Cosas para las que no da mi coco (I)

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Lo de los satélites ya es de apaga y vámonos. Pero siempre ha existido la telefonía por cable. Su funcionamiento, que parece que es bastante rudimentario, se me ha escapado desde siempre. Pero lo que no alcanzo ni a imaginar es cómo ha llegado desde siempre la señal a través de los océanos. Pongamos América y Europa: ¿hay un gran cable atravesando el Atlántico? ¿Llega, es un suponer, por Finisterre a Europa, y se ve como el conector doméstico pero tamaño casa de dos plantas? ¿Aterriza, digamos, en Pernambuco y desde ahí se reparte por las Américas? ¿Qué pasa cuando se estropea? ¿Hay reparadores del estilo camiseta imperio pero de neopreno? Cuando llega a mitad del océano (que, por no contradecir a Murphy, es donde se estropea siempre), ¿también es cuando se dan cuenta de que les falta una pieza? ¿A cuánto cobran el desplazamiento? El albarán de reparación, que por defecto llevan en el bolsillo trasero del pantalón, ¿está impermeabilizado?, ¿lo firma la sirenita? En la zona de reparación, ¿ponen un cartelito de aviso para barcos y submarinos de “desvío por obras”?
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20 comentarios:

sin reglas dijo...

he tenido que esperar a parar de carcajearme para empezar este comentario.

genial lo de los desvios y la sirenita y... todo.

me preguntaron hace poco que definiera fe. conteste la tv. se quedaron atonitos. explique:

unos tios estan pegandole patadas al balon en australia, una persona pone su tv en marcha en bcn y los ve, al instante...pero la imagen ha pasado por pakistan donde quieren ver hockey, por macedonia donde estan viendo telenovelas. ¿como es que no se equivoca?

fe es ver el enchufe y creer que es posible que la imagen correcta llegue.

veo que nuestras afinidades llegan hasta las preguntas fundamentales del funcionamiento del universo

luka dijo...

La unica duda que me provocas es ¿llegas a esas trascendentales preguntas en horas de insomnio, de resaca o de forma natural?

Porque acudes a el fundamento del conocimiento, ¿como marco el numero de mi pareja y me contesta mi pareja y no un tipo de Arkansas?

Yo todavia diria mas ¿como es que mi pareja responde?

Un placer sonriente encontrar tanto sentido del humor, tan fundamental para sentirnos humanos.

Stalker dijo...

Lo cierto es que somos "servidos" por una serie de aparatos y electrodomésticos cuyo funcionamiento desconocemos. En la práctica, una nevera o el aire acondiconado operan con magia; no sabría decir qué gas o reacción los activa. Y así con todo.

¿Y el día en que los electrodomésticos se rebelen y decidan acabar con la humanidad? Quizá ya se ha intentado alguna película sobre el tema...

Hay que resignarse: el homo insapiens asienta su vida sobre la ignorancia, la fe y el milagro. Además, pretende comprender los insonsables abismos del alma humana y desconoce cómo funciona el portero automático. Portentosa asimetría...

abrazos

LUG dijo...

Sí y hay más. Y es que el caucho no servía para aislar los cables submarinos y los hombre blancos tuvieron que ir al sudeste asiático a descubrir un árbol.(Wikipedia, pura poética del Ser: Gutapercha (del malayo getah = caucho y percha = árbol) es un tipo de goma parecida al caucho, translúcida, sólida y flexible, fabricada a base del látex proveniente de árboles del género Palaquium, indígenas en el sudeste asiático.Como el caucho, la gutapercha es un polímero del isopreno. Pero a diferencia del caucho (isómero CiS), la gutapercha es un isómero trans, que hace a esta última mucho menos elástica.Se utiliza a escala industrial, entre otros, en la fabricación de telas impermeables y el aislamiento de cables eléctricos (sobre todo cables submarinos) dadas sus buenas propiedades como aislante. El material se torna moldeable a una temperatura aproximada de 50°C. No aguanta una exposición larga al sol.FIN de Wikipedia). Y los hombres blancos que fueron a descubrir un árbol se entusiasmaron y crearon jardines botánicos para deleite de poetas financiados por las grandes compañías telegráfica y, ya puestos, dijeron que quedarse por allí no estaba mal y que con unos pocos soldados y unos abalorios de colores darían luz - luz de espíritu - a los salvajes que entrarían en la edad de la razón. Después hubo guerras - un Vitnam, dos Vietnam... y se mostró que aquellos que tenían el árbol que crea gutapercha no entendían el mensaje, quizás porque los cables no llegaban a las aldeas, y pensaron que el satélite les convencería....

