Un lujo llamado 'bicing'

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Cómo me gustan esas estampas de ciudades tranquilas o pueblos amables en que la gente se desplaza a pie o en bicicleta. Qué agradable es que en una ciudad haya pocos coches, poca contaminación y zonas de paseo libres de circulación. Por desgracia, no es el caso de Barcelona. Entre otras cosas, porque la ciudad tiene un deficiente servicio de transporte público. Qué enorme fallo en una ciudad tan presumida como ésta.

Concretamente, las zonas más altas de la ciudad son las que tienen peor servicio de transportes. En Horta-Guinardó, un barrio de gente humilde y trabajadora (y el mejor, aunque sea ésta una afirmación sospechosamente parcial), la última encuesta municipal reveló que, por encima de la crisis, de la seguridad ciudadana, de la urbanidad o la limpieza, lo que más preocupa de la ciudad es el transporte público.

Sin ir más lejos, cuando espero el autobús de vuelta a casa desde el trabajo (ya que el metro deja a una distancia considerable y con una cuesta muy empinada), antes de que llegue el bus que esperamos montones de trabajadores, vemos pasar por la parada vecina de transporte turístico entre 3 y 5 autobuses que llevan a los muy preciados visitantes al Parc Güell. Claro, normalmente el primero va lleno en un 60% en épocas de mayor afluencia de turistas; el siguiente transporta quizás a un 10% de su capacidad. Los tres siguientes llevan prácticamente vacíos sus dos pisos. Por el contrario, cuando por fin llega el autobús urbano, de un solo piso, claro, nos metemos como sardinas enlatadas, nos apretamos, nos empujan, los hay que se marean, se caen unos encima de los otros los que no pueden llegar a un asidero, y los más mayores o los que andan con niños a cuestas son los más perjudicados. Es decir, una vez más los más débiles. Con cierta frecuencia el autobús no abre sus puertas porque literalmente no se cabe. Y toca esperar otra media horita con suerte…

Y entonces va y el ayuntamiento de Barcelona se aplica el invento del Bícing. Detrás de ese nombrecillo inglés se esconde lo que trata de ser un servicio público de alquiler de bicicletas. Este ayuntamiento nuestro tan socialista le da la concesión (de manera oscura, según algunas fuentes consultadas) a una empresa estadounidense. No a cualquiera, sino a una de publicidad, Clear Channel, que había subvencionado campañas de Bush y había apoyado económicamente la invasión de Irak.

Otro escollo es que Barcelona, como ya he comentado, tiene una orografía considerablemente accidentada. A los continuos fallos de las bicicletas o de los sistemas de recogida y entrega de éstas, hay que añadirle que los flujos de ciclistas son casi siempre de arriba abajo y nunca a la inversa, como es lógico. Por tanto, hay que ir paralelamente con furgonetas a recoger las bicis depositadas en las zonas bajas de la ciudad y subirlas a las zonas altas, para que haya vehículos en las paradas altas pero también huecos donde dejar las bicis en las bajas. Eso, sumado al mantenimiento, reparación, reposición de las que son robadas, etc. sube un montante completamente desproporcionado: de los 18 millones de euros que cuesta este tinglado, únicamente se recuperan 6 (bueno, no llega, pero redondeémoslo así). A los 12 del resto hay que sumarle los 16,7 millones que le cuesta la gestión del bícing a BSM según el último comunicado oficial. Y son esos, los 28,7 millones de euros, los que pagamos entre todos. Y cuando digo “todos” quiero decir los que seamos, por edad o situación, contribuyentes del millón y poco de personas que aún vivimos en esta ciudad. Sale a un pico por habitante, ¿no? Pero como las cosas no funcionaban demasiado bien, nuestro eficaz ayuntamiento opta por ampliar un 40% el presupuesto, por pedirle un estudio de movilidad de bicis a un tercero, IESE, que le cuesta otros 200.000 euros, y por renovarle el contrato a Clear Channel durante otros diez años.

Los que sí son usuarios del servicio pagan poquita cosa por su uso, eso es verdad. Vamos, al menos le pagan poco al consistorio, porque se ven obligados a tener una tarjeta de débito por la que, como nos cuenta Jordi Pascual mediante el correo de El Cajón, el banco de turno les va a cobrar una comisión de 15 euros. Se queja Jordi de que la administración local obligue a mantener una relación con una institución bancaria, cuyos objetivos y funcionamiento no se caracterizan por su altruismo. ¿Por qué no podría operar como hace con el resto de tributos?

Hay que recordar que el transporte público ‘normal’ es muy deficiente en grandes zonas de la ciudad. Es decir, el transporte colectivo, el que pueden utilizar personas mayores, padres con hijos, personas con algún problema físico, y que deberían poder acceder a todos los rincones de la ciudad. Hay que recordar que mientras un habitante del Eixample en media hora puede llegar a 30 kms de distancia, el habitante del Guinardó tarda algo más en alcanzar los cuatro kilómetros que le separan del centro. Hay que recordar que faltan muchos otros servicios municipales, como guarderías, residencias de ancianos, escaleras mecánicas que faciliten el acceso de todo el mundo a sus hogares o a llegar a las tiendas próximas o a los servicios sanitarios. Hay que recordar que los ciclistas (usuarios o no de este servicio) no pueden circular con seguridad por la ciudad porque no tienen suficientes carriles adecuados para ello. Y hay que recordar, finalmente, que a la ciudad le saldría muchísimo más barato regalarles bicicletas usadas a todos los barceloneses que lo solicitaran.

Y al final de todo, como cabía suponer, no han disminuido los coches: ha bajado ligeramente la gente que se movía en transporte colectivo y los que iban caminando. Los usuarios son personas jóvenes, de una cierta cultura y de un cierto nivel económico. Es decir: raro sería el caso en que no se pudiera permitir una bicicleta de segunda mano. Por otra parte, el día que el Bícing tiene más éxito es el domingo. Afortunadamente, porque lo que nuestro ayuntamiento no dice es que circular en bicicleta por una ciudad tan sumamente contaminada como la nuestra (en cuanto a partículas en suspensión es de las peores del mundo, y supera ampliamente los valores de México D.F., por ejemplo) es de lo más insalubre.

En definitiva, la idea no es mala, pero ¿había que llevarla a cabo tan rematadamente mal? ¿Era una prioridad, por encima de tantas otras necesidades de esta ciudad, que tanto recauda y tan pocos servicios ofrece? ¿O era, como siempre, otra maniobra de los mandatarios de la city para hacer ver que es una ciudad moderna, ecológica o vete tú a saber qué?
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Rarezas XIV: el ‘ahora’ de Salif Keita

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Salif nació en Mali, en el seno de una familia noble aunque de pobre economía. Su país estaba bajo el poder de Moussa Traoré, que lo había tomado mediante un cruento golpe de estado militar. Estaban prohibidas todas las actividades políticas, y en colegios y universidades había guardias que se ocupaban de evitar movimientos de oposición. Por otra parte, su cultura, mandinga, considera que los albinos tienen algún tipo de poder maligno y traen mala suerte, por lo que repudiaron al joven Keita, escupían a su paso y lo evitaban tenazmente. Tuvo suerte de salir con vida, porque en muchos de esos países se persiguen los órganos de los albinos porque tomarlos, junto a su sangre, favorece la fortuna.



Finalmente, con una vida complicada, pues, por varias causas y con graves problemas en su piel extremadamente delicada y de visión, hubo de soportar la oposición de su familia debido a su inclinación por la música, ya que sólo podían dedicarse a esas artes los miembros de la casta inferior.

Durante unos años fue músico en las calles o en algunos bares de la capital, hasta que en 1984 se trasladó a Francia. En su país, en 1992 tienen lugar las primeras elecciones democráticas y empieza a haber una verdadera democracia por primera vez. En 1995 Salif Keita presenta su disco Folon. La canción del mismo nombre alude a esos cambios (con las limitaciones la traducción de una lengua tan distinta):

Antes, en otros tiempos, éramos meros ejecutantes,
Antes, únicamente recibíamos órdenes;
En resumen: no decidíamos nada.

Incluso aunque pensaras para la felicidad,
Incluso aunque fueras inteligente,
No podías decir nada,
A quién le importaba…

Ahora nadie puede decidir por nosotros
Porque ahora sí importa.


