Las Cármenes de (y hacia) Ciberculturalia

.

En Ciberculturalia habita una mujer. Como sucede en raras ocasiones, esa mujer, del todo desconocida biográficamente hablando, me es extrañamente próxima. Hablo de Carmen, la polifacética creadora de Ciberculturalia.

Carmen es aguda, tremendamente inteligente, escribe como los ángeles. Carmen descubre pequeñas maravillas ocultas, de las que no oiremos en las radio fórmulas, ni se contemplarán jamás en los museos, maravillas incluso que se esconden entre dibujos animados. Por eso Ciberculturalia es de mirada inagotable.

Pero es posible que nada de todo ello resultara en esa amalgama que la hace tan especial si no fuera tan claramente apasionada.

Quiero decir que ella, esa mujer lúcida, describe astutamente de dos brochazos las realidades. Tiene el dominio de la perspicacia y la profundidad, pero además escribe con puntadas de entraña. Defiende las causas, siempre justas, con razones, pero también con vehemencia y emoción. Ciberculturalia contagia. En estos momentos en que más que nunca parece que en el país se reparten entre dos los territorios y hasta los botines de guerra, en este momento en el que los medios sólo hablan de una cara y una cruz que son una misma moneda, Ciberculturalia es imprescindible. Precisa. Ética. Limpia. Noble.

Carmen, por obra y arte de doña Carmelita la Ramos, mi abuela, es asimismo mi segundo nombre. No se vea esto, por favor, como un dato ombliguero gratuito. Mi segundo, dije; y puede que ésta sea una de aquellas casualidades que tienen un efecto misterioso e insondable.

En la etiqueta de Ciberculturalia “Músicas del mundo” he encontrado un buen número de –pensaba– desconocidísimos músicos que conviven conmigo; algunos de ellos habitan también en la etiqueta “Música” de este Cajón; otros esperaban pacientemente su turno. Gente tan poco conocida (en mi medio por lo menos) como Aster Aweke, Angelique Kidjo o Khadja Nin. Y muchos otros nombres que adopté tras descubrirlos en su blog. Y hay que decir que pocas cosas me causan más placer que descubrir una nueva música maravillosa. Es ése un placer compartido con algunas personas tocadas por la varita mágica de la musicofilia. Por eso también Isabel (de El cobijo de una desalmada), con un precioso texto, dedica su entrada de La semana de a los momentos de placer musical disfrutados en Ciberculturalia.

En ese blog, además, he encontrado multitud de referencias a artículos del diario Público que me habían llamado la atención previamente. Carmen, la del primer nombre, recupera fragmentos de esos artículos, y después les pone parte de su alma, los completa con esa centrifugadora que lleva dentro y los ofrece con una enorme fuerza. Ésa ha sido otra grandísima sorpresa. No sólo estoy de acuerdo con ella en sus planteamientos socio-políticos –casi podría decir que al 100%-, sino que compartimos buena parte de las fuentes. Éste es un componente principal y con muchísima potencia de su blog. Por eso M. Jesús (de Paradela de coles), cuando presenta –magistralmente, claro- esta recomendación colectiva, dice de ella que es un “blog representativo de la implicación social y política de su autora”. Por eso también encontramos en esa casita de las sorpresas una defensa encendida de las ‘otras’ lenguas del país y, en concreto, su solidaridad con la plataforma ciudadana Queremos galego, entrada ésta que recupera con gran sensibilidad Dilaida (de Groucho) en su blog.

En Ciberculturalia, pues, se pueden leer entradas de tipos muy distintos. Desde política hasta viajes, desde música hasta curiosidades, desde arte y exposiciones hasta recomendaciones literarias. Como quisiera hacer Carmen, la del Segundo, la Ciber-Carmen es heterogénea, múltiple, de miras amplias. Por eso Ramon (de EastRiver) elige hablar (de forma desde luego tan recomendable como siempre) de dos extremos aparentemente tan opuestos como son su amor rotundo por Chopin y los hallazgos en forma de cortos de dibujos animados. Por eso Arobos, en su deliciosa entrada de la semana de, recoge las entrañas de esa diversidad aludiendo a su reivindicación de la vida –en primer lugar- pero también de la cultura haitiana, ambas dos sepultadas de una u otra forma, pero también recogiendo una entrada sobre sus viajes o sobre su sed de justicia social.

