"Porque sueño, yo no lo estoy"

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“Porque sueño, yo no lo estoy”, dice Léolo, aquel impostor de su propia vida. Porque si sueña, el tedio de lo gris y miserable, el blanco de la locura, parecen disolverse, y él, el falso Leo, el pequeño hijo del gran tomate, puede dejar de estar solo. Todas las noches, a poco que se disuelva la realidad.

Porque sueño, yo tampoco lo estoy, me digo. Aunque lo esté. Incluso aunque sospeche que siempre lo estaré. Que casi todos lo estamos siempre. Solos. Como un punto que hubiera perdido su ‘i’, vulgar pespunte sin su señal mínima y casi secreta. Hija de un gran tomate que me condena a la soledad. Peor. Hija única de una prolífica tomatera. Asustada de oscuro y soledad.

Contemplo ante mí las emociones más tomatosas pensables, y la soledad se hace densa, como si se pudiera llorar en forma de mucosidad viscosa. Desprecio la forma que perfila esa ausencia. Como lo que veo, siento casi cómo me giro ante el perfil desaparecido para contarle, para apretarle fuerte la mano, para mirar sus ojos de granizado de tomate que no están. Casi lloro semillas.

Somos solos o sólo soy sola. Mi condena a ser vencida por los monstruos imposibles es mi individualidad o desventaja de mi raciocinio. Creí en otro tiempo que era posible compartir. Casi como un ojo con otro ojo.

Porque sueño, dice Léolo. Y tengo miedo de estar próxima a no soñar ya más…
Y creo que así como puedo estar en el lado de la maternal cordura de eficaz cuidadora, puedo súbitamente habitar en el loco que mira al horizonte sin atender a las demandas de las fuerzas o las camisas o las pastillas. Porque sueño, pero cada vez menos, y cada vez más cuesta arriba.

A veces hay lemas que vivo como unificadores, y puedo vivir al prójimo con inusitada (y puede que inapropiada) ternura. Pero dura lo que un sorbo de aire: apenas una eternidad (que se colara en un sueño, que jamás dura el tiempo dormido).

A veces también, como buena semilla entrenada para la labor, el sexo me atrapa en un gran sueño, y le otorga su tintura a alguna alma ajena, y parece, entonces, que me esté dado soñar que no soy sola, que todo es posible, que el cielo sólo es azul para los daltónicos, porque sólo es posible verlo todo, en pleno sueño, de encendido color tomate. Y me miro en los ojos tiernos de quien me ama, y veo mi piel agrandando sus poros para que penetren sus pestañas y guardar esa imagen en mi arteria de la cordura.

A veces, pues, cuando mi cuerpo se entrega y nubla la razón, me devuelve la razón plena. La del sueño. La de no ser sola. La de no ser loca y vana mirando a un horizonte sin parcelas de irrealidad.

(Yo no lo estoy, grito. Me aferro a este sueño: mi cansancio, mi dolor, mi pasado de asepsia… nada vale entonces. Mi mundo merece creerse irrigado por un Bloody Mary de eficacia incuestionable… durante un tiempo, por lo menos.)

No quiero estarlo. Me aferro al sueño como una tremenda sabandija. Así que, invádeme, contamíname con tu mirada. SÁLVAME.
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24 comentarios:

imaginari dijo...

Que intensa tu entrada, me produce un nudo en la garganta. La fuerza de tus palabras expresan la fragilidad de nuestro ser. El sueño se convierte en pesadilla.
Es como soñar sabiendo que estás soñando, creyendo que puedes decidir cada secuencia onírica de tu storyboard personal. Cuando el sueño se hace incontrolable quires despertar y ya es tarde. Despiertas y piensas; menudo susto.
Como diría Calderon; "Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".

Me has hecho soñar.
Un beso desde la cordura, que la locura se presenta en contadas ocasiones.

Susana dijo...