‘Antes’ frente ‘ahora’, el ayer y la promesa del mañana. Folon es un canto de esperanza, pero hecho desde el dolor, desde el recuerdo de sus muertos, desde la obligación de silencio, desde la servidumbre de la violencia y el miedo. En Folon se adivinan los llantos y la impotencia de Salif y los suyos, porque eso ya es imposible borrarlo. Inscritos como un tatuaje, como una tormenta de arena inscribe la erosión en los montes de su paisaje, su mañana está inundado de las órdenes que impiden decidir, que niegan el habla y someten a todo un pueblo. Me estremece el Folon de Keita, y me hace pensar en cuántos no podrán hablar aún de su ‘antes’…

(Nota: Salif Keita fundó hace algunos años la ONG de apoyo S.O.S albino, para colaborar a que cesen los acosos y los asesinatos de las personas que nacen con ese defecto en la pigmentación).
(amb tot l'agraïment a la Mireia P. que, entre moltes altres coses, ha estat imprescindible per ubicar el tema)
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Marinaleda: el oasis de la utopía

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Marinaleda era uno de esos pueblos deprimidos del interior de Andalucía. Sus gentes se dedicaban al campo, eran jornaleros; pero las tierras, ya se sabe, pertenecían a latifundistas, a señoritos que ni tan sólo se acercaban a visitarlas. Mientras tanto, los habitantes de Marinaleda pasaban hambre y multitud de necesidades.

Se organizaron. Ocuparon las tierras pacíficamente una y otra vez. Fueron expulsados por la guardia civil decenas de veces (en algunas ocasiones mediante el uso de una fuerza desproporcionada). Pero los de Marinaleda no se rendían. Querían poder trabajar esas tierras. Habían visto cómo sus habitantes tenían que irse del pueblo para buscar qué comer, y no querían seguir cediendo. No querían abandonar sus casas mientras hubiera tanto terreno alrededor sin utilizar. Hicieron huelgas de hambre. Y, finalmente, después de mucha batalla, cuando a los gobiernos no les interesaba su ruido de cara a la imagen que podían dar por la Exposición Universal de Sevilla, consiguieron la expropiación de parte de aquellas tierras.

Una vez en manos del pueblo, se organizaron de forma asamblearia: decidieron qué sueldo convenía recibir a cambio de las jornadas, decidieron en qué se debían reinvertir las plusvalías si las había, montaron una cooperativa con que se envasaban algunas de las hortalizas (como las alcachofas, por ejemplo) y allí empezó a olvidarse lo que significaba el término paro (a diferencia de lo que ocurre en el resto de la región, que tiene una media de un 21% de paro).

Decidieron aplicar a rajatabla aquello que dice la Constitución de que todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna. Para ello, el Ayuntamiento (que allí es el pueblo) cede los terrenos, cede los materiales, cede los planos que hace el arquitecto municipal, paga a los albañiles, con la única condición de que el beneficiario de la casa (o alguien de su familia) participe también de los trabajos en ella. Después de un año o poco más, la casa está acabada: dos plantas, tres habitaciones, un patio por donde puede ampliarse la casa si es necesario… Y la persona o familia que se instale allí, en concepto de… hipoteca (¿ dejémoslo en 'algo similar a') debe pagar alrededor de 15 euros al mes. La Asamblea decidió que ése era un precio razonable para una familia trabajadora. Uno de los albañiles veteranos recuerda cómo se hizo la primera entrega de llaves, y cómo los compañeros, emocionados, se abrazaban los unos a los otros: lo habían conseguido, los jóvenes ya no tenían que marcharse. Allí tenían trabajo, pero también una vivienda en la que vivir dignamente.

Para que no hubiera discriminación sobre las mujeres que tenían hijos, se montó una guardería, en la que los niños podían desayunar y comer. Se decidió que por cada niño se pagaría 12 euros al mes (incluyendo las comidas): el resto lo pondría el Ayuntamiento.

La Asamblea también se ocupa de los más desfavorecidos: las personas mayores o impedidas tienen todo tipo de servicios a domicilio. Esos “ayudantes” no sólo les compran, cocinan o lavan, sino que les hacen compañía, les leen, hablan con ellos y les dan cariño, les ayudan a dar un paseo por el enorme parque que se ha construido, y les acompañan a uno de los dos consultorios médicos del pueblo o a los hogares de la gente mayor que ha construido el pueblo.

En Marinaleda, además de guardería y colegio, hay un instituto y también una escuela-taller. En esa escuela se imparten módulos (lo que era la F.P.): después de dos horas de teoría, los estudiantes ponen en práctica sus conocimientos con la ayuda de sus profesores a favor del pueblo. Así, los del módulo de construcción participan en la construcción de las casas; los del módulo de agricultura ecológica, participan de los proyectos de las tierras comunitarias -donde han decidido, además, no usar semillas de productos transgènicos). Por ello, los estudiantes, además de aprender, cobran un modesto sueldo (65.000 de las antiguas pesetas, unos 400 euros) que les sirve para sus gastos mientras están aprendiendo el oficio.

En ese pueblo también se celebran fiestas: creen que todo el mundo tiene derecho a la alegría y a la diversión, por eso casi todas son gratuitas. Su Feria (las Ferias son tradicionales en Andalucía), después de que los más mayores tengan el recuerdo de mirar a través del cañizo las celebraciones de los ricos del pueblo, son abiertas: el Ayuntamiento pone la bebida, se cede la comida a precios de coste, y los habitantes se turnan para atender los puestos. Los conciertos o el cine al aire libre son gratuitos, excepto cuando se hacen propuestas para recoger fondos para un determinado fin: los últimos fueron para ayudar al pueblo saharaui o para Palestina, en especial dirigido a sus niños, que se acogen durante algunas temporadas en el pueblo, por lo que las entradas-contribución costaban 5 euros. Se hace hincapié en aquellas fiestas que facilitan el encuentro comunitario. Es el caso de la fiesta de la Candelaria, en que todo el pueblo se reúne alrededor de fuegos donde queman trastos viejos, y hay un encuentro excepcional entre todos los habitantes… que con frecuencia se alarga hasta el amanecer.

Puesto que se consideran un pueblo laico (no hay ningún cura, aunque tampoco ningún guardia municipal), la que en el resto del país sigue llamándose ‘Semana Santa’ es allí la ‘Semana de la Paz’, y se aprovecha para montar una semana cultural, que sirve para hacer charlas, exposiciones (Azagra estuvo no hace mucho) y para traer músicos (desde SKA-P hasta Labordeta).

Allí no entienden tampoco el problema de la inmigración: cuando llegan inmigrantes ‘sin papeles’, enseguida se les acoge, se les facilitan los documentos y se les da un trabajo. El alcalde, Juan Manuel Gordillo, es habitual que tenga acogidos en su casa a inmigrantes del África subsahariana, en tanto no pueden acceder a una casa propia construida según las mismas condiciones que los habitantes de toda la vida del pueblo. Así que sólo se espera de ellos que trabajen, que participen y, como en el resto de los habitantes, que no especulen con la propiedad que les ha cedido la Asamblea.

Marinaleda, que no deja a nadie desatendido, es una prueba viviente de que otro modelo sí es posible. De que cabemos todos. De que si los trabajadores no tenemos acceso a lo básico, mediante hipotecas insultantes, especulaciones sin nombre o plusvalías que van a parar siempre a los mismos bolsillos, es porque nunca hemos tenido un gobierno del pueblo pensado para el pueblo. Marinaleda, pueblecito republicano, que nunca le ha seguido el juego a ningún gobierno que no fuera el del propio pueblo, es un ejemplo de lucha obrera. Un ejemplo de cómo la unión de los jornaleros pudo vencer a los latifundistas de siempre. Aunque Marinaleda conserva el lema de “una utopía hacia la paz”, hace tiempo ya que dejó de ser una utopía para convertirse en una de las mejores realidades de las que haya tenido yo conocimiento.
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Marinaleda, el pueblo donde los vecinos votan sus decisiones




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Cobíjame hoy

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Habla Stalker (magistralmente, claro) de una película de Ackerman rodada casi en su totalidad desde detrás de los visillos de una ventana. Tel-Aviv aterra, y la tela protege, sobre todo desde dentro. Como las sábanas a un niño asustado de oscuridad. Pienso en esas mujeres que deben andar por el mundo con visillos en los ojos y que, sin remedio, los alejan del mundo. También las novias, no hace tanto, no podían mirar cara a cara a su vida hasta que no estaban ya casadas y no había marcha atrás. La liberación venía de su pertenencia a un hombre. Pienso también en cómo, en tantas ocasiones, usamos visillos unos y otros. A veces uso el humor. Sin él pareciera que la vida se hinca más fácilmente en las carnes y llaga cuanto contacta con el mundo. A veces mi visillo es andar cogida de la mano de mi Reina: erijo entonces una burbuja, puede que hecha de afectos, no sé, o de instinto de protección que también me cobija a mí. Y entonces la violencia del mundo no me alcanza. Sus prisas, su ignorar del prójimo, su indiferencia.