En Ciberculturalia encontramos también un cierto tono socarrón. Me la puedo imaginar haciendo guasa de casi todo; pero hay que reconocer que su cinismo se ceba sobre todo con quien más se lo merece: el que predica una cosa y luego, a la hora de actuar, parece que se le va el santo al cielo. Vamos, que en el Vaticano no deja títere con cabeza. Ni en la acera derecha y oscura de la vía diaria de nuestro país. De igual forma, a la carmen-cajonera le gusta meterse con los “intocables” con la ironía que buenamente le sale. Por eso la Carmen-dos intenta no alterar su tensión arterial –ni la de sus eventuales lectores- tratando de tomar los temas como lo que en el fondo serían si no afectaran a una sociedad por el camino: verdaderas caricaturas de la injusticia, de la incoherencia, del egoísmo. Verdaderas muestras andantes de que la realidad siempre supera la ficción. Por eso comparto risas cómplices con Carmen, la primera. Por eso tantas veces intento (he intentado) yo hacer lo propio.

En los textos de Carmen, para que se me vaya entendiendo, he encontrado en muchas ocasiones los textos que hubiera querido escribir yo. Con los mismos acentos y las mismas causas. Con el mismo arrebato, con el mismo espíritu. Es por ello que me sabe menos mal.

Así que esto, que es un homenaje realmente sentido, no es del todo una despedida: es probable que vuelva algunas veces, cuando las circunstancias personales sean algo más benignas o sienta unas irreprimibles ganas de decir. Pero es hora de verbalizar lo que hace tiempo que ocurre: no puedo estar gran cosa por el blog, y escribo básicamente cuando me comprometo a participar de esta iniciativa colectiva que es La semana de… Así que ésta me parece una buena ocasión para retirarme hasta otro momento. Porque es morir-matando, impecablemente rodeada de todos los componentes. Porque Arobos se acaba de incorporar al grupo. Porque si espero a que surjan las ideas de los compañeros para las recomendaciones me costará parar, lo sé. Y porque me medio-despido recomendando a Carmen, la primera, que bien pudiera ser mi otro yo si estuviera en mi mano. Por ahora, no puedo dejaros en mejores manos. Los chicos de La semana de… y la irreductible Ciberculturalia, la de feroces ideas justas. La de las músicas ocultas. La pasional Carmen de Ciberculturalia, con la que aprender, con la que avanzar, con la que reírse a ratos y protestar a gritos con cada injusticia. Gracias a los unos y a la otra, gracias también a los que me habéis acompañado durante este año de camino. Y, con el corazón en la mano, no hay ni uno solo de los blogs ‘favoritos’ (y de otros cuantos más que aún no se incorporaron por falta de tiempo) que no merezca una enorme Semana de. Aunque en el Cajón hayan ocupado durante tanto tiempo la columna lateral, en mi vida han constituido un capítulo central.


No quiero alargarme más con esta cuestión accesoria de mi marcha, pero no puedo semi-cerrar el Cajón sin darle las gracias a ese compañero del alma que ha sido siempre Ramon. Por meterme en esta aventura, por guiarme, enseñarme tantas cosas y por no haberme faltado ni un solo momento su amistad, de las de mayúsculas.

Y también quiero que dar las gracias a este mundo blog por haberme acercado tantísimas personas admirables. Empiezo por la última en llegarme muy hondo: la fundamental, mi queridísima M.Jesús Paradela. Pero también están ahí Mariel, el gran Stalker, ese entrañable Bashevis, la dulcísima Isabel. Y otras tantas personas maravillosas que se acercaron por aquí –algunas desde mi vida, como Jordi, Miguel Ángel, Xavi, Gabi, Gloria…– y otras desplegando sus alas desde la blogosfera (Rosa, Antonio, Felipe, Kanela, Tajalápiz, Mercedes, Dilaida…). No nombro a todos. Pero sabéis que os llevo conmigo. Y estaréis, todos, también conmigo en este periodo blogosabático.

Gracias a todos. Nos vemos pronto.

.

20 comentarios:

Mercedes dijo...

Cuanto más conozco a Carmen, a través de vosotros, los encargados de la semana de, más cuenta me doy de tanto como me he perdido. Lo bueno es que las entradas de los blogs, generalmente, quedan siempre aquí y se pueden ir viendo poco a poco. Hasta ahora la conozco sólo por vosotros, que la habéis presentado maravillosamente, pero quiero conocerla por mí misma. Habrá que esperar a que venga de su viaje.
Carmen puede estar orgullosa de los amigos que tiene.
Un abrazo.

