Días submarinos

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Días fríos.

De un frío blanco.

De hospital.

Su fragilidad me fragiliza.

Me busca la mirada

saber si sé

si floto

como un madero desarticulado.

Quiero no pensar, sumergirme, reposar el cansancio del cuerpo, de ese pedazo castigado de alma donde se aloje el sufrimiento. Leo pero no me alcanza. Escribo sin sentido. Flotar, cerrar los ojos y flotar.

Ara Malikian, mi adorado Ara, es árbol firme para el naufragio.

Provisionalmente, me permite no ser.




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13 comentarios:

Felipe dijo...

Flotar
regazos blancos
regazos fríos
saber que por un momento no se es
saber que por muchos momentos no se es

Flotar...flotar
en los ojos
en las caras humildes de los hospitales
en no ser por ser

Flotar
imaginando la vida como rama
que enerva y agita
el ser

Isabel Martínez dijo...

Flotarás, Susana. Emergerás con la fuerza de la vida, con esa fuerza que te caracteriza, con esa fuerza que transforma el sufrimiento en palabras que sanan.
Te mando un caudal de energía, un mano donde apoyarte, un corazón que escucha los cansancios, un silencio comprensivo, un beso muy grande.

PÁJARO DE CHINA dijo...

Floto con vos, de la mano. De la mano, siempre.

Jordi Pascual Morant dijo...

Aunque mi tendencia sea evitar sentimientos negativos he de reconocer que en el sufrimiento -muchas veces buscado-, cuando se hunde uno en el más oscuro pozo del desánimo, surge un mundo de energía y creación que conmueve al que lo observa. De hecho, la vida de un ser humano que está destinada al arte o la de aquel que escoge la libertat, en más de una ocasión habrá de sacrificar su propia felicidad para ofrecérsela a los demás moldeada para reflexionar.

Sumérgete tanto como puedas, bucea hasta encontrar el lodo y descúbrenos lo que allí encuentres a los que navegamos en estables construcciones flotantes.

Aunque hay un exceso de virtuosismo en Ara Malikian, me interesa conocer sus momentos menos seductores y más naturales de interpretación. Un gran músico y un artista que no se deja llevar por la corriente del desánimo.

un petó molt gran.

mariajesusparadela dijo...

Juguemos a hacer un corro y flotar juntos, girando alrededor , riendo y sujetándonos.
Yo quiero jugar contigo, Susana, con vosotros.

Eastriver dijo...

Para están los amigos. Bello poema para una dura realidad. Petons, maquíssima.

Sughetto Salvaje dijo...

Que preciosura, señora. Mientras lo leo, un especie de sopor acariciador me hace soñar...

Antonio dijo...

Frío blanco de hospital, fragilidad, flotando en un naufragio...Ara lanzando el salvavidas musical de su violín y flotar, flotar, dejarse llevar con los ojos cerrados, buscando en el interior la fuerza para seguir nadando y llegar a la orilla del encuentro.
Un beso, al final un beso, Susana...

Juan Navarro dijo...

Oh, no, querida Susana, Malikian sólo te recuerda que tú flotas muy bien, que no vienes de ningún naufragio, que sabes, como buena argonauta, dónde está el horizonte, aunque, a veces, el horizonte, con su juego, despiste.

Ciberculturalia dijo...

Bella entrada querida Susana y mejor música. Un fuerte abrazo

Rosa dijo...

flotar para no sentir y no pensar

flotar com in-pass, para descansar cuerpo y alma

un abrazo de agua y besos llenos de energía

Conchi dijo...

Sentimientos compartidos aunque sean personales e intrasferibles. A veces quisiera una taparse la cabeza y no salir...
Mañana será un bonito día, aunque siga el frío.
¿Encendemos la chimenea?
Un abrazo y todo mi cariño.
Conchi

Susana dijo...

Viejos amigos, latitudes paralelas, recién llegados... todos reconfortantes en su acercamiento. Siento muchas ganas de leeros, de acudir a vuestros rincones para llenarme de vuestra sensibilidad, de vuestro implacable espíritu de justicia, del sentido hermoso y renovado con que me enseñáis la potencia del verbo.

No es ahora el buen momento, pero acudiré en breve, ya sabéis: sois imprescindibles, como el aire o el agua. Como la sonrisa o los niños.

Y a los recién llegados, os tejo desde ya una alfombra, a ratos de pesadumbres, a ratos de tomar la vida por el lado liviano o humorístico. Recuperaré la sonrisa y acudiré a vuestras casas, a visitaros, a cobijarme y a aprender, pues habéis llegado llenos de promesas y en este Cajón no se dejan pasar nunca los tréboles de cuatro hojas.

Gracias, muchas, a unos y otros. Por estar ahí y por vuestra paciencia.

Un abrazo.