Más (o menos) de breves


Si dice la Biblia que hay que parir con dolor, ¡ni una devota con epidural!

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Si trabajar dignifica al hombre, cobrar un sueldo indigno, ¿es de vagos?

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Si la emoción embarga, ¿es que los bancos son muy sentidos?

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Hay partidos que siempre van de marca. No es culpa de ellos si tienen el alma Lacoste.

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Si hay que ganarse la vida con el sudor de la frente, los que van a la sauna ¿es para poder retirarse antes?

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Hay partidos que se creen con el derecho de torcernos la Esperanza. ¡Urge hacer realidad nuestros sueños!

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A Dios lo que es de despedida; al César, lo que es de Vallejo.

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Busquéda con despiste o por qué nos engaña Google

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Estos días estoy experimentando con un programa de ésos que mide las estadísticas del blog. La verdad, no es que sirva de gran cosa, pero para unos días tiene algo de divertido. Ves las cosas en términos de montañitas, quesitos y porcentajes, y parece como si tuvieras algo importante: un estudio científico o algo de eso. Pues bien, no sé cómo, ni si sabré volver, pero después de tocar algunos botones y abrir algunos links fui a parar a lo que parece una lista de las búsquedas en las que Google ha propuesto el Cajón como de posible interés. El resultado es de lo más dispar: por lo general, hay que decir que Google despista un poco a los pobres buscadores, aunque los hay que, al parecer, ya nacieron despistados. Desde aquí, me siento en la obligación moral de corregir las pistas de Google en aquellos casos más flagrantes.
  • Hay algunas búsquedas que no van del todo desencaminadas. Lamento no poder ofrecer una información más profunda, pero me gusta que entre aquí alguien que ha buscado a mi adorado Vila-Matas. Imagino que se habrá encontrado mi comentario sobre Bartleby y compañía. Querido buscador: sé que esto no da mucho de sí, pero piénsalo bien: si los aficionados al Barça quedan en Canaletas sin tener nada más en común, ¿por qué te ibas a sentir menos cómodo en un blog con el que compartes, como mínimo, un interés por el dios Vila-Matas? Si ellos pueden, nosotros podemos. Sé que debe de haber muchos vila-matianos de más nivel o menos dispersión pero, querido, el entusiasmo también es un valor. Y en eso, no sé yo si hay tantos que me ganen… Hay alguien que busca “textos piratas”. No me imagino qué va buscando en realidad, si el diario íntimo de Barba Azul o El Quijote en versión HTML sin tener que pasar por caja. El caso es que al/la pobre le debe de salir un encendido comentario en contra de las peores artes de la SGAE, que me sale, fíjate tú en las asociaciones de ideas, viendo un clásico sobre la venta del alma al diablo. ¿Qué decir, finalmente, de aquél pobre que entra buscando una definición de lo que significa “pretexto”? Para ese buscador, le daré algún consejo: primero, hay unos cuantos diccionarios en línea la mar de prácticos. Ante la duda, te recomiendo el de la RAE, no diré que sea el mejor, pero sí el más incuestionable porque tiene la ventaja de que, a la vez que define, manda. Ahora, si lo que buscas es algún ejemplo, entonces sí, haces bien entrando aquí. Es más, te diré incluso que, probablemente sin saberlo, has conseguido convertirte tú en un puro pretexto. ¿Qué tal sienta? ¿Notas ya algún efecto? ¡Confío en que no pretextarás algún tipo de prisa para no dejarnos tus impresiones! Pero seguramente el más perjudicado de los que medio aciertan al pasar por aquí es aquel pobre que intenta aprender técnicas nuevas de ese magnífico instrumento de percusión que se llama cajón. Si para que no le salgan modelos de cajoneras acota con la palabra “música” tampoco lo habrá arreglado tan cosa. Pues bien, querido percusionista, aunque espero que consigas aprender a tocar el cajón, que me encanta y casi hipnotiza, confío en que hayas encontrado algún pasaje musical de tu gusto. Si no, a las malas, te puedo sugerir que, si aún no tienes el instrumento en cuestión, con sólo que guardes los calcetines con los pijamas a cuadros, y si sacas el que fuera su recipiente, puedes animarnos considerablemente la lectura con ritmos de lo más variopintos. Puedes considerar tu amor a la música como el perfecto pre-texto para visitarnos, lo mismo que el amable vila-matiano que decidió pasarse por aquí. Y ya que lo tenemos reciente, si haces algo parecido a lo de Ravid con su hang con tu cajón, avisa, que te hacemos hijo pródigo.

  • Lógicamente, hay buscadores mucho más despistados. Por ejemplo, hay algún obsesivo que ha entrado hasta por cuatro veces en el blog con búsquedas del tipo “lamparillas modernas de noche en facilisimo”, “ideas lamparas de noche en facilisimo” y similares. El/la pobre va a parar a una de las Ideas fatales llamada “Una lámpara de pocas luces”, y lo mismo ha considerado que al tener poca luz iba de película en una mesilla de noche. Y resulta que en lugar de encontrarse una explicación de manualidades se ha encontrado un sueño de lo más surrealista. Lo curioso es que aun así, persevere. ¿Tratará de poner a la práctica lo que mi ya de por sí poco iluminado subconsciente alumbra sobre esas lámparas de las que no entiende ni el enchufe? ¿Tendrá previsto montar una tienda que anuncie “lámparas de ensueño” (literalmente)? Por si acaso, conviene que avise desde ya que a mí, tratándose de lámparas, lo único que me parece facilísimo es ir al Ikea y elegir. La culpa es mía, por no poner aquel mensaje tan recurrido de “No lo intenten en sus casas”. En definitiva, querid@ amig@ busca-lámparas, aunque el blog te puede iluminar en no pocos sentidos, me temo que como catálogo de muebles y complementos del hogar es un absoluto desastre. Asimismo, no debes contar con que el post sobre lámparas se vaya renovando: por fortuna, mi inconsciente no recurre con demasiada frecuencia a ese tipo de simbolismos. Si aún no has encontrado aquí una idea facilísima para tu moderna lámpara de noche, debo aconsejarte que desistas.

  • Hay gente que está fatal. Todos lo sabemos. Pero creo que Google no les hace ningún favor. Y si no, que alguien me diga a santo de qué el buscador por antonomasia le sugiere este blog a alguien que busca, así, sin más, “un polvo”. Querido inquieto, es posible que a este blog que me es tan próximo le convenga una limpieza. Una le empieza a coger cariño a las cosas que le van saliendo y las sitúa como testimonio de que sigue existiendo un cajón pre-textual. Hay entradas, sin duda, en las que se acumula el polvo, porque nacieron ya poco pulcras o porque a fuerza de ignorarlas acaban por acumular hasta pelusa. Pero poco más que eso te puede ofrecer el Cajón. En cambio, sí te sugiero que si lo que buscas es “un polvo”, como parece, te dejes de teclados y te lances a eso que acostumbran a llamar “vida real”. Si te conformas con imágenes sugerentes aunque el trabajo lo tengas que hacer tú solo, casi primero sal del blog, por aquello de las manías, y después te aconsejo que entres en el apartado “vídeos” o por lo menos “imágenes”. Verás cómo rápidamente desaparece el Cajón de entre las sugerencias. Pero si ése no estaba muy fino, qué decir del que entra en el blog buscando, nada menos que “donde puedo ver el escote de pilar rahola”. Si el texto permitiera incluir silencios de reflexión, créeme, extraño buscador de escotes, te dedicaría uno mayúsculo. El escote de… ¿la Rahola???? No es que preconice los escotes, pero habiendo modelos, actrices y famosas de tantas categorías, incluidas las que destacan por no necesitar grandes cantidades de ropa, ¿el escote de la Rahola???? Y a ese pobre gravemente enfermo va Google y le sugiere aquella entrada mía sobre los muchachos del FBI con su paranoia hacia la Rahola. Qué quieres, aquí toca otro silencio profundo. Esto no se digiere así como así. Es posible que los mejores escotes de la Rahola los encuentres en la web grandestraumasdelainfancia punto com.

