Confieso que no he vivido

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Desde mis épocas de niña –fase no superada−, el año tiene un ritmo marcado por el curso escolar. Así, el año tiene un inicio real sobre mediados de septiembre, cuando vuelven a llenarse las aulas, y frente a los colegios hay escenas de lloros y reencuentros en igual proporción. El año empieza mañana. Mañana es el día elegido por mi cabeza para que empiece también el otoño y todo se cubra de normalidad.

Echaré de menos algunas cosas del verano, pero mi cuerpo me pide ya una vuelta a cubrirse, a dejarse llevar por ese halo tan familiar de una cierta melancolía, porque mi cabeza hace tiempo ya que no estaba del todo en el griterío de las terrazas, en las ventanas permanentemente abiertas y en la exposición impúdica de los cuerpos atormentados por el calor. Hablo del mío, vamos.

Pero hoy me confieso: estoy deseando sobre todo la vuelta al ritmo escolar de la Reina. Mi libertad durante esas horas que dura la jornada de escuelas e institutos. Estos últimos días, el blog lo sabe bien, he vivido por delegación. Tiene una parte encantadora y reconfortante, pero tiene una cara amarga de secuestro de energías propias que me agota. Supongo que es políticamente incorrecto. Una parte de mí se siente culpable. Pero hoy confieso: quiero desprenderme a ratos de su reinado. Será bonito ver su sonrisa de nuevo cuando regrese a casa y me cuente de su día; la necesito ahí como el aire que respiro. Pero echo de menos vaciarme de su natural vampirismo para llenarme lentamente. Hoy confieso que he llegado a extinguirme. Que ya no me recuerdo.

Lo relaciono con el aumento de divorcios que acostumbra a producirse a raíz de la convivencia forzada de las vacaciones. No quiero divorciarme de mi Reina. Pero no hay ninguna otra energía que la propia que permita sin dolor que me invada de forma indefinida. Bienvenida, tregua otoñal.

En este último tiempo, pues, confieso que no he vivido, y expongo claramente mi necesidad urgente de resucitar.
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16 comentarios:

Portinari dijo...

Hoy, leyendo un cierto periódico dominical del que me reservo el nombre a fin de no dar coba a desdeñable publicidad, venía adjunto con el magacín una pequeña revista con niños-modelo fotografiados con modelitos de la vuelta al cole. Siempre me ha parecido fatal esa fecha, rodeada de anuncios absurdos de ciertos centros comerciales (ampulosos -cómo no- y de logotipos estúpidos) con sus niños-modelo de libertades coartadas probablemente por unos padres irrespetuosos con su vida en general. Tu comienzo me ha recordado esto, pero yo,en otro sentido que el tuyo, hablo de dos maneras de robarle a libertad a alguien, aunque como sé que no hablas exactamente de eso te pido las consecuentes disculpas, y, retomando tu texto, he de decir que entiendo que quieras cubrirte con el manto de la rutina carcelaria para saborear a paladar abierto, más tarde y con más tiempo, tu libertad merecida. Es cierto que se necesita un recogimiento de alas después de mucho volar. Sería bonito volar eternamente, pero en parte nuestra naturaleza nos dicta como criaturas que deben estar enamoradas tanto del viento como de su jaula.

A mí el otoño me gusta por sus hojas secas.

Un saludín ;)

sin reglas dijo...

me gustas porque dices lo que nadie se atreve a pronunciar en voz alta.

hoy, el secuestro de vida propia que hacen los "enanos" sin siquiera darse cuenta. para ellos que les dediques toda la atencion, que les dediques todo el tiempo y que les acompañes a lo que les gusta es "normal".

hay mucha gente que empieza la "temporada" cuando los colegios abren sus puertas, y luego empieza el año el uno de enero.

es ese lujo del que hablo, el de disponer de tiempo para mi (uno de los lujos que debemos aprender a disfrutar).

no me asusta que no te recuerdes, se que te volveras a encontrar. aguardo con impaciencia tu segura resucitacion, por puro egoismo.
apareceras mas en tu casa y mis viajes a tu ventana seran recompensados con tus textos.
y tus visitas seran mas seguidas con lo que me tendras en "estado de sonrisa permanente"

que el otoño te traiga la vida. tu vida.

