La semana de Mariel Manrique: desvelando Andrómeda



Detesto los días de lluvia, porque los cristales entelados son prisión para que alcance el mundo calmo a través de las ventanas de mi autobús. Pudiera muy bien sentirme encerrada, condenada.


Pero desde su llegada a mi ciudad, atesoro a Andrómeda en mi bolso; reposa para ayudarme a andar, para ser apoyo de un eventual avance. Hacia adentro. Como todos los grandes. Hacia atrás, como los imprescindibles.

Andrómeda no es una galaxia ni una constelación. No es un personaje mitológico. Ni tan sólo un libro de poemas. O quizás sea todo eso. Una enorme constelación en la que habita la galaxia espiral Andrómeda, que se acerca a la Vía Láctea, y con la que acabará por fusionarse para formar una mucho mayor. El personaje que consiguió deshacerse de sus cadenas por amor. También el libro, los poemas, la vida que bulle, lo que nos cuenta al oído.



Abro la página que indica mi lápiz revelador, y el mundo se calla, como dormido. Respeta.

Parecen letras o palabras. Puede que los que me miran piensen que se trata únicamente de un libro de poesía. Pero Andrómeda es mucho más: sobre todo cuenta secretos.



Secretos incandescentes, como los de Luz, que descubre los diamantes que se esconden entre las piedras.

“Imagínate piedras rescatadas a los pies de un puente o de una fuente,/ donde la gente pasa sin mirarlas.” Salvo Luz, que las reconoce y las atesora, en el fondo secreto de un armario, en un bolsillo (derecho, de un disfraz de heroína de cuento). “Luz no necesita objetos psicodélicos/ sino pedestres objetos cotidianos. (…) Que convierte las piedras en diamantes / que solo ella puede ver. Los demás están ciegos. (…) Quién tuviera las nanas que se sanan / con las piedras de Luz. (…) Para acceder, sin contraseña ni permiso,/ al corazón elemental de las cosas,/ a lo que persiste, resiste y persevera/ en el costado real del paraíso.”
(de Los tesoros ocultos de Lucy in the Sky with Diamonds)

Secretos que enriquecen a quien los posea, como el cofre del infinito tesoro que esconde el taxista en su guantera. Secretos quizás mínimos, como las declaraciones en silencio de las jirafas (cuyo misterioso reloj no marca las horas si no son serenas).

Secretos que sólo pueden contarse muy a ras de suelo. Descalzo, para notar cuándo la tierra siente frío y los gusanos hambre. Secretos a voces, como las hierbas de los márgenes de todos los caminos, cuya elevada misión secreta bien pudiera ser conseguir vivir sin ser vistas.

“Nacen, crecen y se abren en los baldíos, donde nadie las ve./ Pero vendrán para existir al margen,/ sujetas al azar despiadado de la meteorología./ Pido viento a favor, agua cuando haya sed y piedad desde el cielo.”
(de Especies lúmpenes)

Secretos medulares, como el de la estructura elemental de un cuerpo, la recatada fortaleza ósea ante la prepotencia del acero. Secretos identitarios, como de hueso ante acero.

“Sobre mis huesos tallo la marca indeclinable de mis convicciones/ y dibujo el mapa indomable de mis deseos. (…) Son mi humilde y exquisita arquitectura,/ invisible inclusive a mí misma./ Huesos como flechas que fijan una inmodificable trayectoria,/ como una catedral reducida/ a su mínima e imprescindible identidad.”
(De El hueso es cinco veces más fuerte que el acero)

O, no podía ser de otra manera, secretos salvadores, como el de la sabiduría intemporal que esconde la mirada del amigo animal, que salva, que esclarece, en idiomas ocultos, cuando se la necesita.

“Me han ayudado a perder los hijos que no tuve/ y a aceptar los que nunca tendré.” Secretos, claro, de sabiduría intemporal: “Sus ojos trazan la curva/ desde el presente hasta el origen de los tiempos/ y responden los interrogantes bíblicos/ negando la traducción de esa respuesta.”
(De Estar a salvo)

Esos ojos amigos. Pudiera decirse de ellos que son “puros como lunas no contaminadas.” (de Las múltiples vidas de Kurt Cobain).