Ramon.Eastriver dijo...

Susana, ¿qué más puedo decir? Respeto máximo, claro. Respeto a los tiempos de uno. Bueno, sí... puedo decir una cosa, que espero que el tiempo blogsabático sea rápido y no muy largo.

Se te encontrará a faltar aquí, y ya ni te cuento en La semana de... ¿No habrá alguna forma de convencerte sin presionarte excesivamente?

Cómo me ha gustado tu hermoso homenaje a Carmen. Me deleito leyéndote, observándote mientras escribes, radical y libre, un homenaje a alguien a quien admiras. Recibimos el testigo, capté el detalle: lo recibimos todos. Pero tu sabes que me gusta mucho leerte, Susana Carmen, que te conocí leyéndote y que por eso El cajón era también tan importante para mí. Era el encuentro con el tiempo de la calma y de la redacción gozosa, de la lectura, de compartir a otro nivel.

Jamás imaginé que el final de esta semana de... fuera un final tan triste. Pero eso será algo que ya hablaremos tú y yo. De momento, como dice siempre María Jesús, la homenajeada es siempre la persona de quien debemos hablar. Así que la homenajeada es Carmen de Ciberculturalia. Entre todos hemos contribuido, ni que sea modestamente, a dar a conocer un pedazo de blog, un blog impresionante. Y en eso sí que no hay queja ninguna. Ahí, pienso, el objetivo está cumplido. Un enorme abrazo, Susana.

Antonio dijo...

Querida Susana, desde que me incorporé al mundo bloguero he descubierto verdaderas fuentes nutrientes del intelecto, del alimento con las ideas que nos hace más libres y más sabios. Bebo con avidez de estas fuentes. Has nombrado a muchas de ellas en tu entrada, lo que me es grato, pues bebemos de las mismas. Carmen, para mí, es una de las más importantes, de las más preclaras, sinceras y nutrientes. Tú también estas entre ellas con tu marchamo inteligente cargado de razón y valentía. El mundo bloguero, cojo por no ofrecer el contacto físico, la relación presencial, donde se habla con el verbo y el no verbo, permite otra ventana, otra vía de comunicación universal que nos acerca a todos. Un blog que se cierra es como la muerte de un amigo o, al menos, como la marcha… y cuando un amigo se va, algo se muere en el alma…
Un abrazo cargado de afecto para ti y para Carmen.

Isabel Martínez dijo...

Mi queridísima segunda Carmen, qué bonita quedó tu entrada en el homenaje a la Carmen primera.
Una visión más que acertada del blog Ciberculturalia y, también, de su regidora, esa mujer que tan bien retratas como lúcida y apasionada al tiempo, comprometida y socarrona.
Tus cierres de "La semana de..." son realmente de antología.

Y, ahora, mi admirada Susana, mi chica perspicaz, manejadora de un castellano exquisito, dotada de un intelecto de altura, ¿qué vamos a hacer sin ti?
Cuando llegué a tu cajón, no sabía que en él me iba a encontrar a una mujer con mayúsculas. La descubrí gozosa y febril. Me empapé de tu sensibilidad exquisita y gocé con tu visión de la vida, con la pasión que compartimos por la música.
Siempre te he sentido, y te siento, muy cercana y te he querido, y te quiero, como si te conociera de toda la vida...
Ay, querida amiga, que te escribo con lágrimas en los ojos y con el corazón desolado, que todas las palabras me resultan pocas para intentar transmitirte que siento tu marcha, que entiendo tus razones sin saberlas (porque la amistad es un cheque en blanco que se extiende desde la confianza) y que las respeto, porque, por encima de todo y de todos, te respeto a ti, y mucho.
Obsta decir que te voy a echar de menos. Ya te vengo echando de menos de un tiempo a esta parte. Te pido que no clausures el cajón, que lo dejes entreabierto para que podamos venir a él quienes te queremos, quienes cada tanto necesitamos una inyección de autenticidad, buen gusto, espíritu crítico y dulzura combinados magistralmente.
Susana querida, un beso enorme, un abrazo gigantesco y todo mi cariño, todo mi apoyo, toda mi energía para ti.
Te echaré de menos siempre. Aunque la esperanza me susurra que confíe en tu vuelta. Así lo hago.

Txema dijo...