  • ¿Alguien había pensado que ese buscador de escotes se encontraría muy solo en esa web? Me temo que no. Porque hay búsquedas que incluso entiendo menos que la última. Mirad ésta (literalmente, claro): que ip ha tenido el voto fem en la soc dame ejemplos. Esta persona, no sólo piensa en abreviaturas, sino que le habla directamente al ordenador, y no entiende el concepto de las pausas. Pero ese “Dame ejemplos” requiere casi un “por favor”, y le va directo a hacer compañía al de los traumas. ¿Sol@??? ¡Ni hablar! Mirad si no esta búsqueda que reproduzco literalmente: “riya delos tristes vajos locos”. Francamente, el último epíteto le honra. Sólo se me ocurre que sea un revolucionario anti-RAE, de la que hablábamos antes, o que las neuronas le hayan hecho la revolución por su cuenta a los conceptos. Pero ¿qué me decís de Google? ¿¿Por qué rayos le dice a este triste vajo loco con riyas que en el blog del Cajón puede encontrar algo que le interese?? Si por mal que vayan las cosas, yo soy más bien altita… Pero lo que de verdad me ha intimidado, hasta el punto de plantearme cambiar el “cajón” por un “armario-ropero”, es el que ha buscado una peculiar forma de “Fama” o del “Mira quién baila” que pone los pelos de punta: ni más ni menos que “videos de baile de cajon de muerto”. Si a alguien le queda aliento después de esto, ¿podría decirle, por favor, a este malsano buscador que este cajoncito, tan mono él, ni es de muerto ni mucho menos baila? Es más, que a casi ninguno de los lectores habituales se le ha pasado nunca la idea por la cabeza de bailar con ningún ataúd. Ni siquiera aunque llevara una foto del escote de la Rahola pegado. Quizás se nos pueda acusar de tradicionales, pero pongo la mano en el fuego: la mayoría de nosotros preferimos bailar con un@ compañer@ de baile algo más liger@ y un poquiiiiito más viv@. Y esto juro que no es un pre-Texto. Por favor, ponte en manos de profesionales cuanto antes. Si alguien ha bailado alguna vez con un cajón de muertos, es prácticamente seguro que no habrá vídeos públicos que lo demuestren. Y si los hay, aquí preferimos seguir en la bendita ignorancia. Que aún tenemos alguna esperanza sobre el género humano…

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Final de un camino



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No hubo un actor principal. Acaso había una lista de motivos, que cada tanto desgastaban su energía y hasta su rabia. A veces disfrutaba tanto con la poesía. Hubiera querido escribir prosas alegres. Compartía en ocasiones canciones para olvidar. La música tenía un tremendo peso en ella, y en ocasiones se la veía correr, como en sueños, siguiendo una voz... Olvidaba así que el mundo tantas veces le hacía desesperar.

Casi nunca callaba lo que le parecía indigno o tóxico. Clamó más de doscientas veces contra la podredumbre. A veces la escucharon. Ni sotanas ni grandes o medios poderes la intimidaron. Ni ánimos de lucro que ofendiesen las vidas que ellos creían ‘de segunda’.

Y así fue cómo parecía irremediablemente destinada a un final. Habría de tener su final un rostro pálido, y poder arrastrarla al quebrantamiento definido de la voz. Habrían de producirse groseras contiendas, casi físicas, para proclamar un vencedor. Que no habría de ser ella. Se resistió cuanto pudo. Estaba definitivamente acostumbrada a mandar sobre la vida.

Aquel día, él llegó a su tarde opaca con la sencillez con que llega la oscuridad al día. Traía consigo un brillo inconfundible, y la embelesó sin apenas esfuerzo. Súbitamente aniñada, ella obedecía mansamente los designios que turbarían su entendimiento. En el encuentro, perdió cuantas armas le quedaban. Temblaba como un lucero a la distancia. Revolvía con los brazos empapados de muerte el aire de su último aliento. Llegado el momento de su inevitable extinción, bebió sumisa todo el veneno que le tendían. Alguien dice que su último grito fue casi más de alivio que de turbación. Como si conociera de antemano que no había remedio, como si supiera que aquel sortilegio la libraba de la condena de la anticipación. Como si conociera que las alas que le nacían en aquel momento, malograban para siempre la vieja espera. Al fin. Pero gritó porque le sorprendía el vaho de la muerte en su garganta.

Y así fue como, casi inesperadamente, ella dejó morir su parte triste. Su sombra. Su entraña sin esperanza. Abrió los párpados y se sintió enormemente feliz. Reconocía esos ojos como puñales en la mirada. Reconocía el abrazo que la tomaba. Y se abandonó con gesto plácido, sucumbió apacible a la conmoción de la Felicidad.




El fútbol y el arte


No voy a hablar de la metáfora de la lucha por hacerse con el balón de la vida. La parábola de un pase marcador. Ni siquiera me parece especialmente representativo que en los últimos tiempos en Córdoba se haya llevado a cabo un ciclo con el nombre de Poesía a patadas, que ha acabado en una publicación. Sé que ha habido poetas de un determinado nivel que le han dedicado algún poema al fútbol o a determinado jugador. Y hoy, de formato menos poético pero para mí sorprendente también, Google nos dibuja sus oes con pelotas y estadios.

Pero lo que verdaderamente me ha llamado la atención en estas últimas semanas, creo que desde el famoso 2-6, es que al menos en tres blogs de poesía que sigo habitualmente se haya hablado de fútbol. Son de las entradas que han recibido más comentarios. Eso no siempre significa tener más visitantes, pero es sospechoso, la verdad.

Esta mañana, mientras buscaba las noticias, veía un anuncio del partido que darán hoy. Ese partido (ya no tengo claro si es la final de la copa de Europa o si ahora se tiene que llamar siempre la Champions League: ¿será que ya no dan copas?) que, una vez más, y como ha pasado repetidamente en el último mes escaso, paralizará la ciudad. Si, además, el equipo local vence, deglutirá el centro con su magma humano. En el anuncio al que me refiero, un equipo vestido con unos colores que no reconozco, tras marcar un gol, se abrazaba entre sí. Recordaba otras escenas en que en las gradas, perfectos desconocidos se felicitaban con una entrega física que no deja de ser chocante en unas generaciones de remilgos homofóbicos evidentes. Queda claro que algo me pierdo. Aunque en alguna ocasión ya he comentado lo que
pienso acerca del fútbol , hoy voy más allá. En cómo rayos debe conseguir ese deporte superar tantas fronteras que nos son evidentes en el día a día.

Sigo también algunos programas culturales. El Ànima me devuelve la visión de un coreógrafo: se emociona, dice, ante la danza del balón. En Singulars, a un juez con grandes cosas por aportar en el terreno de la educación, se le pregunta por duplicado sobre el fútbol, con… diez? minutos de diferencia. En las tertulias se azuza a los colaboradores para que se declaren a favor del Barça o bien en contra porque es catalán. ¿Es cosa mía o resucitan un equivalente de las dos Españas? No hace mucho veíamos un “debate” a las puertas del Congreso con sendas camisetas deportivas. Hoy era noticia la porra que se hacía por los pasillos.

Pero lo que más me impresiona es la entrevista a Carol López. Carol es una directora de teatro, más o menos innovadora y, además de muchas otras cosas, fue mi mejor amiga de la primera infancia. La veo y está igual que a los 7 u 8 años, cuando le perdí la pista. La oigo, y es inteligente, directa, franca. No se calla una. Ante la pregunta de a quién admira, dice, literalmente, “hoy, a Pep Guardiola”.

Insisto, ¿qué pasa con el fútbol, que hasta el arte gira alrededor suyo? Los que no tenemos ni pajorela idea, ¿de pronto somos algo parecido a analfabetos? Que alguien me explique, por favor, la poesía que tiene la entrega en el campo, y que no afecta a los jugadores de hockey. Qué tiene para cambiar las costumbres masculinas de este país, y por fin se prodiguen afecto sin incomodarse. Que alguien me diga por qué alcanzar un fuera de juego es un paso de baile en una coreografía de pantalones cortos, y no sucede así en los 100 metros mariposa. Hasta algún partido abertzale prodiga sus ideas ya con mensajes futbolísticos. Que alguien me abra los ojos, y me cuente cómo es que se debaten a través de determinados colores lo que debería aclararse mediante mecanismos políticos. Porque lo único que entiendo de veras, como mi antigua amiga Carol, es el gran teatro que todo esto mueve.


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Cumplir

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Hoy cumplo. No ilusiones, ni sueños, ni mandangas. Cumplo más edad. Es media mañana de ese día, de mi entera propiedad, que es mi cumpleaños. Los humanos nos dividimos entre los que consideramos que nuestro aniversario es el día más importante del calendario, y entre los que no, que lo ignoran, no le dan la mayor importancia o incluso le tienen manía.

Es curioso cómo no me hace una especial ilusión añadirle una cifra a mi edad, y en cambio este día es de ésos que van descontando desde semanas atrás: 8 días para el día D; 5 días; 3 horitas!... Y así. Como los niños en Reyes.

