Los raseros de la legalidad



No seré yo la que defienda la necesidad de seguir siempre, a rajatabla, todas las normativas, que para eso siempre ha habido y siempre habrá normas absurdas. Y no sólo hablo de leyes y leyecillas, sino de las normas internas que rigen el funcionamiento de espacios y colectivos. Toda norma debería contemplar un margen de flexibilidad, siempre que quede garantizado que no se afecta a otros miembros de la sociedad.

Pues bien, respecto a la aplicación de las normas, hay dos casos de estos días que me han chocado, y que me hacen pensar en cómo funcionan los raseros de legalidad.

Uno. No soy en absoluto seguidora del fútbol. Más allá del deporte en sí, me parece inmoral que se manejen cifras tan astronómicas para lo que no deja de ser un juego de pelota. Que los presupuestos anuales de los equipos más fuertes superen a los de algunos departamentos gubernamentales, o que sean superiores a los del PIB de países pequeños, me escandaliza, así que no tengo previsto tener un gran interés por el tema en un futuro próximo.
No obstante, estos días en cualquier noticiero aparecía una escena impactante, al menos para mí, que no estoy acostumbrada a estas demostraciones de brutalidad. Me refiero a las agresiones que cometió un tal Pepe sobre dos jugadores rivales.
Hoy me he enterado de la pena que se le ha impuesto: una sanción de unos cuantos partidos (¿diez?). No tengo idea de si ese tipo de castigo tiene efectos económicos, francamente, espero que sí, porque de no ser así su sanción consistiría en unas cuantas semanas de vacaciones y una reprimenda del entrenador.
Y yo me pregunto: si ese jugador ha agredido claramente a otros, ¿por qué no actúa la justicia, como en cualquier otro caso? ¿Es que una vez se traspasan las puertas del campo de fútbol hay una especie de inmunidad diplomática? ¿Pasa como con los consulados, que ahí rigen otras leyes? ¿Podemos pagar con nuestros impuestos la presencia de policía en los partidos pero no les afecta el código penal porque son más diferentes que nosotros?
No hay duda, se nota que los del fútbol tienen pelotas…




gaviota .... . (más) . . . . política . .. . (igual a.....)

Dos. Hay una norma, de rezagada legislación, que viene a decir que: “las Administraciones deben tomas medidas para la retirada de escudos, placas y otros objetos y menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión”. Parece una perogrullada tener que dictar una ley que dice algo tan básico para cualquier estado de derecho. Debo tener algo de pitonisa, porque adivino qué grupo político ha hecho que fijar por escrito lo que dicta el sentido común sea imprescindible. Y, mira por dónde, tiene algo que ver con el Pepe de antes, también hacen uso de las pelotas y también tienen impunidad para pasarse determinadas normas por el forro.

Sigo. Otra norma parece ser que dice que es obligatorio el voto en los plenos de las diputaciones.
Pues bien, recientemente parece ser que a alguien por fin se le ocurrió que ya tocaba, y por lo menos en cumplimiento de la ley que se resume más arriba, retirarle la medalla de oro que le concedió Guadalajara a Francisco Franco en 1961. La moción fue presentada por el único
diputado de IU en la provincia. Fue votada a favor por todos los grupos políticos, a excepción de… adivina adivinanza… el PP, que optaron por saltarse la norma de los plenos a la torera (“pa chulos ellos”), por cuestionar la validez de la ley que se exponía antes y, en consecuencia, por cometer dos irregularidades con tal de no intervenir en la retirada de los honores a ese gran asesino, de personas y culturas, que fue Franco.

¿Soy yo muy torpe o se merecen al menos unos partidillos de sanción?

Conclusión. Lo que desde mi punto de vista, ignorante y seguramente ingenuo, debiera dictarse ya de oficio (¿desde cuándo hay que votar para preguntarse si se cumple una ley? En Guadalajara o en Tegucigalpa; ¿y desde cuándo un agresor queda excluido del código penal? Sea futbolista o repartidor de butano), resulta que tiene una serie de entresijos, matices y vericuetos varios que hacen que sea aplicable a pies juntillas en unos casos y no en otros. Eso sí, si yo me salto en un par de km/h el límite de velocidad a la entrada de mi ciudad, veremos qué me pasa.

Moraleja. No hay nada como tener muchas P en tu nombre para poder hacer lo que te dé la real gana.

7 comentarios:

imaginàri dijo...

Jo tambè prefereixo la flexibilitat en las normas, excepte en situacions veritablement importants.
En política, per exemple.
I sí, el futbol és un món apart. Però aquest Pepe passara a l'oblid del món esportiu, com a futbolista i com a persona, no ho dubtis, hi ha càstic pitjor?

Susana dijo...

