Prostitución: cuando Google sabe lo que se hace

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Hacía días que me rondaba por la cabeza, pero hoy me he decidido. Cuando mis entradas abordan temas más o menos ideológicos, acabo hablando normalmente de aquellas cuestiones de las que tengo suficiente información y una opinión más o menos clara. Pero hay otros temas que tengo mucho menos resueltos y que me gustaría apuntar para que dejarais vuestra opinión. No se trata de montar un gran debate, pero sí de recoger distintos puntos de vista sobre un tema. Así pues, queda inaugurada la etiqueta “tema abierto”. Espero vuestra participación.

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Últimamente hay algo de revuelo sobre uno de los temas más recurrentes de la historia de las civilizaciones: el de la prostitución. No voy a abordar aquí un tema tan complejo, aunque lamento que haya quien por uno u otro motivo debe ganarse un sueldo con una actividad tan degradante, especialmente cuando esa persona depende de otro como una de las formas de esclavitud más lamentables que puedo imaginarme. Pero hace tiempo ya que nadie tiene ninguna duda de que en eso nuestra sociedad es de lo más hipócrita.


No hace mucho se destapó el ‘asuntillo’ en que se gastó 52.000 euros públicos el que fuera concejal de nuestra derechona nacional en Mallorca, homófobo público y de oratoria casta, católica, de defensa de la familia y blablabla: como es bien sabido, el firme defensor de la moral más puritana tiraba ampliamente de las arcas públicas en un club de alterne, homosexual, donde parece probado que había tenido relaciones con menores. Ése es sólo el último de los ejemplos que se han dado a conocer, y de no ser por esa afición suya además al robo jamás lo hubiéramos conocido, pero sí imaginado. No de él concretamente, sino de esa pandilla de meapilas de discursos retrógrados. Desde mi punto de vista, una manifestación más de esta doble moral es que cualquiera de los periódicos en que esta gentuza se explica a su forma su realidad publica diariamente anuncios de prostitución. Se llevarán las manos a la cabeza si una chica “de buena familia” tiene relaciones prematrimoniales, pero en cambio les parece natural lucrarse a manos llenas con los anuncios que publican las prostitutas dirigidos hacia sus lectores. Eso es así en casi todos los periódicos nacionales, pero me crispa especialmente cuando sucede en los diarios de moral intolerante.

Pues bien, el otro día estaba yo leyendo la versión digital del diario Público (el único, junto a 20 minutos, que decidió no publicar este tipo de anuncios, renunciando, por tanto, a esa ventajosa fuente de ingresos), que abordaba la cuestión, cuando caí en la cuenta de otro tipo de anuncios que se habían “filtrado”: los de Google. Las versiones digitales de los periódicos, como muchas otras webs, tienen anuncios del buscador que mantienen una cierta relación con el contenido de los textos. Pues bien, en este caso se anunciaban un fontanero (sonará a cachondeo, pero juro que no lo es), por aquello de los desatascos de cañerías, limpiezas de bajos y demás; una página de ligoteo (algo sospechoso, la verdad) de chicas; y, finalmente, había un anuncio en que “preciosas chicas rusas” buscaban maridos españoles.



Y es ahí donde voy a parar. De unos años para acá es de lo más habitual encontrar parejas desequilibradas: ella, una chica joven, mona y procedente de un país donde progresar económicamente es complicado; él, un tipo mayor, normalmente poco agraciado y con limitado potencial intelectual, espiritual y similares. Para mí (y para Google) es evidente que se trata de una forma de prostitución. Pero a él le pierde la vanidad, y no es raro que esté convencido de que ella ha perdido el norte por sus dotes o sus gracias. Que sea engreído y no quiera ver la realidad hace que normalmente estos personajillos lamentables no me caigan nada bien. Que a su manera se estén aprovechando de chicas de zonas menos favorecidas, tampoco. Pero que sean víctimas de redes de prostitución sin saberlo, también me parece francamente desagradable.




Me pregunto cómo deberían contemplarse estos casos, si deberían tener la misma consideración que cualquier otra forma de prostitución o bien debería acercarse a los antiguos (o no tanto) matrimonios de conveniencia. Y cuando la chica, una vez ya situada, abandona al señor de edad, como ocurre tantas veces, ¿pasaría a convertirse además en un timo?