Puede que tenga que ver con que ese día recibes montones de llamadas queridas (bueno, para mí es un montón, pero digamos que no tengo la oreja al borde la gangrena por pasarme el día al teléfono). Mensajes amables. Mails que no esperas. Y, oh surprise, hasta misivas en el muro de Facebook. Y te sientes rodeada por la gente más importante para ti. Como en un funeral, pero sin morirse, que es mucho más práctico e infinitamente más simpático. Un día, pues, en que esa parte del mundo subjectivamente más importante va a pensar en algún momento en una, quizás me dedique una sonrisa, una porción de energía positiva o incluso puede que me bese en directo. Así que ese día, el más mío, es una inyección para seguir sintiéndose apreciada el resto del año.

Pero hay otro motivo que le da una gran importancia a mi celebración. Yo me lo creo todo, sin preguntar, todo todo. El horóscopo, los números, el karma, las supersticiones, las señales del destino… Y no pocas veces le atribuyo fácilmente la causa de que tal o cual cosa haya salido de forma diferente a lo que cabía esperar. Así soy yo de práctica. Pues bien, según la numerología, hoy empieza el resto de algo que habrá de ser diferente.



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Esto lo escribía hace unas horas. Ahora está por acabar el día. Le queda alguna horita. Da sus últimos coletazos. Aún tengo algún sms por contestar. Hace rato ya que no tengo ganas de recibir llamadas. Y tengo la tristeza aquella de cuando se supone que todo ha de ser perfecto. No sé, como en Noche Vieja, por ejemplo, y llegas a casa mucho más pobre, con dolor de aguantar los tacones y habiendo vaciado muchas risas para nada.

Iba diciendo que a partir de hoy todo iba a ser diferente. Pero algo se le adivina a este día que sigue oliendo a rancio. Lo mismo que cuando se acerca el fin de año, y el aire se respira más espeso. Un nudo en la garganta sigue haciendo de las suyas, y recuerdo lo que significa esta humedad en el rostro… Sí, casi seguro que sigue siendo como ayer. Falta poco para que apague esta luz y amanezca en mañana. Todo seguirá igual. Probablemente…


Un beso a todos los que contribuyeron a hacer especial este día...

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Breves (e ísimos)

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Breves

Hay un estadio en Rabat que se llama Hay Nahda. Miles de personas lo han llenado este fin de semana con la noble intención de asistir a un concierto. Al salir, se produjo una avalancha humana. Once personas han llenado el recinto de una Nahda más honda. La Nahda que duele. En el Hay. En el Hoy, en el Ay.


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Se subió al estrado para hablarle al mundo. Remontó el podio para recibir sus propios premios. Trepó al monte Olimpo para reposar momentáneamente y mirar las gentes chiquititas, como pulgas del animal universo. Fue entonces cuando descubrió que sólo estaba más alto porque pendía sobre una cuerda floja.


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Las cosas pasan más lentas y plácidas aquí. He quedado con una amiga en una terraza chiquita, de una calle pequeña y sin salida. Los he contado: cinco amigos distintos se han sentado a la mesa en momentos distintos. He saludado a otras cuatro personas; entre ellas, la farmacéutica y dos vecinas que me han preguntado por mi madre: no la ven porque está de viaje. No hemos arreglado el mundo, pero he recordado que hay cosas que me encantan de mi diminuto barrio.



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Y brevísimos



Tocar el cielo con las manos: el viejo sueño de toda hipoteca.

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Hay partidos que se creen con el derecho a envenenar el sentido de lo popular. ¡Al antídoto con ellos!

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Hay instituciones que se creen con el derecho a deteriorar el sentido del lince. Y de repente muchos queremos ser miopes.

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Si el hombre es lobo para el hombre, ¿qué nos queda a los corderos?

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Si la distancia es el olvido… vamos a coger amnesia todos a ver si van a parar a bien lejos.

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Si en el ajedrez un peón puede cargarse el rey (y consorte), ¿por qué no pintamos el mundo a cuadritos blancos y negros?

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Rarezas V: la 'llama' de Silvia Pérez Cruz, la voz, y su compañero el hang

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Los que me conocéis, aunque sea un poco, ya sabéis de mí que estoy “enferma” de amor hacia la música. También sabéis que tengo un admiración especial (hay quien dice que desmesurada, pero de esas cosas está hecha la pasión) por el grupo Las Migas, y por la voz, sublime, cálida y técnicamente de una ductilidad impecable, de Silvia Pérez Cruz. Me habéis podido leer sobre ella/s una y otra vez. Pues bien, aun a riesgo de hacerme pesada, quiero compartir con vosotros unos vídeos que me han llegado al alma: la voz de Silvia acompañada por el hang de Ravid. O al revés. Uno de los vídeos está aún “calentito”: apenas tiene quince días. Pertenece al proyecto que han compartido bajo el nombre de “Llama”. Y, en efecto, es llama que calienta, que envuelve y quema. Pero también es llama que llama, con voz de encantadora sirena para aquel pobre navegante que cree saber adónde va. Es llama que apasiona, llama que enciende, que te eleva.

El hang es un instrumento metálico de percusión de sonido muy peculiar. Aunque fue formalmente inventado en el año 2000 en Suiza (lo que lo convierte en un instrumento jovencísimo), hay quien dice que hereda la tradición oriental de los sonidos sagrados. Parece que no hay dos hangs que suenen igual. Parece también que el músico debe atravesar un proceso casi iniciático hasta dar con el que habrá de ser “su” hang. Dicen por ahí que es el hang el que elige al que habrá de ser su compañero. Quién sabe. Ravid y su instrumento, que a veces son como si fueran sólo uno, y la voz de Silvia. No sé si son sagrados, pero desde luego, acercan a los dioses.

Primero os invito a que apreciéis una magnífica versión de un clásico. Cada cambio sutil en una sola nota contribuye a convertirlo en otra cosa. Remueven y renuevan. Y, como siempre, con un resultado delicado y fuerte a un tiempo.


Ahora sí: disfrutad un pedazo de ese momento mágico de su locura. Espero que acabéis resultando un loc@ más de su mano. Creo que habrá valido la pena…




¿Me contaréis? ¿Sí?

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Curiosidades: el día internacional

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Coincide con que en los últimos días las noticias que he leído o visto me han contado que era un día internacional. Uno cualquiera. Uno no guardaba relación con el siguiente. Y una se plantea cuál debe de ser el criterio de la Asamblea General de las Naciones Unidas para decidir que algo se merece un día especial al año.

Intentando llegar a una conclusión al respecto, me meto en toda clase de webs para tratar de enterarme de cuáles son esos días. Una de las primeras evidencias es que no siempre coinciden. Me pregunto cómo es posible que haya esta confusión sobre un día internacional. No estamos hablando de un día nacional (que los hay), continental (que, por lo menos europeos, también los hay) o local (de esto sí que ya no tengo ni idea), sino de un día mundial. ¿Es posible que los días mundiales se celebren en diferentes jornadas en cada parte del mundo? Y yo me creía contradictoria… El caso más flagrante es, desde luego, el día internacional del árbol. Palabra que sin investigar el tema me he encontrado ¡con diez días diferentes!

Bueno, evidentemente, no he podido llegar a una conclusión sobre qué tienen en común los días internacionales. Suponiendo que haya algo que los relacione, es suficientemente confuso como para que yo confiese mi fracaso. Pero si no tengo una idea clara, sí confieso que hay curiosidades que me han hecho mucha gracia. Y eso es cuanto os puedo transmitir.

De entre los días internacionales, hay algunos que me parecen francamente encantadores. Puede ser porque estén dedicados a áreas que me parecen especialmente simpáticas (21 de febrero: día internacional de la lengua materna; 21 de junio: día internacional de la música –aunque me caen la mar de bien los días también de la danza, de la poesía, de la ópera, del teatro…- ); o bien porque mi imaginación, que se dispara con cierta facilidad, esté dispuesta a celebrarlos como se merecen (18 de junio: día europeo del Sol; 20 de marzo: día internacional del sueño; 16 de septiembre: día internacional de las playas; 15 de junio: día europeo del viento; 16 de abril: día internacional de la voz…). Si me apuras, el día mundial de la población (11 de julio) también me da ideas para rendirle un homenaje a su fabricación. Y el día internacional sin ruido (29 de abril), qué quieres, me parece fantástico, aunque mi intuición me dice que no debe de ser demasiado respetado.