Quizás la locura sea pensar que estamos cuerdos, que no estamos solos, todos y cada uno de nosotros, y cuanto nos une a "lo otro" o a la cordura puede que no sean más que espejismos de pobres locos... Quién sabe qué es ser cuerdo.

Gracias por tu reflexión, siempre interesante. Y gracias sobre todo por vivir intensamente la entrada, por dejarte soñar a su ritmo. En uno de mis más hermosos sueños, un texto mío producía un efecto de intensidad como la que cuentas...

Un beso enorme acompañándote.

sin reglas dijo...

me llegas, me revuelves lo profundo.

cierto que soñamos para recolocar nuestra vida como nos gustaria, pero tambien cierto que tenemos que procurar no perder nustra esencia.

esta bien compartir cuando eso nos causa placer, como esa entrega maternal, a veces tan pesada, que sale de lo profundo.

o el sexo, casi siempre tan gratificante. de tanto auxilio para nuestro ego cuando hasta nosotros dudamos de nosotros.

pero ya nos hemos acostumbrado a vivir solos, a nuestros horarios no prefijados, a ser los dueños del mando a distancia de lo que queremos hacer en cada momento. eso a veces nos aparta, pero "juntarnos" nos aparta de mas cosas, quizas mas fundamentales.

pero claro, hay momentos de debilidad y aparece la duda. vemos un amanecer glorioso y querriamos alguien junto a nosotros para comentarlo. tenemos un deseo entre las piernas y nos gustaria girarnos en la cama y pedir que lo satisfacieran. paseamos por el campo que rodea un pueblito que todavia no ha sido invadido por la ciudad y nos gustaria que "ese" alguien en concreto paseara con nosotros.

y entonces nos asalta la duda si seremos capaces de soñar otra vez. o pensamos que quizas podremos "no ser solas", que la ternura no me invada solo lo que tardo en aspirar un soplo de aire.

y en la noche que se hace larga por la falta de sueño, queremos paradojicamente ser invadidos por un sueño salvador.

estoy seguro que ese sueño pasa por estar con, sin vivir con. esta en compartir sin borrar al otro. esta en tener "nuestras" horas, sin ceder las mias.

tus escritos me sirven para soñar, para reafirmarme. me llaman. me acercan. hay pasos que no soy capaz de dar, pero esta noche de sabado, cuando se vaya haciendo larga entrare de nuevo en tu casa por esta ventana y sabre que "no lo estoy, porque sueño."

aunque seguramente el sueño no se cumplira.

pd: la foto de la mujer en el agua....puffffff

Liquem Nuc dijo...

Película inmensa dónde las haya, con OST montada por fans y una canción a Bianca perdida para siempre.
Espero sueñes que no hay tal soledad y así, con suerte contagias esa sensación...

Blanca Andreu dijo...

Un gran poeta, cuyo nombre no recuerdo en este momento, dijo:

"Solo, será como si no fueras".

Tal vez Rilke.

Para vencer la soledad ontológica sólo hay un remedio: el recuerdo de la unión.

Por eso habla el Corán de "aquellos que tienen feliz memoria".

Tengo una conocida que, para no olvidarse, hizo una lista de amigos.

A veces tienta profundizar ahí. Tal vez sea esa la "Tentatio tristitia"cristiana.

A veces tienta porque necesitamos conocer los fondos de las almas, porque queremos saberlo todo, saber la verdad, sea la que fuere, aunque sea amarga.

"Pues amarga la verdad/ quiero echarla de la boca", cantaba Paco Ibañez en letra de no sé quien.

"Pero el recuerdo de la unión es más importante aún"

Susana dijo...

Sin reglas, qué manera la tuya de pulir la entrada, de redefinirla para alcanzar lo que me es inexplicable. Me quito el sombrero y, si pudiera, tamién la cabellera.

Tener "mis" horas es imprescindible, sea cual sea la fórmula elegida, estoy de acuerdo. Tener "mis" cosas, "mis" momentos, "mis" amigos. Porque incluso aunque se estuviera dispuesto a renunciar a todo ello por el "nuestro", ni siquiera eso garantizaría dejar de estar en soledad.