También se utiliza para la obturación de los conductos radiculares de los dientes en endodoncia.

El gramático pardo dijo...

He visto que te has pasado por mi blog. Gracias.
En cuanto a lo de los animales...Te sugiero que leas un post titulado" Los pistoleros de campo"
Un abrazo

Susana dijo...

Sin reglas, ¡qué generosa tu risa! Me alegro de que te rías de mis torpezas tecnológicas, porque ya que están ahí, más vale burlarse de ellas que preocuparse...

Exacto, la fe es la tv, o el teléfono, o el tendido eléctrico. Y sus sacerdotes son los rudos trabajadores que portean de un lado a otro sus enormes cajas de herramientas. Ellos poseen los grandes secretos de nuestro sistema de vida. A mí me llaman atea porque en casa casi nunca funciona ninguna de esas pruebas de la existencia divina.

Pero el universo parece funcionar. Mal, pero funciona. Un sacerdote experto diría que es culpa del cigüeñal o del relé o algo parecido. Las piezas vienen de Alemania y han encontrado atasco. Pero funciona, parece. El enchufe del universo ilumina a algunos, aunque a mí me haya tocado el apagón. Eso es fe, SR, y la Biblia me parece un jeroglífico impracticable.

Abrazos neandertales!

Susana dijo...

Luka, bienvenido al Cajón! Veo que profesas nuestra misma fe, así que acomódate cuanto puedas en el templo. Te diré, para tu tranquilidad, que nunca servimos hostias, sólo vino. Peleón, porque así lo aconsejan los sumos sacerdotes para que entremos mejor en trance.

La resaca es un fenómeno paranormal en los pre-Textos, ya que suponen la abstinencia de nuestro instrumento de conexión divina.

Entre nosotros mantenemos una señal inequívoca: reímos. Desconocemos las razones, que para eso conservamos la fe, pero confiamos ciegamente en el poder de las camisetas imperio.

No obstante, te advierto que has tocado un tema delicado. Yo sigo marcando números y números y más números, y nunca doy con mi pareja. La sirenita, que está harta de atenderme, me aconseja que primero me busque una. ¡Qué falta de fe la suya!

El placer es compartido, Luka, y la sonrisa un bien nunca suficientemente apreciado. Gracias por pasarte y traerte tu sentido del humor.

Un abrazo!

Susana dijo...

Stalker, las cosas funcionan así, como dices. Lo decía, de otra forma, hace apenas unos minutos, en un blog 'amigo'. Construimos grandes teorías sobre las esencias que han de alumbrarnos y no alcanzamos ni a conocer el mecanismo de la bombilla. Vestimos nuestras oscuridades con conjeturas intelectuales y olvidamos que, para tanto, somos como el microbio del parásito del intestino de un bovino. Nada. "O peor que nada. Somos el recuerdo de un olvido", que dijera Cernuda.

Los electrodomésticos harían bien en rebelarse. El ojo de la vaca haría mejor aún en engullirnos. El único avance es el despojo.

Me alegro de verte por aquí de nuevo, Stalker. Tu presencia siempre ventila este Cajón...

Susana dijo...