Los secretos, lo mínimo, lo apenas existente, se me cuelan entre los dedos que sostienen Andrómeda, y sospecho de ellos que quieren sacar a pasear las lunas de mis ojos. Quizás por eso se humedecen cada tanto. Quieren arrastrarme, animal como –también- soy, por elección y por condena, para que cuente en idiomas intraducibles. Por ello soy incapaz de no callar, mientras toco –acaricio- esas páginas.

Cuenta secretos Andrómeda, y provoca grandes torrentes de estrellas; brillan desde entonces los hematíes; habita una constelación en el reservorio hepático; y se cuela en el diminuto orificio lagrimal la gigante mirada ancestral de la infancia.

Si obedezco a mi lápiz y abro una página, se elevan mis pies por encima del suelo. El mundo, el desaparecido, puede verme flotar desde su debajo, desde su espacio de naturaleza claramente podal. Yo floto asida a las estrellas. Había de ser Pájaro.

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De esa forma de mirar y contagiar miradas surge todo lo aún posible –incluso lo increíble, lo inadmisible, lo irrealizable- . Las caras B de todos los discos, los otros lados, los reversos. El mundo sin héroes. Sin convencionalismos y sin la obstinación por lo conveniente. Surge la firmeza de la zarpa del B-side, el vigor sorprendente de las Rarities.


B-Side & Rarities (fragmento)



Esta es la hora de la madrugada insomne


en la que Caperucita se come al lobo a lentos mordiscones


y andan sueltas las bestias por el bosque arrasado.


La Bella Durmiente vacía los frascos de somníferos


y ninguno hace efecto.


Blancanieves no soporta más a los enanos.


Los insulta, los desprecia y los encierra a los siete en el mismo cuarto,


con candado y a oscuras.


Hansel y Gretel no encuentran el camino de regreso a casa.


Hansel desconfía de Gretel y Gretel le miente a Hansel.


Las paredes de pan y las ventanas de azúcar están envenenadas.


El zapato de cristal de Cenicienta es de segunda calidad


y se astilla y lastima y el pie sangra.


Esta es la hora del eclipse lunar. La hora de la sed.


Peter Pan se resiste a crecer y languidece en el País del Nunca Jamás.


La sirenita se muerde la cola y se ahoga en el mar.


Y no hay príncipes. Ni brujas.


Solo yo misma, pero del otro lado.


Es la hora del reverso ignorado y el castillo quemándose por dentro.


La hora de los puentes cortados y los dragones escupiendo fuego.


El patito feo nace y muere patito feo.


No hay hermosura oculta, diferida o ansiada.


Solo yo misma, desencadenada.


Ay, si alguien me enviara esas rosas, para no darles agua.


Si alguien me enviara esa carta, para romperla sin haberla leído.


Si alguien se entregara a mí, para traicionarlo.


Si alguien me hiciera una promesa, para no escucharla.


Es la hora en que asoma todo lo que hubiera elegido para ser castigada.


No es el mundo al revés. Es solo mi revés, descontrolado.


El inadvertido, el desapercibido, el subestimado.


Es la hora del suicidio implícito, obstinadamente ejecutado.




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Tras quedarse en harapos el alma, una sale de Andrómeda sabiendo que ha accedido, "sin contraseña ni permiso,/ al corazón elemental de las cosas,/ a lo que persiste, resiste y persevera/ en el costado real del paraíso.”


Gracias, claro, a Mariel, ese Pájaro de China que monta en sus alas a todo el que quiera acompañarla en el vuelo.

Y gracias, también, muchas, a M.Jesús, desde ese mágico Paradela, que hace los corazones grandes y las ideas amigas. Gracias por estar en el origen, por trabajar duramente para coordinar esta semana mágica, por hacernos llegar Andrómeda y –sospecho- por tener también esos ojos puros como lunas.




Gracias también a los compañeros de fatigas de esta semana, por su empeño, por su paciencia con mi falta de tiempo, por rescatar otras andrómedas de Andrómeda, y por ofrecer otras visiones desde sus casas:







Dilaida / Groucho




Se acaba la semana de Mariel, pero ella se queda. Sus poemas, releíbles para alcanzar nuevos secretos. Su blog, inagotable, potente e inspirador.

Y ahora me voy yo, con la semana, que me he acostumbrado demasiado a mirar estrellas...
.




30 comentarios:

Portinari dijo...

