Una lámpara sin muchas luces


Lo que es el inconsciente. Angelito, hay que ver a veces qué poco sabe del que lo utiliza. Porque a mí que no me digan, ya puede aterrizar mister Freud con su ejército de sesudos libros, pero qué tendré yo que ver con las lámparas. Para mí que hay veces que los sueños se confunden entre sí, juguetean con otro sueño, bailan, hacen fiestas, y al volver a sus trabajos, cada tanto se cuela uno que era del vecino. Porque ya pueden decir misa, pero qué tendré yo que ver con las lámparas.

El caso es que hace unos pocos días fui sorprendida por uno de esos sueños impropios, un sueño en el que yo aprendía a customizar lámparas. Aclararé que jamás he customizado nada en absoluto; ni siquiera estoy demasiado segura de que diga bien la palabra, pero una la usa porque ya se ha dado cuenta de que queda mucho más moderno que decir personalizar, sin ir más lejos. Así pues, con esa lógica aplastante propia de los sueños, yo tomo unas cuantas telas estampadas, unas cuantas cartulinas negras, y wap!, una lamparita insulsa de las de tres euros el kilo queda la mar de moderna, con móviles varios colgando del porta-lámparas, con estampados rompedores apabullando al pobre pie de lámpara.


Yo, no es por faltarle a ningún inconsciente, pero que si algún día pongo la típica tienda de lámparas customizadas, eso de esa especie de aros encorbatados, esos híbridos con móvil de cartulina, por muy pintada que estuviera, no creo que ocuparan la zona estelar del establecimiento. Hay que decir que en el sueño se les veía su encanto, pero a poco despierta que ande una, debe admitir que originales, puede, pero exactamente estéticas, tampoco gran cosa…

Y es que para eso una se inclina por el espíritu del pragmatismo, y rápidamente pensé en cómo sería de práctica una lámpara-contrato. En ese material, cuyo origen naturalmente yo ignoro, pero que le podría tener una retirada al papiro, se graba el contrato que conviene tener a mano y tener muy clara la letra pequeña, y ¡apa!, más fácil ya no se puede poner! Los que tenemos siempre dificultades para encontrar las condiciones del seguro de casa cuando revienta una cañería, por ejemplo, lo agradeceríamos. Nos podemos imaginar asimismo un propietario de inmueble que graba en el pseudo-papiro las condiciones del alquiler, que si cuándo se acaban los contratos, qué puede ser motivo de no retorno de la fianza, cuánto podría pedir en caso de cederlo para su compra… Y los inquilinos encantados, ¿eh? “¿Cuándo se acababa el contrato, querido?” “Míralo en la luz, amorcito” “Pero si desde que lo llenaste de corazones en nuestro primer aniversario de boda no se ve ni la bombilla!”. Sí, claro, ya sé: sería poco apta para impulsivos, para tontos de remate y para enamorados. Que no es lo mismo pero casi...

Otra posibilidad que se me antoja atractiva, si es que, como parece, es técnicamente posible, es hacer la pantalla de vidrio, y en ella pintar motivos interesantes. Sería algo así como la lámpara-cuadro. Una buena (?) medida para la crisis, un dos en uno. Llévese el arte en una lámpara, y ahorre en los focos para iluminar cuadros. Y un pintor, con gracia y con imaginación para las cosas prácticas, tiene mil posibilidades con ese elemento, desde ahora tan versátil. Desde la lámpara para leer con la energía del (espacio en blanco: cada uno que se imagine su energía favorita… un paisaje, el mar, el dibujo de una chimenea encendida o, por qué no, el careto de algún ilustre; más práctico aún: "¿cuál es su escritor favorito?" "¡No me diga, qué casualidad! ¡Aquí está él/ella mism@ de espaldas!").