- Mamá, ese niño me ha empujado.
- Vaya, ¿te ha hecho daño?
- No, pero ¿por qué es tan malo?
- Los malos, preciosa, son siempre tontos, no dan para más. No son capaces de pensar en los demás…
- Aaaaah, ¡claro! –me mira con sus grandes ojos, anfitriones de todo lo próvido.

Cuando pasamos por su lado, miro al niño con clara hostilidad, fijando con fuerza mi mandíbula inferior sobre los premolares, preparada para gruñir como un lobo, para asustarlo con mi evidente superioridad de envergadura. “No toques a mi cachorro”, le digo con mi mirada inyectada de furia, “o no tendré compasión de ti”. Aprieto fuerte la mano de la Reina: se dulcifican mis ojos, se serena mi ánimo, olvido los malos niños ‘tontos’ y el mundo parece apaciguarse.

El mundo avanza a empujones. La ciudad apalea a sus habitantes y lo peor es que muchas veces perdemos de vista que es así. Bebita, mi Reina, agárrame fuerte la mano, ponme de nuevo el visillo de tu fuerza limpia, implacable, encantada: aunque a veces tan necia, a veces tan dolida y vulnerable, hoy quiero sobrevivir.


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Cómo nos engaña Google. Primera parte de la segunda parte

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Como ya dije en otra ocasión, me gusta chafardear los programitas ésos de estadísticas de los blogs. Me lo paso bomba tratando de imaginar qué rayos habrá entrado a hacer a este pobre Cajón alguien de Vietnam, Tailandia o de Brunei, por decir algo. También encuentro apasionante ver las montañitas y los valles que dibuja Google sobre cosas del blog, como si fuera una potentada observando la evolución de mis inversiones en bolsa. No entiendo gran cosa de lo que veo, pero lo que cuenta es que cada tanto, especialmente en noches insomnes con la mente ya en los cerros de Úbeda, donde pastan pacíficamente incontables ovejitas, me sirve para hacerme sentir como una importante financiera y por lo menos me consuela observar que el dibujito no se parece para nada al de un encefalograma plano. El Cajón tiene vida propia y evoluciona, como un pequeñito ser vivo al que cuidar y querer (cómo me pongo de tierna!).

Pero si todo esto me gusta, hay un apartado de las estadísticas que me hace soltar verdaderas carcajadas de vez en cuando. Y es esa lista de las búsquedas en las que el amigo Google propone El Cajón como de posible interés para el buscador. Hay que decirlo: hay gente muy muy rara en el mundo, pero si a eso se le suma la reacción de Google, que parece que quiera despistar a propósito o que ese día se haya levantado travieso, el resultado es para desternillarse. Y para muestra, algunos de mis ‘botones’ preferidos…

Como ha pasado otras veces, siguen perseverando esos ‘raritos’ (perdonadme, amig@s buscadores: creo que no conseguiré entenderlo nunca) que se lanzan a la búsqueda del escote de Pilar Rahola (y se encuentran con un escrito razonablemente paranoico), así como los que buscan cualquier cosa pero sobre todo imágenes del “cajón (en ciertas latitudes parece que equivale a ataúd) de Michael Jackson”. Es triste pero es así: de nada sirvió mi
aclaración urgente. - Así que disculpadme los habituales que insista: BUSCADORES DEL MUNDO, EN ESTE BLOG NO ENCONTRARÉIS MUERTOS EN SU ATAÚD (O “CAJÓN” –manda narices−) NI EN NINGÚN OTRO SITIO PORQUE TENEMOS EL VICIO DE INTERESARNOS MUCHO MÁS POR LA VIDA, NI TAMPOCO FOTOGRAFÍAS DE TETAS, CULOS O SIMILARES: ESO YA SIN JUSTIFICACIÓN; SIMPLEMENTE PORQUE NO NOS DA LA GANA. Bueno, pues ya está. A ver si esta vez cuaja y Google tiene la amabilidad de reproducir este aviso, que luego a mi me dan un cierto mal rollito los busca-muertos y los busca-Raholas’escoting.

- Respecto a los que buscan cosas de M. Jackson por aquí, no sólo los hay morbosos que quieren verlo una vez muerto y esas cosas (que me pregunto yo por qué, si cuando estaba vivo ya parecía un fantasma y daba más bien yuyu), sino que también los hay optimistas. Mirad si no esta búsqueda:
`como aprender el sostenido de michael jackson en tres dias en español”. Bien podría ser que se me escapara algo, pero en mi pueblo los sostenidos son semitonos por encima de una nota musical, así que no son de Fantasma Jackson (ni tampoco de Bach, que nadie vaya a pensar que hago discriminaciones porque sea… ¿gris perla?) y, sobre todo, suenan igual si los haces en castellano o en dialecto suahili. Eso sí, si lo que quieres es imitar su gritito (para hacerme entender sólo se me ocurre calificarlo como “puntiagudo”), sólo tienes que tener una jartá de estrógenos circulando por tus venas. Vamos, que si eres mujer, con hacerte a la idea de que tienes fobia a los ratones y la familia de Mickey Mouse te invade la habitación, ya tienes bastante. Si eres hombre, optimista amigo, debes empezar a hormonarte a grandes dosis con urgencia, pero te aseguro que en tres días sólo habrás conseguido proferir el gritito un par de octavas por debajo y aguantar el síndrome premenstrual equivalente a dos años en tres días. Al cuarto ya te importará un pimiento el dichoso grito, te lo digo yo. Busques lo que busques con ese “sostenido”, sí debes tener en cuenta mi siguiente consejo: ¡Crece y ocúpate de cosas más importantes!

- Otros buscadores que me hacen mucha gracia son los que le hablan directamente a Google, como si fuera un señorcito pequeño escondido tras la pantalla que se sabe todas las webs de memoria. Es el caso de este personaje que le solicita a Mr. Google que le sugiera soluciones a su búsqueda, pero en un determinado orden: “
canciones a la primavera ver primero el tema de- primavera primavera dame dame tu querer”. Google debiera tener una opción interactiva que preguntara “¿y después???”. No me digáis que no da una cierta ternura. Con esa cancioncilla y todo… Si le falta sólo el “na na naaa” de cuando no se sabe la letra. También me parece tremendamente tierno el caso de la persona que como búsqueda introduce el texto “inventos de mi hijo”. Di que sí: ¿quién ha dicho que Google no pueda leer tus huellas dactilares mediante el teclado, dar con tu identidad, verificar tu filiación, y mostrarte fotos, descripciones y fecha de su patente de todos los inventos de tu churumbel? (oye, y que si tu hijo resulta que no ha hecho una página web, lo mismo se apiada e improvisa una bien bonita, que experiencia no le falta…). Ahora, si Mi es un nombre de pila chino, e Hijo es un apellido del norte de Mongolia, y juntos forman la denominación de un famoso inventor, amigo de Leonardo da Vinci, entonces ya me callo.

- Otro caso similar sería el de ese buscador/a que también pide de Google que tenga poderes adivinatorios, y le suelta eso de “
textos sobre porque me ilusiono tanto” (sic). Querid@ buscador/a, te recomiendo, en primer lugar, que olvides esa investigación: tal como va el mundo, puedes sentirte afortunad@ de tu capacidad para ilusionarte y, como acostumbra a pasar, cuanto menos averigües sobre las causas, más podrás mantenerte en ese estado de ilusión y esperanza (no se me ocurren motivos para querer cambiarlo, visto lo visto). En segundo lugar, matizo un poco y sí te recomiendo que aterrices en una cuestión: don Google no tiene ni idea de quién eres, sobre qué cuestiones te ilusionas (no es lo mismo ponerle ganas a un proyecto de noviete que a la paz mundial), ni si sólo eres optimista o bien sufres delirios. En este segundo caso, o bien si realmente crees que el ordenador te va a sacar una lista de textos que te cuentan A TI el motivo de TUS ilusiones, hazme caso y busca ayuda profesional. (Nota: en el caso de que seas el hijo de la señora que buscaba inventos, relájate: viene en tus genes; si te han educado así y compartes cromosomas con ella, es lógico que te ilusiones mucho mucho y consideres que Google ha de saber quién eres. Nada que objetar).