Qué bonita esta semana del pajarillo.
Quién lo tuviera entre las manos, para contemplarlo cuando se mira, para soltarlo cuando se tiene dentro, ya; las cosas que laten adentro. Los pájaros.

Mariel estará muy emocionada. Un abrazo a ambas.

Eastriver dijo...

Escribes tan bien que mejor me callo porque con leerte es suficiente. Y mira, luego, a parte de disfrutar con tu texto, me iba riendo que era como para verme... Se nota, al menos yo lo noto, la fatalidad de nuestra formación tan paralela, en lo literario. Compartimos muchos y grandes maestros, nos emocionamos con tantos libros comunes, que acabo por reconocerme en lo que escribes como si tu sintaxis fuese una segunda piel mía.

Me iba riendo porque la lectura de Andrómeda es tan semajante, nuestros lápices se detuvieron en los mismos versos. Las piedrecitas que nadie mira, la guantera que recoge secretos, los hijos que nunca van a tenerse. Aunque a mí sí me gustan los días de lluvia nuestras lecturas compartieron instintos, impulsos, puntos de partida y puntos de llegada. ¿Será por eso nuestra telepatía? ¿O será eso por nuestra telepatía?

Y finalmente, qué manera maravillosa de cerrar la semana de... Primero el justo y generoso homenaje a esa mujer de ojos puros como lunas, luego por los compañeros, porque leer juntos nos hace mejores y nos ilumina más, y finalmente por ese broche de oro de la semana, del trabajo bien hecho, del trabajo iniciado al impuso de la hermosa jirafa que nos trajo María Jesús en aquella bonita entrada. Sé que me lo permites: permites que use tu casa para mandar un abrazo a todos quienes estuvimos en esto, a ti, a María Jesús, Dilaida, Mariano José e Isabel. Un gran orgullo estar entre gente tan capaz y tan sensible. Sé que María Jesús no se va a enfadar si digo que todos tenéis los ojos puros como lunas.

Isabel Martínez dijo...

Susana, mi querida Susana, qué precioso, qué sentido, qué bien estructurado y qué bien escrito.

Se llena de nostalgia anticipada mi corazón en esas primeras líneas tuyas, en esas líneas mojadas por la lluvia. Pasea por los versos de Mariel como por un bosque encantado que susurrara sus secretos a los caminantes valientes. Siente que se acabe la semana de la estrella encontrada, pero conoce el valor de lo perdurable y lo anida como un tesoro.

Y ese final... Ese final es el colofón mejor que hubiera podido suponer para esta semana, para esta aventura ideada por esa mujer a la que todos queremos con mayúsculas, para esa mujer que rebosa la generosidad de un ángel y se preocupa de nosotros con la cercanía del amigo más íntimo, como si siempre hubiéramos estado junto a ella. Esa mujer sin afectaciones innecesarias, culta en letras y cultivadora de relaciones esenciales. Esa mujer de ojos puros, como bien nos señalas en tu amor hacia ella, ese amor que todos compartimos con entusiasmo, porque es imposible no estimar el altruismo. Quienes la conocemos, no podemos dejar de amarla, porque María Jesús Fuertes es uno de esos diamantes con que la vida nos premia.

No quiero acabar sin felicitarte a ti, como tú lo haces con todos nosotros. Ha sido hermosísimo estar unidos, compartir versos de Mariel, sonreír y afirmar internamente las entradas rendidas de esta semana mágica.

Susana, un grandísimo abrazo.

Mercedes dijo...

He visitado todos los blogs que esta semana nos habéis contado "secretos" de Mariel Manrique y su "Constelación de Andrómeda". He disfrutado todas vuestras entradas; he tenido la oportunidad de conocer a una artista de raza que ni siquiera sabía que existía. Gracias a vuestro trabajo, los secretos de Mariel ahora también son un poco mios. Llegué a todos de la mano de Isabel, que muy amablemente nos invito a descubrir en esta semana otras orillas donde también llegan olas de poesía, y estoy encantada.
Gracias a todos.
Un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

Yo, si os tuviera a mi lado, primero os echaría una buena bronca. Luego os daría un abrazo.
No hay palabras.

AROBOS dijo...

¡Qué análisis tan maravilloso has hecho de ese libro de Mariel! Tú y tus compañeros de "La semana de..." habéis hecho un trabajo precioso en torno a un mismo objeto, un objeto espiritual como es un libro. Gracias a todos.