Espero que tu noche de sábado no sea demasiado larga, ni el peso del cuerpo que no está demasiado grave. Como el paseo con quien no anda, como el sol al rostro que no ilumina.

Hijos del no.

Besos llenos de síes...

Susana dijo...

Liquem, no sabía lo que nos cuentas de Léolo. Habrá que soñar, por más que cueste, claro; mucho mejor contagiar sueños que gripes o similares, ¿no?

(otra cosa, Liquem: lo que corre últimamente por 03 no es tuyo, ¿verdad? ¿para cuándo una nueva entrada? ¿va todo bien?)

Susana dijo...

Blanca, el recuerdo de la unión tiene una doble cara terrorífica: cuántas veces no habremos creído que lo que teníamos era la unión y luego nos quedamos con las manos vacías... Casi es más suave mantener el recuerdo del sueño. La garantía de creer, aún, en un el otro. Creer en Bianca, aunque se le pierdan las canciones, como nos enseña Liquem, sólo es posible si estamos suficientemente sanos para soñar.

Pero si hay una 'feliz memoria', algo en que seguir creyendo, entonces sí, sin duda... el recuerdo y su pariente cercano la proyección. Echar de la boca todas las verdades amargas para no estar irrevocablemente solo y, por tanto, que no sea como si no fuera.

Cuánto y tan bueno traes a este Cajón! Gracias, y un gran abrazo!

Liquem Nuc dijo...

Sí, claro, todo bien. Gracias por preguntar. En 03 somos unos cuantos lo que estaban con agostitis y ahora es como un poco su turno.

El director de la peli murió antes de arreglar bastantes cosas de la peli entre ellas la Banda Sonora. Desde Waits a los Stones pasando por cánticos de monjes budistas. Está en el Emule fácil.

Una aferrada.

Ramon dijo...

Muy bonito, muchísimo. Es un canto a la cordura, a la compañía, a la necesidad... quise decir a la locura, a la soledad, al abandono. Se mezcla el instinto con la tenacidad, al locura con la necesidad, el impulso con lo impuesto. Lo entiendo tanto aunque no sepa explicarlo. Porque hay imágenes más potentes que las palabras. Pero también palabras tan potentes como un paisaje (del alma). De lo que más me ha gustado en mucho tiempo.

Luego está la duda del amigo... Coño, espero que estés bien, que no hayas experimentado tantas cosas en una sola semana sino que sean recuerdos fragmentados que has unido a partir de Léolo. Espero, espero... espero por ejemplo que nunca olvides que la buena literatura no está reñida con la felicidad (es mi esperanza, claro...). Un petó molt fort i felicitats per un text tan veritas...

sin reglas dijo...

algunas noches una ventana abierta no es siempre lo contrario a una prision.

Kanela dijo...

Me ha impresionado mucho. Hay fragmentos que me parecen buenisimos como lo de "soñar cuesta arriba", la"arteria de la cordura" o la imagen del cielo de color tomate. Lo he leido dos veces y las dos me sorprendo lo mismo. Y por otro lado decir que yo si creo que podemos no estar solos. Igual es vivir en un sueño pero miro a los mios y me siento acompañada completamente.Te deseo lo mismo Susana porque al leerte tan profrunda y sensible es evidente que lo mereces mas que nadie. Un beso que te haga compañia.

Anónimo dijo...

en ocasiones, todo es soledad sino te reflejas en unos ojos determinados, y la soledad es ausencia.
en ocasiones también pienso que por muchas intentonas, algunas personas la vida les marca con el "gen" de la soledad, y està latente
tu texto me ha conmovido. tienes un don para saber plasmar emociones para mi tan habituales

bona tarde de diumenge

Susana dijo...

Liquem, me alegra saber que todo anda bien por 03. Gracias por mandarme las noticias.