Entre muchos otros que les hablan a Google y les piden que les ponga ejemplos, que les muestre, etc., hay otro que me ha llamado la atención: “nececito un poema de puntualidad” (sic). Aquí, hay que reconocerlo, me monto la película yo sola, y me imagino a un enamorado queriendo decirle a su amada que esperar tres horas en el banco del parque le parece un exceso, pero quiere decírselo delicadamente para no herir sus sentimientos. ¡Pues no se hable más! Habrá que hacer la buena acción del día, ¿no? Si tiene que parecer suyo, tampoco hay que pasarse. (Se aceptan sugerencias). Un ejemplo sencillo a la par que elegante: “Trata de ser puntual / si no quieres un funeral”. O bien: “Soy un caballero aunque no tengo caballo / tú una bella dama; si impuntual, eres un callo”. Una última opción del mismo estilo: “Como no te esmeres con la puntualidad / te amenazo con una infidelidad;/ mira si me importa mi tiempo / que anulo nuestro casamiento.” De nada, hombre; hoy por ti, mañana por mí. Si eso, a vuestra primera hija llamadla Susana; y a vuestro primer hijo llamadlo Cajón. Me sentiré suficientemente compensada.

Otr@ que habla con el programa es el/la que pregunta: “el árbol mágico como saber mi edad”. Tal cual. La búsqueda está hecha con tal ambigüedad que una no sabe si es que el árbol ha sabido la edad (lo que me llevaría a admitir que sería mucho más mágico que
el de mi barrio, ¡dónde va a parar!, o concluiría que tiene una interesante particularidad en sus hojas en cuanto son liadas y fumadas –siento no poder comparar con el árbol de mi post−), o bien es la persona la que se pregunta cómo puede saber su edad. En este último caso cabe aconsejarle algo muy básico, como fijarse en la fecha de nacimiento que pone en el DNI o pasaporte (a lo que seguiría una sencilla resta), o consultar la partida de nacimiento o, a las malas, interrogar a padres /hermanos/tíos, etc. Pero suponiendo que esas estrategias hayan fracasado, que se le hayan traspapelado todos los documentos y que no se hable con nadie conocido, puede resolverlo a ojo de buen cubero en función de diversos parámetros, como la altura, el número y la intensidad de las arrugas, la presencia o no de articulaciones afectadas por la artrosis o bien su opuesto, el acné juvenil, etc. En todo caso, y para prevenir infructuosos altercados, estimad@ buscador/a, hay que tener en cuenta que aunque ningún miembro de tu familia te hable y/o te conteste sobre la cuestión de tu edad por motivos injustos, sin duda, aunque ese árbol que tú conoces te ignore repetidamente, si Google no te contesta, no te lo tomes como nada personal, de verdad. Ahora bien, si tú, que quieres saber tu edad, eres el propio árbol (lo que justificaría ampliamente tu apellido ‘mágico’), olvida todo lo que he dicho hasta ahora. Tengo yo un geranio, de mediana edad y más mono él, que me encantaría presentarte a ver si hacíais buenas migas...

Hay otro sector de los que hablan con Google que me tiene confundida: no sé si tomarlos como los que ordenan sandeces al programa o como los listillos que simplemente transmiten las órdenes que les han dado previamente a ellos. Vamos, que esperan que Google les haga los deberes y no hacen el esfuerzo ni de cambiar el enunciado de los trabajos (y eso sin tener en cuenta otra falta de esfuercillos respecto a la forma de esos mismos enunciados). Es el caso de “inbestigar sobre la planta que se llama bugambilia” o el de “investiga alguna biografia de lo principale hombre y mujeres que tu bieron que ver con la informatica”. Hay que recordar, llegados a este punto, que ambos casos (y algunos otros similares), ¡llegaron a El Cajón! Espero por su bien que en su economía de esfuerzos no se incluya lo de copiar y pegar sin leerse el texto, porque sobre las plantas se habrían encontrado fascinantes observaciones sobre sus
poderes paranormales, y en el caso de la informática habrían dado con ilustres fantasmas que no tenían ni pajolera idea del tema y metían burdamente la pata. Sus profesores aún se estarían riendo…

También hay los que preguntan (espero) directamente a Google. Como el que dice “
es cierto que si las pre adolescentes tienen los labios rececos es que les falta un beso“ o bien este otro, algo inquietante: "es cirto que la planta de santa rita es demonio". No sé exactamente qué les podría decir a estos buscadores. Si se confirma que preguntan, les diría una sola cosa: la respuesta es “no”. Pero entre mis preguntadores directos tengo una estrella: uno que va al centro mismo de la esencia de la vida, el metafísico de este Cajón, que es el vuestro. Ese genio de la inteligencia humana, en un alarde de agudeza y penetración, entra un buen día en este blog como respuesta a su pregunta metafísica: “cuantas cervezas trae un cajon”.

Para que podáis quedaros con esta reflexión, y puesto que a mí me ha dejado sin palabras, acabo por hoy. Próximamente, la segunda parte…

(Nota: no podía ser de otra forma. La amiga M. Jesús necesita conocer la respuesta, ahora que ya sabe la pregunta. Para ella, esta actualización en forma gráfica:)

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Extraña especie la humana

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Gabi me hace llegar este vídeo (gracias); sin que se alcancen los extremos, ahí están las diferencias, los desequilibrios. Nacer de un lado o de otro, incluso en un mismo medio, nos condena a que nos sobre o a vivir de las sobras. A malgastar o a que nos falte lo imprescindible.




Y esta otra muestra es para Bashevis, habitante de este Cajón, porque su rabia es la mía, y su repulsión es compartida.





Yo tiro la botella (obscenamente cara) a la piscina, e invito a la periodista a que se lance a por ella. Su humillación me divertirá. Así demuestro que soy repugnantemente rico, me salen amigos por todas partes y el medio en el que me muevo, acolchado y lleno de joyas, es la única parcela de realidad que me importa.

(Cómo me gustaría que uno de esos tipos tuviera que subsistir de pronto con, por decir algo, 900 euros al mes, y que buscaran a su alrededor esos 'amigos' y que, en lugar de tirar las botellas a la piscina, tuviera que dedicarse a limpiarla o a recoger los restos de una de esas fiestas.)


Extraña especie la humana...
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Así dice, así sabe, Eduardo Galeano

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Flor Garduño - Hoja elegante, 1998



Somos familia de todo lo que brota, crece, madura, se cansa, muere y renace. Cada niño tiene muchos padres, tíos, hermanos, abuelos. Abuelos son los muertos y los cerros. Hijos de la tierra y del sol, regados por las lluvias hembras y las lluvias machos, somos todos parientes de las semillas, de los maíces, de los ríos y de los zorros que aúllan anunciando cómo viene el año.


Las piedras son parientes de las culebras y de las lagartijas. El maíz y el frijol, hermanos entre sí, crecen juntos sin pegarse. Las papas son hijas y madres de quien las planta, porque quien crea es creado. Todo es sagrado, y nosotros también. A veces nosotros somos dioses y los dioses son, a veces, personitas nomás.


Así dicen, así saben, los indígenas de los Andes.



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Color: su ausencia - Fotografías de Don Hong-Oai

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Color.
El color revela
nos enfoca
nos contagia
o nos traduce.
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Winter fog

To the market
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El color nos ilumina

nos apacigua

nos devuelve luz

o engulle nuestra oscuridad.

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Only me


Catching fish

A veces caemos en el gris
y entonces la ciudad
se introduce en las venas
y la niebla se cuela en los transmisores
y en nuestro mirar el horizonte.
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Y hay que salirse
fabricarnos un paso rotundo
avanzar hacia los colores nuevos
que nos concilian con la vida
y nos devuelven
como entes naturales.

Morning on Li river


Uno de los primeros pasos
(para la evolución)
puede ser
(es)
la ausencia de color.


Hoops

Don Hong-Oai es ausencia de color
es el rasgo puro
con el que empezar a mirar
desde otros planos.
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Sumergirse en él
para preparar nuestra alma.
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Si cada color tuviera una música
Don Hong-Oai sería el silencio.
Por eso hay que sentarse ante él,
callar
inundarse
no pensar.
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El resto vendrá después de haberlo
sosegado
pacificado
interiorizado.
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Don Hong-Oai es, pues,
silencio
y es bisagra.
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Llenarse de ausencia
para vaciar todo aquello
que no nos pertenezca.
Ése es para mí su gran mérito.
Mi mérito cuando estoy en él.

Prostitución: cuando Google sabe lo que se hace

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Hacía días que me rondaba por la cabeza, pero hoy me he decidido. Cuando mis entradas abordan temas más o menos ideológicos, acabo hablando normalmente de aquellas cuestiones de las que tengo suficiente información y una opinión más o menos clara. Pero hay otros temas que tengo mucho menos resueltos y que me gustaría apuntar para que dejarais vuestra opinión. No se trata de montar un gran debate, pero sí de recoger distintos puntos de vista sobre un tema. Así pues, queda inaugurada la etiqueta “tema abierto”. Espero vuestra participación.

