Clase de medicina etimológica II: idiopático

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El término idiopático viene de “i”, conjunción copulativa con tendencia a los errores; “dios”, señor muy importante que está en todas partes, dice que descansa los domingos pero es el único día que pasa lista en misa, y por último parece que es el culpable de hacernos como somos, evidencia de que también comete errores (tenemos ya un error al cuadrado); finalmente, el palabro tiene un “patos” por ahí, animalito simpático y sonriente donde los haya, pero con tendencia a ponerse enfermo (sobre todo cuando tiene demasiado próximas las naranjas).
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Así pues, idiopático significa algo que te pone malo y que es como un error, con lo cual, como pasa con todos los errores, como se crea una cadena en que cada uno le va echando las culpas a otro, al final no se sabe quién la jodió. De ahí que se diga “I-dio” (por lo de I dió lo sabrá, porque lo que soy yo…). En definitiva, enfermedad o estado patológico que no se sabe de dónde viene.
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Aunque tenga una raíz homónima con determinado insulto, no se debe confundir con la habilidad de razonamiento de los afectados. Pondremos algunos ejemplos para aclarar el concepto. Un estado patológico como pueda ser un embarazo (especialmente los no deseados), por ejemplo, no acostumbra a ser idiopático, por más cortos de entendederas que parezcan los implicados. Tampoco tiene que ver con el típico eczema o las clásicas náuseas que aparecen al oír hablar a gente de inteligencia y propósitos cuestionables –nótese que el adjetivo califica a ambos sustantivos-. Sin ir más lejos, urgencias se ha llenado en los últimos tiempos de pacientes con un extraño síndrome gastrointestinal; el probable origen son las declaraciones habituales de un tal Jiménez Losantos. Como por ejemplo:


- "Eso del cambio climático es una mamarrachada que solo se les podía ocurrir a los del premio Príncipe de Asturias."

.- "¿Dónde está el Cambio Climático? En el cerebro de algunos bobos y en el bolsillo de algunos listos."
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- "Si el PP hiciera más política… Toda esta basura de la paridad se la hubieran cargado."
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- (después de la propuesta de la venta libre en farmacias de la llamada 'píldora del día después') "No me extrañaría que en la asignatura de Educación para la Ciudadanía impusieran como obligatoria la píldora del día después, porque ya puestos..."

Como ésta no es una enfermedad idiopática, sino idiogénica, sí tiene un tratamiento farmacéutico. A los enfermos se les receta un rollo de cinta aislante para taparle la boca al origen del síndrome. Desde el Instituto Carlos III se estudia la aplicación de una vacuna de aplicación generalizada consistente en tapones para los oídos. Tiene algún efecto adverso, como el de alterar gravemente la comunicación oral o el de impedir el disfrute de la música. No obstante, se sigue estudiando su conveniencia. Aunque la visión del individuo en cuestión no es exactamente agradable, parece que aquellos usuarios que puedan probar que desconocen completamente el idioma de Cervantes estarían excluidos de la acción preventiva.

En cambio, sí se considera idiopático el estado patológico del mencionado hablante. Así, por mucho sufrimiento fetal que hubiera en el parto, por mucho trauma en la infancia, por muy frustrada la adolescencia, no se conocen factores externos suficientes que puedan llegar a causar un estado tal de enajenación. En cambio, y para marcar las diferencias al estudiante de medicina, si pudiera demostrarse científicamente la reencarnación, y se supiera de él que provenía de una rata de cloaca venida a más, encarnada antes de tiempo, su trastorno dejaría de considerarse idiopático.

Fin de la segunda lección.

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9 comentarios:

Gabi dijo...

Tenia entés que idiopatía era algo així com una malaltia de la qual es desconeix l'etiologia de la mateixa i que no està asociada a cap altra..., però, un cop més m'he quedat curt quant al contingut del concepte..., en fí, no n'apendré mai. Els homes..., que ens quedem en el més basic!!!

imaginari dijo...

