La virtud de volverse planta (I)

.
(a Ramon y Mariel, amigos de grandes corazones fitonisos, fitoilógicos y,
sobre todo, fitoterapéuticos)


(Fotos: Karl Blossfeldt)


Un erudito bengalí, Jagadish Chandra Bose (que en su lengua materna tiene los tan estéticos signos de জগদীশ চন্দ্র বসু, que parecen como magníficas plantas colgantes), físico, biólogo, botánico y arqueólogo, mientras estudiaba los cambios en el potencial de membrana de las plantas a la hora de provocar un ascenso de la savia, descubrió que se producían cambios internos como respuesta a diferentes estímulos. Mediante estas modificaciones en el potencial de membrana celular (y, por tanto, de naturaleza eléctrica), a finales de la década de 1920 comprobó que las plantas reaccionaban “emocionalmente”, por llamarlo de alguna forma. Eran capaces de sentir algo similar a lo que nosotros denominamos miedo, dolor o afecto.

Años más tarde, Cleve Backster, experto poligrafista de la CIA, tuvo la famosa idea de ponerle los electrodos de ‘la máquina de la verdad’ a una planta. Corría el año 1963 cuando publicó sus primeros trabajos al respecto. Las plantas no sólo se alteraban ante la presencia de un objeto amenazante (tijeras, cuchillos, fuego…), sino que bastaba con que el científico “pensara” en tomar las tijeras para que las plantas tuvieran un sobresalto. En cambio, aunque verbalizara que pensaba cortar algunas hojas, si sabía que no iba a hacerlo, las plantas permanecían en reposo. No se tragaban sus mentirijillas. Por el contrario, cuando alguien pensaba en regarlas, las plantas sentían algo similar al placer o a la alegría. Es lo que él denominó “percepción primaria”.

Muchos muchos años más tarde, cuando yo me interesé por la medicina natural, la profesora de bioquímica –de rigor incuestionable desde mi punto de vista, y desde el de los que le dieron todos aquellos aburridos títulos de científica− nos relató el experimento que habían llevado a cabo ella y un compañero médico. Le pusieron unos electrodos a una planta que, naturalmente, reaccionó haciéndole caso a Bose y Backster, y se asustó muchísimo cuando se acercaron a cortarle una puntita. La cosa curiosa es que se asustó lo mismo cuando los Eduardo Manostijeras de la ocasión se dirigían en dirección contraria a la planta controlada, con la intención de cortarle una puntita a otra planta distinta. Aquello sorprendió a mi profe y a su colega. Rizando el rizo, llevaron a “la otra” al alféizar de una ventana en el lado opuesto de la casa, y la de los electrodos seguía reaccionando con miedo y gran inquietud si le trataban de cortar una punta a tantísima distancia. Mientras nos lo contaba, lo primero que hice fue asombrarme muchísimo, y abrir boca y ojos con la típica cara de inteligente que hago en esas ocasiones. Lo segundo, y en esto seguro que habrá unanimidad a estas alturas, fue pensar que yo era tonta: ¿por qué me iba a sorprender más el susto de lejos que el de cerca, si, total, que se sepa, ninguna planta tiene ojos? Y aun así, yo erre que erre, venga a seguir con mi elegante cara de boba. Lo tercero que se me pasó por la cabeza, en esa línea mía que tiende a ver un toque novelesco allí donde sea posible, pensé que aquello podía ser una muestra de lo que era la verdadera amistad.


Después de los trabajos de los dos eminentes científicos y de mi fantástica profe, se ha seguido trabajando en esta línea. Células “próximas”, como por ejemplo dos grupos de glóbulos blancos, separadas por paredes de cuarzo, plomo o demás materias supuestamente aislantes, “sufren” si sus compañeras son sometidas a algún tipo de factor estresante. La ciencia no sabe aún cómo se comunican, porque no se ajustan a los parámetros de la información eléctrica ni de la liberación de sustancias. Podemos ir aún más lejos: una planta se altera si en algún lado próximo hay células vivas que están sufriendo.