Bashevis dijo...

Te deseo un próximo renacer. Una fugaz y sempiterna resurrección. Leemos tu confesión, sin necesidad de penitencia. Ya pronto te vacías y renuevas, de hojas secas. El año empieza mañana, aquí en el cajón estaremos para observarlo.

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“En parte nuestra naturaleza nos dicta como criaturas que deben estar enamoradas tanto del viento como de su jaula”…

Feliz año Susana.

emeygriega dijo...

Susana, bienvenida a la vida otra vez!
La Reina ha de entender que el calendario de ella y de su mami van de la mano, las dos felices, cada quien en su guiso, viviendo horas juntas y separadas, sin el menor atisbo de un divorcio posible nada más que en un chiste de blog.
Feliz reorganización otoñal, querida.

luka dijo...

Hay un placer en dedicar nuestro tiempo a nosotros mismos.

Hay un placer en dedicar nuestro tiempo a quienes le hemos otorgado el cargo de realeza en nuestros corazones.

El máximo placer es conjuntar los dos y que ninguno solape el tiempo del otro.

El verano invade los tiempos, los varia y descompone.

Empieza el tiempo de rutina y nos permite reubicarnos. Volver a ser el yo organizado.

Nada mejor que saber las causas por las que no has vivido, para modificar los resultados.

Que el curso escolar te acompañe (jejeje).

Vive, para que en tu tiempo de vida, nos ayudes a los demas a disfrutar de tu presencia.

Susana dijo...

Portinari, me alegro de verte por aquí: estuve rondando ayer una vez más tu magnífica elección de textos...

Yo también detesto esos anuncios de tipo "vuelta al cole", en que niños sin niñez, todos monísimos según los cánones de siempre, van de 21 botones y llevan carteras que valen lo que yo me gastaría en renovar el mobiliario de casa. Lo peor es que, por lo que sé, esas estupideces calan, y hay escuelas (muy normales, no vayas a creer) en que el niño que no lleva marca X es marginado. Qué 'bonita' forma de que aprendan cómo es una parte del mundo. ¿Otro robo de la libertad?

Me interesa mucho lo que cuentas, de veras. Creo que nunca está de más exponer una queja inteligente como la tuya.

La mía lo es menos, pero igual de sincera: todo lo que Èlia, mi niña, me da de ternura, me lo roba en forma de energía personal. Ahora ya sí: necesito recuperarme. Día 1, y creo que empiezo a respirar.

Gracias por traerte al Cajón tus opiniones, tan valiosas... Un abrazo sin marca y con una promesa de energía.

Susana dijo...

Sin reglas, creo que voy a decepcionarte un poco: no es que lleve a mi Reina de recorrido por cosas de las que le gustan. I'm sorry, no estoy orgullosa, pero no lo hago. La llevo por el mundo, eso sí. Pero me la llevo de cena con mis amigos adultos (donde a ella se la escucha con atención y, en muchas ocasiones, con admiración), la llevo a conciertos de lo que se tercie, de paseo por donde haga falta, a ver cine más o menos alternativo... Aun así, persiste el espíritu educativo, y haga lo que haga, tengo ese otro ojo (tercero o cuarto, ya no sé) pendiente. Hablamos hasta la extenuación (mía), y tiene una vitalidad que, claro, me da mil vueltas. Si llevamos una horita en casa, ya me está haciendo propuestas para ir a cenar fuera, para quedar con no sé quién o para ir a no sé qué concierto. Si la contengo, resulta en 'robarme' el ordenador para hablar por msn con sus amigos ¡y con los míos!

Estos últimos días, hay que ver, a raíz de una película que vimos, ha habido un tema preponderante: la pérdida de la virginidad. Sin comentarios, uf.