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Últimamente hay algo de revuelo sobre uno de los temas más recurrentes de la historia de las civilizaciones: el de la prostitución. No voy a abordar aquí un tema tan complejo, aunque lamento que haya quien por uno u otro motivo debe ganarse un sueldo con una actividad tan degradante, especialmente cuando esa persona depende de otro como una de las formas de esclavitud más lamentables que puedo imaginarme. Pero hace tiempo ya que nadie tiene ninguna duda de que en eso nuestra sociedad es de lo más hipócrita.


No hace mucho se destapó el ‘asuntillo’ en que se gastó 52.000 euros públicos el que fuera concejal de nuestra derechona nacional en Mallorca, homófobo público y de oratoria casta, católica, de defensa de la familia y blablabla: como es bien sabido, el firme defensor de la moral más puritana tiraba ampliamente de las arcas públicas en un club de alterne, homosexual, donde parece probado que había tenido relaciones con menores. Ése es sólo el último de los ejemplos que se han dado a conocer, y de no ser por esa afición suya además al robo jamás lo hubiéramos conocido, pero sí imaginado. No de él concretamente, sino de esa pandilla de meapilas de discursos retrógrados. Desde mi punto de vista, una manifestación más de esta doble moral es que cualquiera de los periódicos en que esta gentuza se explica a su forma su realidad publica diariamente anuncios de prostitución. Se llevarán las manos a la cabeza si una chica “de buena familia” tiene relaciones prematrimoniales, pero en cambio les parece natural lucrarse a manos llenas con los anuncios que publican las prostitutas dirigidos hacia sus lectores. Eso es así en casi todos los periódicos nacionales, pero me crispa especialmente cuando sucede en los diarios de moral intolerante.

Pues bien, el otro día estaba yo leyendo la versión digital del diario Público (el único, junto a 20 minutos, que decidió no publicar este tipo de anuncios, renunciando, por tanto, a esa ventajosa fuente de ingresos), que abordaba la cuestión, cuando caí en la cuenta de otro tipo de anuncios que se habían “filtrado”: los de Google. Las versiones digitales de los periódicos, como muchas otras webs, tienen anuncios del buscador que mantienen una cierta relación con el contenido de los textos. Pues bien, en este caso se anunciaban un fontanero (sonará a cachondeo, pero juro que no lo es), por aquello de los desatascos de cañerías, limpiezas de bajos y demás; una página de ligoteo (algo sospechoso, la verdad) de chicas; y, finalmente, había un anuncio en que “preciosas chicas rusas” buscaban maridos españoles.



Y es ahí donde voy a parar. De unos años para acá es de lo más habitual encontrar parejas desequilibradas: ella, una chica joven, mona y procedente de un país donde progresar económicamente es complicado; él, un tipo mayor, normalmente poco agraciado y con limitado potencial intelectual, espiritual y similares. Para mí (y para Google) es evidente que se trata de una forma de prostitución. Pero a él le pierde la vanidad, y no es raro que esté convencido de que ella ha perdido el norte por sus dotes o sus gracias. Que sea engreído y no quiera ver la realidad hace que normalmente estos personajillos lamentables no me caigan nada bien. Que a su manera se estén aprovechando de chicas de zonas menos favorecidas, tampoco. Pero que sean víctimas de redes de prostitución sin saberlo, también me parece francamente desagradable.




Me pregunto cómo deberían contemplarse estos casos, si deberían tener la misma consideración que cualquier otra forma de prostitución o bien debería acercarse a los antiguos (o no tanto) matrimonios de conveniencia. Y cuando la chica, una vez ya situada, abandona al señor de edad, como ocurre tantas veces, ¿pasaría a convertirse además en un timo?




He conocido directa o indirectamente algunos casos, y sé que no consiguen hacerse mínimamente felices. Los reproches, los gritos, los insultos, las muecas desagradables… son algunos de los tratos que reciben estos hombres que, a fuerza de no ser queridos, acaban por ser detestados, así que tampoco puede considerarse un intercambio interesado, como sí ocurre en el caso de la prostitución convencional. Aun así, ¿son aceptables estos casos? Si un ser querido estuviera en esa situación, ¿trataríais de hacerle 'recapacitar' o dejaríais que malviviera esa relación hasta que, en todo caso, se desengañara él o ella lo abandonara?
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Prescripción de la semana: dosis de risa

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Necesito del humor en mi vida. Ya se sabe que a veces me cuento las cosas con algo de mofa para no acabar enfureciéndome, como tantas veces. Y creo que acostumbro a reírme de mí misma con éxito (no por la calidad pero sí por la cantidad), lo que me garantiza que no habrán de faltarme nunca los ingredientes. Lo que sí me falta de vez en cuando es la herramienta. Cada tanto me pregunto “¿dónde habré puesto el sentido del humor?”. Parece que a veces se perdiera tanto como el alambre del pan de molde. O como si uno se lo olvidara en los sitios tanto como un paraguas. ¿Por qué se inventarían el sentido del humor de quita y pon? Si es bien sabido que, si se pudiera, sería de prescripción facultativa. Si habría que llevarlo puesto como una segunda epidermis. Reír… debería ser uno de los grandes buenos propósitos de los nuevos años: un 20% más que el año anterior. Reír sana la mente, pero también activa cientos de músculos. Como deporte, lo declaro mi favorito (bueno, va, el segundo). Y no me refiero a la risa de los chistes zafios a lo ‘caca-pedo-culo-pus’, claro. Ni siquiera a la de los chistes, que a partir del tercero se me hacen indigestos.

Por eso he recibido con alegría suplementaria algunas de las últimas entradas de dos blogs muy queridos. Por un lado, María Jesús, en su encantadora
Paradela de coles, con su habitual generosidad, enlazaba a una entrada amiga con mucho humor. Por otro lado, mi querido Ramon, en su EastRiver de look renovado, me sorprendía con algunos vídeos de El Intermedio, protagonizados por el Gran(dísimo) Wyoming. ¡Qué bien sienta carcajearse en las casas amigas!

Así pues, hoy, que por haber dormido poco y mal me he levantado con síndrome de abstinencia, intento hacer lo propio, compensarlos como buenamente puedo si me leen, despertar una sonrisa en quien tenga ánimo bajo, una carcajada entre los más extrovertidos, y compartir con los habituales de El Cajón una de las piezas de humor fresco que más me han hecho reír en los últimos años. Así que, ¿echamos unas risas con Les Luthiers?



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La pintura de Anet Duncan

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Dona

Anet es dulce, bellísima, delicada. Anet, que ha vivido tanto, y desde tantos lugares, siempre trae una sonrisa. Su mirada es translúcida y, aunque parece de gesto reposado, jamás deja de buscar.

Pero uno descubre una fuerza arrolladora en su trazo. Un brío inusitado.

Una pintura de tono percusión.



Red and grey


Anet pinta lo que se ve y también lo que se intuye.


Spain in the distance

Plage


Pinta cosas imposibles. El aroma que tienen las nubes.
Puede que al anochecer.
Anet pinta el temblor que tienen los reflejos de las aguas de Venecia sin Venecia.
Pinta el alma del color ocre.
Pinta la humedad que alimenta a los árboles, a lo lejos.

Perfum dels núvols


Venecia


Ochre




Los árboles húmedos

Anet tiene la maravillosa habilidad de mostrarnos lo que está y los demás no alcanzamos a ver.
Anet encuentra la cara oscura de las cosas y nos la ofrece.
Se detiene en los oscuros mínimos y los hace grandes.

Shadow


Amo la pintura de Anet.

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Clases de medicina etimológica (III): vacunación masiva

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En esta tercera clase, y puesto que los alumnos son ya avanzados, se propone averiguar el significado etimológico de un término compuesto: “vacunación masiva”.

Va”: hace referencia a un elemento que tiene movimiento, no es estático. Se refiere, por tanto, a un ejercicio que se encamina hacia alguna otra cosa o para conseguir algo. El destino del movimiento se conoce en la siguiente partícula del elemento: “cuna”. El supuesto beneficiario de ese movimiento es la partícula que viene a continuación: “nación”. Así pues, hace mención a un colectivo que se agrupa bajo una ideología común. Puesto que las diferentes naciones legalmente constituidas son en su mayor parte un espacio delimitado en función de acuerdos de los mandatarios en diferentes épocas, con el término nación se está determinando ese grupo ideológico con poder, ya sea éste político o económico, si es que son cosas distintas.