He conocido directa o indirectamente algunos casos, y sé que no consiguen hacerse mínimamente felices. Los reproches, los gritos, los insultos, las muecas desagradables… son algunos de los tratos que reciben estos hombres que, a fuerza de no ser queridos, acaban por ser detestados, así que tampoco puede considerarse un intercambio interesado, como sí ocurre en el caso de la prostitución convencional. Aun así, ¿son aceptables estos casos? Si un ser querido estuviera en esa situación, ¿trataríais de hacerle 'recapacitar' o dejaríais que malviviera esa relación hasta que, en todo caso, se desengañara él o ella lo abandonara?
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12 comentarios:

Jordi Pascual Morant dijo...

¿A quien no le gusta que le acaricien, le masajeen, le besen, le estimulen la libido, le hablen a los oídos suavemente, le lubrifiquen con aceites olorosos, en definitiva, le despierten sensaciones de piel que le relajen?
Hay profesionales para estas necesidades cuando no tenemos con quien compartirlas. En una sociedad sana disponer de esos servicios, debidamente regulados, no extrañaría a nadie.
Como no vivimos en una sociedad sana, la prostitución está degradada. Debería ser una actividad profesional controlada, para saber quien ejerce y quienes la utilizan y evitar la explotación de menores e inmigrantes y controlar a las mafias que se adueñan de una actividad sin ley. En definitiva, dignificar las artes que una persona pueda tener para complacer a otra.

Sobre los contratos matrimoniales de conveniencia (que han existido siempre), en un mundo globalizado no debemos extrañarnos de la existencia de un mercado matrimonial como el que describes. Que cada cual decida libremente con quien quiere estar. Pero que se controle la extorsión que pueda haber sobre las personas que se ven obligadas a estar con quien no quieren.
El problema está en que la pobreza la provocan quienes utilizan esclavos con quien traficar, desde el que pone ladrillos hasta la que ofrece su cuerpo.

Es mi opinión para el debate que propones.

Besos

mariajesusparadela dijo...

Desde luego, plantear un matrimonio desde esa premisa, es ir, obligatoriamente hacia el fracaso. Pero, ¿qué te voy a decir? a mi me encantan los timos y adoro a los timadores porque lo que hacen es hacer creer a un "listillo" que los engaña. Y los listillos son opositores al engaño. De los que siempre ganan la oposición.Y, yo me alegro. No soporto a los que pretenden sacar tajada ( sea del tipo que sea ) a cuenta de otros.

Eres una valiente, Susana.

sin reglas dijo...

en amor y sexo no creo que hablar con el interesado sirva para mucho.

si lo intenta es porque cree que conseguira el afecto (¿el amor?) de la mujer. se apoyara en los matrimonios interesados del pasado que salieron bien.

si es una persona querida hare dos cosas (a) pensar como alguien que hace algo asi esta en mi circulo pequeño de personas interesantes y (b) le daria a leer tu interesante entrada, a lo mejor (dudoso) se le abrian los ojos.

Dilaida dijo...

Yo parto de la premisa que cada uno es libre de hacer lo que le venga en gana y partiendo de esa libertad que todo el mundo tiene derecho a tener, si alguien quiere ejercer la prostitución, para mi es una profesión tan respetable como otra... lo que ya no acepto es todo lo que hay entorno a ese oficio, a los que se aprovechan y utilizan u obligan...
Matrimonios por interés los hubo siempre y ahora con la tremenda desigualdad que hay entre los países pobres y ricos mucho más; pero mira, si son mayorcitos ya saben lo que se juegan... y yo conozco algún "viejo verde" que fue a Cuba a buscarse una chica que podía ser su nieta, pero ésta cuando arregló su vida le dijo "adios" y a me pareció muy bien ya que imagino a la pobre chica al lado de ese carcamal lo mal que debió de pasalo.
Bicos

Eastriver dijo...

