Julio Cortázar desde Jordi Doce

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En el muy recomendable blog de Jordi Doce, hace pocos días aparecieron algunas reflexiones que el autor hizo sobre la forma de escribir de Julio Cortázar. Os recomiendo leer el post, pero aquí os pongo algunos pequeños fragmentos para 'hacer boca':



"Cortázar, sin embargo, es el primer niño escritor de nuestra lengua. Cae en todas las trampas del sentimiento pero sale de ellas sin un rasguño. Mientras lo releía me acordé de que para Robert Lowell todo gran poema rozaba el sentimentalismo sin caer en él. La fórmula es discutible pero sugerente y vale, me parece, para los cuentos de Cortázar. Pienso en «Carta a una señorita en París», en «Las babas del diablo», en «Axolotl»… Su inteligencia no establece distancias: desconfía y se admira de sí misma a un tiempo, no le importa exhibir sus debilidades ni confiar en fortalezas que más parecen –aunque no lo sean– golpes de suerte o iluminaciones súbitas. Y el lector se encariña con él, lo siente cerca, toma confianza y piensa que por fin ha encontrado a alguien tan indeciso como él, como todos. Cortázar juega con el lector como antes jugaba consigo mismo. No establece diferencias. De ahí la rara elasticidad de su prosa: corre sin rechistar a su espalda, obediente y absorta como la tribu de ratones de Hamelín.



"(...) El autor maduro de Historias de cronopios y famas, por el contrario, parece empeñado en desprenderse de las escamas de la erudición y la tradición mal entendida, adoptando el juego como primera norma, abominando de cualquier atisbo de solemnidad, mojando la escritura en el agua del ritmo verbal y los saltos imaginativos. (...) Como un Benjamin Button de la literatura, Cortázar hace el camino inverso al de tantos escritores: nace viejo y muere joven, consciente de que la mera corrección no basta, de que la escritura es algo más que un ejercicio de sintaxis y modales léxicos intachables (como dijo Charles Tomlinson hace años: «nada que no sea elegante / ni nada que lo sea si sólo es eso»); es preciso, en fin, atreverse a escribir mal, perseguir el fantasma de las propias obsesiones hasta que algo, no sabemos bien qué, surge de la página y nos interpela; es algo que hemos suscitado en nuestra peculiar sesión de espiritismo verbal pero que ahora se vuelve hacia nosotros y nos desafía: algo incierto, que cobra vida propia y nos obliga a servirlo, pues necesita de nosotros para completarse, y que a la vez mantenemos a distancia, pues sólo desde la distancia y cierta astucia crítica sabremos estar a su altura, controlarlo."

9 comentarios:

Blanca Andreu dijo...

Qué buen texto, lleno de ideas acertadas. a Cortazar seguro que le habría gustado

MARIEL dijo...

Sí, el Cronopio estaría encantado. Yo no puedo decir acerca suyo más que marcó toda mi adolescencia y que todavía lo extraño. Supongo que, por ende, lo llevo como un tatuaje, de los de tinta indeleble, y me subleva que la "literatura argentina contemporánea" reniegue de su escritura, cuando la "nueva" no roza siquiera sus talones.

Jugar. Jugar hasta el final fue su premisa. Siento invariablemente que vivió como pensó y a la inversa y ese gesto de coherencia me conmueve y me estremece, todavía.

De su mano entré en la república del jazz, el box y una cierta París, que no es esa París de las tarjetas postales. Entré en una república donde no hay límite preciso entre la realidad y la ficción, lo que demostró ser para mí un auténtico instrumento de supervivencia.

Entré, supongo, también en una determinada zona de la ideología, de la que no saldré.

Como no soltaré su mano, tampoco.

Besos agradecidos por tu rescate, Susú. Qué hermoso era y de hermosura reversible, por dentro y también, por ende, por fuera.

luka dijo...

Jordi doce con su gran entrada.

Tu sabiendo compartirla.

... y dicen que internet no es una fuente de placer.

imaginari dijo...

Jo no puc opinar gaire de Cortázar, però la entrevista de Joaquín Soler Serrano en el programa "A Fondo" de tve de l'any 1977 de la que tinc el vídeo, l'e mirat i escoltat varies vegades amb molt interès. La recomano vivament a qui no l'hagi vist. Segurament es troba a Internet.

Mundo Aquilante dijo...

Exacto! es el Benjamín Buttom de la literatura, hay algunos más así a mi parecer...

Saludos desde Mundo Aquilante!

sin reglas dijo...

bueno si alguien escribio sin reglas tendriamos que hablar del sr. cortazar (quizas tambien de manuel puig).

me gustan las palabras que salen para describirlo: jugar, elegancia, hermosura, placer...

y me gusta los que nos reune hoy aqui. unas reflexiones agudisimas y profundas, una trasmisora de conocimiento y unos receptores, creo que agradecidos.
la trasmision de la cultura. la nueva enciclopedia global: la red.

Ramon dijo...

Buenísimo el texto, Susana. Apunto esas referencias al sentimentalismo sin caer en él, la indecisión, la elasticidad de su prosa, la dimensión estética del juego, la huida de la solemnidad... De acuerdo totalmente con todos ellos... ¿cómo no estarlo? Pero también con esa observación de Mariel: "me subleva que la "literatura argentina contemporánea" reniegue de su escritura, cuando la "nueva" no roza siquiera sus talones."
Resulta inevitable y en cierta manera es el precio a pagar. Quien de una u otra forma, por uno u otro motivo, se atreve a jugar, a desprenderse de esas escamas de erudicción, lo tiene claro. El ninguneo resultará inevitable. Es un poco lo que pasa desde hace años con Benedetti, y va a seguir pasando.
Cernuda, con ese pesimismo que le caracterizaba, oliéndose lo que iba a ocurrir cuando él no estuviera (aunque luego no fue así y su poesía se valora enormemente) dejó escritos unos versos impresionantes:

"Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria,
Vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme.
Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre
Aquí. Y entonces la ignorancia,
La indiferencia y el olvido, vuestras armas
De siempre, sobre mí caerán, como la piedra,
Cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis
A otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra
Precipitó en la nada, como al gran Aldana."

Besos insomnes de uno de septiembre.

Blanca Andreu dijo...

Cortázar tenía algunas peculiaridades. No envejecía como las demás personas. Siendo ya muy mayor, a media distancia parecía jovencísimo. Sólo al acercarte veías la trama de finas arrugas que le cruzaban el rostro.
Era un hombre de tamaño grande y de una amabilidad exquisita. Se habría dicho un ángel "fieramente humano".

¿Encontraría a la Maga en el París del Paraíso,que es donde dicen que van los argentinos buenos cuando
mueren ?

MARIEL dijo...

Qué hermoso lo que traés de Cernuda, Ramón. Y yo creo que sí, Blanca, que definitivamente encontró a la Maga y fue en el París del Paraíso. O quizá la encontró antes y se llamaba Carol Dunlop. Creo que primero imaginó a la Maga y en sus últimos años la encontró ("andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos). Beso enorme, Susú.