Umm, tu creus que passarà a l'oblit, sense més? Potser per a tu, que tens un criteri moral per sobre del futbolístic. Tant de bo tinguis raó. Jo em temo que en un parell de mesos, quan marqui un gol, celebraran les seves habilitats esportives, ja que no la seva esportivitat. Estaré pendent.
Gràcies pel teu comentari.

Miguel Ángel dijo...

No seré yo quien te lleve la contraria, además en un tema como este, pero en cuanto al tema de la sanción al futbolista quiero hacer una puntualización: por supuesto que Pepe merece una sanción, y tú has traído muy bien el nombre para ligarlo con otro pepe, pero quiero añadir que hay que tener cuidado en este y otros temas sobre la "opinión pública". Necesitamos "héroes y villanos". Lo mismo encarcelamos a Pepe que discutimos si la señora archifamosa del programa Got Talent ha hecho bien en cambiar su desastrosa imagen aprovechando la fama. Son ejemplos simples, pero son los que se traen y se llevan como tipos universales a los que juzgar. Lo de Pepe estuvo fatal, pero no ha matado a nadie, y no fue una agresión premeditada ni con saña, sino antideportiva. De hecho, el agredido no ha rechistado. Le han caído 10 partidos de sanción y un multazo de su club. No sé si es poco o suficiente, pero incluso tú, que no eres para nada profútbol, tomas este ejemplo. En este caso no seré yo quien condene esta agresión o la defienda, porque ya ha sido juzgado. Mejor o peor.
Por cierto, si aún sigues siendo mi amiga después de esto... acepta mi invitación;-)

Anónimo dijo...

Pues yo si juzgo, aunque ya haya sido juzgado por otros. Porque que existan jueces no nos inhibe a los demas de juzgar. Lo que los demas no podemos hacer es castigar, faltaria mas, pero juzgar/opinar sí. Es sano democraticamente que juzguemos todos sin que ello signifique que tengamos potestad para el castigo.

Susana dijo...

Miguel Ángel, chico, cualquiera diría leyéndote que estoy pidiendo cadena perpetua para ese Pepe, del que tenía el placer de desconocer su existencia hasta ver su zapateao sobre otros compañeros. Y no te negaré que es muy probable que deba sufrir las terribles consecuencias de mi desprecio durante varias décadas, pero opino que merece algo incluso peor.
Desde mi punto de vista, el hecho de que le haya juzgado la Fifa (o el organismo que proceda), no obsta para que se le juzgue civilmente, como nos harían a ti o a mí si hiciéramos algo parecido en la calle, en el metro o en el mercado. Ni más ni menos que como a cualquiera. No sé cuáles son las sanciones que se imponen en esos casos: multas? trabajo social? pues lo que se merezca. ¿Verdad que las agresiones no fueron involuntarias? ¿Verdad que no tuvo un momento de ofuscación porque al cabo de unos minutos repitió su hazaña? Pues que actúen los mecanismos sociales de que disponemos para que las agresiones no queden impunes. No veo que se pueda contemplar la duda. Es más, querido Miguel Ángel, ¿se te ocurre algún otro caso en que pudiera no juzgarse una agresión? ¿Un juez? ¿El Rey? ¿un cura? Todos y cada uno de los ciudadanos deben dar cuenta de su comportamiento, que para eso las leyes son universales.

Pero también te digo que si me tiene que costar tu amistad, haré ver que hago la vista gorda, le pagaré yo la multa y crearé una ONG para los pobres Pepes desprotegidos si hace falta!

Anónimo, estoy totalmente de acuerdo contigo. De hecho, de nuestra capacidad (y casi obligación moral) de juzgar / opinar surge la base para que evolucionen las cosas. Hay que quejarse de lo que está mal. Cuanto más autoritario es un gobierno, más cuenta con nuestro silencio: cómplice, atemorizado o despreocupado. Y es que si unos cuantos alzáramos la voz a un tiempo, podríamos hacer tantas cosas... Gracias por tu aportación y por pasarte por aquí. Un saludo.

Anónimo dijo...

Pues yo no sabia nada del tal Pepe, peró claro con ese nombre tan castizo cualquier cosa....
Mira de lo que se entera una entrando en el blog de la Susanita....ya tengo un tema mas para hablar cuando se preste.
Ara Susana intentaré que el que he escrit es quedi, tarea ardua difícil para una chica de letras como yo...
Petons i Felicitats
Mireia

Susana dijo...

Querida ex anónima Mireia! Gracias por aterrizar por el blog, por tus ánimos y por buscar temas de conversación tan interesantes.

Per cert, has triomfat gravant el comentari: pots utilitzar aquesta brillant tècnica sempre que vulguis!

Una abraçada