Así pues, el primer término da una cantidad considerable de datos: qué se hace (movimiento, acción); sobre quién (cuna, niños desde la más tierna infancia, la población desde sus miembros más jóvenes); para quién (nación; es decir, poder, como ya hemos visto). Nótese, sin embargo, que el objeto en sí o la causa de esa corriente no se mencionan. No puede considerarse que esa omisión sea casual, sino que haría referencia a la propia naturaleza de los elementos enmascarados: son secretos, ocultos, disimulados. ¿A quién se le oculta esa información? Por defecto, a todos, excepto al poder, que era el beneficiado de estas acciones y, por tanto, el que conoce los entresijos de tal movimiento.

Pasamos al segundo componente del término. Cuando pedimos un precio, una tarifa, para cualquier cosa, aquel que vende un producto o un servicio debe comunicarnos si en el dato que nos ofrece están incluidos los impuestos. El más habitual es el Impuesto por el Valor Añadido o IVA, y para precisar su inclusión se nos dirá si es “con IVA” o si a ese precio hay que añadirle otro: “más IVA”, para que calculemos el porcentaje que corresponde a lo que el gobierno recauda. Este concepto, pues, nos refiere en primer lugar a que cuesta un precio. Ese precio, además, recauda para el gobierno, y se opone a “sin IVA”, que se aplica a aquellas transacciones que no están en conocimiento de la hacienda pública. Nótese que se ha prescindido del acento del adverbio. No porque se trate de la forma átona adversativa, sino como un factor de confusión. Alude este detalle asimismo a las características intelectuales de las víctimas. Cuanto más bobos y faltos de información sean, más elevado será el precio / más fácilmente se podrá cobrar. Fijémonos ahora en que se desconocía cuál era el objeto en sí. Por tanto, el “valor añadido” de algo que no conocemos constituye un aumento del grado de hermetismo del elemento. Por ello se puede considerar que es más “impuesto” que nunca, puesto que se impone de forma subrepticia y toda información al respecto permanece reservada.

Por otra parte, desde que aquel demonio llamado Bush cometiera las mayores tropelías con la excusa de que en Irak había “armas de destrucción masiva”, este último término está dotado de nuevos matices. Por un lado, se asocia en su composición al de ‘destrucción’; por otro, se refiere a la falta de escrúpulos.

Así pues, y recuperando la información argumentada en la primera parte de la lección, “vacunación masiva” constituiría una acción poco clara o francamente hermética, encaminada a algún tipo de manipulación costosa de los miembros de una sociedad desde la más tierna infancia. Los beneficiados serían los miembros del poder económico, con conocimiento de los gobiernos, y podrían incluir efectos destructores (por ejemplo, de parte o toda la salud de los afectados) sin que hubiera escrúpulos a la hora de aplicarse. Facilitarían estas acciones la falta de información o la sandez de la población diana, y constituiría una perfecta mezcla de ambas la puerilidad que resulta de una población asustada.

Si los alumnos ya formados reciben orden de imponer una “vacunación masiva”, según lo visto, han de saber que el poder económico vela por los intereses de lo que llaman ‘nación’, y que nuestros políticos tienen conocimiento de sus acciones; por tanto, no puede constituir un acto dañino por más oscuro que pueda parecer. Han de recordar los estudiantes que en éste, como en tantos otros casos, se busca la desinformación de los ciudadanos y la aplicación en la totalidad del tejido social. Por tanto, llegado el caso, deben ignorar cualquier razonamiento, aplicarla sin recato, no ofrecer ninguna información veraz y, a ser posible, dada la posición privilegiada por sus conocimientos médicos, tratar de atemorizar a aquellos ciudadanos reticentes o dubitativos.
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Mi opinión sobre la gripe A III: al borde del desastre por nuevas 'casualidades'

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Hemos hablado de las 'casualidades' que presentaba el virus de la gripe A. Vamos a seguir con otras cuestiones igualmente importantes.

Por ejemplo, mucha gente se pregunta cuál es la perspectiva actual. Para empezar, lo más habitual es que el diagnóstico sea clínico; es decir, en función de los síntomas que presenta el paciente (recordemos que los síntomas son similares a los de otros virus respiratorios); hay países en que incluso se diagnostica incluso por teléfono o mediante comunicaciones en línea. Y es que desde el mes de julio la OMS hizo la recomendación de dejar de hacer pruebas de laboratorio para la gripe A (dijeron que "no hacía falta"). Hay países, no en todos, en que se hace una extrapolación mediante unos cuantos pacientes afectados. En muchos otros, si hay síntomas se considera la gripe A como causa, sin más verificaciones, ni siquiera en unos pocos pacientes. Es decir, que los datos que se ofrecen únicamente son estimaciones.

Para seguir, el único tratamiento médico que se prescribe –además de aquellos que afectan únicamente a los síntomas, como paracetamol, ibuprofeno, etc.-- como en la mayor parte de casos de la gripe común, son antivíricos. En otras ocasiones ya he comentado que la patente del principal antivírico recomendado, el Tamiflú, pertenece a Gilead Sciences Inc., de la que es uno de sus principales accionistas el ex secretario de defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld. Por tanto, ésta es una de aquellas ocasiones en que se prueba la relación entre industria y política. Pero una vez ya sabemos quién se beneficia de este tratamiento, ¿sabemos cuáles son los beneficios de la administración del fármaco en el paciente? En el mejor de los casos, la medicación acorta los síntomas poco más de un día; en el peor (hablamos de beneficios), no afecta de ningún modo. La media es de 0,75 días, y no influye en la posibilidad de complicaciones debidas al virus. El Tamiflú se ha estado administrando indiscriminadamente durante meses, hasta que se empezó a hacer caso del estudio que publicaron en el prestigioso British Medical Journal y que evidenciaba que los efectos adversos observados en los pacientes eran superiores a los leves beneficios que se obtenían con el fármaco.

¿Por qué se producen estos efectos adversos? Tamiflú es un fármaco inhibidor de una enzima, la neuraminidasa, que dificulta levemente la progresión vírica; pero esa enzima es imprescindible para la salud humana. Así, en una primera mirada al Diccionario ilustrado de términos médicos en la red (aquí o aquí, por ejemplo), encontramos que el déficit de la enzima causa la enfermedad denominada sialidosis. Este trastorno puede causar múltiples síntomas, entre los que encontramos esplenomegalia, alteración de la facies (del rostro), pérdida de agudeza visual, mioclonías, retraso mental, ataxia, convulsiones, cifoescoliosis, disostosis múltiples, enfermedad pulmonar restrictiva, valvulopatías, arteriopatía coronaria por depósito, miocardiopatía, hepatoesplenomegalia, obstrucción de la vía aérea superior y angioqueratomas; finalmente, puede ser también causa de muerte precoz. Eso no significa que todos los pacientes que han usado el fármaco contraigan la enfermedad, pero sí que puede causar gravísimos efectos adversos y que parte de los que lo toman corren el riesgo de contraer sialidosis, mientras que, como beneficio, sólo obtendrán unas pocas horas sin síntomas gripales o, usado como preventivo, la disminución del riesgo de contagio únicamente mientras se esté manteniendo el tratamiento. Si se ponen en una balanza los riesgos por el fármaco frente a los posibles beneficios, parece evidente que no se debe administrar más que en casos muy contados, y en ningún caso en niños muy pequeños, embarazadas, o pacientes con enfermedad cardiaca y/o respiratoria.

Aun así, sólo en España hay Tamiflú para administrar 11 millones de dosis. Imaginemos en toda Europa. Imaginemos en EE.UU. o en América Latina. Imaginemos en todo el mundo. Aunque los prescriptores y los propios pacientes sean más cautos a la hora de indicar o solicitar el medicamento, la compra ya se ha llevado a cabo y, por tanto, Gilead y sus accionistas han vuelto a llenar sus arcas.

Pero la perspectiva empeora. Ha llegado octubre y, con él, la amenaza de vacunación masiva. Son muchos los países que ya han precomprado las dosis de vacuna. En España, para empezar, ya se ha encargado medicación para inmunizar al 60% de la población, de momento. Se puede pensar que no pasa nada, que aquí no lo van a imponer nuestros políticos. Pero ése es otro error.