Más que un tema abierto esto es una cuestión moral de gran calado. Qué complicado, querida Susana.
Veamos, la prostitución me parece tremenda. Como tú yo la veo una forma de degradación imperdonable. Pero, es curioso, he llegado a la conclusión de que no todo el mundo lo ve de igual forma. Conocí hace un tiempo una señorita que cuando necesitaba pasar una temporada en la Buchinger, por decir algo, se lo costeaba sin planteamientos morales de ningún tipo. Un par de polvos de alto standing y un mesecillo en la Buchinger a cuerpo de reina. Para mí, inaudito, pero ya ves.
Matrimonios de conveniencia han habido siempre, muchos de nosotros seguro que somos fruto de segunda o tercera generación de ellos: abuelos o bisabuelos que se casaron sin conocer una afectividad previa que para nosotros hoy es fundamental. Pero de lo que tú hablas es de otra cosa: buscarse una mujer en República Dominicana o en Rumanía es, para mí al menos, una forma de prostitución. Basada en la necesidad, lo cual la hace más grave que la de la Buchinger. La mayoría de veces ese no es el camino de la felicidad conyugal: se suele acabar muy mal. No es un matrimonio limpio y eso pasa factura.
Ahora bien, yo conozco el caso de un matrimonio de este tipo que sí es feliz. Él la fue a buscar a la R.Dominicana. He de decir que él es una persona sensata, muy dialogante, no el típico tarambana que busca una mujer como si se comprara un coche. Y ella una mujer muy agradable, de férreas convicciones religiosas, que se siente respetada y querida, algo que nunca había sentido antes. Pero ciertamente pienso que son una excepción y, en cualquier caso, ese no puede ser el camino.

Rosa dijo...

Si decides ser una profesional del sexo desde la libertad, bien. de todas maneras me pregunto hasta que punto el contexto socio-familiar no influye determinadamente en la trayectoria que toma la vida de cada una.

Buenas noches

Me llegó el emilio. Un abrazo

Antonio dijo...

No seré yo quien se oponga a que ejerza cualquier persona el oficio de prostituta o prostituto, pero sí a que lo haga contra su voluntad, mediante coacción o amenaza. En todo caso pido que se legalice y que tengan las máximas garantías laborales en cuanto a seguridad, salubridad y consideración. Dan un servicio y este se paga, al igual que se somete uno al trabajo, a veces tan vejatorio o más que este.
Una anécdota: Un sujeto religioso de los tiempos pretéritos, contaba que él iba de putas porque su señora era una “SEÑORA” y no le pediría nunca que le hiciera las guarradas que hacían las prostitutas. Su señora no conocía el orgasmo ni falta que le hacía para tener hijos… Eso sí, él iba para aliviarse y disfrutar del placer sexual en todas sus dimensiones al amparo de la falta de respeto a la mujer que ejercía la prostitución.
Tema interesante para el debate. Me ha parecido una excelente exposición por tu parte, con la que me identifico. El placer se comparte o no se hace.
Un beso

emeygriega dijo...

A ver, mis amigos. Como la autora, estos temas me traen conflictos de ideas y de época.
Me molesta por igual el concejal balear que dicta cátedra como lo hace la Iglesia católica desde hace siglos siendo el más importante club de pederastia en el mundo.
El caso es similar al de un demócrata estadounidense que recientemente debió pedir perdón público por su amantazgo con una argentina divorciada.

Pero me irrita tambien la corrección política progre que llama . al menos en mi país. trabajadoras sexuales a las prostitutas.
No las ofendo ni las aplaudo. Cada cual con su estómago.
Queda claro que la sexualidad masculina encuentra un goce extraño en hacer cosas que a las mujeres nos resultan poco orgánicas y que- en pos de un feminismo trasnochado e inocente- las mujeres adquieren cosas de ese folklore, solo hacen el ridículo.
Tengo amigas que se jactan de haberse "foll...o" a un chico en una disco como si eso las vengara socialmente de algun despecho de amor.

En cuanto al matrimonio, hay contratos como personas hay: hay putas casadas con libreta y anillo, que siente repugnancia or el hombre con el que duermen pero no quieren perder la casa y hay mujeres- mi abuela. Que cree que los hombres pueden hacer sus escapaditas porque está en su naturaleza. Yo juego en esa liga.
Tambien en la de mis padres, que tras 25 años de matrimonio bajo el mismo techo, siguieron su relación casas separadas.

De todos los tipos de contratos, acepto aquellos cuyas partes firman sabiendo las reglas. Lo otro, siempre me parecerá denigrante, para el que paga y para el que cobra.
Y en el caso de niño/as, no perdono.

