Machado: cuando el camino se hace entre todos

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Hace un millón de años, cuando ya hacía que había muerto mi padre, mientras empaquetaba los libros que me iba a llevar a mi ratonera de veinteañera independizada, “colé” una Antología de la prosa de Antonio Machado, en cuatro tomitos temáticos, que había seleccionado Aurora de Albornoz y que, supongo, compró mi padre en aquellas épocas en que leía más que vivía. Yo me había empapado de la antología en uno de aquellos veranos adolescentes interminables; pongamos que entre los 14 y los 15 años (porque pronto, a los 16, trabajaba ya 11 horas diarias de pesadilla, que acostumbraban a desgastarme, a alienarme, a hipotecarme mente, tiempo y energías). Y de entonces se me había quedado grabada una fortísima admiración por el autor. De vez en cuando recuperaba algún pasaje al azar. Excepto hace cosa de un mes, quizás, cuando entre los libros que leo a un tiempo (cada uno requiere su espacio, su espíritu, y me acompaña en momentos distintos) incluyo el segundo tomo de la Antología, el dedicado a 'Literatura y arte'; desde luego, mi favorito.

Entonces pasa que Ramon, que desde que lo conocí en el instituto viene leyéndome el pensamiento periódicamente, “coincide” que publica una entrada (fantástica, claro) sobre el poeta. Además de mi comentario sobre la “casualidad” de las lecturas, sus lectores se manifiestan entusiasmados con esa recuperación del autor, así que el ‘pobrecito’ hablador, que como todos los que presumen de ser pobres de algo, tiene una ‘pobreza' bien larga, propone este encuentro de Machados en la red. Isabel, recién adquirida lectura obligada en cuanto lo permitan las circunstancias (tal cual, aunque suene a contradicción), se entrega rápidamente a la causa. Emy, que por lo que la conozco intuyo que se apunta a un bombardeo, da saltitos de alegría ante la propuesta. Ana Rodríguez, la profe de nuestras épocas de la universidad, que ahora enseña también desde su blog, se apunta a la velocidad del rayo que partió al mentiroso. Y luego, no sé exactamente cómo, Ramon nos coordina, el ‘pobrecito’ nos difunde, y yo, que me he perdido el resto de la anécdota, aunque tarde, recupero algunos párrafos de don Antonio.
A pesar de que el momento no sea el más apropiado para mí, me uno a la propuesta colectiva. Porque es una iniciativa hermosa. Porque haría cualquier cosa que me dijera mi amigo Ramon. Porque me gusta este Machado, que sigue emocionando o aleccionando desde sus escritos. Y porque me parece una muestra de que, a poco que el colectivo se ponga de acuerdo, lo podemos casi todo. Creo firmemente en ello. Así que, tardísimo ya, cansada, con las ideas bailando una conga en algún sitio y las neuronas imagino que tratando de esquiar en mi mente helada, repaso algunos de los pasajes que tengo subrayados en el tomo de la Antología. Me pregunto qué debe de ser lo mejor que puedo mostrar. Un faenón.

¿He dicho ya que ahora mismo en mi entendimiento no brillan ni las luces navideñas de la calle? Pues bueno, desde este interior opaco, trataré de contar que Machado –su poesía, naturalmente, pero también su prosa, sus ideas, su discernimiento, su chispa− me parece un visionario, uno de esos personajes raros que hay que conservar, releer y no dejar de sorprenderse nunca por su claridad y por la actualidad de sus exposiciones. Incluso –confieso probablemente a causa de este semi-coma en el que estoy ahora mismo; no se me tenga en cuenta− he encontrado en Machado lo que he tratado de decir en ocasiones, sólo que él llega al fondo, lo rodea, sintetiza y define con precisión y contundencia ideas literarias, por ejemplo, que yo sólo intuyo. Así pues, aunque me cueste encontrar los párrafos adecuados para esta entrada, cuento con los contrafuertes del maestro Machado, que hacen que cualquier línea sea de una elocuencia y contenga tal fuerza que, cuanto menos, dé para pensar un buen rato. Ahí va, pues…