Con los animales se han hecho muchos más trabajos y mucho más sencillos. Son famosos los experimentos realizados con delfines, y hay una nutrida casuística con animales tan próximos a los humanos como los perros y los gatos.

Creo que nosotros somos muy poco más (o algo menos, en muchas ocasiones) que los delfines, pero también que mi potus o las acacias que dan sombra a los paseantes de mi calle. Hay veces que pareciera que nuestras células se sintieran alteradas, incómodas o sufrientes cuando células próximas están viviendo un momento difícil. Hay veces que deberíamos olvidar nuestra mente justificadora humana y sentir sólo nuestra mínima expresión de vida, como los animales o las plantas, y comprobar que muy dentro de nosotros hay señales de que células próximas –en ubicación, en su conformación o en nuestro vínculo emocional o biográfico− están viviendo una experiencia dolorosa. Hay que volver a ser planta. Hay que volver a ser el perro que aúlla cuando algo dentro de sí, que no trata de identificar, se lo pide. Hay que darle rienda suelta a los canales que unen diversas vidas, en su expresión más básica.

Por eso, hay veces en que la mayor expresión de amistad puede ser decirle a un ser querido que “hoy, mis células sufrían contigo”.
.

16 comentarios:

imaginari dijo...

Me has convencido, es evidente que las plantas, al menos la segunda foto, tienen sentimiento-flamenco, y lo expresan con ese movimiento de manos sobre la cabeza en giro brusco con el pelo en caída hacia la espalda desnuda, mientras que el vestido parece deslizarse por el baile del cuerpo.
En cambio, la primera foto podría ser un primerísimo plano del pelo de mi cabeza al asombrarme de tan docta entrada, no te digo cómo se han quedado mis ojos y mi boca.

Espero que me aceptes ésta pequeña broma. El calor me atontece y me hace insensible a las células ajenas.

Susana dijo...

Y, otra vez, tu fuerza respecto a las imágenes. A la segunda planta me parecía a mí verla tratando de taparse los ojos que no tiene. Tú una bailaora apasionada. Supongo que un psicoanalista armaría grandes teoría sobre las plantas-Roches.

Acepto y devoro con gran apetito tu broma, tu simpatía, tus pelos e-rizados y tu mentira sobre la insensibilidad de tus células, aunque tengas como atenuante la locura temporal de este calor asesino. Mis glóbulos blancos se carcajean agradecidos ante tu generoso sentido del humor. Y mi cara-de-asombro-bobalicona se siente mucho más tranquila de leerte tan empático con ella ;o)

Un abrazo flamenco!

Bashevis dijo...

Hoy, mis células asentían contigo. Rienda suelta a la unión de criaturas.

Nos pides sentir, espero que no sea demasiado tarde para eso.

Chapó.

SaLuz Fotosintetica Susana!

Susana dijo...

Bash, qué bien encontrarte de nuevo por aquí. Mi cajón se ha puesto el forro de lujo para recibirte.

Nunca es demasiado tarde para sentir, mientras no tengamos prejuicios en recuperar nuestra esencia planta. Hoy, creo que tu esencia ranúnculo tuvo telepatía con mi planta (¿tomatera?), y quiso hacerle una visita. Invito a tus raíces a un suculento compost.

"Rienda suelta a la unión de criaturas", for ever. Será mi pancarta cuando organice una manifestación en favor de una humanidad más vegetal.

Gracias por pasarte!
Abrazos-enredadera.

Susana dijo...

Hoy, "curiosamente", no han venido ni Mariel ni Ramon. A esas cosas me refiero: a las 'casualidades sintientes' que hacen posible una suerte de telepatía (ahora que ya conozco la palabra, aunque no del todo el sentido) cuántica. Sin grandes pensamientos, más bien como una apertura llamémosle celular, y que hacen que algo indeterminado no marche bien cuando ese amigo querido atraviesa un momento complicado.