A partir de ahora voy a incluir en mi vocabulario culto la palabra "ideopático" para señalar al artista con interesantes ideas propias más allá de lo conocido. Al resto les llamaré los "ideopatéticos".

Apasionante leerte ideopatética Susana.

Susana dijo...

Querido Gabi, estas lecciones magistrales están pensadas precisamente para gente como tú, que no finalizó sus estudios de medicina. No te tortures: no todo el mundo puede saber tantísimo de medicina como una. De hecho, es casi imposible.

Eso sí, si ya has aclarado algo los conceptos, ya sabes: protégete de este mal endémico.

;o) Gracias por pasarte! Un beso

Susana dijo...

Imaginari: qué bueno lo de los ideopáticos. ¿Cómo se asciende desde la categoría de los ideopatéticos? Danos tú otro curso, para compensar estas lecciones de alta medicina...

;o) Gracias por tu comentario y por tu sentido del humor. Un besazo

MARIEL MANRIQUE dijo...

Susana: ya sonrío cuando veo la cara del profesor y no puedo parar de reírme durante la lectura de todo el texto. Mi psiquiatra está convencido de que el arte (literatura incluida) sana. Pero que debemos elegir buenos compañeros de ruta, que luchen contra la melancolía instalada como peste y reivindiquen la alegría y el sentido del humor. Fijate que los escritores que así lo han hecho viven bien y largo y mueren tranquilos y longevos. Deberíamos poner fin al culto de los jóvenes cadáveres hermosos y los escritores que se autodestruyen y adoptar como tripulantes de nuestra vida a aquellos que tienen el dificilísimo don de hacernos reír. Susana ... ¿te puedo subir a mi barco? Besos risueños.

Stalker dijo...

Genial la descripción y desternillantes las declaraciones de mi odiado Jiménez Losantos (habría que señalar, para cuando Mariel lea la entrada, que este individuo es el principal vocero de la extrema derecha española, aliado y jaleado por los abnegados obispos).

Lo curioso es cómo va alternando bilis con poesía: acaba de salir un nuevo libro de haikus de su puño y letra (el libro es muy malo, pero se venderá bien).

Susana, me suscribo ahora mismo a tu clase de medicina etimológica. Pago por adelantado.

Abrazos

Susana dijo...

Mariel, eres muy agradecida con mis escritos en tono lúdico. Lo cierto es que tanto leer como escribir, incluso aunque sea sobre cuestiones similares, sonriendo cambia la disposición. Los que tenemos una cierta tendencia a caer en la zona oscura creo que agradecemos a veces desintoxicarnos. Yo, al menos, lo necesito.

Por favor, te lo ruego: déjame ser ese pequeñísimo remo para navegar contigo!

Un beso agradecido

Susana dijo...

Stalker, que sepas que me has pagado sobradamente por adelantado: sólo hace falta echarle un vistazo a tu nutritivo blog.

Sobre Jiménez Losantos (bien por la aclaración) y su faceta poética -que no conozco más que de oídas-, sólo puedo decir que espero que sea nefasta y digna de burla. Creo que no soportaría que me gustara la faceta más íntima de este talibán que nos atormenta a diario.

Parte buena: imagino que algunos de sus fascistoides seguidores harán un primer contacto con la poesía. Y quizás (hay que ser optimistas) se conviertan y abracen la literatura como acompañante del camino. Y quizás salgan mejores. Aunque el arte no pueda curarlo todo y hayan equivocado el compañero de ruta, como dice el psiquiatra del que habla Mariel.

Gracias por tu aportación! Un abrazo

MARIEL dijo...

Umberto Eco dijo que el que empieza con Harry Potter puede terminar en El Capital. Mmmmmm ... la pastilla de la mañana, Umberto, la pastilla. Por las descripciones del sujeto en las que creo a ciegas (ya me lo puedo imaginar), presagio lo peor. Que el que empieza con la poesía de Jiménez L. termina en la última encíclica de Maledetto XVI. Porque la gente no cambia. Se agrava. Besos zurdos.