"Crear enigmas artificialmente es algo tan imposible como alcanzar las verdades absolutas. Pueden, sí, fabricarse misteriosas baratijas, figurillas de bazar que lleven en el hueco vientre algo que, al agitarse, suene; pero los enigmas no son de confección humana; la realidad los pone y, allí donde están, los buscará la mente reflexiva con el ánimo de penetrarlos, no de recrearse en ellos. Sólo un espíritu trivial, una inteligencia limitada al radio de la sensación, puede recrearse enturbiando conceptos con metáforas, creando oscuridades por la supresión de los nexos lógicos, trasegando el pensamiento vulgar para cambiarle los odres sin mejorarle de contenido. Silenciar los nombres directos de las cosas, cuando las cosas tienen nombres directos, ¡que estupidez! Pero Mallarmé sabía también –y este es su fuerte− que hay hondas realidades que carecen de nombre y que el lenguaje que empleamos para entendernos unos hombres con otros sólo expresa lo convencional, lo objetivo –entendiendo aquí por objetivo lo vacío de subjetividad, es decir, los términos abstractos en que los hombres pueden convenir por eliminación de todo contenido psíquico individual−. En la lírica, imágenes y metáforas son, pues, de buena ley cuando se emplean para suplir la falta de nombres propios y de conceptos únicos que requiere la expresión de lo intuitivo, nunca para revestir lo genérico y convencional. Los buenos poetas son parcos en el empleo de metáforas; pero sus metáforas, a veces, son verdaderas creaciones."
(escrito al margen de un libro
de Vicente Huidobro)

*** *** ***
Bajo la abigarrada imaginería de los poetas novísimos se adivina un juego arbitrario de conceptos, no de intuiciones. Todo eso será muy nuevo (si lo es) y muy ingenioso, pero no es lírica. El más absurdo fetichismo en que puede incurrir un poeta es el culto de las metaforas.
(…)

Del pretérito imperfecto
brotó el romance en Castilla.

La poesía clásica en eterno presente, es decir, fuera del tiempo, es esencialmente sustantiva y adjetiva. Las imágenes clásicas son definiciones, conceptos. Pero el verso helénico, siempre definidor, nada tiene que ver tampoco, como piensan muchos gansos, con lo académico y neoclásico.
El diamante es frío, pero es obra del fuego, y de su aventura habría mucho que hablar.

(Para un estudio de la literatura española)

*** *** ***
Tampoco encontraréis en mis notas esa firmeza y seguridad en el tono de quien, al pensar, piensa de paso que piensa la verdad. Sospecho, por el contrario, que si dispusiera de un cerebro más vigoroso, dotado de mas circunvalación y vías asociativas, con mayor cultura asimilada y hábitos de mayor continuidad en el discurso, hubiera llegado a conclusiones muy distintas de las que en este folleto os ofrezco. La evidencia que de esto tengo pone un poco de timidez y de flojedad a mi estilo. No soy lo que se llama un convencido. No aspiro demasiado –tampoco− a convencer.
¿Y entonces? –se me dirá−. Comprendo bien que mis notas pudieran quedar inéditas.

(del cuaderno “Los complementarios”)

*** *** ***
Sólo inconsecuencias y errores superficiales pueden corregirse.
Lo esencial en arte es siempre incorregible.
Un defecto no es un descuido, sino una limitación.
La mayor tortura a que se me puede someter es a la de escuchar mis versos recitados por otro.
Hay dos maneras de corregir: una es borrar; otra, hacer de nuevo.
Sólo publico para librarme del maleficio de lo inédito.
Y para no volver a acordarme de lo escrito.
Nunca estoy mas cerca de pensar una cosa que cuando he escrito la contraria.

(Apuntes)

*** *** ***
Porque yo no puedo aceptar que el poeta sea un hombre estéril que huya de la vida para forjarse quiméricamente una vida mejor en que gozar de la contemplación de sí mismo.
(…)

Creo, sin embargo, que una poesía que aspire a conmover a todos ha de ser muy intima.
Lo más hondo es lo más universal. Pero mientras nuestra alma no se despierte para elevarse, será en vano que ahondemos en nosotros mismos. No lograremos hacer nada que nos satisfaga. Seremos confeccionadores de sensaciones narcóticas, con las cuales muchos gustarán de embriagarse.