Las tuyas, pero también las de Léolo. Me llamó mucho la atención la banda sonora de la peli. Es una sorpresa mayúscula que no pudiera acabar de ligar él la cuestión. Por qué debe de pasar tan a menudo que alguien muere precisamente después de una gran obra... Me pregunto en voz casi alta, y casi me respondo al mismo tiempo.

Volviendo a las músicas de las pelis, me sorprendió también unas declaraciones de Cesc Gay ayer sobre el tema: contaba cómo en un porcentaje muy significativo, la banda sonora, entre otros aspectos, eran fruto ni más ni menos que del azar. Dios no jugará a los dados, pero hay algunos ángeles a los que les sale, claro, divino.

Gracias, Liquem... Seguiré esperando con impaciencia tu turno.

Susana dijo...

Ramon, le cuento al amigo que todo va más o menos bien. Todo sigue adelante. Hay cosas que están aunque no siempre se las saque a pasear, y el otro fue un día de ésos, de airear verdades.

Le digo al comentarista-crítico que qué cosas más bonitas me dice, que muchas gracias, que si es cierto que las imágenes cuentan tantas cosas, diré que me has traído un mar soleado a mi espíritu ya otoñal. Le digo por tanto que es tanto o más amigo también cuando comenta, sin biografías que se confundan entre las palabras. Gracias a ti. Un gran beso!

Susana dijo...

Sin reglas, como dijiste -lo vi bien entrada la madrugada-, te paraste en el Cajón en tu camino nocturno. Puede que no me vieras, pero como buena anfitriona andaba por aquí, esperando... Lo que no esperaba es que quisieras traerte un poema contigo. Hablas de ventanas y ya las palpo. Hablas de prisiones, y me sé encerrada en lo que mi libertad, hoy, elige. Felizmente, trajiste las verdades contigo.

Gracias. Besos libremente prisioneros.

Susana dijo...

Kanela, me alegro (creo) de que te haya impresionado. Que dentro de esos huecos que se abren tantas veces algo hayas degustado de tu agrado. A mí me alegra saberte acompañada. Tus palabras (las vuestras), no lo dudes, tantas veces me hacen compañía que no dejo de sorprenderme de que estéis ahí.

Gracias, de veras, por desearme cosas hermosas. Un día tendré unos "los míos" y en parte será gracias a ti. Un beso acompañado.

Susana dijo...

Anónimo, basta empezar a leerte para notar que sabes de qué hablo. Muy probablemente todos hemos sentido en alguna ocasión que somos(estamos?) solos. Por una ausencia determinada o por creer que tenemos dentro ese 'gen' del que tú hablas, y que construye abismos cada tanto entre uno y el mundo. O el submundo. También yo reconozco las sensaciones que transcribes.

Qué maravilla que exista el verbo y que, de pronto, tú y yo nos comuniquemos soledades similares que nos remiten a la presencia, a la ausencia de ausencia. Puede que provisionalmente, pero nutrirá el recuerdo (importante, como nos cuenta Blanca Andreu) o teñirá de tono tomate el olvido.

Gracias por pasarte, y por contarnos... Que tinguis una bona tarda tu també.

MARIEL dijo...

Susú, éste es tu costado dolorido y en estado de urgencia, tu alarido y tu palabra que quema. Tu lado salvaje que no se resigna. Y que no se resigne, nunca. Por lo general nos toma por asalto en las noches insomnes, ¿no? Uno da vueltas como una pantera por la casa. Se emborracharía, se comería las flores del balcón masticándolas despacio, mordería el vidrio del vaso del Bloody Mary (yo lo hice una vez, de chica, y me pusieron boca abajo para que escupiera una a una las esquirlas ... creo que alguna quedó). ¿Qué hacer, ahí, cuando el río parece llevarnos corriente abajo? Meter la mano dentro y refugiarse en casa, la que se pisa y la del mundo interior, ese que jamás nos dejará solos, hecho básicamente de muertos que jamás conocimos y que escribieron, pintaron o cantaron para nosotros, para auxiliarnos en estos momentos. Acompasar nuestra respiración a la de un animal. Y hacer una lista, sí, como dice Blanca. Yo tengo un cuaderno de proyectos, que a veces me enternece. No me gusta que me enternezca, no me gusta apenarme por mí. Pero escribo proyectos diarios que van iluminando las salas interiores (del alma): enmarcar una foto, hacer un dibujo, volver a ver una pintura, releer un poema, tapizar una silla. Así, todo chiquito y mezclado. La serenidad empieza a curar la herida, aplaca el ardor (que empezará, otra vez, lo sé, en cualquier momento). No dejar de soñar, no. Ese será el día en el que estemos muertos, aunque oficialmente estemos vivos.

