Los inventos de mi vida

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Se puede decir que mi vida era así, como la foto superior. Plana, insulsa, incómoda: daba poco de sí. Por fortuna, se inventaron esto otro:




Y mi vida vio renovadas sus posibilidades. Ya no necesitaba cargar con los posavasos arriba y abajo. No sé cómo pude vivir tanto tiempo sin mis chancla-porta-vasos.

Entonces me dije: “Susana, has de aspirar a más. Uno de tus clásicos problemas de vicio queda resuelto, pero tu bolso sigue demasiado lleno, mientras que tu vida y tu gaznate permanecen vacíos durante demasiado tiempo.” Por suerte, se inventaron esto otro:




Y pensar que siempre me había enfrentado a los amantes de Rambo, y sin su inspiración jamás hubiera catado la libertad cervecera. ¿Es un cinturón? ¿Un bolso? ¿Una cartuchera? ¡No! Es la nevera de munición bebedora (la que nos convierte en supermanes a todos).

Aun así, mi vida seguía haciéndoseme cuesta arriba. Todo vicioso empedernido me entenderá y toda mujer que tenga un bolso con vida propia también. Sabemos que lo aparcamos una sola noche en su colgador y al día siguiente pesa 2 kg más. No pregunten: la ciencia no se lo explica. La materia se reproduce, se acumula y se vierte en los bolsos como si de un anti-agujero negro se tratara.

Por fortuna, ya no hace falta elegir entre dos instrumentos fundamentales. Ahora contamos con este otro invento:





La física cuántica, en tanto edita su manual del usuario, aconseja que no traten de encenderse un cigarrillo –u otros elementos de la familia− mientras se atiende una llamada. Por eso yo he advertido a todo mi entorno que, como mucho, me envíen únicamente sms: nunca se sabe cuándo va a ser imprescindible una dosis nicotínica (o, insisto, similares).

Pero seguía yo desganada. Ahora ya podía salir a la calle bien preparada, pero ¿qué ocurría en casa? No podía siquiera recibir visitas manteniendo un mínimo de estímulo.

No obstante, alguien que me conoce bien halló la solución para poder mantener una partida a un juego de mesa manteniendo un aliciente por mi parte. El clásico juego de barcos con sensores de chupitos:




Finalmente, me persuadieron para que alojara en mi hogar otro clásico de juego social: el futbolín nunca había supuesto un gran incentivo para mi sensibilidad, altamente femenina. Por fin, alguien que me aprecia pero que se aburre soberanamente en sus visitas a mi acogedor hogar, ha encontrado la solución:


Al fin puedo afirmar que soy una persona completa y feliz. Agradezco a todos esos inventores (en su mayor parte, anónimos) que se decidieran a tener en cuenta las diferencias de carácter. Sólo quiero sugerirles una última propuesta, y es que, aunque ya se han inventado el horneador para pizzas de coche,
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una nunca sabe dónde y en qué condiciones va a tener que cenar y/o desayunar:






10 comentarios:

MARIEL dijo...

Los Hermanos Marx se inclinan a tus pies, Susana mía. Cómo me has hecho reír. La chancla-porta-vasos es lo máximo, pero si se usa el vaso no se puede usar la chancla, porque te tomás todo el olor a patasucia. Hacer pizza en el auto ... qué romántico y qué buena propuesta para un largo viaje por la ruta. En lugar de bajar las ventanillas y escuchar música, ¡encender el horno!. La multi-cartuchera cervecera es muy práctica, casi como un chaleco antibalas. Y no vas a creerme, pero yo vi en un diario la foto del futbolín de Barbies y me la archivé, porque me dije "Dios Santo, ¡alguien tiene que hacer algo con esto, esto no se puede dejar pasar!". Bueno, alguien lo hizo. Y ya sabemos quién tenía que ser. Besos genuinos y nunca inventados.

Kanela dijo...

Que risa de texto. De verdad que se me saltaban las lagrimas. Los objetos tienen guasa pero con tu explicacion ya es que es un no parar. La nevera-bolso de cervezas es de no creerse. Has probado de venderla entre los del botellon?

Susana dijo...