*** *** ***
No decimos gran cosa ni decimos siquiera [lo] suficiente cuando afirmamos que al poeta le basta con sentir honda y fuertemente y con expresar claramente su sentimiento. Al hacer esta afirmación damos por resueltos, sin siquiera enunciarlos, muchos problemas.
El sentimiento no es una creación del sujeto individual, una elaboración cordial del YO con materiales del mundo externo. Hay siempre en él una colaboración del TÚ, es decir, de otros sujetos. No se puede llegar a esta simple fórmula: mi corazón, enfrente del paisaje, produce sentimiento. Una vez producido, por medio del lenguaje lo comunico a mi prójimo. Mi corazón, enfrente del paisaje, apenas sería capaz de sentir el terror cósmico, porque aun este sentimiento elemental necesita, para producirse, la congoja de otros corazones enteleridos en medio de la naturaleza no comprendida. Mi sentimiento ante el mundo exterior, que aquí llamo paisaje, no surge sin una atmósfera cordial. Mi sentimiento no es, en suma, exclusivamente mío, sino más bien NUESTRO. Sin salir de mí mismo, noto que en mi sentir vibran otros sentires y que mi corazón canta siempre en coro, aunque su voz sea para mí la mejor timbrada. Que lo sea también para los demás, éste es el problema de la expresión lírica.
(Problemas de la lírica)


Un abrazo a todos los que han contribuido a que se produzca esta experiencia machadista colectiva. Ha sido un verdadero placer participar en ella.
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10 comentarios:

Felipe dijo...

Querida Susana,que entrada más enternecedora.
Sí, hoy hemos estado muchos con D.Antonio por lo que fue,por lo que es y por lo que representa en todos los sentidos.
Hoy,D.Antonio,ha vuelto a florecer en nuestros corazones aún perplejos de semilla y llanto.
Hoy,querida Susana,hemos llamado al hombre,al pensador,al poeta,al republicano exiliado para decirle que no lo olvidamos y que pervive en la asimétricas aristas de nuestro corazón.
Un beso

Eastriver dijo...

No estoy de acuerdo al 100% con estas opiniones poéticas pero no lo estoy al 100% on las de nadie. Leí una vez que Federico García Lorca dijo que no podía definir poesía porque cambiaba de opinión cada cinco minutos. Fue un consuelo porque me ocurre algo parecido. Y al fin y al cabo poco importa coincidir del todo o sólo en parte: lo importante de estos textos es lo que hacen que te plantees, el debate interno que propician.

Pero en lo esencial sí, en lo esencial sí que pienso que coincido del todo con don Antonio. Es por eso que me siento tan cercano a él poética y cívicamente.

Y qué bonito también tu texto introductorio. Eres un sol.

Ciberculturalia dijo...

Ha sido un día muy machadiano para muchos de nosotros. Tu entrada magnífica tal y como sueles, querida Susana.
Un beso y buen lunes

Juan Navarro dijo...

¿Pero no estabas atarazada por el tiempo y las obligaciones? ¿Cómo has podido sacar tanto tiempo para tanta hermosura? Sólo es entendible desde la devoción y el amor. El poeta de la sencillez y la profundidad está sonriendo desde el paraíso de los poetas.
Un beso.

Susana dijo...

Juan, me has pillado: devoción, amor, admiración... y mucho trayecto de autobús!! ;o)

Lo cierto es que hice alguna horita de 'campana' en el hospital para escribir, excepcionalmente, porque no quería fallar en esa cita.

Gracias a todos... Un beso desde el trabajo (a hurtadillas sssshhh).
Echo de menos leeros largo y tendido!! No escribáis mucho, que no me quiero perder ni una coma!!
Más besos...

mariajesusparadela dijo...

Creiste que te librabas de mi comentario...

Isabel Martínez dijo...

Gracias por llegar, Susana.

Elevo mi copa simbólica y brindo por Don Antonio y por todos los blogs, que han hecho un trabajo estupendo y nos han regalado una jornada machadiana inolvidable para todos.

¡Va por todos los que lo habéis hecho posible, fenómenos!

Isabel Martínez dijo...

También has puesto la portada de la primera edición de "Campos de Castilla", en la editorial Renacimiento, 1912. ¡Qué coincidencia!.

Besos y ánimo con ese hospital.

PACO GÓMEZ dijo...

Ha sido gratificante, como siempre, visitarte. A mí me gusta el machado cuando se desprende del tono filosófico, cuando renace el hombre que más que buscarse y hablarse, contempla el devenir de la vida. Cosas mías.
Un abrazo
Paco

Conchi dijo...

Susana, no pude ller toda la entrada, pero Machado me encanta.
Te dejo una abrazo, esperando que estés bien.
Conchi