AlegrARIAS

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Seguro que no soy la única a la que acaban por gustarle .piezas (ahora me refiero a las de ópera, pero podemos abrir el concepto) de lo más tristes, de lo más dramáticas. Parece evidente que la tristeza inspira, mientras que la alegría más vale vivirla, porque mucho mucho no acostumbra a dar de sí. Por supuesto, hay honrosas excepciones. No hace falta acabar llorando a lágrima viva, con el corazón en el puño o haciendo pucheritos para disfrutar dignamente de las arias de ópera. Por fortuna, hay pasajes alegres, vitales que son una verdadera delicia. He querido poner aquí alguno de mis preferidos.

* Myself I shall adore, un pasaje de Semele, del gran Handel, que requiere de gran agilidad vocal. Esta versión está interpretada por Annick Massis en el año 2004.



* Una de las arias más bellas de la historia de la ópera es la que corresponde al personaje de Violeta, de La Traviata, cuando se debate entre el "serio amore" que empieza a sentir por Alfredo y la "follie", a la que está acostumbrada y que le permite "gioir" sin más límites que los de su voluntad. Sempre libera es un fragmento estimulante, dinámico, alegre, de invitación a la vida, va unido estrechamente al de su primer cuestionamiento ("E strano"), una maravilla también, pero bastante menos alegre, así que en esta ocasión nos la saltamos, aunque no la perdemos de vista...
(aunque no tiene la mejor imagen ni el mejor sonido, Anna Netrebko está espléndida y guapísima)



* El Caro nome, de Rigoletto (y seguimos con Verdi), una pieza muy delicada. Os acerco esta versión, recién encontrada, y que aún no he conseguido ubicar, porque me ha parecido bastante especial.



*Chi il bel sogno di Doretta, de la Rondine de Puccini, interpretada por Angela Gheorghiu. (Tiene el encanto añadido de ser también una de las arias preferidas de mi amigo Miguel Ángel, con magnífico criterio, of course!!)



* La Doll Song, de los cuentos de Hoffmann, de Jacques Offenbach. Ésta es una versión muy especial, menos rápida, por lo que la excepcional voz de Natalie Dessay puede degustarse aún mejor. Tan maravillosa es que, realmente, a una no le extrañaría que en realidad perteneciera a una muñeca, como sucede en la ópera, de tan extrahumana que parece...



* Y aquí otra muestra de las mejores coloraturas del mundo mundial: la Bell Song, de Lakmé, de Leo Delibes. La intérprete, la coreana Sumi Jo, aunque no es del gusto de todo el mundo, lo que es innegable es que dispone de un instrumento vocal portentoso. De hecho, como a mí esta soprano me parece fuera de serie, me he saltado un poco a la torera que no es del todo la alegría de la huerta, aunque hay que decir que hay momentos en que la voz parece confundirse con la de la naturaleza y, a mí al menos, hay pocas cosas que me parezcan de una alegría más contagiosa que oír el canto de los pájaros. Así que le hemos hecho un sitito aquí...



* Y para acabar, una pieza alegre y vital, con la que Romilda consigue despertar el amor de, por desgracia, dos hermanos. La ópera, una de mis preferidas para oír de pies a cabeza, es Xerxes (o Sersé) de Handel. De Va godendo no he encontrado ninguna versión de las grandes sopranos, pero vale lo suficientemente la pena como para que esté aquí, aunque sea para tener más ganas de oírla en un CD o, mucho mejor, en directo.



Y por ahora ya está. Otro día más y mejor...

2 comentarios:

Ramon dijo...

Bueno, tanto por decir que uno no saber por dónde empezar. Y tanto por leer... Me iré poniendo al día para poder decirte con mayor criterio. Pero sabes que algunas arias te hieren tanto que es una delicia escucharlas. En eso y en muchas otras estamos de acuerdo.
Nunca te hablé de Annick Massis, una soprano rossiniana que es muy especial. Estaremos atentos a tantos posts, a tantos escritos, a tanta política, a tantas ideas afortunadamente fatales. Que me alegro mucho...

Susana dijo...

Ramon, cielo, para mí es un privilegio enorme que te hayas pasado por aquí, y que te hayas mirado la entrada de las arias. Tú, que eres no sólo un amante de la ópera, sino un experto donde los haya... Tú, que me has descubierto tanto!
Sí, estamos de acuerdo: hay heridas deliciosas (arias, películas, libros...). Desde mi punto de vista, casi diría que es lo que más predomina. De ahí la búsqueda de delicias de signo alegre, para variar y garantizarnos la sonrisa.
Gracias, de todo corazón...