Así dice, así sabe, Eduardo Galeano

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Flor Garduño - Hoja elegante, 1998



Somos familia de todo lo que brota, crece, madura, se cansa, muere y renace. Cada niño tiene muchos padres, tíos, hermanos, abuelos. Abuelos son los muertos y los cerros. Hijos de la tierra y del sol, regados por las lluvias hembras y las lluvias machos, somos todos parientes de las semillas, de los maíces, de los ríos y de los zorros que aúllan anunciando cómo viene el año.


Las piedras son parientes de las culebras y de las lagartijas. El maíz y el frijol, hermanos entre sí, crecen juntos sin pegarse. Las papas son hijas y madres de quien las planta, porque quien crea es creado. Todo es sagrado, y nosotros también. A veces nosotros somos dioses y los dioses son, a veces, personitas nomás.


Así dicen, así saben, los indígenas de los Andes.



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18 comentarios:

Felipe dijo...

Eduardo Galeano(lo confieso)es mi debilidad.

Su entrega,su lucha,su denuncia,toda su vida, son un claro ejemplo de uno de los más grandes humanistas que van quedando.

¡Gracias por recordarlo!

Jordi Pascual Morant dijo...

Cuanta verdad hay en estos textos y que bien seleccionados por tu capacidad para discernir el grano de la paja.

mariajesusparadela dijo...

Gracias Susú. Estoy contigo, con Galeano y con los indios.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Que bonito el post, gran escritor y periodista que refugiado en Argentina tuvo que poner pies en polvorosa con Vileda en el poder pues sus escuadrones de la muerte lo tenían en su punto de mira.Me encanta lo que escribe y como lo escribe.Bellas palabras y bella foto.Petonets.

Antonio dijo...

Precioso canto de integración en el ecosistema. Todos somos pequeñas partes de una realidad superior a la que da vida la tierra... ¿Qué sería de nosotros sin el entorno nutriente?
Me sumo a ti, a los indios que saben mucho del respeto y la integración con la Pachamama, a Galeano y a los amigos que comparten este post...
Un beso, Susana

Bashevis dijo...

Tienes ese librito de Art forms in nature?

Lo he ojeado alguna vez, creo que es ese, es precioso...

Homo est deus...

Un abrazo

Susana dijo...

No tengo el libro, Bash. Lo único que he podido hacer es ver algunas fotos interiores por Internet, y me parece increíble. Esas esculturas, tanto si son colosales como si son mínimas, hechas por la naturaleza... creo que esas fotos nos dan una lección de humildad a los humanos. Parece que en tantas ocasiones tratemos de emular esa perfección, pero seguramente no somos más (tantas veces menos!) que nuestros parientes, "todo lo que brota, crece, madura, se cansa, muere y renace", todo lo que conforma nuestro entorno no tocado por la humanidad.

Me alegro de que compartamos esa sincronía también, amigo... Gracias por estar ahí! Un fuerte abrazo!

Susana dijo...

Felipe, cómo me alegro que compartamos admiración por Galeano. Cuánto se puede aprender de cada uno de sus libros, cuánto nos recuerda las cosas que hay que hacer, lo imprescindible de no rendirse!

Gracias a ti por querer recordarlo en este Cajón! Un abrazo!

Susana dijo...

Jordi, no hay mérito por mi parte, Galeano es una pura selección todo él. Escogí este fragmento en esta ocasión porque dice (impecablemente) lo que yo sentía ganas de decir. Que así son los grandes maestros.

Me gusta que sientas la verdad que hay en sus palabras. Me encanta que te dejes penetrar por ese estado y que lo compartas con nosotros... Un abrazo!

Susana dijo...

María Jesús, querida, no podía ser de ninguna otra forma. Tú misma eres un indio reconociendo a sus parientes. Lo que resume Galeano se palpa continuamente en Paradela. Quizás por eso nos fascine a tantos... Bueno, por eso y por otras mil cosas, pero siempre en consonancia con esa reverencia hacia nuestra familia toda, hacia la naturaleza en su complejidad y en su sencillez: la que debemos recuperar como seres humanos.

Gracias por tus lecciones, y por compartir este espíritu mínimo...

