A la cárcel por republicano

.

Mayo de 2006. Jaume no se siente identificado, como tantos de nosotros, por la bandera española y su siniestra corona dibujada, y decide descolgar la que pende de un edificio público y colgar en su lugar la bandera republicana. Como todo el mundo imaginará, la bandera tricolor duró muy poco ornando uno de esos edificios grises en que habita la burocracia. Pero durante algunos minutos en lugar de representar un reinado por la gracia del caudillísimo, representó lo que era el país antes de que llegara ese villano con su estela de muerte y le robara hasta la bandera: una república.

Una bandera es una de las formas más gráficas de representar una ideología. Por eso mismo Franco se precipitó a cambiar la del país colocándole un tremendo escudo. Por eso mismo, Jaume o Maripili o yo, deberíamos poder declararnos republicanos incluso alegrando la estética de los edificios más tristes de Madrid.

Pero llega algún tipo de justicia y condena a Jaume a una multa de 4000 euros; como decide no pagar la cuantía, debe entrar en la cárcel por “ultraje a España”.

Que Jaume cuelgue una bandera republicana ultraja a España, en cambio que todos tengamos que someternos a una bandera con una corona designada por el dictador como sustituto por haber “dado pruebas fehacientes de su total identificación con los Principios del Movimiento”, eso no.

Esas otras cosillas no ultrajan a los españoles, ni a sus memorias, ni a la reforma de las leyes de la democracia, ni a nada. ¿Pues sabéis qué os digo? Que yo también cuelgo banderas republicanas… Jaume, estoy contigo…


8 comentarios:

imaginari dijo...

Mi bandera es blanca, dicen que anuncia la paz. Aunque para mí la paz sería la ausencia de todo tipo de banderas. No me gustan las banderas, pero si vale una sábana recién lavada, con olor de jabón cuore de Marsella, su blanco azulete y su ondulación libre al viento, pues ahí está. Mostrando la luz y el todo en la nada. La bandera que me acogerá en la noche cuando me acueste. La que guardo en el armario junto a una bolsita de lavanda para que conserve el perfume de las flores que no luchan, simplemente resisten.
Es por esa razón que creo, también injusto, que una persona vaya a la cárcel por cambiar una bandera por otra, sea del color que sea.
Mi bandera es blanca, y quizás cuando muera sea la última tela que cubrirá mi cuerpo, y añoraré, ya muerto, su color blanco, pues el paso del tiempo ya se encargará de oscurecerla.

que passis una bona Diada, Susana. Petons blancs. Accepto tricolors.

Ramon dijo...

Mi bandera también es blanca, como la de imaginari, aunque desde luego hay banderas que me caen más simpáticas que otras. La tricolor, por ejemplo, con ese violeta que combina con todo. En cambio la rojigualda, con o sin corona (ya no hablo de aguiluchos, que ahí me da un chungo del copón), la rojigualda es mucho más antipática. Huele a Pacos, a bigotes, a viva Colombia y a manda huevos. Huele a Ehp-pa-ña!! A que se sienten coño. Mi ideal, de todas formas, sería un país sin bandera, porque la bandera acaba cubriendo siempre los actos más vergonzantes.
Pero vaya, que me solidarizo totalmente con Jaume d'Urgell (me pregunto si será un apodo). Yo también soy republicano, naturalmente, pero cada día más independentista. Se siente mucho. Yo, como Janette, puedo pregonar aquello de que soy rebelde porque "El Mundo" me hizo así. Petons.

Roberto dijo...

ese país del que hablas ...iba a reinventarse, camino de una profunda aventura cultural y social...no lo dejaron!

después vino la oscuridad...


siempre ganan los que no tienen que ganar...es un principio histórico que se repite constantemente...

me encanta tu espíritu de lucha..

Susana dijo...

Imaginari (y, en segundo término, Ramon), la bandera blanca, la única que me representa en su totalidad también, define un carácter,no una forma de organización. Que, nos guste o no, debe formar parte de nuestras vidas. Puestos a someternos, con mayor o menor coincidencia ideológica, con un modelo de organización, me inclino por el que no supone derechos desproporcionados por pertenencia a ninguna cuna (y menos aún a una que se ha distinguido por su proliferación de memos), por una que no encarcela por cuestionársela, y por una, finalmente, que no recoloca uno de los mayores asesinos de la historia contemporánea. Franco, y toda su mierda, incluída la corona y su intocabilidad, al carajo. Y, qué quieres que te diga, mis flores preferidas no son las que sólo resisten, sino también las que luchan, las que gritan, las que se retuercen de dolor por las injusticias. Hay que resistir, desde luego, pero nunca mirar hacia otro lado.

Besos!!

Susana dijo...

Ramon, genial: "El Mundo" (y sus 'abc') nos hacen así.

Las banderas acostumbran a ser injustas cuando delimitan territorios, porque alguien desde un despacho decide qué, cómo y cuándo unas gentes están cubiertas por unos u otros colores de un trapito. Pero la bandera republicana no es un territorio, sino una inclinación ideológica. Y las ideologías deben permanecer. Nunca deberían ser encarceladas (a menos, claro, que las ideologías consistan en agredir o reprimir al diferente). En un día en que la bandera de las cuatro barras (catalana, claro) ondea por todo el territorio, es más cierto que nunca que hay banderas que se llevan en el corazón. Ese lado violeta, el "que combina con todo", me acerca a muchos iguales en algunas cosas. Y me recuerda, que no es banal, que llevamos muchas décadas conformándonos por vete tú a saber qué pactos. Pues estoy hasta las narices de los pactos, y la república no debiera ser una quimera a día de hoy. Arriba la bandera republicana, abajo la coronada, y vivan los jaumes d'urgell del mundo.

Gracias por seguir ahí, Ramon, dando caña!!!

Susana dijo...

Roberto, ni te imaginas cómo me quedé ante tus comentarios del 'Revolta permanent'! A las vueltas de mi breve escapada, aunque a medias tintas aún durante unos días más, me encanta leerte de nuevo, quejándote de esos tiempos oscuros y de cuanto queda en este presente de ellos. Ni un gramo de flaccidez o acobardamiento. Tu actitud me envalentona.

Besos enormes!!

imaginari dijo...

Susana, el lado al que yo miro siempre será el que orienten tus escritos, los cuales admiro.

Por otro lado, mi resistencia siempre será la desobediencia civil, como un hermitaño absorto en la contemplación.

Éstos son mis principios, pero si no te gustan tengo otros, como diría Groucho Marx.

Besos tricolores

MARIEL dijo...

Susú, mi bandera es y será ese viejo trapo rojo ...