Así dicho no suena mal del todo. Pero juro que a mí acaba por agotarme estar permanentemente en ese estado...

Pero sí: necesito visitaros más, atender a mis esbozos de pensamientos, siempre truncados estos días, escribir a los amigos que veo poco o nada y ¡hasta poder mirar el diario de vez en cuando!

Qué bien que me entiendas!!
Gracias, Sin... Besos semi-libres...

Susana dijo...

Bash, cómo noto ya la presión del útero, que me empuja hacia una salida inminente... Es también un primer día de aire fresco, y parece que todo contribuya a 'limpiar' esta entrega casi excesiva.

Mi renovación, imprescindible, pasará por Trobriand, claro: mi Reina en su escuela, y yo en las mías. Descrubrir de vuestras manos, qué lujo! Yo me siento más seca que una hoja de otoño, pero con vosotros sé que pronto empezaré a brotar...

Gracias por venirte, amigo... (con tu inagotable conocimiento sobre cine, no me has dicho nada sobre 'Léolo': ¿te gustó?).

Abrazos incontables como hojas secas.

Susana dijo...

Emeygriega, creo que es precisamente eso: "reorganización otoñal". Si mi Reina está bien (y en su centro escolar sé que lo está), puedo cederme tiempo al reposo mental. Ella reorganiza su vida, y yo mi mente.

Nuevo año y nuevas posibilidades... ¿Brindas conmigo con cava? ;o)

Besos aliviados.

Susana dijo...

Luka, maestro de placeres, de eso se trata, de 'compaginar' sin que nada se solape. Pero como dices bien (qué raro!), el verano trastoca los tiempos, y por poco que te importe esa realeza con quien compartes la vida, hasta una presencia tan amable como la suya invade las necesidades de silencio o de nada o de uno.

Mi presencia vuestra, of course, pero que podáis disfrutarla eso ya... siempre me queda el recurso de citar a los grandes. Entre tanto, no puedo menos que agradeceros vuestra paciencia.

Un abrazo que acompaña (como el tiempo escolar, jeje).

sin reglas dijo...

por lo poquito que voy entreviendo de ti, dudo que me decepciones.

me maravilla la cantidad de actividades que haces con "tu" reina, y la varieda.

y si que parece un culo inquieto, todavia no sabe el valor de la pausa.

la perdida de la virginidad es algo irremediable, solo hay que intentar que sea a su debido tiempo y lo mas agradable posible, y lo menos traumatica posible y lo mas natural posible...jejeje.

tiempo para regalarte a ti misma, ese en el que tu decides que hacer, incluido no hacer nada.

Susana dijo...

Sin Reglas, no hacer nada ("nada" más que dejarse llevar por uno) es una de las cosas que más echo de menos tras un período intenso de reinado. Ver una película hasta el final sin millones de preguntas y comentarios; o tratar de leer un capítulo entero de un libro sin que te cuenten tantísimas cosas del ajeno; como dice la canción, "son aquellas pequeñas cosas"...

Tienes razón que con la reina hago muchas cosas 'de adultos': me separé cuando ella tenía dos años y algo, y con mi madre no se puede contar demasiado en este sentido. De no poder llevármela a tantos sitios, mi vida se habría restringido a hacer vida social con personitas de muy pocos años, a conciertos como mucho de música infantil y a entretenimientos prefabricados. Por suerte, ella se adapta fácilmente, e incluso hace sus propias amistades más próximas dentro de mis grupos de gente...

El tema de la virginidad, aissshhh. Ahora es otra cosa, ella es mayor, pero recuerdo (palabra de honor!) cuando me preguntó sobre los Reyes Magos, Papá Noel y similares y, al cabo de un día, empieza la conversación diciendo "ya que estamos diciendo las cosas claras, ¿cómo se ponen los condones?". Le intento explicar lo que son y me corta en seco: "eso ya lo sé, lo que no entiendo es cómo se ponen". Menudos seis añitos...