Stalker dijo...

El recorrido semanal ha sido de una intensidad que me deja a fragmentos, que me condena a harapos, laceraciones posibles ante la lectura futura, ya ansiada, ya habitada a través de vuestro propio viaje por el texto.

magnífica generosidad,

abrazos

Yaiza Martínez dijo...

Lo he seguido todo, me ha encantado el proceso de desvelamiento, esta lectura del libro de Mariel como en precioso coro. No tenemos el sonido, pero parecía que estaba. Muchísimas gracias a Mariel y a todos vosotros por vuestro trabajo. Os mando un abrazo grande, Yaiza

felicitaslaura dijo...

¡Que semana mas enriquecedora!

Cuanta sensibilidad, Susana, para fijarte en el minúsculo detalle y elevarlo a lo alto, a lo primordial.
La humildad de la piedra convertida y sublimada en el diamante y Mariel guiando nuestras miradas a traves de la tuya.


QUERIDOS TODOS- LA HACEDORA Y LOS INTERPRETES- HA SIDO UN PLACER. GRACIAS Y UN FUERTE ABRAZO

PÁJARO DE CHINA dijo...

Entrañable Susú:

Tu recorrido por Andrómeda es de una precisión y una ternura desarmante. Es toda tuya, ahora. La imagino acompañándote en tu bolso, caminando con vos, mezclándose con tu lápiz y el mundo que cabe en ese bolso-Susú, y siento que el círculo está cerrado y simultáneamente no deja de abrirse, de expandirse y ahondarse a través de tus ojos.

Es como si hubieras revelado con una delicadeza extraordinaria, en tu laboratorio emocional, las imágenes que viven en ese libro y su "otro lado".

Gracias de todo corazón por poner a caminar a Andrómeda, por sostenerla también, por sujetarla.

En B-Side & Rarities viven nuestras viejas conocidas: esas inestables y turbulentas noches insomnes.

Una hija de papel no podría haber recibido palabras más bellas.

Te abrazo con el alma.

mariajesusparadela dijo...

Semana cerrada.
Con tu broche de oro, con el encantador comentario de Mariel, la semana está cerrada.
Gracias Su.
Como ya estamos pensando en la siguiente, yo te pediría que seas tu, siempre, la que ponga el broche de oro. Porque no importa quien abra y cómo se abra (la puerta del jubileo la abren a martillazos), sino este final: exacto, poderoso y tierno. Sin fisuras.

Leonardo dijo...

¡Magnífico! Corazones grandes como la actual luna llena.
Abrazos

Dilaida dijo...

¡¡¡Vaya broche final!!! Ya no me quedan muchas cosas que decirte porque como llego tarde ya te lo han dicho todo. Escribes genial y fue un placer muy grande compartir esta semana de Mariel y Andrómena con todos vosotros.
Desde ahora ya tienes una fiel seguidora.
Bicos

Susana dijo...

Últimamente, desde que tengo menos tiempo -y tampoco grandes cosas que decir, no nos engañemos-, me he acostumbrado a no contestar a los comentarios. Aunque los leo siempre con fruición y muchas veces quisiera hacer saber la emoción del momento... El hecho es que me cuesta encontrar el momento para contestar uno por uno los comentarios... Esta vez creo que no voy a reprimirme, ni voy a hacer la cena (ruego dejéis correo para remitir reclamaciones de la Reina) para tener este tiempito precioso con vosotros... Me pongo a ello.

Susana dijo...

Portinari, querida, qué bien verte por aquí. Me alegro de que te haya gustado esta semana que he tenido el honor de cerrar. Pájaros, claro. Batir de alas que todo lo remueven. Trinos, hermosísimos, que nos acercan a los dioses. Pájaros, escurridizos como la arena entre los dedos, como la arena de los relojes- de un tiempo sólo de las cosas importantes-. Gracias por llegar, por tu abrazo, por seguir ahí...

Un abrazo también para ti!

Susana dijo...

Ramon, Eastriver, es todo un honor para mí que me pongas a tu altura, que reconozcas en mis escritos tu habilidad de las letras. Puede que sí, que sea nuestra formación pareja, nuestros maestros literarios comunes o nuestra siempre sorprendente telepatía. En todo caso, gracias, amigo. Lo pongo en la estantería de los grandes halagos.