Vaya temita te has buscado, nena.

Juan Navarro dijo...

Si lo de la rusa y el español es prostitución, la prostitución alcanza a un alto porcentaje de la sociedad española, portuguesa, francesa, italiana,...
En cuanto a la prostitución en general: ¿por qué no quitarse la careta? ¿No afirman las encuestas que la usan el 25% de los españoles? Pues el 1 de cada 4 vecinos, de cada 4 que nos cruzamos po la calle la usan. Regulémosla. Persigamos la explotación, el proxenetismo, la vejación,... pero regulémosla. Y definámosla: ¿un maseje a 6 euros es prostitución? ¿Y si es tailandés? Sin máscaras y prejuicios todo se ve con más claridad.
Un abrazo.

Felipe dijo...

La desventaja social suele ser un caldo de cultivo para que algunos desaprensivos se aprovechen.

No se trata de matrimonios de conveniencia,a primera vista,sino que hay alguien que juega con muchísima ventaja ante situaciones de personas que sólo ven un asidero para salir de su apuro económico y de su rol social,aunque ello le llevará a cierta 'esclavitud' por cuanto la dependencia sobre el hombre será total.

A mi parecer, y con todas las cautelas, es una forma de prostitución encubierta por cuanto siempre va a existir en la mayoría de los casos una fuerte preeminencia del varón 'comprador', con todas las bendiciones legales y convencionales,sobre la mujer que 'compra'por su injusta situación social y económica.

El asunto planteado es arduo y daría para mucho.

Visito por primera vez tu casa y me ha encantado.

Te enlazo para seguirte

saludos

Susana dijo...

Os he leído con enorme placer. Cuántas opiniones para un caso complejo como éste...

En lo que creo que estamos todos de acuerdo es en que si ambas partes se ponen de acuerdo (como en el caso que citaba Ramon, para tener un suplemento para un viaje), todo va bien...

Parece menos definitivo el caso de la jovencita rusa (por decir algo) y el viejo españolito con delirios de grandeza. Hay quien opina que cada uno haga lo que quiera. Hay quien opina que se fastidie el viejito por querer aprovecharse. Hay quien opina que es poco respetable por la nula claridad por parte de la mujer...

También parece de común acuerdo que las prostitutas debieran estar reguladas de alguna forma, protegidas de proxenetas y chantajistas baratos.

Pero no está claro que deba uno sentarse ante la "víctima" (sólo del engaño) y abrirle los ojos. Como mucho, se le puede avisar de que vaya con cuidado...

Tampoco parece que haya una opinión definitiva sobre qué pasa con ellas. Estamos obviando que en la mayoría de los casos se someten a ese viejo oficio debido a su enganche a drogas de diferentes tipos. Con alguna excepción que tiene que ver con la ambición personal o con problemas psiquiátricos varios, constituiría un intercambio basado en esa debilidad...

En todo caso, a mí me parece un tema muy complejo, y vuestras opiniones me parecen de lo más refrescante. Gracias, mil gracias a todos!

Liquem Nuc dijo...

Uoh, el caso balear! Sí, la anécdota es suculenta. En cuanto al tema, huh, ni idea. Como todos si alguien ejerce forzado es condenable (mucho) Con lo de las rusas y eso, ni idea. Pero es por circunstancias personales. Explico (y hoy sí que seré más extenso que de costumbre) En mi segundo año de universidad conocí a un cubano de unos treinta casado con una piloto de Iberia cincuentona. Lo declaraba sin problemas, le había dado dos hijos a la mujer y ya había cumplido, disfrutaba de la vida. El tío me decía que en el fondo, los europeos, éramos todos unos delicados. Según él era culpa de la religión pero literalmente decía "¿Qué os pasa con joder? Le tenéis miedo pero os gusta, lo pedís pero os alejáis. Os sentís avergonzados... no os entiendo. ¡No hay para tanto!" Cómo clamaba al cielo, paradójicamente por cierto, en esa última frase. No sé si tenía razón, la verdad... en cuánto la vea os lo digo.

Espinoso tema, no tengo opinión, esa es mi opinión... y yo la comparto.

Have fun!