Mariel, querida, el mundo está tan lleno de sonados que ponerle este diminuto escaparate no es ningún mérito; reírse y disfrutarlo, tú leyéndolo y yo haciéndolo, pues sí tiene su aquél ;o)

Que hubieras archivado hace tiempo la foto del futbolín de las Barbies me hace pensar que tenemos reflejos similares, igual de locos of course, jajaja. Por otro lado, me despierta una curiosidad tremenda hacia qué otros tesoros debes de conservar en ese archivador mágico!

En cuanto a la chancla..., Mariel, con estos calores que nos cuecen estos días, en cuanto alguien se sube al primer transporte público queda inmunizada a los olores a "patasucia" (qué bonito! suena a nombre de pirata!), y puede irse, pongamos, a la playa, con la tranquilidad de tener dónde apoyar las cervezas. Ya no se puede sobrevivir sin ellas!

;o) Un beso por tu enorme simpatía

Susana dijo...

Kanela, pues no se me había ocurrido venderla entre los asiduos al botellón, no. Mira que me estoy viendo un pluriempleo con posibles! Entre eso y venderles los móviles multifunción a los de los estancos, ya me veo cambiando mi apellido por Rockefeller! ;o)

Gracias por tu comentario. Me alegro de que te hayas reído un poco... Un abrazo

Stalker dijo...

Entrada entrañable, Susana. De pronto he recordado que de niño dibujaba inventos absurdos, gadgets que iban incorporados al ser humano con diversas utilidades. Uno era un teatro desplegable que se abría en el momento oportuno, cuando el sujeto sentía deseos de exhibirse: se abrían unos bastidores, surgía una cúpula por encima de la cabeza del individuo y caían dos cortinas que cubrían el rostro. El invento también servía para ocultarse en situaciones embarazosas.

También había un detector automático de cretinos y varios artilugios para ahuyentarlos; entre ellos, un fonógrafo que recitaba poemas en una lengua remota.

Abrazos

PD: ¡menos mal que ibas a ralentizar el ritmo de las entradas! ¡Apenas te puedo seguir!

Susana dijo...

Stalker, nunca dejas de sorprenderme! Qué creatividad infantil la tuya! Quiere decir que bajo esa foto que encabeza estos días Marienbad bullía un recitador de poemas ahuyenta-cretinos! jajaja, no tiene desperdicio. Y el tapa-personas-sin-ganas-de-exhibirse es también genial. Con el tiempo, podrían haberse compaginado ambos inventos y, en cuanto el detector descubriera un cretino, el tapador de personas le lanzaría una cobertura para que dejara de importunar. El castigo (y prueba contundente de que quedaban redimidos) sería aprenderse de memoria los poemas en esas lenguas remotas. Y yo que hasta hoy admiraba al inventor de las chanclas-posa-vasos...

Fantástico, como siempre. Abrazos

(P.D. Desde que avisé de su ralentización, es la primera vez que publico dos días seguidos y, entre nosotros, ha sido porque blogger no ha hecho caso de mi intento de programación para otro día. "El calor achica las palabras", dijo alguien (ejem), yo añado que también los pensamientos (los míos, al menos). Un beso)

Liquem Nuc dijo...

XD
Geniales, pero una preguntilla... ¿hay versión cubata en lugar de chupitos?...

Susana dijo...

Liquem N., por supuesto, así empezó la "nueva" batalla naval. Pasó que el que le ganaba todos los barcos-cubata a su oponente lo celebraba de formas cada vez más... transatlático-submarinas, digamos, así que tras el tercer coma-post-patriaqueridaaaaa se volvió al formato "mica a mica s'omple la pica" (variante del "lento pero seguro").

(Nota: Es que no estáis contentos con nada! Media vida tachando cuadritos en una libreta, y ahora protestáis por el tamaño del vaso... ¿Lo siguiente será pedir que la chancla incluya mueble-bar?? Hay que ver, esta juventud...)

Liquem Nuc dijo...

No, no si t'entenc perfectament, de fet és es problema, que jo venc d'illa i necessit estar rodejat de líquid... és enyorança ;)

Susana dijo...

Jajajaja, mai no havia sentit una millor excusa!! Bé, ja saps quin és el millor símil de la mar de terra endins (llàgrimes); des de fa poc queden estrictament prohibides per aquí, així que, si s'ha de triar... Benditos cubatas!!! (que lloren los perdedores del juego de barcos, no?).

Un petó remullat que s'emporti l'enyor durant una estona...