Y como nuestra telepatía funciona en tantos y tantos casos, diré como tú, lo que ya sabes: qué enorme honor formar parte de ese soberbio grupo que ha unido lecturas esfuerzos y admiraciones, y que, además -debiera decir "sobre todo"- lo ha hecho desde la mirada de los ojos puros como lunas.

Gracias a ti, y a todos los semánicos...

Besos!

Kanela dijo...

He leido alguna otra entrada de esta semana de Mariel y os encuentro muyy generosos haciendoos eco de sus veross y promocionado su blog.Cualquiera de vosotros (no quiero molestar al Pajaro pero digo lo que pienso) os mereceis una cosa asi. Bue3no, a todos no os conozco igual pero por lo que he visto, todos escribis muy bien. Algun dia alguien deberia devolveros el favor. Estoy por montar un blog yo para hacerlo!Es un escrito muy bonito Susana.Estoy segura que tambien el final perfecto de esta semana de Andromeda.Felicidades a todos.

Un beso.

Susana dijo...

Isabel, amiga, qué bonito comentario el tuyo! Es maravilloso leer que te has dejado llevar por un escrito de una, que has compartido esa sensación de lluvia, pero también de paseo por un territorio encantado, de tesoro... eres una lectora muy generosa. Gracias por vivirlo con esa intensidad, gracias por compartir esa semana, gracias por amar lo que yo amo. Gracias por hablar con grandes mayúsculas de ese personaje-hada (aunque de fuerte carácter, como deben ser las mejores hadas) de Paradela.

Gracias por escribirme con una sonrisa puesta (cuánto lo he notado).

Un fuerte abrazo para ti también!

Susana dijo...

Mercedes, gracias por pasarte por este Cajón. Te he visto en otras ocasiones, aportando tu luz entre los comentarios de otros blogs... Creo que hablo en nombre de todos cuando digo, muy sinceramente, gracias. Por seguir la semana, por abrirte a esos secretos que trae Mariel, por amar la poesía, por seguir a Isabel...

Todos saben ya que en este momento de mi vida ando con poquísimo tiempo, pero todo parece indicar que a la que tenga algo más, será una buena idea buscar en tu perfil si tienes también una casita...

Un abrazo, y bienvenida a este Cajón!

Susana dijo...

MarijesusParadela_sin_palabras... qué voy a decirte? que no seríamos merecedores de broncas si no nos hubieras dejado tú antes sin palabras. Repetidamente. Generosamente. Inesperadamente. Y a esas perlas raras que te regala la vida, cuanto menos, hay que hacerles saber cuánto agradeces haberlas encontrado y que formen parte de tu vida.

Muchos sin palabras con muchos abrazos, amiga. Y cuando te doy las gracias a ti, que sepas que miro hacia arriba...

Susana dijo...

Arobos, gracias por pasarte por esta casita! Siento decirte que yo no creo que haya hecho ningún análisis. Ninguno, al menos, racional. Fueron las emociones, las sensaciones o las vivencias ("espirituales" como muy bien dices tú) las que me fueron llevando hacia uno u otro sitio. Después, coincido contigo, fue impresionante ver cómo se habían construido caras distintas de una misma obra; debe de ser, pues, un cubo, una obra tridimensional, uno de esos libros sin_fin, que crecen con cada lectura...

Gracias a ti por querer compartirlo, por pasearte por cada una de esas caras distintas. Seguro que Mariel lo merece, no hay duda; pero hay que tener una predisposición para alcanzar el anzuelo/versos_escogidos al vuelo.

Un abrazo.

Susana dijo...

Stalker, grandísimo Stalker, las promesas están a la vuelta de la esquina, casi esperándote. Cuenta con las laceraciones, puedes ir lamiéndote ya las heridas -que te sé animal, también-, porque no dudo de tu caída en ese hueco profundo que es el Pájaro. Figúrate si vuela alto, que alcanza galaxias lejanísimas...

(Me ha alegrado verte de nuevo por aquí; otra habilidad de Mariel! ;o) )

Un abrazo gigante.

Susana dijo...

Yaiza, qué bueno verte por aquí!! Lo que conozco ya de tu criterio (a base de leerte en blogs amigos comunes) hace que considere un gran premio que te haya gustado esta semana dedicada al gran Pájaro.