El otro día leí que, curiosamente, por eso de que no existe en la naturaleza, parece que la luz verde es inquietante. Eso abre muchas posibilidades: adquiera esta lámpara que, con sólo darle la vuelta, consigue echar a esos invitados necesarios pero plastas. También adquiere una profundidad inusitada la lámpara de la mesita de noche. La placidez relajante de un cielo, un universo o similares, por un lado. Y esa lámpara se gira con un movimiento sutil, y lo que ilumina es un paisaje, más bien humano y más bien cálido, para estimular otro tipo de actividades más lúdicas en la misma habitación. En un momento dado, podrían admitirse obras por encargo, que para eso la imaginación humana gasta muchas energías en la cuestión sexual, y sobre gustos…

Una lámpara estrella de la tiendita, y no porque costara el doble, sería la lámpara-pendiente. Esas joyitas tan delicadas, pero hechas a lo bruto (de grande, no bruto a lo camiseta-imperio), para colgar de las orejas inexistentes del salón. Y que si al salón le diera por usar collares, ahora
que se llevan los larguísimos, de veinte vueltas, se vende una lámpara-collar y se retira una. Ahora que ya hay joyas para todo, pasando por las partes más impensables del cuerpo ("pendientes" o algo que se le parece para cejas, para ombligos, para clítoris; anillos de dedo de pie, de lengua; swarozsky para gatos, diamantes para chihuahuas...), ¿¿¿cómo es posible que se sobreviva sin joyas para las casas???? Yo es que ese deporte lo practico poco, pero con la de ricachones necios y la de esnobs tarados que hay, casi que no se entiende. Nada, los pendientes lámpara de salón tienen un futuro por explotar.

Por no hablar, pero eso seguro que ya debe de estar hecho, de la lámpara-escultura. ¿Que a uno le van las flores, las estrellas o los animales? Facilísimo. ¿Que quiere un perfil de hombre, para sentirse menos sol@? La mar de bien... Lo malo es que a uno le diera por tener cosas complicadas, qué sé yo: una lámpara-medias de rejilla; o cosas que pueden ser origen de una legítima objeción de conciencia: ¿una figura de lladró-lámpara? ¿seguro?? ¿los primeros zapatitos del niño? ¿el velo de novia-lámpara? ¿seguro que quiere esta lámpara-teta para una despedida de soltero? Pero, mire usted, ésta que parece una seta, es en realidad una metáfora del pezón. Apta para celebrar bodorrios y embarazos. En el primer caso, un condón de regalo; en el segundo, oiga, un brik de la asturiana. De la completa, ¿eh? Que no falte de ná. Uissshhhhh. No, el brik de la asturiana en lámpara aún no se ha inventado. Que noooo, que lo otro tampoco: ¡que estamos en negociaciones con la dúrex! Que no, tampoco, que la lámpara-collar se refiere a la persona-lidad de la casa, no a por si se le pierde el perro de noche. Y es más aún imposible confeccionarle tetas para el collar del perro, ni aunque sea en homenaje al chiste. ¡Faltaría más!

Las posibilidades de algo así son francamente inciertas. Lo mismo pueden morir de aburrimiento en una parada del mercadillo de Sant Adrià, como volverse el producto estrella de un Pilma. Al teléfono: “¿quién es?” “soy el señor Vinçon, que me fabrique doscientos ejemplares de cada, haga el favor” “¿y el porcentaje?” “sí, claro: el veinte para usted, y el otro veinte para su sueño de camino equivocado”. “Tengo que consultarlo literalmente con la almohada, pero por mí, el trato ya está hecho”.

En fin, qué le haremos. Así no son las cosas, y así se las hemos mal contado, para reividicar el papel que tienen los sueños de pocas luces.

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2 comentarios:

Ramon dijo...

Es cierto, los sueños se divierten con otros sueños, bailan, beben, incluso tienen rolletes a veces muy promiscuos y es por eso que luego, con las prisas, se confunden de pijama, de dueño, de cama. Pero incluso en estos casos uno debe atenderlos. Nunca son impropios del todo. Acaso lo parecen. Piensa que customizando lámparas podrías seguramente ganarte una pasta. Tómalo como una señal.

Susana dijo...

Pero claaaaarooo que puedo ganar pasta!! Sobre todo si a fuerza de customizar acabo por dar con la famosísima "lámpara mágica". No sólo uno de los deseos sería tener un "rinconcito" asegurado, sino que, si mal no recuerdo, hasta me quedo al genio y matamos dos pájaros de un tiro ;o)) Si no es así, más les vale a las lámparas irse buscando otro estilista más iluminado (bueno, vale, sí: y menos torpe).

En cuanto a los sueños... qué pendoneo, no? Cómo se nota que quien debería controlarlos está durmiendo! Aunque, bien mirado, en la próxima reencarnación me pido ser sueño!! Deben de hacer falta genios en la dimensión onírica? Me consume la duda! No sé si llevármelo p'allá... ;o)))

Gracias por tu simpática aportación!