Ya no puedo, ni debo, añadir nada a lo que has expresado con tanta sencillez.

Excelente manejadora del idioma, has logrado contarnos con destreza lo que es y significa un patrimonio común: Carmen de Ciberculturalia.

O, deberíamos decir al reves, Ciberculturalia de Carmen. Porque no se concibe por lo menos yo lo veo así, ese blog sin su autora; nadie podría hacer lo mismo y de la misma forma.

En fin, una vez más me sumo muy entusiasmado a la "semana de Carmen"

saludos

mariajesusparadela dijo...

Así me gustaría escribir a mi.

Jordi Pascual Morant dijo...

Ostras! Susana, esto no se hace.
Me había resignado a encontrarte de tanto en tanto, a regañadientes, pero una despedida, eso no. En fin, que puedo hacer si no agradecerte que me introdujeras en este mundo de los blogs, a descubrir a tan interesantes pensadores y pensadoras que encontraba en tus recomendaciones, a disfrutar con tus textos, a discrepar con algunos para ver revelarte más con tus agudos argumentos, y por tu paciencia ante mis errores contigo.
Eres de lo mejorcito que he conocido. Gracias.
Hasta pronto
Un beso

Stalker dijo...

Querida Susana:

es un breve intermedio, volverás y no crecerá la hierba a tu paso...

besos

Bashevis dijo...

Un abrazo Susana, espero que el cajón tan solo este semi-cerrado, que podemos seguir colándonos por las rendijas y sabiendo de ti en alguno de los túneles de la topera blogera. Porque de seguro volveremos a leernos!

Besos, salud!

siempreconhistorias dijo...

Bellísimo, sentido, apasionante homenaje. No te conocía,pero sí a cíber Carmen y realmente he quedado prendada de este sabio homenaje. Te deseo un buen descanso y espero conocerte por aquí algún día.
Un abrazo,

Dilaida dijo...

Acabo de leer tu entrada, mis fines de semana no me permiten acceder a internet.
Eres tan buena escribiendo que me das envidia, de la sana, claro.
Siento que tengas que dejarlo, pero está claro que lo primero es lo primero y cuando no se puede, no hay nada que hacer.
Te vamos a echar mucho en falta por estos lugares y esperaremos, cuando el tiempo te lo permita, a que vuelvas, aunque sólo sea para hacernos una visita pasajera.
Bicos y encantada de haberte conocido.
Hasta pronto

NINA dijo...

Creo que voy a tener que darme una vuelta por Ciberculturalia, nomás...


Saluti

PÁJARO DE CHINA dijo...

Mi querida Susú, siento esto como un recreo, un intervalo. Tenés todo el derecho del mundo a tomártelo, porque escribir siempre debe ser un acto de placer y el reloj y las ocupaciones diarias tantas veces se filtran y nos envían a otra parte ...

Quiero decirte que tu escritura, por su lucidez y su pasión, es irreemplazable. Un Cajón así sigue abierto, destilando esa voluntad arrasadora de vivir, siempre.

Te abrazo muy fuerte.

Isabel Romana dijo...

Espero que esta retirada tuya sea provisional y, en cualquier caso, que no te olvides de los bloggeros. Que todo te vaya bien. Un abrazo.

Rosa dijo...

cuidate, aunque no me manifieste, te sigo y ahora aguardaré tu regreso

besitos

jefhcardoso dijo...

Hola! Jefhcardoso me llaman, yo soy un hombre común al que le gusta escribir.
Yo escribo cuentos, poemas e hizo un pequeño homenaje (El Caballero de la Triste Figura) a todos mis amigos que hablan español.
Si me ves voy a estar muy agradecido.
http://jefhcardoso.blogspot.com

Hug: Jefhcardoso/Brasil

El Pinto dijo...

Ciertamente atinado. Ciberculturalia es algo más que in punto de encuentro. Con una Carmen entrañable.
Saluds

Lola Torres Bañuls dijo...

Pues nada descansa del blog y vuelve.

Yo también estoy entrando poco en los blogs aunque sigo el de Stalker con pasión. Mi blog esta en barbecho también.

Un abrazo y vuelve pronto.

Isabel Martínez dijo...

Vengo a dejarte un beso. Me acuerdo de ti, querida Susana.

Camino a Gaia dijo...

Bueno, a veces pasa, me acerco cuando el blog se cierra.
Al menos nos dejas en buenas manos