Desde el año 2005 se reguló que corresponde a la OMS, y no a cada uno de los gobiernos, dictar las normas asistenciales en caso de pandemia. Puede incluso declararse la ley marcial. La OMS puede hacer uso de las fuerzas del orden para obligar a determinado cumplimiento. Y ya se insinúa (hay quien lo afirma rotundamente) la posibilidad de obligar a la población a ponerse la vacuna. Ya se han filtrado documentos de Francia y de Massachussets en este sentido. No sólo pueden pincharte, con el ejército si hace falta como gentil acompañante, sino que, según se ve en el documento estadounidense, te pueden poner una multa de 1.000 dólares por cada día que pases sin vacunarte. Se te puede condenar a prisión, aunque en este caso más bien vendrían a ser una especie de campos de concentración para rebeldes asistenciales.

Ya hemos visto que la urgencia con que se busca/fabrica el medicamento supone un deterioro en la seguridad del fármaco, como ya sucedió en 1976. También hemos visto cómo las situaciones de emergencia sanitaria eximen de toda responsabilidad por enfermedad o muerte debido a la inmunización, tanto a las empresas fabricantes como a los responsables políticos de la decisión. Hemos visto también que cualquier vacuna ya entraña un riesgo en sí misma, especialmente las que contienen los denominados ‘potenciadores’ o coadyuvantes. Contamos con las declaraciones de algunas empresas que ya han anunciado que usarán como mínimo el escualeno para poder producir las 4,6 billones (americanos) de dosis que se les han pedido, lo que ha conducido a una denuncia por parte del sindicato de enfermería francés.

Pues bien, a todo ello hay que añadir las malas ‘casualidades’ que se están sucediendo últimamente en las vacunas de gripe, y que han llevado a una investigadora y redactora científica, Jane Burgermeister, a presentar una demanda criminal contra una empresa farmacéutica, contra la OMS y contra diferentes organismos políticos.

Burgermeister sostiene, como veíamos también antes, que la estructura del virus de la gripe A ha sido necesariamente manufacturada en un laboratorio. La intención sería la de vender vacunas y, según dice Burgermeister, para cometer algún acto de tipo bioterrorista. Dice que “La Madre Naturaleza no recombina información genética de aves, cerdos y de tres virus de influenza humana de manera natural”. Además, algunos científicos respetados que examinaron el H1N1 dijeron que el virus contiene cepas de la gripe pandémica de 1918 (y que dejó entre 50 y 100 millones de muertos). Esa cepa de influenza fue recompuesta por patólogos moleculares del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas en Washington, y fue distribuida a otras agencias, a la OMS y a otras compañías farmacéuticas alrededor del mundo. Entre los años 2001 y 2005, la revista Science publicó los datos de reconstrucción del virus siguiendo los patrones de la genética inversa. Todo ello ha supuesto una importante polémica en la comunidad científica, dada la virulencia de esas cepas y las gravísimas repercusiones que podría tener un accidente de laboratorio.

Por otra parte, se da la ‘coincidencia’ de que Baxter, una de las compañías farmacéuticas autorizadas para fabricar la vacuna de la gripe A, difundió entre distintos países europeos (Austria, Alemania, Eslovenia y la República Checa) en febrero de este año diversos lotes de la vacuna de la gripe estacional contaminados con el virus vivo de la gripe aviar, el H5N1. Por otro lado, esas mismas dosis tampoco presentaban la atenuación de los virus que se usa siempre en vacunas. Fueron en total 72 kilos de vacuna, suficientes para inmunizar a miles y miles de personas, y 16 los laboratorios destinatarios.

Casi por casualidad, un técnico de laboratorio checo aplicó un control de bioseguridad que no tenía por qué hacerse (se supone que el laboratorio de origen tiene los mayores medios y todas las precauciones adecuadas), y comprobaron que los hurones a los que se les había administrado el fármaco habían muerto de forma repentina; como es lógico, se paralizó inmediatamente la distribución de la vacuna.

De no haber sido así, los seres humanos habrían actuado como incubadoras para la combinación de la perniciosidad de la gripe aviar con la transmisividad del virus de la gripe. La combinación de ambos virus hubiera resultado en una mutación que podría haber causado una pandemia de proporciones y peligrosidad desmedidas. En ese caso, pues, SÍ se hubiera producido la pandemia terrorífica que nos anunciaban al principio. Y también habría motivos para estar alarmados y asustados.

Baxter dijo que se había producido un error, pero que no podía ofrecer más datos porque podía revelar sistemas de producción industrial secretos. Pues vale, que no se cuente cómo, pero que se le retire la licencia de producción de vacunas, ¿no? Que vayan inspectores a verificar la seguridad de la producción, al menos. No sólo no se hace nada de eso, sino que apenas se difunde la noticia. Aunque sí se encuentran notas informativas en otros países, para leer la información en castellano se ha tenido que traducir de otros idiomas mediante voluntarios.

Es lógico que no se quiera alarmar a la población candidata a ser vacunada por el virus de la gripe (la estacional o la ‘nueva’), pero la noticia es suficientemente trascendente como para que los principales diarios del país, o al menos las publicaciones médicas o científicas, se hubieran hecho eco. Estuvimos al borde del desastre, y no tenemos ni la más remota idea.

Recuerda como dos gotas de agua, aunque a la inversa, a lo que sucedió en 1918, la gran epidemia mortal de gripe, cuando los gobiernos, implicados en la Primera Guerra Mundial, escondieron sus bajas al enemigo y, de paso, a la propia población. Los únicos medios que difundían información al respecto eran los españoles –España no participaba en la guerra−, lo que le valió a la gripe el apelativo de “la española”, a pesar de que la epidemia se había iniciado en EE.UU.

En este caso, el de Baxter, parece que las cosas han ido a la inversa, y las autoridades sanitarias españolas deben de haber considerado que la noticia de las vacunas contaminadas, como ya sucedió en 2007 con fármacos infectados con el VIH, no era favorable a sus intereses. ¿Hablamos de censura, entonces?

Desde diversos medios (extranjeros, claro) y la propia Burgermeister dicen que la contaminación accidental en el caso de Baxter es virtualmente imposible. Y es que Baxter “se adhiere al llamado BSL3 (Biosafety Level 3 / Nivel 3 de Bioseguridad), un conjunto de protocolos de laboratorio de seguridad que impiden la contaminación cruzada de los materiales”. Por ello se habla de “negligencia criminal premeditada”.

Si en un momento sanitariamente convencional sucede algo así, ¿qué podría llegar a pasar en el caso de emergencia sanitaria? Los controles de las vacunas son menores, tanto en el laboratorio que las produce como en el país receptor. Si tienen el beneplácito de los controles internos de los laboratorios autorizados por la OMS, si las prisas con que se están produciendo invitan a un menor control, ¿no es acaso más probable que haya ‘errores’ de esta categoría? ¿Más aún si se añade el escualeno (‘culpable’ del síndrome de la Guerra del Golfo)? ¿No será por todo ello que las industrias han pedido (con éxito) la impunidad ante los efectos adversos de la vacuna?
Por ello encontramos declaraciones como las de la doctora Rauni Kilde, ex ministra de sanidad de Finlandia, advirtiendo sobre el peligro de la vacunación masiva:










Recapitulemos un poco. Si en 2005 no se hubiera fijado que la OMS ‘mandaría’ sobre las necesidades asistenciales en caso de pandemia, no estaríamos planteándonos todo esto. Si EE.UU. no hubiera declarado el estado de emergencia sanitaria cuando tenía 20 casos y ningún muerto, quizás podríamos estar más tranquilos. Si en estos primeros momentos de la gripe, la OMS no hubiera modificado su definición de pandemia (antes, para declarar una pandemia debía haber mucha mortalidad), tampoco tendríamos nada que plantearnos. Si un buen día un técnico de laboratorio no se hubiera levantado más trabajador de la cuenta y hubiera hecho una sencilla prueba de seguridad que no le tocaba, a pesar de que se suponía que el laboratorio de origen había hecho ya todas las pruebas habidas y por haber, tampoco nos lo estaríamos preguntando, porque muchos ya estaríamos muertos.

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Actualización.

Jordi Pascual, después de leer la información sobre las vacunas contaminadas de Baxter, nos ha enviado para la entrada esta elocuente modificación del logo de la empresa. ¡Genial! Muchas gracias, Jordi!
Actualización 2
Hace una semana se subió a la red una entrevista a Teresa Forcades, licenciada en Medicina y Teología, doctora en Salud Pública y monja benedictina del convento de Sant Benet, de Montserrat. En mi opinión, su perspectiva es privilegiada puesto que, teniendo los conocimientos suficientes, no está sometida a la presión de los laboratorios y se le supone una opinión imparcial y, desde luego, sin ánimo de lucro. Hace dos días en el diario Avui se hacía referencia a este monólogo que se acababa de empezar a difundir. Me pareció suficientemente interesante como para añadirlo al final de la cuarta y última entrada sobre esta cuestión. Entre otras cosas, porque ella sí recomienda claramente que no se vacune nadie, posición que yo, a pesar de manejar documentación similar, no había osado tomar.
A estas alturas, y me alegro infinitamente, se ha hecho una gran difusión del vídeo de Teresa. En los comentarios de hoy (7/10/09) ya se hace referencia. Para que nadie que esté interesado se lo pierda, lo añado en esta actualización. Ya nos contaréis qué os parece.


