El baile truncado

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Hoy salí de casa dispuesta a disfrutar de un día bonito. Es el Día Internacional de la Danza: pareciera como si la ciudad debiera vestirse sus mejores galas, lucir sus más intensos verdes, y celebrar por todo lo alto este día del arte del movimiento. La ciudad sabe de eso… A veces con prisas sin concierto, y a veces al compás, Barcelona siempre palpita. Era un bonito día para que la danza, delicada o intensa, sutil o pasional, tomara hoy la ciudad.

Andaba yo ensimismada en el autobús, pensando en qué bailes de qué vídeos casarían mejor con el blog: ¿clásico, flamenco, contemporáneo…?, ¿gustará la danza por allí? En eso estaba cuando abro, sin mucha concentración, el diario. Y mi alegre movimiento mental se para en seco. El pálpito urbano. Una bailarina pide una escalera para descender de su relevé. Ha muerto Javier Ortiz.

Ortiz, columnista del Público, fue un personaje de ésos que nacen con la loable vocación de incomodar al injusto, al aprovechado, al hipócrita, al caradura… y que, por lo tanto, hacen del mundo un lugar más amable. Su mérito es mayor en tanto que consigue no separar el dedo de la llaga ajena, con absoluta independencia y sin casarse ni con su sombra, pero sin perder el sentido del humor. Es decir, mantiene el ojo avizor para que no nos tomen ni una mijita el pelo, la lía parda con los lobos ésos que andan con piel de cordero, y consigue seguir de buenas. Mente brillante, verbo ágil y alma noble, pero siempre con la sonrisa pronta.

Entre los signos de buen humor, hoy, sin duda, destaca el hecho de que, en vida, escribiera su propio obituario, con el mismo tono humorístico con que le leímos en tantas ocasiones, para evitarle el trabajo a un redactorcillo que hiciera una necrológica “de circunstancias”. Decía de sí mismo en tan peculiar escrito que “se dedicó con gran entusiasmo a cultivar el noble género del panfleto. Sin parar. A diario. Año tras año.”



Mientras otros fueron cambiando por el camino, él mantuvo de principio a fin su coherencia. También hasta el fin su responsabilidad extrema, con el periódico pero sobre todo con sus lectores y consigo: ayer mismo salió publicada su última columna, dictada ya a media voz desde la cama del hospital. Acababa esa forma tan particular de panegírico con una última burla: “En fin, otro puesto de trabajo disponible. Algo es algo.”

Lanza Isaac Rosa, desde el mismo diario que me atizó con la noticia, unas líneas que me llegan al alma por poderes:

“Javier contaba que alguna vez hizo de negro para otros. Pienso que el mejor homenaje que podemos hacerle es convertirnos en sus negros, escribir por él, para que no se note que no está, para que no vivan tranquilos los muchos corruptos y necios a quienes señaló, y para que no se alivien las llagas sobre las que siempre puso su dedo afilado.”

Quisiera escribir ahora un fundido a negros, para que todo ello permanezca…

Pero así es como hoy se ha detenido en seco mi celebración de la existencia de la danza. Otro día, quizás. Hoy cualquier movimiento lleva a Ortiz en su alma. Y lo que a primera hora se anunciaba como una ciudad pletórica, ha acabado como un callejón, entregado a su oscuridad, con-movido, truncado por ese cachito de muerte de la palabra.


Pinturas: Mabel Camerlingo
(gracias por tu gentileza, Mabel)


AÑADO: Por ahí hubo quien se quedó con ganas de leer alguna de sus columnas. Aquí podéis acceder a una de ellas, mediante el blog de Diario en crisis, que ha tenido la gentileza de permitirme este link.
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3 comentarios:

imaginari dijo...

M'hagués agradat llegir a Javier Ortiz, des de que em vas recomanar el Público, que ja no compro altres diaris, i ho faig recentment. Avui fa un dia per gaudir-ne, encara que sigui escrivint "panfletos". Un petó

Diario en Crisis dijo...

Gran texto Susana. La verdad es que Javier Ortiz es insustituible. Ya no me lanzaré a coger Público, entre los periódicos a mi alcance, para que me acompañe en el metro... como hacía habitualmente para leerle a él.

He publicado también en el blog el parte de salud que él mismo, como su obituario, escribió el 28 de marzo. Otro ejemplo de escritor y trabajado incansable.

Aún espero publicar algunas cosas más sobre Otiz que me parecen interesantes.

Nos seguiremos mutuamente.
Un abrazo.

Susana dijo...

Imaginari, m'alegro d'haver-te influït positivament, amb això del Público. Ara els puc demanar la meva comissió ;o) A l'Ortiz segur que el vas llegir. Uns "panfletos" magnífics!! Gràcies pel teu comentari!!

Diario en Crisis, mil gracias por pasarte por aquí. Me alegro de que te haya gustado mi pequeño homenaje a nuestro columnista. Por supuesto que te seguiré: lo de Javier Ortiz me llama sin pensarlo, pero me pareció globalmente muy interesante tu blog.

Por cierto, yo seguiré perseverando con Público: les tengo prohibido a unos cuantos que se mueran, entre ellos a Rafael Reig.
Un abrazo