También hay días internacionales que me llaman la atención por lo curiosos. Por ejemplo, jamás se me hubiera pasado por la cabeza que hubiera un día internacional de los zurdos (13 de agosto), o el del correo (9 de octubre) ¡o uno dedicado a los bloggers! (14 de junio). Si bien ya había considerado normal que hubiera días asignados a determinados oficios (no al del minero, al obrero de la construcción sin seguro o a los limpiadores de lavabos de discotecas, a ésos no), como es el caso del oficio médico (3 de diciembre) o el de enfermería (21 de noviembre); pero lo cierto es que me sorprendió lo suyo que se dedicara un día, sin venir a cuento, al odontólogo (3 de octubre) pero lo que me dejó muerta es que se celebre el día internacional ¡del mariachi! (20 de agosto). Qué quieres que te diga, otra dedicación para la que me pinchan y no me sacan ni gota de sangre es la del día internacional de la música country (no es por faltar, pero ¿no habría otro tipo de música a la que dedicarle un espacio tan protagonista?), que se celebra el día 17 de septiembre. Y, finalmente, uno de los que, desde mi punto de vista, más se merece llevarse la palma de la sorpresa: el 14 de marzo se celebra el día internacional de la gente enojada.

Hay otros días, en cambio, que me caen gordos. Por ejemplo, eso del día del matrimonio, el 4 de febrero, no veo claro que sea imprescindible. Y menos ahora que, como ya dije por aquí, con la recesión los matrimonios duran mucho más. Tampoco veo necesario que se le dedique un día a la publicidad (4 de diciembre). Es más, sospecho que por mucho que se celebre ofreciendo monográficos durante horas en las televisiones, la mayoría de nosotros no íbamos a notar demasiado la diferencia. Y lo que me parece desde luego indigno de ser celebrado es el día de la Hispanidad, porque a ver dónde está la gracia en conmemorar la matanza y el desvalijamiento de aquellas pobres gentes, que vivían tan bien sin que llegaran los españolitos, con sus crucifijos y su avaricia, a “descubrirlos”. La parte divertida de la cosa es que coincide con el día de la visión (¡). Aunque podemos hacer metáforas sobre la ausencia de visión que supuso la masacre hispana, lo cierto es que es un alivio para las conciencias poder seguir haciendo fiesta el 12 de octubre, contando con que santa visión nos alumbra.

Hay otro día que me cae como un tiro. No digo que no sirva para hacer cosas positivas, pero me parece que tiene una enunciación tirando a mezquina. Se trata del Día internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados. ¿Qué tal si nos ocupáramos de esa parte del medio ambiente que constituyen las vidas humanas, que son el principal objetivo de las guerras? Algo parecido me pasa con el día internacional de los voluntarios para el desarrollo económico y social. También me echa para atrás que el día que se dedica a África, con la de problemas gravísimos que tiene ese continente, se consagre precisamente a de su industrialización. La poca solidaridad que se desprende de los días que marca la organización, y resulta que la matan con denominaciones que huelen tanto a la típica codicia del primer mundo, que una piensa que casi mejor dejarlos definitivamente desamparados que echarles un cable previsiblemente intoxicado.

Hay otros días internacionales que por sí solos ya parecen de chiste. Y si no, que alguien me cuente qué pinta que precisamente el día de San Valentín coincida con el de los epilépticos. ¿Lo decidiría alguien que le tenía manía a los enamorados? ¿Le parecería que la causa del enamoramiento tenía que ver con una descarga patológica en las neuronas? Otro día chistoso: 15 de mayo, el día internacional de las familias (que ya me explicarán para qué se celebra un día así y no se dan más ayudas para los que se deciden a formarlas), y compartiendo estrellato, el día internacional de la objeción de conciencia. Cuando me he dado cuenta de la coincidencia me ha dado un ataque de risa. Efectivamente, en ausencia de las ayudas a las familias de las que hablaba, se puede objetar, jeje. Ya tengo una buena excusa: “¿Cuándo te casas?” “No, yo es que soy objetora de conciencia”. Otro día lleno de cinismo es el correspondiente a la noche de los difuntos (Halloween para los americanos y para todos aquellos que vean la tele, que hay que ver cómo les da de sí el tema). Hay pocos días (noches) más tétricos que éste, más relacionado con la muerte, con los espíritus y, si me apuran, hasta con el Carpe diem. ¿Pues no va y le dedican el día, justo ese día, al ahorro? ¿Será porque pronostican que es un deseo sin posibilidades de vida? Para no dar falsas esperanzas a nadie, ya lo dan por muerto…

Otro caso bueno es el día internacional de la filosofía. La intención era buena (es de esperar, vamos), pero ya se sabe que eso de invitar a pensar es un peligro intrínseco. Quedaría muy feo si lo anulan sin más. ¿Qué se puede hacer? Ahí hay que reconocer que estuvieron brillantes: hacer coincidir la jornada con el día internacional de la televisión es garantía de arrebatarle cualquier posible protagonismo al pensamiento. Con dos… (piiip).

Después hay los días aquellos que se distinguen por su inutilidad. En esta categoría yo destaco, para empezar, la semana del desarme. ¡Como si el desarme dependiera de la información que tengamos los ciudadanos de a pie! Como no quieran que esa semana se dejen de lado los tirachinas… ¡Si los curritos ni siquiera tenemos acceso a la información sobre las armas de nuestros respectivos países! No esperarán que nos manifestemos por algo que no acabamos de conocer, y supongo que aún menos confiarán en que los gobiernos decidan desarmarse esa semana espontáneamente, por puro altruismo, que de pronto les pesa más que los intereses económicos y la todopoderosa OTAN. Una de dos, o a la Asamblea General le sobra el cinismo, o en las horas de descanso les programan demasiadas películas de ciencia ficción.

Otro caso inútil desde mi punto de vista: el 9 de diciembre es el día internacional contra la corrupción. Muy bien, ¿y qué hacemos con eso? Porque si un corrupto no tiene problemas morales para corromperse, imagino que no esperarán que ese día se abstenga para no fallarle a las Naciones Unidas, ¿no? “Que estoy de promoción; señora, que me las quitan de las manos: hoy licencias de urbanismo baratas-baratas; que se m’acaban, oiga”. Claro que es posible que pudieran tomarse un día de fiesta sin escandalizar a sus superiores: que mañana no vengo; ¿y eso?; (en voz baja) ¡que mañana no se pueden coger sobres!; ¡coño, es verdad! Señorita MariConchi: anule todas las citas de mañana, que mejor me pongo enfermo. ¿Habrá algo más tonto? Sólo les falta que pidan que el corrupto se entregue a la justicia. ¿Son extremadamente incautos o sólo quieren tranquilizar sus conciencias?

Pero para inutilidad, el 9 de octubre: el día internacional de la solidaridad de las empresas. Que con los miembros de Naciones Unidas sean ‘solidarios’ a ver si pillan cacho, no quiere decir que las empresas persigan el altruismo. Es más, en mi cole, a juntar en una frase “empresa” y “solidaridad” se le llamaba antítesis. Pero el día internacional de la prevención del suicidio no se queda muy atrás. ¿Realmente hay que hacer promoción, como el que difunde cómo se evita el colesterol? ¿No será que los profesionales de la salud mental ya saben cómo deben reaccionar, y normalmente no abogan por la difusión de las ideas autodestructivas? Ahora no sé cómo está el tema, pero hace pocos años se consideraba contraproducente publicar incluso datos sobre la cuestión. Aunque parezca mentira, parece que este mal sí tiene algo de contagioso. Igual peco de malpensada, pero incluso es posible que a un suicida le dé lo mismo chafarles las estadísticas a las mentes preclaras de la Asamblea General.