Dios mío, Lug, por un momento he creído ver en ti a un gran gurú!
Gutaperchas, palaquiums, isómeros... ¡Y yo que pensaba que lo de los Cis y los Trans eran cosa de la margarina! Dime la verdad: ¿estamos rodeados?

Queda, pues, confirmado, que hay cables submarinos. Mucho más no he entendido. Bueno sí, algo de dientes y algo de soldados. Los odontólogos quizás debieran ocuparse entonces de las caries que les han salido a esos pueblos del sudeste asiático y enviar a los soldados a cuidar los jardines de sus casas unifamiliares. Exterminar cada agujero bacteriano que le salga a ese pueblo descableado para evitar las endodoncias posteriores. Sumir en la oscuridad cada primera (de las cincuenta y tantas y subiendo)estrella que quiera asomarse. Recordarles hasta que punto es básica la higiene dental, y cómo a una dentadura brillante le sobran los cables y, sobre todo, las barras.

Y que vivan las perchas-sin-cables. Gracias por ilustrarnos!

Un abrazo.

Susana dijo...

Gramático pardo, gracias por devolverme la visita a tu blog. Como te decía, no suelo ponerme tan brusca. Pero es que el tema de los animales me saca francamente de quicio (como descubrirás si le echas un vistazo a este Cajón). Y soy bien capaz de justificar acciones defensivas que agredan estructuras de tortura y muerte a los animales. Incluso las que agredan los establecimientos concebidos como espectáculo animal. Incluso las que salpiquen de sangre (o emulaciones) las prendas que hayan supuesto ese castigo infinito a los que considero nuestros hermanos listos.

Leeré el post que me recomiendas. Pero te advierto que en pocas cuestiones soy tan vehemente como en ésta.

Un abrazo animal.

Ramon Morros dijo...

Tachán! La respuesta a todas las preguntas:

¿hay un gran cable atravesando el Atlántico?

Uno no, muchos! Desde 1858.

¿Llega, es un suponer, por Finisterre a Europa, y se ve como el conector doméstico pero tamaño casa de dos plantas?

Lo has clavado.

¿Aterriza, digamos, en Pernambuco y desde ahí se reparte por las Américas?

Si

¿Qué pasa cuando se estropea? ¿Hay reparadores del estilo camiseta imperio pero de neopreno?

Otra vez si. O si no, se abandona y se pone otro (en serio, ha pasado más de una vez)


Cuando llega a mitad del océano (que, por no contradecir a Murphy, es donde se estropea siempre), ¿también es cuando se dan cuenta de que les falta una pieza?

Por supuesto.

¿A cuánto cobran el desplazamiento?

Ya me gustaria a mi cobrar el uno por mil de eso

El albarán de reparación, que por defecto llevan en el bolsillo trasero del pantalón, ¿está impermeabilizado?,

Claro!

¿lo firma la sirenita?

No, lo firma el pequeño Nemo, pero siempre se le olvida pagar

En la zona de reparación, ¿ponen un cartelito de aviso para barcos y submarinos de “desvío por obras”?

Si. Y hay un montón de jubilados mirando, claro.

Susana dijo...

Ramon Morros, entre tu agudo sentido del humor y tu profundo conocimiento científico me has dejado con la boca abierto con un perímetro similar al del cable a la altura de Finisterre.

¿Varios cables? ¿y se sustituyen sin más si se estropean? ¿lo saben los habituales ladrones de cobre? ¿Cuando se estropean los cables es por culpa de que Nemo andaba jugando a la comba?

Y una última pregunta: ¿no dispondrás por casualidad de un documento gráfico del aterrizaje (de tomar tierra, digo) de esos cables? Aaaaiissshhh, cómo me gustaría verlossss!!!

Gracias por tu asesoramiento técnico y, sobre todo, por tu compañía amigable. Un besazo!!

imaginari dijo...

