abrazo y feliz madrugada.

LUG dijo...

Susana: sigo creyendo que lo de "la bola" es un objeto de melancolía que, como la mayor parte de ellos, no admite un análisis crítico. Puestos a buscar programas rupturistas pues quizás fuesen más potentes "los jueves locos" de la gente del TEI (Teatro español independiente) o la misma Casa del reloj (con Marta, Popi y Manzanillo)en su contexto (franquista). Pero repito, en cuestión de objetos de melancolía hay que aplicar el ácido con potencia (salvo cuando uno tiene la tarde romántica y tonta). La apología de la Bola de Cristal y la pseudonostalgia de ella la he visto en gentes que no vivieron aquellos años, en gente de veinte años. Por lo demás, creo que me gustaría escribir algo que se iniciaría con la conversión de un buen hombre en el personaje de la portada del Aqualung de los Jethro Tull. Quizá le enviaríamos a recorres Europa de geriátrico en geriátrico o de concierto punk en concieto punk. No sé.

Stalker: no me riña, que necesito tus buenas palabras porque soy débil. Pero sigo manteniendo la cita aunque, como dices, volver a los veinte o a la década teen sea indeseable. Además, son los poetas los primeros en vindicar la cosa. Empezando por el padre de la modernidad - aquel poeta de quince años que abandonó el Parnaso a los 18 - y siguiendo por el babeo constante hacia los poetas jóvenes. A veces pienso en empezar a escribir versos pero, a mi edad, ¿quién de ustedes me reiría las gracias? Yo, modestamente, me dejo llevar por la impronta poética. En mi formación (filosófica) la mayor parte de los referentes eran viejos y (como decía el difunto Gadamer ) estaban muertos. En todo caso, que las musas nos conserven la idiotez muchos años.

Susana dijo...

Stalker, yo tampoco quisiera volver a los 20. Quizás sí a finales de esa década. Y quizás tenga que ver con que fue cuando la Reina aterrizó en mi vida. Atándome y ampliándome ya para siempre.

Creo que cada uno debe de tener su edad. Y habrá quien las tenga todas. Puede que haya un momento en que sospeches que la vida se te ha ido de las manos y no sabes cómo devolverla a su cauce.

Por ponerte un ejemplo: con la crisis, sé de algunas personas que están renunciando a sus sueños y están buscando el trabajo alienante que les permita vivir, una vez asumido que su sueño va camino de dejarlos en la miseria más literal. Estoy segura de que en dos años envejecerán 10. No sé si físicamente. Pero ese desgaste habrá tenido sus consecuencias. Y ya es probable que no vuelvan a encontrar el momento para lanzarse hacia su sueño... Dejarán de estar de acuerdo con sus vidas, con lo que les ha costado y el punto del camino en el que les ha dejado a su edad. A los 20 todo se vive como provisional. A otras edades parece como si ya costara mucho encontrar los desvíos que nos devuelvan al camino que buscábamos. Sucesos clave de mi biografía siento cómo me han envejecido de golpe, o lo contrario, me han renovado las células y he vuelto atrás, con nuevas fuerzas y la experiencia acumulada.

Si no nos queremos lo suficiente, nuestra edad "escondible" puede llegar de forma muy prematura.

Creo que a las mujeres nos ocurre más y probablemente antes. Porque somos víctimas también de una sociedad que premia la juventud y muchos otros estándares, como ya he dicho varias veces en este blog. Somos también víctimas del funcionamiento mucho más físico de los hombres (con honrosas excepciones entre las que probablemente te cuentes). En unos años empezaré a ser "invisible" (hasta para ese termómetro que son los obreros de la construcción), y qué quieres, confieso que me impresiona.

Debate constructivo... Gracias, Stalker. Un abrazo (y no de la tercera edad, aún...)

Susana dijo...

Kanela, qué condensación, por dios!!! jajajaja. Eso te pasa por venir tan de vez en cuando...

Eso sí, te perdono porque siempre eres tan agradecida para todas las "rarezas"... Te apuntas a un bombardeo musical! Y no sabes cuánto lo agradezco...

Me alegro de saber que compartes tu vida con animales. Cuando te pierdo de vista unos días, sé que estás bien acompañada.

Gracias por todo.

Un beso!

Susana dijo...

Lug, ahí sí me has pillado. Desconozco todos esos otros programas "rupturistas" de los que hablas, pero en cambio conozco bastante bien la programación infanto-juvenil que hay últimamente, y sé que los chavales de ahora no deben cuestionarse ni el color de su camiseta. Me gustaba La bola. Mucho. Pero incluso podemos obviarla, porque lo que en definitiva quiero decir es que, si hay alguna ideología en el material que les dan ahora a los chicos, es altamente sospechosa.

En cuanto a tus veleidades poéticas, estoy segura de que me encantarían tus versos, aunque el género de la prosa se perdería un observador de gran habilidad y que siempre piensa como mínimo con dos cabezas. Mientras no nos abandones a nuestra suerte, puedes escribir lo que quieras. Lo engulliremos con avidez, aunque hables de la belleza de las veinteañeras ;o)

Un beso!