A pesar de todos los peros, hay un día que merece toda mi admiración. Sin duda, de entre todos los días internacionales, nacionales, continentales o locales, y como es muy posible que al que le importe un churro la música o el teatro vaya a conseguir bastante poco con su celebración, el día internacional con el que me quedo, me sumo con los ojos cerrados a su causa e intento hacer proselitismo, es el día internacional de la lentitud. El 19 de febrero. Parecería un día cualquiera, pero a poco que se difundiera el concepto nos haría reflexionar a todos. Sería un día en que se permitiría la flexibilidad en todos los ámbitos. En las empresas permitirían los retrasos a la llegada a cambio (¡claro!) de recuperarlos a las salidas. Todo el mundo que camina agitado, con la mirada fija en el frente, y con el entrecejo formando un valle ya permanente todas las mañanas, podría permitirse caminar a paso lento. Podría observar a esos compañeros de camino con quienes se cruza todos los días. Podría incluso dedicarle un “buenos días” a la señora del quiosco; cedería el paso al anciano del bastón que habitualmente le irrita el paso; observaría los brotes que surgen de las ramas invisibles de todos los días; se sonreiría levemente al comprobar que el día se sonrosaba un poco antes. El mundo, pues, estaría mucho más lleno de personas lentas, de personas más felices, de personas a las que el ajetreo no les impediría compartir, comunicarse con su entorno, y harían más felices a un tiempo a sus prójimos. El mundo entonces quizás necesitara de menos días internacionales.
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Un informe irlandés: el pináculo de la rabia

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Se ha publicado un informe sobre los abusos, tanto físicos como psicológicos, a los que se sometía de forma sistemática a miles de alumnos de centros católicos de Irlanda. La conclusión del informe es que el abuso sexual de los menores era un mal “endémico” de esos centros.
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Los testimonios, ya de mediana edad, ponían el vello de punta. No sólo tuvieron que vivir ese infierno a los que los sometían los clérigos; tuvieron que asistir a la multitud de suicidios de compañeros que no pudieron sobrellevarlo más. Ellos prefirieron ahogarse, lanzarse al vacío desde alturas implacables o ahorcarse antes de soportar un día más bajo la tutela de los párrocos. No puedo imaginar el dolor tan extremo que debían sufrir esos pequeños para entregarse ciegamente a los brazos de la muerte, más cálidos en cualquier caso que los de sus cuidadores...
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La institución eclesiástica, cuando se destapaba alguno de esos abusos, trasladaba al acusado a otro centro. La rabia se me escapa por los poros. El coraje que me da este hatajo infecto de buitres me trunca hasta la palabra.
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¿Hay alguien que crea que esos hechos se producían únicamente en Irlanda?
Es difícil a estas alturas hacerles pagar por todo el daño que hicieron entonces, tanto individualmente como de forma colectiva. Aunque, si se quisiera, posiblemente se pudiera juzgar a más de uno de esos demonios. Lo que sí se puede y se debe hacer es no tolerar que la jerarquía eclesiástica oculte sus identidades. Si eso sucede en cualquier otro entorno, se les acusará de encubrimiento y complicidad, ¿verdad? Pues que se reaccione ante estos criminales como se haría ante cualquiera de nosotros. Basta ya de sus privilegios. Sus bulas y sus exenciones deben formar parte únicamente de la historia medieval. Ningún pederasta sin su condena. Las sotanas esconderán sus braguetas, pero que no escondan ninguno de sus actos.
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Y, aunque no soluciona ninguna de las cuestiones planteadas aquí, hay que sumarse sin contemplaciones a la voz que clama por el cese inmediato de las subvenciones a esa estirpe, que con su existencia avergüenza a toda la especie humana.
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Mil (mil!) gracias

1000 visitas (desde que puse ese recóndito contador), un mes y cuatro días, con ésta cumplimos las 40 entradas, han pasado tres muertes que lamento profundamente y ha habido 162 comentarios (en buena parte míos, qué le vamos a hacer). Considero que tengo ya una pequeña perspectiva sobre la aventura de bloggear.


En mi caso, como ya dije en otro post, representa un considerable alivio tener a mano un blog del que nadie espera ni gran cosa ni nada concreto. Con lo cual, me explayo ampliamente tanto con la prosa como con la poesía, con la crítica del mundo y con el humor (sobre todo acerca de mi persona), me permito vueltas de tuerca o me refresco como ante un ventilador. Me permito rimas tremendas o palabras soeces. Recomiendo rarezas y hasta me permito comentar libros de algunos maestros (ese Vila-Matas, que me tiene loquita). El caso es que desde mi blog, que yo escribo, yo edito, yo presento y hasta muchas veces yo misma comento, me es dada la posibilidad de hablar (o, lo que es lo mismo, actuar) libremente. Y quien quiera oír, que oiga, y al que no, pues le aviso de que hay cosas incluso peores por ahí fuera.



Cuando le conviene una dosis a mi autoestima, puedo decidir dejarme por las nubes. Cuando aterrizo bruscamente, puedo desgarrarme las tonterías. Siempre hago lo que se me antoja. Y es algo tan inusitado que, cuando descubro que alguien, además, ha consentido leerme, doy saltos de contenta. Tanto tanto, que me pasa a veces que no puedo dejar de pensar en esos extraños personajes que, libremente, han decidido leerme, cuando descubro algo interesante por el mundo. No es que abunde mucho, pero eso, en mi opinión, ya no es culpa mía.


Muchas veces con el blog he escalado peldaños de diferentes tipos. Me encanta cuando los amigos, mediante comentarios o escribiéndome mails, me hacen saber que les gusta seguirme. Lógicamente, eso les hace ganar puntos en mi cariño. Pero que nadie se llame a engaño: ni tengo tantos amigos, ni nadie me aprecia tanto como para sufrirme más de la cuenta. Que una cosa es aguantarme un par de horitas con una cerveza (las leyes de la buena educación me mandan entonces que hable bastante menos). Es que cuando una no disimula con razonable eficacia su egocentrismo, no es del todo bien aceptada por el público. Y algo bien distinto es aguantar mis monólogos casi diarios. Cuando es un experimento de pocos días, vale, pero esto se va alargando, pobre gente, qué sufridos estos amigos que perseveran... Yo los vigilo de lejos, y veo que cada vez más hacen novillos, se saltan entradas, omiten comentarios o directamente huyen despavoridos. Incluso hay unos cuantos que ya hacen ver que se quedaron sin Internet, ¡como si yo no tuviera capacidad para ver plumeros! Y encima llegará un futuro, ¡puede que cada vez más nutrido! Confío entonces que por un módico precio tengan a bien seguir entrando en el Cajoncito de vez en cuando.



Hasta entonces, no me queda más remedio que dar las gracias a cuantos habéis acudido de vez en cuando a bañaros de pre-Textos, a jugar con mis salidas de Cajón, a inaugurar esta fase en la que me da tanta pereza quedarme callada (para los que no estéis muy cultivados, creo que algo así le sucedió a la Bella Durmiente, ¿será una señal?). A los que habéis participado activamente, pero también a los que leéis casi en secreto, de verdad, gracias. Si hago cuentas, parece que cada entrada ha sido leída por una media de 25 personas (porque parece poco probable que seáis 12 y media y leáis un par de veces). Así que desde aquí mando 25 grandes ‘gracias’, 1000 besos, 40 gratitudes y, por lo que pueda ser, tenéis 12,5 cervezas pagadas.

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Encuesta: "¿A qué crees que se deben las pitadas a los Reyes en la pasada final de la Copa del Rey de fútbol?" RESULTADOS

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La encuesta que salió publicada hace una semana sobre la monarquía se ha dado ya por cerrada. Sé que es un efecto de las primeras impresiones, pero casi parecería que entre los generosos comentaristas que pululan por este blog no hay una excesiva simpatía por los reyes y su numerosa prole. No he encontrado ningún ensayo clínico sobre el tema, pero creo que los científicos deberían empezar a contemplar una verdadera pandemia: la de la alergia a las coronas. Tengo la sospecha de que entre los afectados se sigue tolerando, sin duda porque la dosis del antígeno es menor, la corona diminutiva; no porque pertenezca a uno de sus pequeños vástagos, sino porque en forma de cerveza parece que entra mucho mejor.