Gracias por pasearte por esta semana, por llegar a nuestras casas, por prestarte a leer a Mariel desde nuestras lecturas. Gracias por oír el sonido que nos acompañaba, también 'secretamente'.

Tengo pendiente pasar por tu casa detenidamente. Creo que hay música cristalina por aquellos lares...

Un abrazo para ti también!!

Susana dijo...

Felicitaslaura, gracias por venir a este Cajoncito.

En cuanto al 'detalle', casi diría que no se puede vibrar con la literatura -quizás en el caso de la poesía sea aún más así- si no se le concede importancia al detalle. Que tú hayas apreciado los detalles en que me dejé herir, me dejé arrancar del suelo, es un gran halago; significa para mí que te has dejado llevar también por mi forma de mirar a La constelación de Andrómeda; y me parece grande e importante, tanto como un detalle ;o)

Qué alegría que hayas disfrutado de esta semana, de la autora y de sus activísimos lectores, tan autores casi como ella misma. Aunque una tiende a sentirse mínima entre tanto colega de semana excepcional, te doy las gracias en nombre de todos.

Un abrazo.

Susana dijo...

Pájaro, Pajarito enorme de China, tu comentario me ha emocionado tanto como tus poemas.

Entrar en Andrómeda desde las palabras -traducir lo que me haces sentir con tanta intensidad- era para mí una labor dificilísima. Tratar de explicar cómo se detiene el alma, cómo se suspende en un suspiro interminable, cuando un verso alcanza -como una llave en su cerradura- y explica cosas tan fundamentales como lo hace ese Pájaro nuestro con tan tremenda habilidad...

Gracias por leer mi entrada con el mismo cariño que le puse yo al escribirla. Gracias por regalarme ese pedazo de Andrómeda que yo misma te robé para atesorarlo. Para permanecer, ya para siempre, conmigo y con la literatura que enciende el interruptor interno, el de los secretos.

Tu comentario le ha dado alas de Pájaro a este Cajón. Te mando un abrazo lleno de pre-textos...

Susana dijo...

M.Jesús, cuando leí tu comentario, el que viene después del de Mariel, juro que me puse a temblar. No sabes cuánto agradezco que estés dispuesta a confiarme los 'broches finales' y, en cambio, hasta qué punto me siento yo fisurada...

Sabes que es muy posible que no siempre pueda llegar a otras 'semanas de...', pero haré cuanto esté en mi mano, amiga. Frente a grandes críticos literarios, como Ramon y El pobrecito...; frente a grandes lectoras y de grandes ideas y sensibilidad, como tú, Isabel y Dilaida, no sabes qué pequeña me siento. Mi virtud es la de emocionarme con la lectura; ahí sí que sí. Pero de ahí a saberme explicar... En fin, ya lo hablaremos, pero de una u otra forma, gracias por tu confianza!!

Un beso muy grande desde esa Barce3lona que te espera algún día...

Susana dijo...

Leonardo, otro comentario que me llega a la médula de los huesos! Viniendo de ti, tan gran poeta... Ufff. Gracias gracias gracias.

(tu casita, cuántas ganas tengo de tener tiempo y volver a leerla de forma habitual!).

Un abrazo.

Susana dijo...

Dilaida, muchas gracias por tu comentario, tan generoso...

Yo también lo he pasado muy bien en esta semana, con todos vosotros... Menudo nivel!! Es todo un orgullo haber compartido este proyecto tan maravilloso.

Bicos para ti también!

Susana dijo...

Kanela, me alegro de que te haya gustado esta semana, y de nos hayas ido siguiendo. Sé que la poesía no es tu fuerte, así que tiene doble mérito. Es que el Pájaro es mucho Pájaro...

Gracias por considerar que todos merecemos algo similar. LO cierto es que hay un nivel muy elevado entre los compañeros de la semana, y también, como dices, una generosidad muy importante -especialmente en M.Jesús, no cabe duda-. Ojalá algún día otros blogs o la vida les devuelva todo lo que se merecen!

Un abrazo, guapa!

Isabel Romana dijo...

Absolutamente fascinante esta Andrómeda de Mariel Manrique. Creo que habeis hecho una elección maravillosa para esta primera semana de... Felicidades y saludos cordiales.