Besos que te acompañan, codo a codo.

Rosa dijo...

no era la meva intenció sortir com anonimo


Rosa

sin reglas dijo...

deje un poena como fe de vida.

te suponia paseando por tus habitaciones.

buscaba juntarnos para hacer la noche mas corta, algun sueño realidad.

Susana dijo...

Mariel, qué hermosa receta la tuya para las curaciones del alma. Llenarse de cosas pequeñas que tapan los orificios por los que se escapa la mente, menos productiva aún de lo acostumbrado. Acudir a los grandes de las pequeñas cosas. Y es así que paso con sonrisa y mirada soñadora por el Pájaro, sin ir más lejos. No sabes cuánto bien, entonces, volar...

Pero la falta de serenidad está. Cada tanto (pienso) hay que mirarla cara a cara, desgranarla para conocerla mejor. Apresarla al mismo tiempo que nos apresa. Decirle "te conozco; aprendo a ratos a vivir contigo; y cuando me seas excesiva, habré de buscar uno de esos espejismos que tanto me hacen creer que me ilusiono". La conozco. Es perversa, pero reconozcámosle que a veces, cuando se interpone ante nosotros, hace que miremos más lejos.

Mantenerse serena ante esa falta de serenidad sería un ejercicio, se me ocurre, budista, o de sabio, o de gran madurez. Ahí está que yo sucumba cada tanto... Envidio al imperturbable casi tanto como al que no hubo de bajar a sus cavernas.

Tantas veces, Mariel, tus comentarios merecerían entradas completas... Ojalá fuera capaz de decirte hasta qué punto agradezco... (ventanas rojas y hermosas entre los comentarios del Cajón. un lujo millonario). Besos acompañados.

Susana dijo...

Rosa, així que eres tu, que t'havies canviat el vestit... ;o)
Doncs aprofito per tornar-te a donar les gràcies pel teu comentari, i la teva assenyada reflexió.

Avui, rellegint-te, he recordat que a més del 'gen' (no hi havia pensat, però sí que ho sento, tens raó), hi ha moments en què sembla que les mirades importants s'hagin posat d'acord per donar-nos la seva cara absent. Potser és que en el fons ho necessitem per no refiar-nos-en massa en l'exterior i ocupar-nos de nosaltres mateixos. El cas és que a vegades, d'una manera o una altra, el pes de la solitud es fa insuportable, i ens fa creure que mai més podrem somiar amb què no som sols... Tant de bo cap de nosaltres hagi de deixar de somiar, encara que a vegades costi tantíssim...

Gràcies de nou! Una abraçada...

Susana dijo...

Sin reglas, qué mejor forma de fe de vida!? Habríamos de cambiar los procedimientos de la administración, inventar ese mundo en que, para demostrar que uno existe, se exigiera una prueba de que se había mirado muy adentro.

Aunque me justificaré diciendo que era la noche menos dos (hoy es el día uno, ya sabes), así que daba para poco, confieso que me siento egoísta: mi noche sí la hiciste más corta con tu 'fe'. Prometo que el otoño y las libertades habrán de traer nuevas fes renovadas. Prometo que, si conviene, gritaré que vivo, que estoy, y que la fe que llegue al Cajón será motivo de fiesta. Discúlpame...

Un abrazo fehaciente.