Pues bien, para valorar los resultados, hay que tener en cuenta que cada “mención especial” ha supuesto un valor de medio punto. Los resultados han sido los siguientes:
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En número de votos:
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En porcentajes:
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Por tanto, queda claro que la opción vencedora ha sido la e, con un 33% de las respuestas (“Todas las anteriores son ciertas. Por ello existe una absurda idea de que el tema debe poder abordarse sin censuras, y que extraña eso de llevar horas buscando caricaturas reales en la red sin apenas éxito. Extraña asimismo que se considere delito flagrante lo de quemar fotillos de coronas y tal”), seguida de cerca por la opción b, que ha obtenido un 28% de los votos (“Porque se considera que trabajan tirando a poco, pero se permiten yates, chalets, trajes, montones de hijos que, claro, viven como reyes, y cuando todos estamos en crisis, se recomienda que los altos directivos contengan sus honorarios, ellos se siguen aumentando el sueldo”).
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Entre los votantes de esta última opción, hay quien reconoce el esfuerzo de los protagonistas de la encuesta al haber sostenido la susodicha copa durante algún rato, pero no parece una opinión demasiado extendida. ¿Será que los lectores del Cajón opinan mayoritariamente que esos trabajos físicos no tienen ningún mérito? Recuerdo a los votantes que en ocasiones ¡incluso están obligados a sostener medallas! En general, no parece concedérsele importancia tampoco al duro cometido de soportar cientos de flashes y zooms. No se valoran las agujetas que corresponden al día posterior a una jornada intensa de sonrisas. Muy posiblemente, ni siquiera se aprecia el sacrificio de vivir en enormes palacios del pueblo: ¿imaginan las caminatas que les suponen ya sólo el tener que aliviarse en el baño más próximo? Los esfuerzos para hacerse oír de punta a punta de las enormes mesas. El sacrificio que ha de conllevar aprenderse parte de los nombres del servicio.
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En cuanto a los votantes de la primera opción, parece evidente que consideran que la monarquía hace numerosos méritos para merecer el protagonismo de la pitada. Asimismo, consideran que la burbuja que tienen mágicamente ante las burlas o las agresiones que no pasan de simbólicas es injusta, improcedente e injustificable. Deben de olvidar acaso que la realeza es del todo inocente en esta cuestión, y que es la primera víctima de que se impongan sanciones desproporcionadas cuando alguien decide dibujarlos simpáticamente en una portada de revista, o cuando se cuestiona la conveniencia de la reclusión de un valiente adolescente que quema sin querer un simbolito que los represente. Las veladas de insomnio, sufrimiento y angustia que han pasado por esta causa… Ellos, que son tan campechanos…
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Ya para acabar, cabe destacar que dos de los votos han ido a parar al recurrido grupo de los “No-saben/no-contestan”. Pero lo curioso es que la causa no es que no sepan o no contesten, sino que manifiestan su oposición a opinar. Interpreto que se debe básicamente a que no se hablan con ellos.
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Queda así expuesto el profundo trabajo sociológico de este Cajón. Sólo queda agradecer su participación a todos los votantes, y rogarles que no hagan gran difusión de este estudio, que no tengo claro que se pueda escribir o participar en blogs desde el trullo.

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Amor desahuciado por la palabra

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Muerdes las cicatrices que permitió
Ya entonces el verso
Adocenada entre sus muslos
No atinas a romper con su silencio
Escapas a su estrofa corrompida
Y fluye como río de sangre
Venturoso y retorcido
Amanece entre las sombras
de sus propias palabras.

El vientre ha de escarbar
Lo que rece el olvido
Soñar, golpear, nutrir
Una tras otra
todas las palabras
Y su regocijo.
Recuperar para la simiente
De la vida
Lo que olvidó la entraña
Lo que escupió
Lentamente su voz descarnada
Casi sin saberlo
Y mansamente retozó
Y clara
Bajo el manto que danza solitario
En la mirada amenazada.

Si hoy avanzas
Con tu claridad
de centro del ombligo
Si clamas la supremacía
(O su hermosidad su clarivisión
Su malditidez)
Es porque se te ha roto algo
Para siempre
Y estás
Dañada sin remedio.




Te conduce
La palabra
Y lanzas las gramáticas
En dirección al viento.
Por siempre
Permanecerá lenta
e intensa
el habla
Y la algaraza
Que habita en su verso.
Y lo legitima.

El tormento que albergo
Desde entonces
Muere a diario
En el núcleo del sintagma,
Desolada tras el hallazgo
Sempiterno de su lustre,
Oropel esquilmado
En mi vientre
Sólo siento cómo
Se aniquilan perezosamente
Las gradas
Mucho antes
de alcanzar el verso.

El amor a la palabra
Me configura
Me golpea
Me disuelve,
Permaneceré ya herida
Hasta que se extingan
Los fonemas de mi discernimiento,
Hasta que sucumban
Uno a uno
Los discursos de los versos.

Y aun entonces,
Como a quien se le ausenta
El esqueleto con que avanzar,
Permaneceré,
Con la nostalgia
de la trabécula de los huesos,
con los poros abiertos de par en par,
con las palabras sin sus acentos,
herida incurable de este amor desahuciado.
Saciada de todos los huecos
Tratando de escuchar
En la memoria
En sus poros
En un charco con rostro de porvenir.




Drogada ya definitiva
Enferma extrema
Sin remedio
Después de haber muerto
Por un hallazgo verbal
Recorre la lírica la oscuridad de mis arterias
La cura es lo que la enferma
Condenada a los grandes versos.

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El arte de la vida (o el contraste de dos mundos)

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Hoy llegan a mí dos reportajes de lo más dispares. Sin anestesia. Uno detrás de otro. Me impacta el contraste.

- Una pareja homosexual, británica y sexagenaria se ha erigido en obra de arte. Su vida entera. Ellos son estatuas con patas y voz. Estatuas que comen, duermen (ahí son muy estatuas) y defecan. George, querido, ¿podrías alzar plásticamente tu mano para solicitarle a tan funesto taxi que se detenga? Johnny, my darling, ¿a cuánto consideras que deberíamos cobrarle la entrada a tan ímprobo taxista? Honey, ¿viste que apenas nos observó por el espejo retrovisor? Darling, deberíamos ser artistas más accesibles: de regreso usamos el metro. La city merece disfrutar del arte que desprenden nuestros poros. Y, of course, nosotros merecemos una visión más amplia de nuestra obra de arte que somos nosotros, creándonos a nosotros mismos. No sé qué decirte, querido, quizás nos mezclaríamos demasiado con los “más-triste-es-de-robar”, acordeón en mano, de los vagones. Johny, my love, qué dura es la vida del artista. George, darling, casi aciertas: nuestra artística vida me la pone dura. How much we love us.

- Cirujano y fotógrafa, atraviesan pistas de tierra durante días para llegar a un hospital, que aquí llamaríamos barraca inmunda, en plena zona rural del Chad; código postal: “cinturón del hambre”. (Darling, ¿“hambre” es una submarca de Prada?). Unos meses al año se suspenden de empleo y sueldo y hacen eso que está tan pasado de moda, lo de salvar vidas. Ella, madurita incombustible, decide estudiar enfermería para ayudar más y mejor. Conviven con epidemias (que, por desgracia, es absolutamente imposible que se las contagien los cerdos, aunque un día vieron la foto de uno), enferman de malaria (¡Como yo! Johnny, qué de acuerdo estoy, últimamente en la Ópera de London sólo pueden oírse arias horribles! También a mí me puso enfermo la programación de la temporada), se ha generalizado la tuberculosis (qué cool! una enfermedad para patatas). Piden, pelean, suplican a las grandes farmacéuticas (George, amado, ya están aquí de nuevo los de “es-triste-de-pedir”). El sida diezma la población (of course, ya se sabe que no rezan demasiado a san benedicto). Diez millones de niños mueren todos los años de hambre (pero qué éxito el de Prada. Entonces, darling, ¿no somos tan exclusivos? Es dura la vida del artista. Ah, “dura”, I understand: son demasiado viciosos. Debe de ser eso. Cuánto sabes, Johnny. Gracias, George. Subimos the price of entradas? Calla, calla, que me vengo arriba).

THE END

(Darling, que sea la última time que tu rent a documental so terrible. Los niños con barrigas enormes, el barro, las moscas… creo que me han salpicado los zapatos Gucci. I’m sorry, honey. Olvídalo: ¿vamos a hacer de artistas al pub? Vamos. Ahora, que están mirando: enséñales cómo se levanta la beer with art, darling.)
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16 de mayo: vivir en la gloria

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Hay personas que, cómo decirlo, declinan definitivamente una tendencia personal a lo que habrá de ser tu identidad. Personas que acompañan, con las que creces, con las que aprendes, con las que interceptas informaciones al vuelo y las procesas de forma que te acaben por definir. Es como cuando tienes un software cualquiera y haces clic sobre la pestaña “Opciones”. Hay unas cuestiones respecto a la funcionalidad que no van a variar. Pero hay un momento en que te plantas ante las distintas posibilidades del programario, y a partir de entonces, vete tú a saber: no te vas a dejar intoxicar por el spam, tu página por defecto puede quedar en blanco o bombardearte a sucesos, o el mundo va a mostrarse en una fuente tan impasible como la Arial, o tan apasionada como la Comic Sans.

Yo, como muchos, he tenido algunas personas así de importantes en mi pasado. Algunas de esas personas me siguen acompañando de forma evidente –¡me resisto tremendamente a perderlas de vista! Merodean, a veces, por aquí, y son la muleta de mi cojera del alma-. A otras de esas personas, de importancia colosal, las circunstancias nos separaron en aquella época pre-mail y pre-móvil, y nos perdimos definitivamente la pista. La memoria, entonces, que huye cruelmente en tantas circunstancias, se activa cada poco para echar a esas personas de menos. Para preguntarse dónde, cómo y con quién andará.