Hoy no han venido, pero están aunque no estén...
Ahora, y antes de que me encierren en un psiquiátrico, les mando un beso energético sintiente...

Liquem Nuc dijo...

Amb això de ses plantes sempre m'ha cridat molt s'atenció que els experiments es facin amb música. ¿Per què no amb una pel·lícula? Com reaccionarà un gerani davant The Shine? Serà millor o pitjor que davant Grease? Per exemple... Sa veritat que m'intriga... De moment es meu esquirol reacciona igual davant Fallen Angels de W.K.W que davant els Monty Python... Me sembla curiós, com a mínim :o)
Una aferrada.

MARIEL dijo...

No existe el azar sino las sincronías. Solo ahora puedo leer tu regalo en calma, mientras me seco las lágrimas con la manga de la camiseta. Subí a Cayetano (que es el único que anda despierto conmigo a estas horas) a mis pijamas para que viera tu cajón. Le mostré sus colores y los colores excepcionales de estas flores en blanco y negro. Le dije: "Esta es Susú. Las flores no son solo flores y las flores se volvieron palabras. No encontraremos otra como ella". Asintió vehementemente moviendo el rabo. Era de esperar. Sos un termómetro que registra las pulsaciones del mundo y los estados mentales de sus pájaros. Un corazón desbordante asomado a una ventana tenía que ser tu rostro en esta casa. Sé los nudos que tuve que deshacer y los caminos que tuve que inventar hasta encontrarte. No podría haber anclado en mejor puerto. Te quiero. Tu pájara en pijamas con los ojos nublados de alegría (otra vez conseguiste el milagro de invertir el sentido de las lágrimas).

Stalker dijo...

Si las plantas sufren, los que aspiramos al vegetarianismo tenemos un problema... ¿y si matar y engullir a una zanahoria es equivalante a comerse un pollo?

Recuerdo que eso me lo dijo mi tío cuando yo tenía 9 años. Aún no he encontrado una respuesta. Tu maravillosa entrada parece dar la razón a aquel hombre lúcido, misántropo y generoso (no hay contradicción entre los dos últimos adjetivos).

Respecto a las células, supongo que somos extrañas repúblicas cosmopolitas gobernadas por un principio hegemónico... ¿para cuándo la revolución?

Abrazos

Susana dijo...

Liquem, bona observació, és veritat que sempre es fan amb música i no amb pel·lícules o, per exemple, amb pintures. Tot i que intueixo que els meus geranisno tindrien el gust massa evolucionat i es quedarien sempre amb les escenes dels pintors paisatgistes. Quant a la música, suposo que és una de les arts més sintètiques, que causa reaccions de forma immediata.
Hi ha un experiment on s'ha vist que les plantes creixen especialment ràpid, i en direcció a la font musical, si se'ls posa música clàssica (molt més que en silenci); mentre que "s'arronsen" i es mouen en direcció contrària, com fugint, amb el rock dur o el punk. Una llàstima. Senyal que no són conscients de com va el món... Felices elles.

Llest aquest esquirol teu... Diga-li que et cuidi força.

Una abraçada i gràcies pel teu comentari, tan ben vist!

Susana dijo...

Mariel, mi niña, notar las pulsaciones de esa encantadora pajarita no tiene ningún mérito, porque aprendiste tanto de Cayetano que se te escapa el corazón por cada uno de tus poros; y tu alma, que también asiente con vehemencia, inunda de tu exquisita sensibilidad cada uno de los puertos a los que arribas. Cada uno de los nudos que deshiciste te hicieron como eres, así de especial.
Detesto acabar en términos tan manidos y hasta fifís, pero Mariel me desarma. Esta vez no tengo ningún otro recurso que mis boberías naïf, que tienen la única ventaja de viajar directas. Mariel, no puedo contarlo de ninguna otra forma: me emociona haberte encontrado, y lo único que lamento es que, siendo tan próximas, Buenos Aires y Barcelona queden demasiado lejanas como para brindar juntas por este regalo de la vida.