Besos enormes como granos de maíz...

Susana dijo...

M. Eugènia, me alegra también que admires a Galeano. Los dictadores no soportan bien a los comprometidos. Tan sólo esta "inocente" visión del ser humano, esa forma de situarlo en igualdad de condiciones entre sí y ante una lagartija, por ejemplo, es una bofetada a la prepotencia de estos necios que, pistola en mano, se creen con mayor autoridad. Un gran personaje. Valiente. Necesario. No había manera de callarlo...

Gracias por compartir tu cariño hacia su figura! Una abraçada!!

Susana dijo...

Antonio, qué bonito comentario! Tu suma a este todo que compone cada estampa de la vida... desde la naturaleza, la humanidad hasta este mínimo Cajón. Como Galeano, nos unificas, nos hermanas.

Y dices otra cosa, fundamental: nosotros, los seres humanos, no seríamos nada (literalmente) sin nuestro entorno. En cambio nuestro entorno natural viviría mucho mejor sin el ser humano. ¿Cómo se entiende que nos creamos tan superiores?

Gracias, Antonio.
Un abrazo!

Eastriver dijo...

Qué fragmento afortunado (me refiero a la obra entera de Galeano, toda ella fragmento afortunado). Esa visión sencilla pero profundísima tiene mucho que ver conmigo, ya lo sabes. Sólo puedo tener una perspectiva de la divinidad desde esa perspectiva tan humana, tan profunda. Quito lo de humana: desde esta perspectiva en realidad tan divina. El milagro no es cómo nace el árbol. El milagro es el árbol mismo.

brancalúa dijo...

Eduardo Galeano me encanta, no tiene desperdicio.
Precioso texto que nos has traído y que deja el comienzo del día con un nuevo sabor. Gracias por ello.

Bicos

PÁJARO DE CHINA dijo...

Galeano es un faro constante. Ahora la nueva derecha y el progresismo "light" pretenden subirlo al desván de las reliquias.

Nosotros seguiremos escuchándolo.

Un abrazo, farera.

pedro david dijo...

Susana, hola. Sinceramente no creo que la lagartija y la piedra sean parientes. Esta clase de imágenes claro que son muy bonitas y te hacen estar en comunión con la naturaleza, incluso en contacto con la divinidad... Ya, pero si uno lo piensa en frío, si uno deja aparte la literatura reluce la verdad: la piedra y la lagartija no son parientes. Si quieres creer que sí lo son te equivocas. Si se trata de querer creer cosas es mucho mejor me parece a mí que la piedra es distinta a la lagartija, ya no digamos el hombre a la piedra, o el hombre a la lagartija. No, no me gusta esta clase de hombres como Galeano; falsean las cosas; y lo malo es que a lo peor hace que algún hombre pueda llegar a sentirse como una piedra o como una lagartija. Un beso

Susana dijo...

Pedro David (ay, que estoy casi segura de adivinar quién eres...), cómo compadezco al pobre Góngora, o al gran Garcilaso, por no hablar de muchos otros atrevidos de la historia de la literatura, a la que caigan en tus manos. Ya te imagino: "pa qué mientes??? eh? desde cuándo los dientes son perlas?? no tienes más cosas sobre las que mentir??? Que el azabache es una piedraaaa, ¿cómo va a tenerlo en la pupila???".

La literatura tiene de bueno (o de malo) eso de tener que acudir a dar grandes explicaciones a quien no siente esa identidad. A mí me parece que sí, que realmente somos todos mucha familia (como se verá por mi elección de los poetas "falsarios", soy una gran hermana de las patatas) y que no hay nada más necio que el hombre erigiéndose en dios.

Aunque no te gusten mis elecciones, gracias por pasarte por aquí y dejarnos tu opinión.

Un abrazo (y si, como creo, nos conocemos, también un beso).

Susana dijo...

¿Ves mi natural patatismo??? Quise decir "eso de NO tener que acudir a dar grandes explicaciones...".

(Nuestras vidas tampoco deben ser los ríos, verdad? lo digo por irme centrando a lo que tiene que decir la literatura y lo que no, jeje).

Saludos!