De entre todas esas personas, yo tengo una Gloria. Una Gloria guapísima, inteligente, apasionada, una Gloria amiga confidente, consejera, con quien compartí mil horas estrechando lazos entre nosotras y con las cosas fundamentales de la vida. Una Gloria que por siempre habría ya de permanecer y concretarla a una en sus determinaciones.

Hace cosa de un par de meses el azar quiso regalarme que volviera a encontrar la pista de Gloria, de su vida, de su mail y de su móvil. Es por eso que hoy, 16 de mayo, he vuelto a poder brindar por ella, he podido volver a felicitarla, a mandarle un beso y a desearle lo mejor de lo mejor. Este día ha vuelto a ser tan importante como lo era años atrás. Feliz cumpleaños, mi niña. Has de saber que ya no pienso dejar que nos perdamos de vista nunca más. Va a dar igual que hayas dejado nuestra ciudad. Lo mismo me da si en un futuro abandonas la provincia, la comunidad, el país o el planeta. Sé que nunca voy a dejar ya de estar al otro lado para ti. Nos proclamo imperdibles. Y anuncio mi intención de vivir en la gloria para los restos.

Encuesta: votad YA!

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¿Por qué durante la final de la Copa del Rey de fútbol hubo una pitada a los Reyes?

a) Porque la monarquía es una institución repuesta por la dictadura, y sobre todo los jóvenes la sienten como totalmente caducada. Ah! Y porque, en general, caen muy bien los osos; especialmente los vivos.

b) Porque se considera que trabajan tirando a poco, pero se permiten yates, chalets, trajes, montones de hijos que, claro, viven como reyes, y cuando todos estamos en crisis, se recomienda que los altos directivos contengan sus honorarios, ellos se siguen aumentando el sueldo.

c) Porque representan lo peor de una España con tendencias imperialistas, y con reproche continuo hacia los “raros”: el País Vasco y Catalunya. Es justo que desde estas nacionalidades se les haga un corte de mangas en forma de silbido para mostrar su rechazo a ese símbolo.

d) Porque cuando hablan la cagan, y dicen cosas como que es una vergüenza el día del orgullo gay, que todos los niños deberían educarse con formación religiosa o que delante de ellos no se hable mal de Franco, faltaría más. En todo ello se manifestarían contrarios a las leyes democráticas que ha votado libremente el pueblo. El pueblo considera, pues, que no los representa.

e) Todas las anteriores son ciertas. Por ello existe una absurda idea de que el tema debe poder abordarse sin censuras, y que extraña eso de llevar horas buscando caricaturas reales en la red sin apenas éxito. Extraña asimismo que se considere delito flagrante lo de quemar fotillos de coronas y tal.

f) Ninguna de las anteriores es cierta: allí estaban los “terroristas” Arnaldo Otegi y Carod Rovira amenazando con sendas pistolas a todo el que dejara de silbar.

g) Ninguna de las anteriores es cierta: todo responde a una manía que se le cogió injustamente a la monarquía desde que los Reyes Magos trajeran calcetines en lugar del tren eléctrico.
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Próximamente los resultados de la encuesta en este mismo post. Votad ya!
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Que se calle la noche: voy a hablar

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Me hallo, como es costumbre,
En este cuerpo,
Simple y torpe,
Que se golpea como castigo,
por tanto callar.
Si es posible no rendirse
Será mediante gestos sencillos,
Los de ayer,
Reír o cantar,
O diseminando gritos
Como virus
En un metro que estornuda
O una vida que tose
Un amor que se retuerce
Un abrazo que decide
perecer.
Y contagia.



(Si no fuera a resultar
casi indecente
Hablaría del karma
(Si no fuera a resultar casi indecente
Hablaría del karma
O de las suertes acercándose
A ritmo de trote de osa mayor
Neptuno riendo como loco
Y marte doblegado
Por las horas extras
Ámame o lucha
Júpiter, no tienes perdón
Quítate el anillo
para hacerme el amor!
¿Será que sus rencillas
De pequeño barrio
Nos traen batallas al por mayor?)


Si es posible no rendirse
Será para aclarar a quien convenga
Que no me he inmunizado
Por mucho que resulte tan cotidiano.
Será para construir un solo adobe
De verdad.
Para hablar por los que no hablaron
Para llorar por los que seguían sin lágrimas
Por los que aguantaron
Después de que les elevaran un vacío
En su terreno fértil
En su conformismo amargo
En su vínculo deslazado.
Y su vacío es mi angustia
Y su lazo antiguo mi voluntad
Y mi palabra es la suya
Aunque la diga opaca y atropelladamente.
Irreductible.
Tengo un puente de estructura exigua
De imperceptible material
Y mi voz,
que quiere caminar.




(Merezco una camisa de fuerza oral
O que el sol llame a sus acólitos
A formar,
a callar y a rodar,
Aquietar vuestras lunas,
Silencio en todos los horóscopos,
Que se nos ha rebelado la Tierra
Con sus cuatro locos
Y su mar inquieto
Ni el uno ni los otros quieren ya callar.)



Merezco un olvido
O un amor de verdad
Pero entre tanto tengo una voz
Camaleón de lo que ha sido callado
Contagiado de la verdad
Espejo del sometimiento al vacío
Deslazado de su vínculo
Tan antiguo
como mi cansancio
sin inmunizar.


(En un extremo parece
Que se ría Plutón.
Jupi, no llores
Es todo tan extraño
¿Aún no se han vacunado?
Marte ha enfermado
Le ha dado un ataque
De Azul.
Venus echa un polvo
Con Saturno
Por supuesto, sin amor.
Mercurio, tú que sí sabes…
La respuesta es NO.)



Maúlla mi perro en el salón
Hablan todos los callados
Todo es aún posible.
Los astros aprovechan
Y se marcan una de Bollywood.
Se ha dormido el Sol
Y allá abajo alguien dice
¿y por qué no?



Sin previo aviso, Ramon me revoluciona. Se le caen los monumentos que tumbó. Desafía los horóscopos y sus facilidades, y desde su rincón tan verde lanza al mundo su rabia por lo que llega tarde, por las risitas conniventes y porque, será la época, pero eso, una vez más, le hace no callar. Ramon me revoluciona. Ramon traza claramente una victoria sobre el viejo silencio, y me hace creer de nuevo en el "todo es posible" y en el queda tanto por hacer. Te doy las gracias por tu voz...

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Paranoias contagiosas o mi habilidad para escribir inglés

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Yo, que tengo muchas cosas buenas, tengo tres grandísimos defectos. A saber:

1- A veces pierdo el tiempo con cosas inútiles. Y, lo peor, lo disfruto.
2- Tengo un gravísimo insomnio nocturno. Suelo compensarlo con deliciosas siestas.
3- Me gusta dormirme oyendo la tele. Para ello espero que llegue un programa que me interese mínimamente (cada uno intenta dejar de pensar como puede, ¿no?).

Pues bien, hace un par de días estaba ejerciendo mis tres grandes defectos a un mismo tiempo cuando, víctima de un zapping grave, casi desesperante, me he topé de bruces con Pilar Rahola. Contaba que había ido a Estados Unidos a recibir no sé qué premio (no diré lo que me dispara la imaginación, que acabo de amordazar a mi parte malosa). A primera hora de la mañana del primer día le llaman a la puerta del hotel dos armarios de dos por dos con placas de policía. Para evitar fantasías innecesarias, aclararé rápidamente que eran polis de verdad y, por tanto, no formaban parte del premio. A lo que iba: se presentan los dos polis, del departamento antiterrorista, para avisarla. Una vez supieron que tenía que ir a Estados Unidos, rastrearon su identidad, y dejaron activadas alarmas, entre otras cosas, por Internet. La Rahola se queda de piedra ante un informe de varias páginas sobre sus filias ideológicas. El aviso acaba con la explicación de la alerta: alguien escribió “Muera Pilar Rahola” (digo yo que como el contrario de cuando se dice “Viva”, porque no se me ocurre quién se iba a tomar tantas molestias para callar a la Rahola) en la red, y el paranoico departamento antiterrorista había considerado que era objetivo prioritario para algún grupo de intenciones oscuras. El resto de la estancia, lo pasó, pues, en compañía de uno de esos armarios roperos.