Teniendo un padre que la evita cuanto puede, vivir intensamente nuestros momentos es lo menos que puedo hacer para procurar que tenga una vida emocional sana y fuerte, pero... pues eso, que tiene sus peros.

(vaya rollo te he pegado!!). besos compensatorios en minusculas y sin acentos para ser mas proxima y mas sin reglas. (cómo cuesta cuando estás acostumbrada!!)

imaginari dijo...

Susana, qué suerte tiene Èlia de tenerte. ¿Te sientes culpable cuando estás dando más que la mayoría de los padres? En eso creo que te equivocas, eres inocente, la inocencia de pensar en ello.
De todas formas, el tiempo que vivimos, aún siendo compartido y sacrificando o renunciando a parte del nuestro, también és vivido y podemos ganar en una mayor necesidad de reafirmarnos con la recuperación de nuestros espacios de "libertad".
¡Claro que has vivido! hemos sentido tu aliento en cada uno de los textos que nos has ofrecido, tu presencia ha ocupado parte de nuestras vidas veraniegas, existías acompañándonos con tus reflexiones, tu humor y lucidez.
Gràcias por tu generoso "cajón", que también ha sonado a música alegre.
Los humanos también tenemos nuestras "cuatro estaciones"...,
así que, !con dos CAJONES¡

Susana dijo...

Jajaja, Imaginari, vaya comentario Cajanudo el tuyo!

Gracias, gracias, gracias! Pero el Cajón también se ha resentido de este último tiempo de 'secuestro' infantil. Aún no he contestado vuestros comentarios de entradas anteriores y confieso que buena parte de las de esas épocas eran entradas atemporales: las había dejado escritas, pero por una u otra cosa (normalmente porque no me acababan de convencer), no las había publicado. Cosas de la falta de tiempo para una dedicación que normalmente mimo mucho más. Pero gracias por valorarlo globalmente con tanto optimismo. No sabes qué ánimos me das!

Besos!

Liquem Nuc dijo...

Coratge: per estimar, per ser-hi i per a deixar-hi de ser.

Take a deep and fresh breath.

LUG dijo...

ELLA quiere cerrar el balcón a los calores del verano y envía a su Reina al bosque escolar como la madrastra de Blancanieves incita a la pérdida en el bosque. Ella no tenía ya ni tiempo para mirar-se al espejo y preguntar-se: Espejíto, espejito (etcétera). El bosque, sin embargo, está más señalizado que un bosque temático y los caminos de regreso a casa son de fácil localización. NO ha perdida.

Suspira ella y dice que ahora quiere que su Reina le narre el devenir del día ---- pero que narre cuando ELLA ya esté llena de sí, cuando libre del vampirismo pueda compartimentarse de nuevo, ser como los cabinet antropomórficos de Dali, esos hombres con cajoncitos por todo el cuerpo, y tener un cajoncito para para la reina, para los pretextos y los post-textos y los con-textos y los in-textos (el paralelo del in-cesto). Ella, ahora, tras el verano muestra su cansancio y envía a la princesita (¿dejó de ser Reina quizás?) al cubículo de los siete enanitos, esos amables profesores que les cantan y les geometrizan.

Decía el maestro Agustín de Hipona que en la ciudad de Dios viven aquellos que aman tanto a Dios que se olvidan de sí; en la ciudad de los hombres, por contra, la masa de los condenados la conforman aquellos que se aman a sí hasta el olvido de Dios. Agustín era un macarra y este todo/nada en el que cae el santo a veces se traslada a la responsabilidad tutelar. Pero es una majadería. La reina agradecerá que ella reconquiste su libertad, que se despegue, que la envíe al bosque donde hay lobos y caperucitas (estas peligrosas). La tutela es, hoy, un "poder pegajoso" (sticky power, dice el politólogo)que hace que olvidemos la necesidad del poder duro (disciplina y reglamentación) y del poder blando (amistad, cariño) y del olvido de vez en cuando de la presencia de ese otro.

Bienvenida al reino de los re-nacidos, oh madrastra.