Doncs jo crec que tots aquets mitjans de telecomunicació els fan per atrofiar la nostra capacitat telepàtica de comunicar-nos, és més, en realitat quan sona el telèfon estem captant telepàticament el missatge de l'altre, però creiem que és mitjançant els aparells tecnològics que comprem, de fet no serveixen per a res, tota comunicació és via extrasensorial, però ens fan creure que és la gran industria tecnològica la que ens ho facilita.
Així que, cables?, sí, los hay, però son de mentirijilla. Els humans tenim poders, però no ens els creiem, preferim consumir objectes de joguina perquè ens encanta anar al FNAC.

Ara mateix t'estic enviant un pensament que creus llegir-lo a la teva pantalla del teu portàtil, que com pots comprendre és impossible que funcioni per tot el que ens diuen, malgrat la pasta que t'ha costat.

T'envio un pensament més[.....]aquest no et caldrà visualitzar-lo.

MARIEL dijo...

Susú, tu entrada es un prodigio de la interrogación surrealista, es pura criatura tuya, es la invención de un mundo paralelo, alucinado y alucinante con las coordenadas de tus preguntas que todo lo cruzan (y mejor que los cables submarinos).

Los comentarios y tus respuestas son ... ¡lo máximo!, todos, sin excepción.

Estamos todos para el psiquiátrico y eso habla, quizá, de nuestra buena salud.

Besos submarinos que no se enredan con los cables.

MARIEL dijo...

P.S.: Y el título de la entrada está a la altura de "La guerra y la paz".

Rosa dijo...

A mi todo lo que es tecnica me ma ravilla. Des de conectar el hilo electric rojo y el azul hasta el porque d´internet. cuando aguien me comenta soy ingeniero de lo que sea, siempre pienso cuando sabiduria concentrada. Menos mal de estas personas sino, como funcionaria el mundo?
Ante aportaciones tan agudas...te felicito por este blog de tanto nivel en ironia de la buena i de crítica con la que sintonizo

entrar en tu blog ya es rutina diaria , me gusta
un abraçada

Susana dijo...

Imaginari, mi portátil, que costó el montante exacto de un regalo (lo que no quiere decir que fuera gratis), lo utilizo a sabiendas de que funciona a modo de pantalla de lo que sé que contestáis a lo que sé que digo. Hay incluso algún que otro reservado que piensa calladamente, y escribe en letras blancas que no se distinguen del fondo de pantalla, pero que está por ahí.

En cuanto a [...] ya te dije que [...]. Qué bueno esto de ser telépata, oye. Gracias por recordárnoslo!

Besos telepáticos pero igualmente intensos.

Susana dijo...

Mariel, el mundo paralelo es muy posible que sea el verdadero. Y la alegría que me da leeros, a todos y cada uno, también sin excepción, en vuestra vertiente lúdica y psiquiátrica, crea un nuevo cable que atraviesa mares, sorprende a peces y sirenas, y gamberrea con submarinos. La alegría, que no deja de sorprenderme, de que estéis aquí, es más real que la parte oscura, que a veces me confunde con el jamón de su sandwich.

Gracias, amiga.
Besos con cables bailarines.

Susana dijo...

Rosa, como decía en el comentario anterior, me maravilla que seais unos pocos los que vengáis a verme. Es un enorme premio. Os espero con alegría todos los días y no habría forma de agradeceros vuestra generosidad.

También siento algo similar a agradecimiento ante los "ingenieros" de los que tú hablas, y que entienden y facilitan estos instrumentos tecnológicos que tanto nos cambian la vida. Internet, claro, cómo entenderlo. Eso sí, me quedo la abraçada que me envías por esta vía. Gracias por seguir ahí y por decir cosas tan bonitas del blog.

Un gran petó!

Ramon dijo...

Susana, a parte de que me he reído mucho, debo dar las gracias a Ramon Morros por ilustrar con esa severidad de catedrático lo que yo siempre defendí: lo del cable submarino. Muchos besos.