Y como eso de la paranoia debe de ser contagioso, a mí me activa la alarma lo de que EE.UU. rastree la red en busca de cualquier expresión subversiva. Ahora mismo, por ejemplo, que yo he reproducido la expresión maldita sobre Pilar Rahola, lo mismo hay un mediocre funcionario del FBI escribiendo un informe sobre mis filias. Para ahorrarle dinero al departamento y trabajo al funcionario (que una es muy solidaria), dejad que haga un paréntesis:
Dear señor@s of the FBI or similar. Please, don’t put in the leg (lo que viene siendo para nosotros el clásico “no metáis la pata”): all this post is only a very very funny broma, you can’t catch ball (no pilláis bola, vamos) because you don’t like English humor ni the patilleros’one. I’m better than bread (aquí es una ventaja que usen la misma palabra para ‘ser’ y para ‘estar’, así soy – y también estoy− más buena que el pan), more clever than unger (y que los ratones coloraos, pero eso ya no sé cómo traducirlo) aunque more strange than a green dog. I’m not souspicious: ¡Viva la american democracy in Irak -que little word of Jesus boy that I was in manifestations against the war only by accident- and Viva Charlton Heston!
Ya. Aunque creo que me he perdido un acompañante de two-by-two si algún día voy a los USA, es un alivio saber a ciencia cierta que no voy a acabar en sus democráticos guantánamos –yo es que llevo fatal lo del dolor− ni en sus tan democráticos corredores de la muerte –si es que no me gusta nada el deporte, y menos lo de correr-.
(Nota: desamordazo mi parte malosa a un tiempo que escribo "Fin". Por fin libre).
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Nota urgente: se nos fue Antonio Vega

Ha muerto Antonio Vega. Músico de una extraordinaria sensibilidad. También musical. Para mí, y con diferencia, sus mejores logros los obtuvo en su carrera en solitario, aunque en su etapa de Nacha Pop, junto a su primo, hizo furor en los años de la Movida, con canciones como la archiconocida “La chica de ayer”.

Dicen que tuvo una vida muy difícil. No sé si las drogas fueron la causa o la consecuencia, pero parecía evidente que le habían deteriorado la salud rápidamente. Hacía mucho tiempo ya que cada aparición pública ocasionaba un impacto. Su deterioro físico parecía cada vez más evidente. Por eso hay tantas publicaciones que se han permitido escribir titulares como “Una muerte anunciada” y cosas similares. La cuestión es que se ha ido demasiado pronto. Trabajaba en un nuevo disco. Quería que se grabara en directo, en una gira en pequeños teatros. Había compuesto dos canciones nuevas. Decía de ellas, sus canciones, que eran “poemas adaptados a la música”. Espero que poetas y músicos lo cuiden bien allá arriba.
Aquí os dejo algunas canciones suyas. En primer lugar, A trabajos forzados, poema de Gala que musicó magistralmente:





No te quiero sino porque te quiero: otro poema, esta vez de Neruda. Y también nos pone el vello de punta...

La mítica Se dejaba llevar:





Para acabar, os dejo con una canción preciosa de Tontxu en que él le dio este toque mágico. Para tocar el cielo... Buen viaje, Antonio.

Rarezas IV

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* Ya he hablado en otras ocasiones de Las Migas. En esta ocasión os dejo una maravillosa versión de Everybody is talking to me, de John Barry, perteneciente a la banda sonora de Cowboy de medianoche. Pasadlo bien con ella y marcarla en vuestros favoritos, que seguro que no podréis escucharla una sola vez.



* Lhasa de Sela es una de mis rarezas preferidas de los últimos tiempos. Musicalmente es toda ella una mezcla, de manera que aquéllos que se empeñan en ir colocando etiquetas, y en clasificar según géneros y demás, lo van a tener francamente complicado. Su filiación biográfica también es una buena mezcla: hija de un profesor mexicano y de una fotógrafa estadounidense, pasó su infancia recorriendo EE.UU. en una caravana. Lhasa y sus hermanas no tenían amigos, ni tele, ni escuela; lo que a mí por lo menos me da qué pensar. Ya de mayorcita se trasladó a Canadá por amor. Lo que explica que en sus discos (acaba de publicar el tercero) encontremos canciones en español, en inglés y en francés. Y seguimos mezclando. A los 13 años cantaba versiones de Billie Holiday en algunos cafés de San Francisco. Pero, no podía ser de otra manera, el jazz y el blues no son sus únicas influencias. Oyéndola cantar, con esa voz fuerte y grave, con una instrumentación eminentemente acústica, una no duda en atribuirle influencias mexicanas. Y de las buenas. Porque si en su suspiro más delicado nos puede recordar, sí, a la Holiday, en su lamento más impetuoso le encontramos rasgos de la intensidad de Chavela Vargas. Espero que disfrutéis con este cóctel, de intensa promiscuidad musical, que es Lhasa de Sela.

El tacón de la alegría (o el sacrificio de la amistad)













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Dice mi amiga, la casi vecina y semi-anónima, que cuando me lee hay algo que Dice mi amiga, la casi vecina y semi-anónima, que cuando me lee hay algo que le pone triste. Así que el otro día me regaló una sesión alegrofílica, tristolítica y fraternotensora. Esas sesiones, que son como un masaje para el ánimo, empiezan casi siempre templando motores ante unas copas. La razón es elemental e irrefutable. Confiamos ciegamente en que las neuronas caigan redondas, y así podernos reír a carcajadas de los desamores y sus ausencias. Estamos entonces preparadas para consultar oráculos que nos sueñen cambios de vida, y todo lo que ha de venir es ya maravilloso. Lo dicen los dados y mi amiga. Son mayoría aplastante contra mi adormecida razón. Aunque hay que decir que mi vida no siempre es absolutamente democrática.

En esta sesión, me dibujé unos ojos nuevos cerca de una docena de veces. Es lo que tiene luchar contra la genética con instrumentos del todo a cien. Me oscurecí los labios. Estrené vestido (100% algodón de los chinos, que así no rima con lo de antes), complementos de puro hacheyeme. Nos dedicamos las preguntas consabidas, es como un ritual: ¿me hace gorda? ¿tendría que marcar más escote? ¿me pongo las botas o los tacones? Y ya estamos listas para salir a matar.

A veces hacemos parada y fonda en locales pequeños para poder hablar, antes de mostrarnos en los escaparates del mundo. Del nuestro. Esta vez, por pobres, recalamos directamente en el local del marido de la hermana de la mujer de un amigo, a ver si nos dejaba entrar sin pagar. Y sí: el primer triunfo de la noche. La primera copa fue el segundo. Bebimos a un tiempo whisky y frivolidad. No en vano, el Almodo-Bar la convierte a una en una diva de barrios si no bajos al menos mediocres, en una Garbo, con ojos de Dietrich del todo a cien, perfil altivo que la risa traiciona y el whisky, a la carcajada on the rocks, remata. Rozando la estética que deben llevar las drags para estar por casa, y entre adolescentes que no han oído hablar de Franco, entre marujas que sucumbieron ante Rodolfo Valentino por lo menos, estamos bastante cómodas. Salvo porque una no se puede sentar y fumar a la vez. Nunca oí hablar de una antítesis más absurda. Aquél te ha mirado. El que te pide fuego quiere algo más que fumar. Mira lo que he oído en la cola del lavabo.

Las risas aumentaron al cuadrado cuando mi otra amiga, la que del centro pasó a provincias, nos vino a rescatar de casi nada. Con su blusa transparente, y su mirada tan franca. Pronto fui la única en pasear sola, acompañada por mis viejos amigos winston y estrella dorada. Y por la huida hábil de según qué mirada de qué origen de qué hornada. Es lo que tiene tener amigas tan guapas. Yo, aguantando las llagas de los tacones con una sonrisa estupenda; bailaba a ratos, y a veces conseguía casi huir corriendo. Qué dominio el mío. Deberían darme un carnet de primera. El reconocimiento de un fin de semana a lo Montmeló. Me conduzco tan hábilmente taconosa que vuelvo a topar con mis amigas. La una perdía el bus a su dimensión menos desconocida, y no quería torcer lo que tiene y buscamos tantas otras. La otra desapareció, creo, con una mano de rayas.¡Azules, que no blancas! Yo acabé como casi siempre. Taxi, queso y cigarro ante bandeja de entrada (¿es que no tengo ni spam?). Aún con la risa floja y queriendo dar las gracias.

Mensajes alegres al día siguiente. Nuevas medidas y marcas. Agujetas de la risa en el alma. Amiga querida, como esto te parezca triste, que venga un asesino de letras. Amiga, mi semi-Anónima, la vida a veces es menos así que casi siempre; por tanto, gracias. A ti, a ella, y a nuestros 'tacones cercanos'.




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Amigas hasta el final.