CAMPANAS POR LA GRIPE A from ALISH on Vimeo.

(continuará)
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Olimpiadas 2016: ¡de la que se han librado en Madrid!

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Igual queda poco fino que ahora vaya yo y les cuente a los madrileños la suerte que han tenido de no salir como ciudad olímpica. Igual hay quien piensa que es hurgar en la herida o cosas de ésas de malpensantes. Porque, yo no lo vi, pero parece que eran unos cuantos los reunidos en no sé qué céntrica plaza de la capital llorando a moco tendido. Pues, por favor, no os lo toméis a mal, pero opino que todo eso que habéis salido ganando.

Para que os hagáis a la idea, yo lo veo como cuando por Navidad o similares, tú y los treinta parientes más próximos tenéis que decidir a qué casa iréis a comer, emborracharos, romper unas cuantas copas, gritar para entenderos y, posiblemente, cantar alguno de los hits del evento en cuestión, mientras los niños corretean sin control, se prueban los mejores vestidos de la anfitriona y hacen ostentación de su tesoro recién encontrado (normalmente, un paquete de condones o tampones que se colocarán alegremente en los orificios faciales). Y ahora imaginaos que uno se siente terriblemente frustrado porque su impoluto hogar no ha sido el elegido para la celebración. “¡Oh no! ¡Otro año en que el mantel no quedará manchado por una amplia paleta de colores, entre el vino tinto, el helado de fresa y chocolate y el curioso pasatiempo a lo ‘una los puntos para descubrir el dibujo’ que los puros acaban por improvisar! ¡Otro año sin pasar tres meses ahorrando, dos días comprando, uno cocinando y otro limpiando para la ocasión! ¿¿¿Por qué no me tocarán a mí las cinco subsiguientes horas de limpieza??? ¿¿Acaso no merezco yo estar pasando el aspirador todo el día siguiente de sol a sol (sin obtener el éxito total hasta dos semanas más tarde), mientras los demás disfrutan tan ricamente de su resaca???”. Pues algo así pienso yo de vuestra depresión.

Incluso aunque seáis entusiastas obsesos del deporte, ¿¿de verdad creéis que Madrid necesita tantas instalaciones para el deporte de élite??, ¿¿de verdad tantos de vosotros os ibais a dejar el pastón que costarán las entradas para verlo en directo en lugar de verlo por la tele?? Vale, yo no digo que a los que os gusta no os dediquéis a ir a los estadios de turno cada tanto, a ver algún encuentro que os interese, pero es que luego está que si tiro de jabalina (os recuerdo que en las gradas no se distinguen, no ya los centímetros, ¡es que ni siquiera los metros!) u otros apasionantes deportes como el cricket o el sumo… Y, salvo que sea de antología la afición madrileña por ese tipo de deportes nunca vistos por aquí cerca, hay que concluir que no serán especialmente rentables.

Pero lo peor de lo peor, os lo dice una postolímpica, no es lo que se hace, sino lo que se deja de hacer, porque es imprescindible dejar la ciudad preparada para los cachas y para los periodistas. ¿Que es para dejar bonita la ciudad? ¡No os creáis ni un duro! Las cosas se hacen deprisa y corriendo, sin pensarlas gran cosa, y sólo de cara a que los que vengan no vean demasiados fallos. En definitiva: no se piensa para nada en los sufridos ciudadanos de esa ciudad que, dicho sea de paso, son los que sufragan esos gastos descomunales. Bueno, un poco entre todos, que el gobierno, con sus graves crisis y sus grandes quejas, parece que tiene como para ir derrochando un poquito en los deportistas…

En Barcelona, en nombre de las sacrosantas olimpiadas, se hicieron tantas salvajadas! En aquellos momentos yo trabajaba en el barrio del Poble Nou, donde tuvieron la iluminación de construir las viviendas para los deportistas. Eso se tradujo en tirar al suelo, entre otras construcciones, casas encantadoras del pueblo que había sido el barrio, para construir bloques impersonales a base de grandes paneles prefabricados. Se podría respetar si después, de aquello, se hubieran hecho pisos de protección oficial, por decir algo. Pero es que encima hicieron pseudo-barrios fantasmas y vendieron aquellos cubículos a precio de oro.

Barcelona estaba muy necesitada de infraestructuras de diferentes tipos: pues se construyeron las justas (y con el tamaño justo) para cumplir con eficacia con el movimiento de los deportistas hacia las instalaciones, pero no para absorber la dinámica habitual de la ciudad. Como si, puestos a recibir toda la familia en casa por Navidad, te da por reformar la cocina, pero inviertes lo que tengas en poner mil fogones para que todo el mundo coma a la vez, en lugar de repartir el presupuesto entre todos los electrodomésticos que necesitarás cuando haya pasado la fecha señalada.

En Barcelona, hicieron diversos lavados de cara de la ciudad, pero la mugre verdadera continuó por debajo de la alfombra. Donde había pisos viejos, se hicieron hoteles de diseño. Era un ‘pasen y vean’ (un auténtico catalán en su verdadero ambiente). Un zoo. Una postal. Un escaparate maravilloso de una ciudad cutre y un almacén de tienda infumable.

Más adelante, cuando hicieron aquel otro timo de la estampita llamado ‘Fórum de las culturas’, se inventaron otro barrio de hoteles de lujo donde había habido un barrio con problemas graves de todo tipo. Hasta allí hicieron llegar un tranvía especial, para que estuviera comunicado con los centros de shopping y los turistas no tuvieran que mezclarse con la ‘inmundicia’ obrera, poco culta, con falta de servicios por, supuestamente, falta de medios, que se paseaba por los metros a la hora de entrar a trabajar o de regresar a casa.

Heredamos de tan fastuosas visitas lo que es hoy día nuestro servicio de transporte público. Por eso, durante todo el invierno (en verano aún alguien podría llegar a entenderlo), mientras los trabajadores o los estudiantes esperamos nuestro autobús urbano para volver a nuestras casas, vemos pasar cuatro buses turísticos dobles, llenos a un 5% con suerte, que pasean a los turistas hacia el Parc Güell, por cada uno de los autobuses ‘normales’.

Supongo que no digo ninguna novedad: hay un presupuesto X, se puede invertir en unas cosas o en otras, lo de los panes y los peces no es una cualidad de ninguno de nuestros alcaldes. Pero en cambio ellos quieren sentirse protagonistas, que les den una palmadita en el hombro y les digan “muy bien, ¡casi no se nota que vuestras ciudades tienen tantas carencias!”.

Pero si malo fue para Barcelona, qué no hubiera sido para Madrid, que es la ciudad más endeudada del país. Leía no hace mucho que los sufridos contribuyentes de la capital pagan la friolera de (sentaos los que estéis de pie) 900.000 euros, todos y cada uno de los días, sólo en concepto de intereses bancarios. No estamos hablando de una ciudad de 20 millones de personas, y aún menos de tantos ciudadanos en edad o situación de contribuir. Es decididamente una locura. Eso sin tener las olimpiadas, y faltando decenas de instalaciones deportivas para albergar los dichosos juegos. Pues eso, que yo creo que en una situación así, una ciudad así (con tantos servicios, además, privatizados), no se puede permitir ponerle un escaparate al mundo. Menos aún en épocas de crisis, en que los presupuestos para cosas muy básicas hace rato ya que se han agotado. Es más: yo creo que ninguna ciudad española puede permitirse de verdad organizar unas olimpiadas. Pero mientras en Chicago la población estaba dividida entre los que querían albergar las olimpiadas y los que opinaban que sería un despilfarro, en España apenas había voces contrarias a la ‘corazonada’ de marras. ¿No será que no somos muy listos? Cuando tengan todas las prioridades cubiertas, que se ocupen de lujos de ese tipo. Entre tanto, las ciudades para y por los ciudadanos.

Volviendo al ejemplo de antes, el pariente que a partir del día 15 del mes debe contentarse con las económicas lentejas para su supervivencia, ¿cómo podría querer convocar a su cargo el encuentro de toda la familia, a base de las más exquisitas viandas?

Pues eso, que Madrid se ha librado de una buena… Que llore Gallardón, que él sí sale perdiendo, pero no los madrileños.
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