Mis células lamentarán cada día que sufras y celebrarán con alborozo cada una de tus alegrías. Un beso, amiga.

Susana dijo...

Stalker, yo que fui vegetariana durante muchos años, me hice la misma pregunta un millón de veces. Siempre nos queda la opción de dedicarnos a los frutos y las semillas, que incluyen desde las legumbres hasta las berenjenas, desde los cereales hasta la nutritiva soja.

Pero lo realmente asombroso, lo que quisiera no perder de vista, es que cuando yo sufro, mis plantas lo saben y se congojan. Y nuestra parte planta, probablemente de las más sabias (y savias) que podamos tener, altera su percepción de la misma forma cuando un ser querido sufre. Lo realmente paranormal es ignorar esta "ley" de la vida a fuerza de ejercitar la mente.

La revolución, como casi todas, urge. Casi seguro que hasta nuestras neuronas, cuando recuerdan que son células, la apoyan.

Gracias por pasarte, gran Stalker, y por tu comentario, revolucionario como tú. Un gran abrazo vegetal.

Kanela dijo...

Impresionantes los experimentos de las plantas. Es verdad lo que dices que a veces tendriamos que escucharnos como el conjunto de celulas vivas que somos. Si el rosal o tu perro puede sentir que no podremos nosotrs.
Me ha gustado mucho y espero lo que imagino que sera la segunda parte.

Susana dijo...

Kanela, nuestro problema es que tenemos muchísimas más dificultades para dejarnos ir que mi perro o, desde luego, un rosal, nos cuesta utilizar la mente sólo cuando la necesitamos. Hay que desaprender parte de lo que acostumbramos a ser para empezar a sólo sentir, al menos de vez en cuando.

Sí hay una segunda parte, aunque hay un cambio de tercio respecto a esta primera.

Gracias por tu comentario! Un abrazo

Susana dijo...

Por cierto, queda comprobado: me dejo influenciar hasta tal punto que me influencio a mí misma. No he escrito nada que no supiera, en cambio, me doy cuenta de que riego las plantas con otra disposición, como más alegre.

Eso sí, a ver quién es el guapo que poda ahora las plantas sin remordimientos! Preveo que el potus alcanzará mi habitación y se instalará en mi cama sin que yo pueda impedirlo (aunque trataré de intimidarlo con heavy metal a buen volumen en aquella zona de la casa).

Ramon dijo...

Segun la fisica cuantica si se separan dos particulan que han estado en contacto continuan manteniendo algun tipo de conexion: es lo que los fisicos definen como que "resuenan". Es una propiedad conocida con el neologismo de "nolocalidad". Para ello se establece que el Universo no es materia ni energia sino informacion. El universo, segun esta teoria, seria plano, estableciendo la ficcion de la tercera dimension de la misma forma que en una pelicula vemos tambien la tercera dimension estando contenida en una cinta que solo contiene la segunda. Tambien se conoce como la teoria de los hologramas.
Querida Susana, que bonito discurso, tan real, para establecer y manifestar los lazos que unen a la gente que se quiere.
Por fin, por fin... por fin puedo enviarte esto. La precariedad de mi conexion movil no permite que uno disponga de esto a su antojo. Pero da igual, porque uno descubre que estamos conectados igualmente.

Susana dijo...

Ramon, hay que ver: tú sabes latín de lo que se te ponga por delante! Mira, ahora ya lo puedo decir con propiedad: tienes una 'nolocalidad' de tres pares, que siempre me ha dejado impresionadísima. Y aunque tú o tu holograma estéis en las montañas, la conexión de nuestras células amigas no te pierden de vista ni un segundo. ¡¡Así que a ver qué haces!! ;o) (que sepas que estás obligado a pasártelo la mar de bien y a ver paisajes que llenen mis urbanas células de verde y de fresco).

Un beso baobab muy próximo!